Indignación ante el archivo del caso Haitam: la familia afirma que seguirá luchando por justicia

Familia, colectivos y organizaciones denuncian el archivo de la investigación por la muerte del joven marroquí fallecido en Torremolinos durante una actuación policial, y exigen una investigación profunda.
Torremolinos asesinato racista
Policía con pistola táser durante la actuación y manifestación en repulsa de la muerte del vecino de Torremolinos
13 abr 2026 12:00 | Actualizado: 13 abr 2026 12:36

El pasado 8 de abril la jueza decidió archivar el caso de Haitam Mejri —fallecido el 7 de diciembre en un locutorio de Torremolinos durante una actuación policial—  pocos días después de que un informe forense achacara su fallecimiento a un delirio agitado provocado por el consumo de cocaína. La familia del hombre marroquí de 35 años, que lleva desde diciembre luchando porque se haga justicia, acusaba el golpe y se comprometía a continuar la pelea judicial. “Lo que me sorprende es que después de tantas pruebas y datos hayan preferido encubrir esta locura”, apuntaba su hermano Nasser, que ejerce de portavoz familiar, en conversación con Eldiario.es

“Por mucho que quieran dilatar esto, no nos vamos a cansar. Iremos a la Audiencia Provincial, al Tribunal Supremo y hasta Europa si hace falta”, enunciaba Nasser, en las declaraciones mencionadas.  La jueza ya fue objeto de una queja presentada por los abogados de la familia ante el Consejo del Poder Judicial, por “inactividad”, que archivó hace semanas provisionalmente a causa en espera del informe forense en el que finalmente se ha basado para el archivo definitivo. 

“Seguimos exigiendo que se realice una investigación y juicio imparcial, que las instituciones dejen de encubrir, mentir y tratar de ocultar este asesinato por parte de seis agentes del Estado”, compartía en sus redes la Plataforma Justicia para Haitam el pasado el domingo 14, recordando que no se ha tomado testimonio a estos agentes, y que siguen trabajando “tras utilizar 11 veces el arma taser, contraviniendo el propio reglamento”. 

La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía en Málaga, dos días antes del archivo definitivo, expresaba: “Haitam Mejri entró en un establecimiento buscando ayuda y salió sin vida debido a una intervención que debería haber garantizado su seguridad, no provocado su muerte”, exigiendo justicia. Semanas antes, en la víspera de la convocatoria de varias manifestaciones el 21 de marzo, el movimiento antirracista de Málaga denunciaba: “el hecho de no ser blancas supone tener más posibilidades de acabar muertas en actuaciones policiales”.

Amnistía Internacional, por su parte, ha iniciado una campaña de recogida de firmas ante el archivo de la causa. “Recibió al menos once descargas directas de táser. También golpes, presión sobre el cuello y tórax y lo rociaron con spray irritante. Todo mientras estaba inmovilizado”, enumera la petición antes de calificar la violencia usada como “extrema”. “Estos hechos podrían constituir tortura”, denuncia la organización. 

AI denuncia que la jueza de instrucción haya justificado el archivo de la causa remitiéndose a un solo informe forense. “No tomó declaración a los policías implicados, ni a testigos presenciales como el dueño del locutorio, ni a los sanitarios que atendieron a Haitam”, lamenta. Por lo que exige una “investigación exhaustiva y eficaz”, que se suspenda a los agentes implicados mientras esta investigación dure, la protección de la familia de posibles represalias, y “ la revisión del protocolo de uso de táser”, entre otras medidas que impidan la repetición de este tipo de incidentes letales.  

Las grabaciones de aquella jornada, adelantadas por Eldiario.es, mostraban cómo Haitam colaboró desde el inicio con los agentes, manifestando explícitamente: “Voy a colaborar, no quiero morir”. A pesar de que no supusiera ningún riesgo evidente para los efectivos, después de que uno de ellos le dijera “Si vas a colaborar, dame la mano”, y el joven obedeciera, los policías empiezan las maniobras de reducción, sujetándole por cuello y pierna. Con Haitam totalmente inmovilizado en el suelo, empiezan a golpearle con un cartel metálico y dispararle descargas de táser. 

Las imágenes desmentían el primer atestado policial que describía que los agentes le redujeron a Haitam para quitarle unas tijeras, que, como la grabación revela, el fallecido soltó mucho antes de la primera descarga. Además, los efectivos intentaron rebajar el impacto del táser, calificándolo de ligero, mientras que la Dirección General de Policía establece a través del art. 5 de la LO 2/1986 que estas pistolas deben usarse sólo en caso de “extrema necesidad” y la empresa fabricante de las pistolas táser, Axon, desaconseja su uso en personas que se encuentren en un estado de agitación.

La muerte de Haitam durante una actuación policial supuso el quinto fallecimiento documentado de personas racializadas en esta situación en un año. Justo antes de que acabara 2024, el joven Mahmoud Bakhum, que ejercía la venta ambulante se tiró al río en Sevilla, durante una persecución policial, en el aeropuerto de Gran Canaria, el 17 de mayo, fue abatido a tiros Abdoulie Bah, Abderrahim fue asesinado en Torrejón de Ardoz por dos policías fuera de servicio. Pocos días después, en Barcelona, Mahamedi murió en una comisaría.

Familia y comunidad

La familia de Haitam Mejri lleva meses luchando porque se haga justicia. Durante el mes de marzo, hicieron público un informe encargado al médico forense Aitor Curiel, donde el profesional defendía que la víctima sufrió una “insuficiencia respiratoria” como resultado de la inmovilización de los agentes, mediante el controvertido método “cuello, tórax y extremidades” antes de entrar en parada cardiaca. El mismo informe apuntaba que aunque Haitam padecía una patología previa “no mortal a corto plazo”, esta no puede haber sido la causante de su muerte. 

El mismo informe ponía el foco la dilación de la atención, los servicios sanitarios tardaran 26 minutos en aparecer, tras la actuación policial, a pesar de que los policías ya eran conscientes de que el joven estaba en parada cardiorrespiratoria, las mentiras de los efectivos que afirmaron que se había caído al suelo o que no le habían presionado cuello y tórax o el apoyo a la actuación por parte de sindicatos policiales como Jupol —que llegó a afirmar que Haitam gritó Alá es grande, algo que las grabaciones desmienten— o el mismo gobierno, suman a una percepción de impunidad que desde la muerte del joven ha denunciado la Plataforma Justicia para Haitam, promoviendo manifestaciones el pasado 

Málaga
La familia de Haitam Mejri pide justicia por su muerte tras ser reducido por la policía en Torremolinos
La familia insiste, tras el visionado completo del vídeo de las cámaras de seguridad, que se trató de una muerte a causa de la fuerza excesiva de la acción policial y que los agentes sabían el riesgo.
Editorial
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