Partidos políticos
El ‘plan Rufián’ avanza a paso corto con Junqueras y la izquierda de Madrid pisando el freno
Algo se está moviendo bajo la superficie, aunque demasiado lento y acotado si se tiene en cuenta la ansiedad de los tiempos mediáticos y más aún de un electorado progresista que quiere frenar a las derechas sin tener que votar al PSOE. Pero para eso hace falta un candidato a Moncloa visible y nítido, que sobresalga del caos de taifas y cacicazgos.
En esa misión están muchos pero sobresale allí Gabriel Rufián, por ser el dirigente político progresista con más intención de voto en el Estado luego de Pedro Sánchez, según el CIS y trabajos privados como el de Gesop. Al menos por ahora, va en la pole position en la izquierda transformadora.
En la danza de nombres también están los ministros Pablo Bustinduy y Ernest Urtasun, el líder de Comisiones Obreras, Unai Sordo, la eurodiputada Irene Montero y la exalcaldesa Ada Colau.
Pero ‘Busti’ y Colau han expresado su deseo de no serlo, el primero con más contundencia a pesar de las insistencias de IU y Más Madrid. También Sordo en su momento expresó su negativa aunque algunos creen que podría repensarlo. Urtasun aparece como la opción de la protocoalición ‘Un paso al Frente’ para no caer en brazos de Rufián y Montero, por Podemos, no aunaría todas las voluntades.
En este contexto, el portavoz de Esquerra Republicana en las Cortes generales empieza a hacer tibios movimientos tras bambalinas. El más elocuente quizás sea el siguiente: miembros del equipo de Rufián han pedido a dirigentes de Sumar “documentos y análisis sobre cómo se ha hecho el frente electoral jurídicamente y qué posibilidades existen”, según la ley vigente, para construir plataformas entre partidos en unas generales. Este intercambio lo han confirmado a El Salto personas del entorno de Rufián y de la vicepresidenta Yolanda Díaz.
Otro hecho concreto es que han comenzado algunos diálogos informales entre el sector de Rufián con los ‘comuns’ sobre la posibilidad de un acuerdo en Catalunya. Aquí la situación es más compleja: ambas formaciones mantienen un contacto fluido en Barcelona y las reuniones son frecuentes. Pero ERC en Catalunya es una cosa y Rufián es otra.
En esas conversaciones informales en Madrid desde los ‘comuns’ se ha planteado a los de Rufián que, en una hipotética negociación habría que tener en cuenta los últimos resultados. La tesis del portavoz es que deben primar las formaciones más competitivas en su territorio y le han recordado por tanto que, en Barcelona, Aina Vidal le ganó a Rufián por 78.000 votos, obteniendo un escaño más para Sumar (ERC superó a los ‘comuns’ en Tarragona, Lleida y Girona).
Una fuente calificada de Catalunya en Comú decía a El Salto que si bien ellos están por la labor de trabajar en un acuerdo electoral, cuando hablan con dirigentes de Esquerra en Barcelona, el mensaje es de rechazo a un frente amplio, por lo que el debate en torno a una coalición lo tachan de “paripé”.
Otro dato concreto: en el coloquio de Rufián e Irene Montero que tuvo lugar en Barcelona el pasado mes de abril, las conversaciones previas para una posible alianza habían ido más allá de lo que se dijo en el propio encuentro delante de cámaras. Según han explicado desde el equipo del portavoz, sobre última hora Rufián quiso descafeinar el discurso y dotarlo de más cautela. “Percibió que había mucho entusiasmo en los de Podemos por mostrar que había una alianza casi acordada y prefirió evitarlo, porque podía ser usado para el pulso en la izquierda confederal y no quería meterse en ese lío”, explican.
En medio de todo esto, llegó a Madrid esta semana el presidente de ERC, Oriol Junqueras, con una agenda hiperactiva de reuniones con sus diputados, con la prensa de la capital y con muchos dirigentes políticos. El miércoles por la noche, Junqueras estuvo con los siete miembros del grupo Republicano, a quienes les pidió reforzar “la coordinación de grupo y un plan de trabajo para los meses que queden” de legislatura.
Junqueras ha dejado claro durante su visita a Madrid que, si hay acuerdos, no pueden incluir la desaparición de la papeleta propia y la marca
Además, según relató a El Salto uno de los presentes, Junqueras hizo un inciso especial: que dejen de lado “el ruido y las filtraciones internas, que no hacen ningún bien al partido”. La relación de Rufián con Jordi Salvador pasa por su peor momento y el vínculo con Teresa Jordà, ambos compañeros de bancada del político de Santa Coloma en el Congreso, tampoco es el mejor.
