Serbia
Elecciones parlamentarias en Serbia: los estudiantes contra Vučić
Este domingo 25 de octubre 6,45 millones de serbios están llamados a las urnas en las quintas elecciones anticipadas del país de la última década. Unos comicios que son parte de los reclamos de una juventud serbia cansada de la corrupción que rodea a su país y a sus instituciones, y que lleva dos años exigiendo responsabilidades por la muerte de 16 personas en el derrumbe de la estación de Novi Sad.
Es la segunda vez en dos años que los serbios deberán elegir los 250 escaños que tiene el Parlamento del país balcánico. Dieciocho listas concurren en estos comicios, aunque la batalla política se concentra fundamentalmente en dos: la lista respaldada por Vučić y su partido, el Partido Progresista Serbio (SNS), Aleksandar Vučić – United Serbia; y la Student List – Students Win, la candidatura surgida del movimiento universitario. Entre ellas se sitúan varias fuerzas menores que podrían acabar siendo decisivas para formar gobierno.
¿El fin de Vučić?
Por primera vez desde que llegó al poder en 2012, Vučić sabe que está perdiendo la batalla comunicativa. En estos dos años los estudiantes, y todo el apoyo que han recibido, le han dejado claro que ya no puede controlar el relato político ni la calle. Su campaña se ha basado en alegar por la identidad serbia y la imagen de puertas para afuera. En su vídeo de campaña, él mismo dice: “Toquemos madera para no gafar Serbia. Para unirla y seguir adelante”. Así, el SNS se presenta como garantía de estabilidad, crecimiento económico y defensa de los intereses nacionales en un contexto internacional convulso.
El mensaje electoral de Vučić busca, también, presentar la contienda como una elección entre estabilidad y caos. En sus mítines ha acusado al movimiento estudiantil de estar alentado o financiado desde el exterior, acusación para la que no se han aportado pruebas. Se trata de un argumento que ya ha usado en más de una ocasión en estos dos años de protestas para desplazar el debate desde las demandas de los manifestantes hacia una vieja cuestión de la política serbia: la defensa de la soberanía frente a supuestas injerencias extranjeras.
La propia composición de lista de los estudiantes pretende transmitir la idea de que el movimiento no quiere sustituir a un hombre fuerte por otro, sino devolver capacidad de decisión a las instituciones y a la sociedad
Por su parte, la Student List – Students Win, creada como una plataforma ciudadana y no como un partido tradicional al uso, presenta a 250 candidatos entre los que se incluyen médicos, profesores, politólogos, artistas, farmacéuticos y otros profesionales procedentes de distintos puntos del país.
La propia composición de la lista pretende transmitir la idea de que el movimiento no quiere sustituir a un hombre fuerte por otro —a Vučić se le conoce como “el hombre fuerte de Serbia”—, sino devolver capacidad de decisión a las instituciones y a la sociedad.
Es una apuesta inédita que se alimenta de la forma de organización de las protestas universitarias de estos dos años, basada en plenos universitarios y estructuras locales descentralizadas, sin jerarquía ni una figura equivalente a un líder de la oposición que concentre todo el movimiento. Esa es la imagen que han querido dar durante la campaña. “No queremos líderes, queremos instituciones que funcionen y un Estado en el que la Constitución se aplique por igual a todos”, ha sido uno de los mantras que más han repetido en sus actos.
En su carta de renuncia, los periodistas de N1 denuncian que la nueva dirección ha introducido “falsedades, manipulación, censura insidiosa” y marginación de profesionales, además de sustituir editores y bloquear el debate interno
En esta línea, y al contrario de Vučić, este frente ha puesto el foco en cuestiones materiales como la corrupción, la educación, las ayudas sociales o el medio ambiente. Entre las medidas de su programa, destacan la creación de una Policía Especial de la Fiscalía para investigar la corrupción, una ley sobre el origen de los bienes y la posible aplicación de la lustración a cargos públicos, transparencia total en la contratación pública, la revisión de grandes proyectos de infraestructuras, la despartidización del regulador audiovisual, concursos públicos para acceder al empleo público, libros de texto gratuitos, ayudas para empresas emergentes y agricultores, y medicamentos más baratos. En esencia, las reformas que llevan pidiendo desde aquel derrumbe de la estación de tren de Novi Sad que inició el movimiento.
Las encuestas sitúan a los estudiantes con un mínimo de ventaja, otorgándoles el 44,4%, mientras que la lista de Vučić obtendría el 42,7%. Por eso las listas pequeñas importan en estas elecciones. Los socialistas de Ivica Dačić, la coalición de centroizquierda Plataforma por una Serbia europea, y las formaciones de las minorías nacionales pueden convertirse en actores decisivos si SNS y estudiantes quedan cerca en número de escaños.
Los días previos
La campaña se desarrolla en un contexto en el que las organizaciones de defensa de la democracia y los observadores internacionales han advertido de problemas que van mucho más allá de una campaña electoral especialmente dura.
Las anteriores elecciones serbias, particularmente las parlamentarias de 2023, fueron objeto de críticas por parte de organización internacionales. El Centro de Investigación, Transparencia y Rendición de Cuentas (CRTA, por su siglas en inglés) consideró que las elecciones parlamentarias y las de Belgrado no fueron libres ni justas, y documentó graves abusos del proceso electoral. Los observadores de la Oficina de Instituciones Democráticas y Derechos Humanos (ODIHR), adscrita a la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), señalaron que la intervención decisiva del presidente, las ventajas sistémicas del partido gobernante, el sesgo de los medios, la presión sobre empleados públicos, el uso de recursos estatales y los casos de compra de votos y manipulación de urnas generaron unas condiciones injustas. Son acusaciones que se repitieron en las elecciones locales de junio de 2024.
Asimismo, organizaciones internacionales y europeas han señalado problemas relacionados con la presión sobre opositores y periodistas, y la desigualdad en el acceso a los medios, así como la existencia de episodios de violencia e intimidación. Serbia tiene 53 puntos sobre 100 en el ranking de Freedom House sobre el estado de sus instituciones democráticas, lo que señala el deterioro de los derechos políticos y las libertades civiles.
Incluso si la oposición estudiantil logra imponerse en las urnas, desmontar las redes de poder construidas durante más de una década exigirá mucho más que una victoria electoral.
Además, en las últimas horas también han dimitido una decena de periodistas del canal N1, uno de los pocos espacios con cobertura crítica al gobierno. En su carta de renuncia, los periodistas denuncian que la nueva dirección ha introducido “falsedades, manipulación, censura insidiosa” y marginación de profesionales, además de sustituir editores y bloquear el debate interno. También rechazan formar parte de una supuesta pluralidad informativa que consideran ficticia: “No queremos participar en el engaño a nuestra audiencia mediante la simulación de debates, la presentación forzada de actores políticos opuestos como equivalentes y la escenificación de la normalidad”.
Los periodistas aseguran que la situación es especialmente grave ante las elecciones de este domingo, “las más impredecibles desde que se fundó N1”, y concluyen que las nuevas condiciones han reducido tanto su margen de acción que permanecer en el canal “no tendría impacto” en su programación.
A pesar de estas condiciones, los estudiantes no dejan de marchar con esperanza, como lo han hecho durante los últimos dos años. Estas elecciones podrían marcar el principio del fin de la hegemonía de Vučić, pero transformar la indignación de las calles en una mayoría parlamentaria no será sencillo. Incluso si la oposición estudiantil logra imponerse en las urnas, desmontar las redes de poder construidas durante más de una década exigirá mucho más que una victoria electoral.
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