Laboral
Los bulos empresariales sobre las bajas médicas empujan a los sindicatos a cuestionar las mutuas
Este mes se celebra el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo impuesto por la OIT y en España se volverán a escuchar argumentos sobre el “absentismo laboral” o lo mucho que los trabajadores y trabajadoras “piden” una baja. Bulos empresariales que los sindicatos demuestran cada año y que sirve para poner en tela de juicio el actual sistema de mutuas, que fiscalizan la salud de los trabajadores con los intereses de la patronal. Así se desprende del informe que CCOO ha presentado esta semana titulado ‘Ni un día menos. El derechos a la Salud y recuperación de las personas trabajadoras’.
Para empezar, el estudio centra las bajas laborales por enfermedades comunes o incapacidad temporal en el derecho a la recuperación de la salud de la trabajadora y no solo en el efecto económico o productivo de las bajas. Ante el aumento de las incapacidades temporales, el estudio indica que “el incremento no puede entenderse de forma aislada ni interpretarse como un problema exclusivamente económico”. El secretario de Protección Social y Políticas Públicas en CCOO, Carlos Bravo explica a El Salto que “se han incrementado las incapacidad temporales por el número de personas trabajando, por el aumento de la edad de las trabajadores, por las listas de esperas en el sistema médico, por la atención a la salud mental, por la sensibilización con la salud tanto médica como ciudadana desde la pandemia”.
El mayor aumento de bajas se ha registrado en las incapacidades de menos de tres días, que no generan derecho a prestación pública
Para este sindicato, la situación actual de saturación en el Sistema Público de Salud está detrás de que las bajas se alarguen en muchos casos, ya que se tarda en diagnosticar y en tratar enfermedades no laborales. Esto afecta principalmente a las bajas que tienen que ver con enfermedades musculoesqueléticas o infecciosas, que han aumentado entre las personas trabajadoras y que algunas voces señalan a que muchas de ellas deben ser tratadas como enfermedades profesionales y no siempre ocurre esto. Aún así, el mayor aumento de bajas se ha registrado en las incapacidades de menos de tres días, que no generan derecho a prestación pública, y que son el 37,8% del total de procesos causados en 2024. El 28,5% de las incapacidades reconocidas son las bajas de entre cuatro y 15 días.
Por este motivo, por la duración coste que supone, CCOO contrapone el gasto que reconoce el Banco Mundial, que lo sitúa en 4.613 millones de euros en el ejercicio 2024, frente a las cifras que arrojan las distintas organizaciones empresariales, que van desde los 14.000 y los 81.000 millones de euros anuales. “Muestran una clara desproporción que no parece casual ni inocente”, dice el sindicato. Por eso Bravo puntualiza que “cuando se habla de absentismo laboral no se habla de incapacidad temporal, que es un derecho, pero se intenta hablar de uso abusivo y fraudulento, algo que el informe desmonta”.
Desde CGT también insisten en desmontar el bulo patronal. “Hay que indicar que las bajas por contingencias comunes las expide un facultativo médico que tiene unos estudios de muchos años y que está capacitado para entender si tú estás físicamente o mentalmente preparado para seguir trabajando o no”, indica el secretario general del sindicato, Miguel Fadrique, que matiza que se dice mucho “que se coge la baja” cuando esto no es así.
“Desde la década de los 90 las organizaciones empresariales y los partidos políticos de derechas del Estado español, con el apoyo de los medios de comunicación, están llevando a cabo una continuada y persistente campaña de engaño y desinformación”, explican desde el sindicato gallego CIG, que asegura que estos organismos intentan vincular las bajas laborales o incapacidad temporal por abstencionismo laboral. “En realidad el bulo del absentismo laboral injustificado en el Estado español responde a una gran mentira que las cifras y estadísticas oficiales desmienten”.
“Deben eliminarse el conflicto de intereses con las mutuas, ya que son organizaciones de los empresarios”, explica Carlos Bravo
Pello Igeregi, responsable de Salud Laboral en ELA, denuncia que “la clase trabajadora sufre a una patronal criminal y sádica, que ataca las vidas de los y las trabajadoras, y además criminaliza a sus víctimas” y asegura que “hablar de absentismo mientras la salud de 70.000 personas ha sido mermada por el trabajo -en referencia a los accidentes laborales en Euskal Herria- y perjudicadas por la dejadez de las empresas” no puede ser el debate.
Por estas razones, desde CCOO explican que no tienen miedo a aumentar los controles en las bajas médicas: “Está el médico de la Atención Primaria, están los inspectores del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) y están las mutuas. Los controles son amplios y los fraudes marginales”, detalla Carlos Bravo, que añade que deberían ampliarse la plantilla de médicos en el sistema público, en el INSS y, sobre todo, “eliminarse el conflicto de intereses con las mutuas, ya que son organizaciones de los empresarios”.
