Opinión
Menos misiles y más okupas, un paseo por los centros sociales de Sevilla
Militante de la Asamblea por la Vivienda de Sevilla.
A pesar de la mala imagen que se proyecta hoy en día sobre el movimiento okupa en todo el estado desde las instituciones, inmobiliarias y medios de comunicación, la historia de los espacios okupados ha demostrado sobradamente su utilidad en el desarrollo tanto de las ciudades como de los movimientos sociales.
En el caso de Sevilla, se consideran los Jardines del Valle como primer espacio okupado de la ciudad, posteriormente adquirido por el ayuntamiento y convertido en zona verde pública. Se trata de un antiguo convento y colegio abandonado con unos grandes jardines que en 1980 un grupo de jóvenes ecologistas decide okupar para evitar que desaparezcan más zonas verdes en un momento de gran transformación urbana de la ciudad. Un ejemplo de cómo la ciudadanía toma las riendas en parte de los procesos urbanos a través de la organización colectiva. En cuanto a los Centros Sociales Okupados y Autogestionados (CSOA) se producen en Sevilla varios ciclos del movimiento okupa, en función del contexto de cada momento, habiendo una constante renovación de la gente implicada y demostrando la necesidad de que se generen estos espacios.
En 1991, año previo a la Expo’92 y en medio de un nuevo proceso de transformación en la parte norte del casco histórico surgen los primeros CSOAs en un momento de enorme fuerza del movimiento okupa. Se okupa Cruz Verde 22, un edificio del ayuntamiento que nunca llegaba a transformarse en un espacio de uso público a pesar de las promesas. En la misma época se okuparon la Casa de la Araña en la antigua calle Lerena (actualmente calle Divina Enfermera), una vivienda en la calle Goyeneta, la antigua farmacia militar de la Plaza de la Gavidia, una casa palacio de la calle Vidrio…
Con tantos espacios funcionando en paralelo se hicieron multitud de actividades culturales: charlas, presentaciones de libros, conciertos, el Encuentro de Alternativas, comedores comunitarios… y se organizaron distintos movimientos sociales como el movimiento de insumisión y antimilitarista o Desenmascaremos el 92, el cual sufrió una enorme persecución y represión por cuestionar la celebración de la Exposición Universal. En el año 1995 se incluye por primera vez el delito de Usurpación en el código penal, declarando la okupación como delito, lo que provoca que el verano de ese mismo año se vayan cerrando todos los espacios uno tras otro.
Haciendo un rápido repaso por la historia se observa rápidamente que los Centros Sociales que resisten a desalojos, persecución, juicios, multas y a lo que sea precisamente porque son necesarios
Tras aquellos episodios de desalojos se discute cómo conformar un espacio en el que continuar con toda la actividad y se decide alquilar lo que sería el Centro Social Alquilado El Lokal, con el mismo carácter social y político pero con una situación legal distinta tras el cambio del código penal. En este espacio empezaría a reunirse la gente que tras su cierre en 2001 conformarán Casas Viejas, inaugurando otro ciclo de okupaciones a principios del milenio.
Tras Casas Viejas, en 2004 se recuperan el Palacio del Pumarejo, el Huerto del Rey Moro y se abre el CSOA Sin Nombre en el antiguo Colegio San Bernardo. De nuevo, la necesidad de organizarse requiere de distintos espacios donde desarrollar la actividad política y cultural. Desde Casas Viejas se organizaron distintas acciones como la huelga de barrenderos de Tomares y la de los azafatos de tierra de Renfe y se jugó un papel importante organizando el May Day de 2005 y 2006 para el Primero de Mayo. En 2007 se produce el desalojo con una enorme resistencia que se alargó durante dos días como se recoge en el documental Londres no es Sevilla.
El CSOA Sin Nombre estuvo funcionando hasta 2014, por lo que la lista de actividades realizadas y de colectivos que se reunieron allí es infinita. Podríamos destacar la Liga de Inquilinas o la ayuda que prestaron en el caso de San Bernardo 52, por el que se consiguió que varias vecinas de renta antigua mantuvieran su vivienda y resistieran a la gentrificación del barrio; o la organización del movimiento estudiantil en respuesta a las distintas agresiones que sufrieron por grupos de extrema derecha. En cuanto al Pumarejo y el Huerto del Rey Moro son espacios que siguen funcionando a día de hoy pese a las dificultades y que llenan de vida el barrio. Son espacios que mientras el ayuntamiento no sepa cómo gestionar y qué hacer con ellos mediante acuerdo con los vecinos se seguirán autogestionando de manera asamblearia para seguir resistiendo.
