Salud
Osakidetza da carpetazo al escándalo de la OPE y valida el examen con notas perfectas para 22 plazas
El Gobierno Vasco ha cerrado por la puerta de atrás el escándalo de las oposiciones que en 2018 se llevó por delante a un consejero de Salud. Osakidetza ha dado por buenos los exámenes de la OPE que su dirección mandó repetir por las denuncias de filtraciones, entre ellos el de Cardiología, en el que 22 aspirantes sacaron la nota máxima, 100 puntos, para 22 plazas.
Antes de aquella prueba, un vocal del tribunal había avisado por escrito de que tenía “razones fundadas para creer que parte del tribunal” pensaba compartir el material del examen “con vistas a una filtración selectiva”, según se relató el 20 de octubre en la Audiencia de Álava. El Boletín Oficial del País Vasco publicó el pasado 26 de octubre las tres resoluciones, firmadas el día 13 por la directora general de Osakidetza, Miren Lorea Bilbao, que anulan las órdenes de repetición de Cardiología, de Angiología y Cirugía Vascular y de Anestesiología y Reanimación.
Solo una de ellas responde a una orden judicial. La de Anestesiología cumple la sentencia 186/2026, de 11 de septiembre, del contencioso de Gasteiz, que dio la razón a los aspirantes que habían recurrido la repetición en 2018 y ordenó dar “plena validez” a sus notas. Pero en Cardiología, donde la repetición afectaba solo al ejercicio práctico, y en Angiología ningún juez se lo ha pedido a Osakidetza. Fueron los tribunales calificadores de ambas especialidades los que, en febrero, debatieron “la conveniencia” de revisar la repetición, y la dirección la ha revocado de oficio.
En Cardiología y Angiología ningún juez ha obligado a Osakidetza a validar los exámenes, ya que fueron los propios tribunales los que plantearon revisar la repetición
Para justificarlo, Osakidetza se apoya en el auto de septiembre de 2025 con el que la Audiencia Provincial de Álava archivó la investigación penal sobre las filtraciones “al no apreciarse indicios racionales” de delito. Con aquel archivo, escribe la dirección, “ha desaparecido o, al menos, se ha reducido el presupuesto fáctico que motivó la medida”. Repetir ahora las pruebas causaría, según las resoluciones, “un perjuicio relevante a los aspirantes que las superaron y que actuaron de buena fe”, así que el proceso seguirá “sin mayor dilación”.
¿Qué vio Osakidetza en 2018?
La repetición no fue una ocurrencia de los sindicatos. La ordenó en julio de 2018 la dirección de Osakidetza, que antes había abierto expedientes informativos en cuatro categorías y había estudiado los informes de coherencia de resultados que encargó a un experto independiente. Entonces el Servicio Vasco de Salud habló de “defectos” de forma y de errores en la corrección en las tres especialidades. La crisis se llevó por delante al consejero de Salud, Jon Darpón, a la directora general, María Jesús Múgica, y al director de Recursos Humanos, Juan Carlos Soto.
El archivo penal tampoco borra lo que se sabe de aquellos exámenes. Las denuncias de LAB y ESK abarcaban una decena de categorías, de Microbiología a Traumatología, y en todas aparecía, según la información publicada en 2018, un patrón parecido, porque las mejores notas eran las de personas cercanas a quienes habían redactado las preguntas. Hordago-El Salto contó en 2023 el caso de Aparato Digestivo, donde el autor del examen, José Luis Cabriada, trabajaba en el centro privado que empleaba a la opositora con la mejor nota.
Thais Salas sacó 48 de 50 puntos en las preguntas que redactó su suegro y 24 de 50 en las demás
Lo único que sigue vivo de la causa es Cirugía Plástica, la especialidad que Osakidetza dejó fuera cuando levantó la suspensión del resto en noviembre de 2025. La Fiscalía pide dos años de cárcel para el exjefe del servicio del Hospital Donostia, Alfredo Martínez Flórez, y uno para su nuera, Thais Salas, que sacó 48 de 50 puntos en las preguntas que él redactó y 24 de 50 en las demás. El juicio terminó el 21 de octubre y está pendiente de sentencia. La presidenta del tribunal impidió que se hablara de las demás especialidades, y la exdirectora general Múgica no compareció siquiera como testigo.
Un escándalo que PNV y PSE nunca quisieron investigar
El cierre administrativo es el último paso de una gestión política que nunca quiso investigar lo ocurrido. En diciembre de 2018, PNV y PSE tumbaron en el Parlamento Vasco la comisión de investigación que pedían EH Bildu y Elkarrekin Podemos, con la abstención del PP, que se escudó en que la Fiscalía y el Ararteko ya investigaban. El PNV sostuvo entonces que no estaba demostrado que hubiera habido filtraciones y que la oposición solo buscaba desgastarlo.
Quienes destaparon las irregularidades lo pagaron de manera distintas a lo largo de los años. Uno de los anestesistas del hospital del Alto Deba que denunciaron las filtraciones aseguró en diciembre de 2018 que “el PNV desde Sabin Etxea” los tenía “muy vigilados” y que Salud ejecutaba contra ellos una “venganza” en forma de “despidos encubiertos”. Algunos denunciantes acabaron dejando su trabajo por las presiones. Ocho años después, las resoluciones de Osakidetza solo hablan de proteger la “buena fe” y la “confianza legítima” de quienes aprobaron.
Tampoco se ha devuelto el sistema de oposiciones a manos públicas. En lugar del modelo nuevo que reclamaban los sindicatos, el Departamento de Salud encargó a NTT Data el mantenimiento de la plataforma de las OPE, una consultora que en 2025 se llevó el contrato sin publicidad por “imperiosa urgencia” y que este verano fichó al expresidente del PNV Andoni Ortuzar para su think tank.
Osakidetza publica las resoluciones cinco días más tarde del juicio de Cirugía Plástica y en vísperas de la huelga del 30 de octubre, convocada por todos los sindicatos de la sanidad pública vasca. Contra las tres cabe recurso de alzada ante el Consejo de Administración de Osakidetza en el plazo de un mes. Las resoluciones no dicen cuántas plazas se adjudicarán ni a quién, aunque la lista de quienes aprobaron en 2018 es precisamente la que permitirá comprobar si coincide con las personas señaladas entonces.
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