Desde CCOO se anima a “incorporar a las mutuas al sistema público de salud y a que sean atendidas por personal público” para no “aumentar la presión” del sistema sanitario
El papel de las mutuas es el que genera más conflicto entre los sindicatos. Desde CCOO se anima a “incorporarlas al sistema público de salud y a que sean atendidas por personal público”. “Las mutuas están especializadas en salud laboral -indica a este medio el secretario de Protección Social y Políticas Públicas en CCOO- se crean a principios del siglo XIX y tienen una estructura sanitaria que se debería integrar, siendo gestoras de la seguridad social como hay modelos en otros países europeos”. Por eso insisten en que si desaparecieran aumentaría la presión del sistema sanitario público, aunque, matizan, nunca un alta o una baja debe responder a un “criterio empresarial”.
“Las mutuas deberían desaparecer y estamos totalmente en contra de la gestión que se está haciendo de las mutuas en el mundo”, explican desde CGT y aseguran que “creemos que es un peligro para los trabajadores y las trabajadoras y que perjudica su salud porque al final estamos dejando la salud de millones de trabajadores en manos de directamente empresas que miran más por sus beneficios que por la propia salud de los trabajadores”. Para Fadrique no es un problema pasar las bajas comunes y laborales al sistema público de salud ya que tiene “los mejores médicos” y que “no hay mejor manera de cuidar de la salud de los trabajadores y de las trabajadoras que que sea la propia Seguridad Social quien gestione todas las bajas”.
En febrero de este mismo año, los sindicatos ELA, ESK, Steilas, USO, CGT, CNT y OPA exigieron al Gobierno vasco y navarro que las enfermedades traumatológicas no se gestionen a través de las mutuas. Recuerdan que en contra de la propuesta de CCOO y UGT y las patronales CEOE y CEPYME que en 2023 pusieron sobre la mesa la posibilidad de que las enfermedades comunes de los trabajadores y trabajadoras no fueran gestionadas en el sistema sanitario público, los sindicatos vascos advierten de las “graves consecuencias como la privatización del sistema sanitario público, el aumento de las competencias de las mutuas o mayores deficiencias en la gestión de la salud de la clase trabajadora”.
Desde el sindicato gallego CIG miran hacia el modelo en otros países: “Hoy en día en algunos países de Europa las prestaciones de Seguridad Social las realizan mutualidades, como en Alemania, Holanda o Bélgica, con entidades independientes, sin ánimo de lucro, de carácter solidario, formadas por una comunidad de individuos que comparten un patrimonio destinado a cubrir los riesgos inherentes a la vida laboral u otros. En el resto de países corresponde a la Seguridad Social, y a sus respectivos sistemas sanitarios públicos, gestionar y atender las prestaciones económicas y sanitarias de las y los trabajadores”.
Enfermedades laborales por comunes
Desde CCOO inciden en que el estudio sobre las bajas no laborales tienen un sesgo cíclico. “Hemos analizado las cifras entre 2007 y 2024, no solo desde 2017 como hace la patronal”, explica Bravo. Esto ha hecho posible ver cómo se comportan las bajas médicas cuando hay estabilidad económica o cuando hay crisis. “Nuestra conclusión es que cuando tienes temor de ser despedido vas a trabajar aunque estés enfermo”, asegura el secretario de Protección Social y Políticas Públicas en CCOO, desde donde insisten que “no hay base para discursos alarmistas ni para plantear recortes; al contrario, el informe propone reforzar la financiación y mejorar la eficiencia desde una perspectiva de derechos”.
En ese sentido, desde CGT ponen el foco también en a qué se le llama incapacidad temporal por enfermedad común. “No hay que definir mejor qué es una enfermedad común y cuál es laboral, sino hace falta que quienes los definen hagan su trabajo bien”, explica Fadrique en referencia al trabajo de algunas mutuas. “Cuando se acuden con accidentes laborales y con enfermedades profesionales y se está derivando esto a la Seguridad social para que se cumpla, para que se conviertan en contingencias comunes. Creemos que ahí debe de entrar la inspección con contundencia”.
También sobre la salud mental, el secretario general de CGT considera que “es un tema completamente olvidado, pero de enorme peligro y cada día más”. “Muchos trabajadores y trabajadoras no cogen la baja por el miedo que les supone que sean despedidos o que se tomen acciones contra ellos por parte de las empresa”, por lo que pide tener más en cuenta los riesgos psicosociales y la prevención de los riesgos.
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