Política
El desacuerdo entre Podemos y el Frente Amplio mete a la izquierda en un escenario no visto en quince años
Si hoy es jueves queda un día, hora arriba, hora abajo, hasta el cierre de las coaliciones de cara al 29 de noviembre. Después de un miércoles con menos decibelios que en días anteriores, las posibles listas de cara a las elecciones de esa fecha se van aclarando. Habrá dos listas por Madrid. Son palabras de Ione Belarra, que ha descartado el acuerdo en las circunscripciones más importantes en cuanto a reparto de escaños: Madrid y Barcelona.
La secretaria general de los morados ha defendido que “hay muchísimo Estado español fuera de Madrid y Barcelona” para instar a sus contrapartes a un acuerdo, o varios acuerdos, en provincias y comunidades autónomas en las que, de hecho, ya hay entendimiento a ese nivel. Pasado el mediodía del 15 de octubre, las urgencias se focalizan en las 19 provincias donde Sumar obtuvo escaños en el último proceso electoral.
La base es la idea propuesta por el spin doctor electoral Iván Redondo y difundida por Pablo Iglesias de que las elecciones generales son “52 elecciones” provincia a provincia, pero la suma de otros factores —como la refriega a través de los medios— puede alterar el cociente final. En ese sentido, esta mañana, Antonio Maíllo, secretario general de Izquierda Unida ha advertido que su organización no va a aceptar acuerdos “troceados” para las elecciones autonómicas. Las próximas horas son clave para saber si de desencalla la negociación en algún territorio o si prevalece la idea de que solo se unirán listas si hay acuerdo federal. En el caso de que no, Podemos podría buscar otros acuerdos con actores regionalistas o soberanistas, como ya ha hecho con ERC, o presentar sus propias listas provinciales, para lo que hay más margen después de que mañana se cierre el peaje para coaliciones electorales.
De los tiempos de Cayo Lara a hoy
Esto devuelve a la izquierda a un escenario similar al de las elecciones de 2011, en el que Izquierda Unida obtuvo once diputados con un 6,92% de voto en el conjunto del Estado. Con varias salvedades: en aquella ocasión, Compromís, por separado, obtuvo un escaño y hoy es la fuerza alfa del territorio valenciano; los Comuns no existían e Iniciativa per Catalunya y Esquerra Unida i Alternativa, hoy integradas en ese espacio, obtuvieron tres; y tampoco existía Adelante Andalucía.
En aquellas elecciones, el conjunto del espacio liderado por Cayo Lara obtuvo tres representantes en Madrid, otros tres en Catalunya (ICV-EUiA), dos en Andalucía (Sevilla y Málaga), uno en Asturias, otro en Zaragoza en coalición con la Chunta y otro en Valencia (EUPV-EV). Entonces fue un éxito respecto al peor resultado histórico de la coalición en 2008 (dos diputados), pero esos once diputados no tuvieron margen de negociación en un Parlamento dominado con mayoría absoluta por el PP de Mariano Rajoy. Los tiempos cambiaron cuatro años después con la irrupción de Podemos, hasta llegar a 2023, cuando se obtuvo el peor resultado en la década de la política del cambio con la obtención de 31 escaños, una cifra que de cara a las elecciones de noviembre parece difícil de repetir.
Descontados los principales núcleos, donde en 2023 se obtuvieron seis diputados (Madrid) y cinco (Barcelona), hay solo dos provincias es las que se superó el escaño único: València, donde se llegó a un acuerdo con Compromís (tres) y Sevilla, provincia en la que todavía no se había producido el salto a escala estatal de Adelante Andalucía.
En el País Valencià, de producirse la confluencia será bajo la marca paraguas de Compromís, y aunque aún no está cerrada la propia organización interna de la coalición valencianista, con disputas por la cabeza entre Més Compromís e Iniciativa, los puestos ofrecidos al resto de la izquierda serían a partir del 3 en València, y quizá un 2 por Alacant y Castelló. En 2023 no se obtuvo representación en Castelló, que de hecho fue la provincia en la que se alcanzó mayor porcentaje sin escaño (un 14,3%). En Alacant se obtuvo un solo diputado. De este modo, si se repitieran los resultados de entonces, el Frente Amplio (o Podem) solo podría optar a un escaño por la provincia central.
