Opinión
El sentido común de Vox: ni es común ni tiene sentido

La continua aporofobia y xenofobia de VOX se contradice con la actitud de muchos de los empresarios que les apoyan. No quieren migrantes pero necesitan trabajadores.
El Ejido Valla de Vox
Valla racista de la ultraderecha en El Ejido (Almería)
7 may 2026 18:59 | Actualizado: 8 may 2026 11:04

Habrán notado, estos días de campaña para la presidencia de la Junta de Andalucía, cómo el brazo mediático de Vox, los periodistas a sueldo infiltrados en cadenas públicas y privadas y sus pseudomedios adheridos al odio, se harta de repetir lo de la “prioridad nacional” asentada en un supuesto “sentido común”. La táctica es sencilla: apelar a lo unitario, aunque eso unitario sea aporófobo, xenófobo e injusto. 

Eduardo Inda, por citar un solo ejemplo, decía en televisión que es de “sentido común” atender primero en un hospital a quienes son del mismo país, y luego a otros. Y va siendo hora de apelarlo. No, no es de sentido común. Por mucho que se repita una mentira, no se convierte en verdad. Cualquier código deontológico de las personas dedicadas a sanidad lo especifica: se atiende a quien lo necesita. También lo hacen en aguas internacionales los profesionales del mundo marino y también los militares con la población civil en zonas de conflicto. La atención humanitaria que estructura los derechos humanos se sustenta en cuatro principios: humanidad, aliviar el sufrimiento dondequiera que se encuentre; imparcialidad, la ayuda se presta exclusivamente según las necesidades, sin discriminación de raza, género, religión o ideología; neutralidad: La ayuda no debe favorecer a ninguna de las partes en un conflicto; e independencia: Los objetivos humanitarios son autónomos de intereses políticos, económicos o militares.

No es de “sentido común” prestar atención sanitaria a una persona según su procedencia, poniendo el carnet sobre la mesa. Es rotundamente falso

Así, por tanto, no es de “sentido común” prestar atención sanitaria a una persona según su procedencia, poniendo el carnet sobre la mesa. Es rotundamente falso. Esta universalidad de los cuidados no es nueva. Parece mentira que quienes se dicen tan católicos hayan olvidado las palabras de Jesucristo: “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba”. El mismo que llamaba a sus seguidores a saciar la sed de los demás. Vox lo ignora porque no le mueve ni la verdad ni su sentimiento católico.

La historia de la humanidad está repleta de historias de empatía, tolerancia y solidaridad. Las personas, en su fuero más íntimo, se conectan con otras a partir de los afectos, no de los desafectos. Aunque el miedo provoque que existan personas organizadas en torno al odio y a un enemigo común, somos muchos más al otro lado. Pasea por tu barrio, miras las asociaciones, las confiterías, las plazas, las casas vecinales… allí apenas hay gente como Inda.

Se hartan de decir que “en España nadie quiere trabajar”, pero le pagan mal a sus conciudadanos y su salida es buscar mano de obra en la población migrante vulnerable

Tampoco es cierto que el “sentido común” de Vox tenga sentido. Su continua aporofobia y xenofobia se contradice con la actitud de muchos de los empresarios que les apoyan. No quieren migrantes pero necesitan trabajadores. Se hartan de decir que “en España nadie quiere trabajar”, pero le pagan mal a sus conciudadanos y su salida es buscar mano de obra en la población migrante vulnerable.

Las personas tienen derecho al trabajo y a un sueldo digno por el simple hecho de ser personas, pero es que además el estado del bienestar español no podría sostenerse sin el esfuerzo y talento migrante. El colectivo migrante ha aportado un 25% del aumento del PIB desde 2022, un 47% de la fuerza laboral, y significan un 10% de ingresos de la seguridad social, cuando reciben solo un 1%. Sin ellos y sin ellas, la situación económica en España sería una catástrofe absoluta.

La distopía de Vox no solo no es deseable, es que además es imposible en un mundo en continua mezcla. Pero más allá de su aportación, cabe recordar que las personas migrantes no tienen que ser héroes para tener derechos humanos. Para eso hemos construido derechos entre todas, para evitar que la lotería de las fronteras condicione la dignidad de nuestras vidas.

Si atendemos a su significado primigenio, el sentido común de Vox se evapora por su falta de consistencia, ya que carece de su elemento esencial: la sensibilidad. 

El sentido común, según la civilización romana, define la sensibilidad humana natural hacia otros seres humanos y la comunidad. Si atendemos a su significado primigenio, el sentido común de Vox se evapora por su falta de consistencia, ya que carece de su elemento esencial: la sensibilidad. Su idea de lo comunitario no es más que una torre de falacias construida a base de noticias falsas y bulos, desmentidas cada año por asociaciones que trabajan día a día con las comunidades vulnerables y de mucha mayor fiabilidad. 

A estos empresarios del odio, que fabrican dinero apelando a los bajos instintos de una población fatigada por la complejidad y las penurias del día a día, nunca les ha interesado la verdad. Infoxican nuestra cotidianidad porque su único sentido común es el dinero. Cuando te vengan estos días esparciendo odio para enfrentarte al prójimo, diles que no. Como un cortafuegos, extingue la llama del odio y diles que somos más al otro lado. 

Porque vale la pena repetirlo: el sentido más común del mundo no es el odio, son los afectos.

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Los artículos de opinión no reflejan necesariamente la visión del medio.

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