En lo que ha expresado en las reuniones que ha mantenido el líder indultado en Madrid, El Salto ha podido reconstruir algunas definiciones: tiene mucha voluntad de negociar los presupuestos generales con el PSOE, quiere que Rufián encabece la lista por Barcelona, y no desea un frente amplio o, al menos, desea que sea como sea haya una papeleta con las siglas de ERC en las próximas generales.
Junqueras ha defendido en privado el espíritu de “calle más amplia” de Esquerra, comentaba a interlocutores que su partido tiene como afiliados a exdirigentes de Convergència, de Unió, del PCE, de ICV y del PSC, y que respalda que su partido sea lo más abarcador posible porque su objetivo es sustituir al PSOE y ser la formación progresista dominante en Catalunya. Pero ha dejado claro que, si hay acuerdos, no pueden incluir la desaparición de la papeleta propia y la marca. Un dique claro a las aspiraciones de Rufián.
En esas conversaciones hubo un interlocutor que le comentó que circulaba una idea de Rufián compitiendo en Barcelona pero también candidato a presidente del Gobierno por el frente de izquierda que se concrete en Madrid, en caso que los astros y las voluntades se alineasen. “No hablo de ciencia ficción”, le respondió tajante.
El factor Madrid
Al caos en la izquierda confederal ante la carencia de un candidato que pueda presentarse como parte del ticket electoral con Sánchez se suma el desorden en las declaraciones de algunos de sus dirigentes, en días ya de por sí difíciles para ese espacio: a la disputa interna en Más Madrid y al poco entusiasta resultado de la coalición en Andalucía le ha seguido un cataclismo en la cúpula de Movimiento Sumar por las denuncias contra Lara Hernández y las dimisiones de dos altos cargos por desacuerdos con su liderazgo.
Esta semana, desde la cúpula de Más Madrid han respondido a varios medios que no pensaban buscar con Izquierda Unida una alianza electoral para las autonómicas y municipales, con excepción de algunos ayuntamientos específicos. Las declaraciones han caído como un balde de agua fría en IU, cuya regional está enfrentada al coordinador general Antonio Maíllo.
Pero también ha caído así para dirigentes de Más Madrid, algunos de los cuales no se explicaban por qué la necesidad de filtrar algo así en este momento, sobre todo cuando están negociando un frente electoral en las generales.
Desde Podemos no se está por la labor, al menos por ahora, de entrar en Madrid una coalición con IU, un partido que forma parte del Consejo de Ministros
También ha sido extraño porque según pudo saber El Salto, hay una idea, todavía no concretada pero charlada de manera informal, para que IU pueda participar en las listas de Más Madrid con algunos dirigentes como independientes, no cambiando las siglas del partido de Mónica García ni la plataforma electoral.
Podría pensarse que si Más Madrid le cierra la puerta a IU para las autonómicas de la región capital, estaría la mesa servida para una coalición con Podemos, ahora que su secretaria general, Ione Belarra, ha anunciado que bajará a competir contra Díaz Ayuso. Pero no: fuentes de la formación morada no están por la labor y, al menos por ahora, no tienen ningún interés en una coalición con un partido que forma parte del Consejo de Ministros. “Nosotros tenemos un proyecto y vamos a ir a las elecciones como el partido de izquierda opositor a Sánchez. ¿Cómo haríamos campaña con un partido del Gobierno? Esas mezclas no traen éxitos”, explican desde la ejecutiva de Podemos Madrid.
Dirigentes de Podemos también se preguntan si la jugada de Belarra ha sido la mejor. “¿Qué hará si no supera el 5% del suelo electoral? ¿Se podrá quedar como secretaria general si fracasa?”, se preguntaba un referente morado. En esas filas son conscientes de la dificultad del reto y del alto riesgo de acabar compitiendo en las generales y en Madrid en soledad.
Pero en la circunscripción madrileña, aunque sean las generales, una alianza con Irene Montero parece difícil de concretar si es Emilio Delgado el que encabece la papeleta. Bustinduy ordenaría el caos pero sigue firme en su ‘no es no’. El desorden en la metrópolis castiza o Junqueras, Rufián no sabría decir cuál es el escollo mayor.
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