A las 13h del jueves, la federación asturiana de IU hizo saber que no habrá pacto con Podemos si no se produce un acuerdo federal con el Frente Amplio
Las miradas se dirigen también a Andalucía, donde el Frente Amplio cuenta con la competencia de Adelante Andalucía y tendrá difícil repetir los resultados de 2023, cuando se obtuvieron dos actas en Sevilla, una en Córdoba, otra en Granada, otra en Cádiz y otra en Málaga. Los seis escaños de Sumar obedecieron a la fuerza que IU conserva en Andalucía, pero también a la alianza con Podemos, que situó a la diputada por Granada Martina Velarde. En esta ocasión el pacto, a las 17.30h del 15 de octubre, el pacto parece difícil de reeditar pese a que anoche Nico Sguiglia, portavoz de Podemos y concejal por Málaga, pidió “abrir cuanto antes un diálogo fraterno y construir una candidatura unitaria en las ocho provincias andaluzas”.
Un escaño en el aire
La barrera del 10% de los votos es determinante en esas “elecciones x52”, pero superarla tampoco garantiza nada en una serie de provincias como Araba o Navarra donde, con más del 12% de los votos en 2023 no se obtuvo representación. El problema actual es que el artista antes conocido como Sumar, ahora bajo la marca de Frente Amplio, no llega al 10% en el conjunto del territorio, lo que dificulta repetir el resultado de hace tres años, que aunque decreciente respecto al de 2019, sostuvo a los entonces dirigidos por Yolanda Díaz como fuerza de Gobierno.
La estimación de voto CIS publicada ayer indica que Frente Amplio obtendría el 6,1% de los votos en las generales, mientras que Podemos obtiene el 3,1%. Cifras insuficientes a todas luces en todo el territorio. En 2023, el escaño más “barato” y el único que se obtuvo con menos del 10% de los votos fue el de Murcia (9,6%). Aunque esos bajos porcentajes apuntados por el CIS no son extrapolables a todo el territorio —se da por hecho que al menos una de las fuerzas superará el 10% en las provincias más pobladas—, sí marcan una tendencia en unas elecciones en las que el PSOE entona la tonada del voto útil.
De cara a un acuerdo son claves los territorios de Murcia y Asturias, donde no hay competencia a la izquierda pero se pone en juego el escaño obtenido en 2023, y Andalucía, donde se espera un buen resultado de Adelante Andalucía y se ponen en juego un buen número de escaños, hasta seis, obtenidos por la coalición Sumar hace tres años.
En Murcia, Javier Sánchez Serna, diputado en el Congreso desde 2016 y coordinador autonómico de Podemos en la Región de Murcia, ha dado un paso al costado y cedido el liderazgo en la región a Víctor Egío. En la Asamblea Regional de Murcia se mantiene viva la forma Unidas Podemos, a la que apeló Egío en un mensaje el 14 de octubre reclamando unidad al margen de lo que ocurra en Madrid. IU de la Región de Murcia, fiel al estilo que ha llevado la dirección federal, no se ha decantado sobre las condiciones del posible acuerdo. El martes 13, se confirmó que Penélope Luna (coordinadora de IU) será la candidata del Frente Amplio en la región.
La panorámica en Asturias es más compleja. Izquierda Unida es la fuerza con más empuje en el Principado, donde Podemos se quebró en 2023, reclama encabezar la lista, cuyos componentes son todavía una incógnita. La organización Somos Asturias, dirigido por la diputada autonómica Covadonga Tomé, es fruto de esa implosión de los morados. Tomé ha pedido que la formación de izquierda asturianista esté en el Frente Amplio, y ha realizado en los últimos meses actos con Emilio Delgado (Más Madrid) y Ada Colau (Comuns). A las 13h del jueves, la federación asturiana de IU hacía saber que no habrá pacto con Podemos si no se produce un acuerdo federal con el Frente Amplio. El escaño obtenido en 2023 podría fallar sin una lista unitaria. En paralelo, los soberanistas de Aína, nueva formación política, mantienen conversaciones de cara a formar una “candidatura de país” para el próximo 29N. Podría ser su debut electoral.
La situación es también compleja allí donde hay socios o futuros socios consolidados y externos. Sumar obtuvo un escaño en 2023 en las circunscripciones gallegas de A Coruña y Pontevedra, pero el panorama ha cambiado en Galicia de manera radical, como explica esta pieza de Javier H. Rodríguez. El auge del Bloque Nacionalista Galego, después de los magníficos resultados de Ana Pontón en febrero de 2023 le sitúa en la carrera por obtener hasta cuatro escaños, lo que dejaría al Frente Amplio al borde del cero. Es poco probable un acuerdo para Galicia entre el Frente Amplio y Podemos.