En 2007, tras el desalojo de Casas Viejas y con 3 espacios funcionando en paralelo, se abre un nuevo ciclo con las okupaciones de la Fábrica de Sombreros (2007 -2008), La Huelga (2010 - 2012) y Andanza (2014 - 2015), generándose cada nuevo espacio por el cierre y la reorganización del anterior. Es un momento en el que se cuestiona constantemente el funcionamiento de los CSOAs y su organización y en el que se generan algunos debates de los que hoy en día seguimos nutriendonos. También en este momento se okupan el Mercado Provisional en la Plaza de la Encarnación, Meteora en la calle Duque Cornejo, La Soleá en el polígono San Pablo, la Ballesta en calle Enladrillada…. Coincide con un momento de ebullición política con el 15M y de total legitimación de la okupación con el movimiento de las Corralas, por el que se liberaron edificios completos para acoger a familias con necesidad de una vivienda. También en ese ciclo surge La Casa Revolucioná de Mujeres (la Revo) como primera okupa no mixta, en el que se liberan dos viviendas (La Revo I y II) para servir de espacios seguros para mujeres y disidencias, con alguna discrepancia desde ciertos movimientos sociales por ello.
Los Centros Sociales, una necesidad
Tras la represión sufrida en el caso de Los 18 de la Macarena y con la pandemia en medio, quedó paralizado el movimiento okupa y en general el movimiento por la vivienda en Sevilla. A su vez, crecía más y más la persecución y el miedo a los okupas, insuflado desde los medios de comunicación y las empresas de seguridad. Se realizaron distintos intentos que fueron reprimidos rápidamente como la Grieta o la Hiena, se mantuvo unos meses la Leona y los últimos años han funcionado Malatesta y la Yesca, siendo este último el único CSOA que resiste a día de hoy en la ciudad.
Vemos cómo el capital y la especulación prefieren un espacio vacío y abandonado que uno en el que la gente pueda llevar una vida.
Haciendo un rápido repaso por la historia se observa rápidamente que los Centros Sociales surgen de una necesidad y que resisten a desalojos, persecución, juicios, multas y a lo que sea necesario precisamente por eso, porque son necesarios. Los movimientos sociales se nutren de estos espacios para su organización y a la vez son una manera de cuestionar la propiedad privada y los planes urbanísticos en los que la población no tiene ningún poder de decisión si no es a través de la recuperación de estos espacios abandonados.
De igual forma, se han okupado y se seguirán okupando viviendas vacías mientras exista gente que no puede acceder a una vivienda, que queda excluida por su nivel económico, su género, su origen… En definitiva, mientras el capital niegue la existencia y el desarrollo de una vida digna a una sola persona en este mundo, la respuesta seguirá estando en la resistencia de los movimientos sociales y en la generación de espacios en los que organizarse.
La opinión pública sobre la okupación ha cambiado radicalmente, pasando de entender que una familia entre en una vivienda abandonada o se recuperen espacios para darle vida al barrio desde la cultura a tener todas las viviendas copadas de placas de empresas de seguridad y a todo el vecindario pendiente para chivarse. Mientras, vivimos una crisis de vivienda que niega el desarrollo normal de una vida a millones de personas, con más 25.000 vivienda vacías en Sevilla, más de 10.000 pisos turísticos y cientos de desahucios cada año. Vemos cómo el capital y la especulación prefieren un espacio vacío y abandonado que uno en el que la gente pueda llevar una vida. Deja de sorprender que algunos espacios desalojados tarden años y años en volver a utilizarse o reconstruirse.
En este contexto, creemos necesario dar voz a esta parte de la historia de la ciudad, eternamente silenciada y dar la importancia que se merece a estos espacios que han cumplido tan valiosa función dentro de la organización de los movimientos sociales y culturales. Está en nuestras manos dar la vuelta a ese imaginario colectivo impuesto y reivindicar la okupación, frente al negocio que muchos están haciendo con su persecución y represión.Por ello, desde la Feria Anarquista del Libro y con la colaboración de la Asamblea por la Vivienda de Sevilla se ha preparado un paseo histórico que repasará la historia de los Centros Sociales Okupados y Autogestionados (CSOAs) de la ciudad. Será el domingo 15 a las 11:00 en la plaza de Montesión. Además, se presentará el libro Menos misiles y más okupas. Una historia coral de los espacios okupados de Sevilla / 1991 - 2026 en el que gente que ha participado de los distintos espacios okupados nos cuenta cómo fue, cómo se organizaban, alguna anécdota o reflexión…
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