Las islas, un diputado y una disputa que viene de lejos
En Las Islas Canarias el porcentaje de 2023 señaló la fina línea entre el éxito y el fracaso. En Las Palmas se recogió un acta de diputado con el 10,3% de los votos y en Tenerife no se obtuvo pese al 10,8% del voto. En aquella ocasión a Sumar le faltaron 1.500 votos para obtener el acta de diputado. De cara a noviembre, las coaliciones parecen formadas ya: Nueva Canarias, partido regionalista veterano hará tándem con Frente Amplio y pondrá el puesto de salida para la mitad de la legislatura.
El 21,8% de las personas que votaron a Sumar hace tres años aun no había decidido, a comienzos de octubre, a quién votará en las próximas elecciones
Este acuerdo deja fuera a Podemos, que en la legislatura pasada fue representado por Noemí Santana. Santana se descartó hace tiempo de la carrera para estas elecciones y Podemos tenía previsto ceder la primera posición a Nueva Canarias, con lo que el acuerdo estaba cerca, pero el efecto cascada del desacuerdo en Madrid ha llevado a la ruptura de NC con Podemos. Finalmente, a las 18:30 Noemí Santana ha anunciado un acuerdo con Nueva Canarias, “IU y otros partidos” para presentar una única lista que se llamará Unidad del Pueblo Canario. En las Islas se presenta también Drago Canarias, encabezada por el exPodemos Alberto Rodríguez, que ha decidido concurrir en solitario y no busca alianzas con los otros espacios.
En Baleares, desde hace tiempo la voz cantante la llevan Més per Mallorca, Més per Menorca y Ara Eivissa, que buscarán colocar a su candidato en el número uno. No obstante, todavía está por dilucidar quién será ese o esa candidata. La intención de Més era agrupar en la lista a Esquerra Unida, Sumar y Podemos, que reclamaba ese puesto de salida.
Euskadi deja de ser un granero
Los tiempos en los que Unidas Podemos llegó a ser primera fuerza política en las elecciones generales en Euskadi quedan en el retrovisor. En 2023 solo se obtuvo un diputado, por Bizkaia, y las elecciones autonómicas de 2024 vieron caer a la izquierda federalista del 8,05% unidos al 5% por separado. Nafarroa y Gipuzkoa son los territorios a priori en los que se podría recuperar representación —en Gipuzkoa el diputado quedó en 2023 a 2.700 votos de distancia— pero el trasvase a EH Bildu y, sobre todo al PSOE, parece un hecho
Pese a que las desavenencias entre los espacios del entonces Sumar (hoy, Frente Amplio) y Elkarrekin Podemos obedecen más a las lógicas de Madrid que a la relación en el propio territorio vasco, la dificultad para cerrar un acuerdo son igual de palpables que en el resto del Estado. Jon Hernández, secretario general del Partido Comunista de Euskadi, ha garantizado que habrá lista, pero no está claro quién la puede encabezar. El principal candidato es Lander Martínez, que ha sido diputado en la pasada legislatura como representante de Sumar por Bizkaia, aunque también suena el nombre de Rosa Martínez, actual secretaria de Estado de Derechos Sociales.
En Aragón, el diputado electo en 2023 por Zaragoza, Jorge Pueyo, salió reforzado hasta el punto de llevar a la Chunta a un resultado histórico en las autonómicas del pasado mes de febrero. Izquierda Unida-Movimiento Sumar logró salvar los muebles en esas autonómicas, que dieron fe de la práctica desaparición de Podemos, que obtuvo menos del 1% del voto en el territorio. El propio Pueyo ha instado en las últimas horas al acuerdo de la izquierda federalista “nadie se puede quedar fuera”.
Lo incierto de los pactos y los jirones que han podido dejar las negociaciones o falta de negociaciones entre Frente Amplio, Podemos y el resto de actores, no aparecen reflejados en el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas.
La foto antes de estos intensos días muestran que Sumar es el partido que menos voto retiene de todos los que aparecen en el barómetro. Solo un tercio de votantes asegura que repetiría su voto a Sumar, que aparece como Frente Amplio solo en el apartado de estimación de voto. Dos de cada diez votantes se irán a Podemos y casi el mismo porcentaje al PSOE. Pero lo relevante es que el 21,8% de las personas que votaron a Sumar hace tres años aun no había decidido, a comienzos de octubre, a quién votará en las próximas elecciones. Ese voto apunta como la clave de cara a una campaña electoral que, salvo sorpresa de última hora, partirá con el mal sabor de boca de un accidente múltiple en la consecución de un acuerdo entre las organizaciones que fueron unidas en 2023.
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