El acuerdo frágil entre Damasco y Rojava pausa por el momento el conflicto en el noreste de Siria

Siria y las milicias kurdas anuncian un acuerdo que incluye un alto el fuego integral, junto con una integración gradual de las estructuras militares y administrativas kurdas al gobierno central.
Kurdistan 2026 - 5
Violentos enfrentamientos entre las FDS y las facciones del Gobierno provisional sirio en las cercanías de la ciudad de Ain Eissa y la aldea de Abo Serra al norte de Al-Raqqa, coincidiendo con la escalada militar y de seguridad en varias zonas del norte de Siria. Foto: SOHR.
31 ene 2026 10:35

El gobierno sirio y las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) han anunciado un nuevo acuerdo que prevé un alto el fuego integral, junto con una integración gradual de las estructuras militares y administrativas kurdas al gobierno central. El acuerdo se produce después de que las FDS perdieran franjas de territorio de la Administración Autónoma del Norte y el Este de Siria (AANES) ante las fuerzas gubernamentales durante semanas desde que comenzaran los combates en Alepo. El fantasma de una guerra de gran escala atormentó a la autonomía kurda conocida como Rojava, pero sobre todo atemorizó a los kurdos asediados en Kobane, simbolo de la resistencia contra el Estado Islámico. 

Después del anuncio el 24 de enero de un alto el fuego de 15 días con respaldo de Estados Unidos, llegó el texto conjunto publicado por ambas partes este viernes, día 30 de enero. El nuevo acuerdo estipula una serie de fases a seguir. Primero, el plano militar con un alto el fuego permanente junto a la retirada de las fuerzas de las líneas de contacto en el frente de guerra.

En segundo lugar, el despliegue de las fuerzas de seguridad del Ministerio del Interior en los centros de al-Hasakah y Qamishli (ambos en el noreste de Siria) para reforzar la estabilidad y comenzar a integrar las fuerzas de seguridad locales. Esto incluye formar una división compuesta por tres brigadas de las FDS y establecer una brigada para las Fuerzas de Kobani, zona rural del norte de Alepo, dentro de una división afiliada a la Gobernación de Alepo (norte de Siria). Esto respetaría en primera instancia algunos de los logros conseguidos por los kurdos en la guerra.


En una segunda fase, la integración de las instituciones de la AANES en las estatales sirias, manteniendo a los empleados civiles en sus puestos. El gobernador de Hasakah sería designado por recomendación del FDS así como el viceministro de Defensa.

El acuerdo también se refiere a los derechos civiles y educativos de la comunidad kurda y a garantizar el retorno a sus hogares de cientos de miles de desplazados. Asimismo, se recoge la toma de posesión de instalaciones vitales como yacimientos petroleros y aeropuertos.

Las Unidades de Protección Popular fueron una fuerza clave en la derrota en 2015 del grupo Estado Islámico en Siria con el apoyo de Estados Unidos

Según la declaración conjunta, el acuerdo tiene como objetivo unificar el territorio sirio, hacer cumplir el estado de derecho y lograr la plena integración en la región fortaleciendo la cooperación entre las partes relevantes y unificando esfuerzos para reconstruir el país.

Según fuentes en la ciudad de Qamishlo, el texto final será revelado el martes tras una reunión entre representantes del FDS y el gobierno de Damasco, siempre que no haya cambios en los próximos días. Hasta el momento todos los acuerdos tuvieron un importante componente de fragilidad.

La crisis del AANES 

La Administración Autónoma del Noreste surgió en 2012 durante la guerra en Siria tras la retirada del régimen de Al-Assad de la región. El vacío de poder obligó a que los kurdos crearán su propio liderazgo local basado en cooperativas y la autodefensa. Las Unidades de Protección Popular (YPG), principalmente kurdas, y grupos árabes aliados, fueron una fuerza clave en la derrota en 2015 del grupo Estado Islámico en Siria con el apoyo de Estados Unidos. El prestigio ganado y la sangre derramada en la defensa de su pueblo fue un precio altísimo para sostener sus conquistas. 

Tras el derrocamiento de Assad en 2024 por las fuerzas de Ahmad Al Shara, la Administración kurda vio con desconfianza al nuevo gobierno debido a sus islamistas, con los que a menudo han combatido. Además, durante los primeros meses del 2025, las fuerzas respaldadas por Turquía tomaron varios poblados empujando al FDS hacia el este del Eufrates.

El 10 de marzo de 2025, Al Shara y Mazloum Abdi firmaron acuerdo para integrar política y territorialmente los territorios de FDS al estado sirio. Mientras uno empujaba por la centralización del Estado, el otro exigía una confederación para asegurar su proyecto autónomo. El empate estratégico se mantuvo. El naufragio de las negociaciones llegó a un punto muerto hasta que el gobierno de Damasco lanzó su ofensiva.


El 5 de enero atacaron el barrio de Sheik Maqsoud en Alepo. Desde entonces, en pocos días, el Ejército sirio capturó dos tercios de los territorios controlados por las FDS. Uno de los principales factores fue la insurgencia de tribus árabes y la deserción de soldados que componían esas fuerzas. A medida que el equilibrio de fuerzas se ha inclinado progresivamente a favor de Damasco, los líderes tribales cambiaron de bando arrastrando a sus miembros.

Además, el FDS depositó su confianza en el apoyo de Estados Unidos, un importante aliado en la lucha contra el Estado Islámico, pero una vez que Assad fue derrocado, las prioridades del Pentágono dieron un fuerte giro en la región.

El cambio internacional

Estados Unidos y Francia han estado trabajando para reducir las tensiones e impulsar los acuerdos de integración. A pesar de haber sido un socio estrecho en la guerra contra Daesh, Washington no impuso ningún tipo de presión significativa para detener las acciones militares del gobierno sirio. Su papel se ha limitado a escoltar una guarnición del FDS desde Raqqa, ciudad tomada en la primera ofensiva de enero, hacia Kobane y a evitar cualquier ataque a las bases estadounidenses en el país, así como a impedir que los prisioneros de Daesh fueran transferidos hacia Iraq.

Durante todo el año pasado, Donald Trump mantuvo reuniones amistosas con Ahmed al-Sharaa. Un hito insólito fue la visita al despacho oval teniendo en cuenta el pasado del presidente sirio en Al Qaeda, la organización que atacó las Torres Gemelas el 9/11. Al-Sharaa se hacía llamar entonces Abu Mohamed al-Golani y estuvo en la lista de terroristas más buscado por el Departamento de Estado de EEUU hasta finales de la pasada década.

Trump eliminó las sanciones Ley César en diciembre de 2025 que pesaban sobre Siria y comenzó un fuerte compromiso estratégico. Este giro es clave teniendo en cuenta los lazos de Siria con Arabia Saudita y Turquía. Uno de los objetivos conseguidos por Trump con esto es el cierre de las conexiones terrestres entre Siria, Irán y con ello el corte de suministro de armas e insumos a  Hezbollah.

Desde Turquía se ha presionado contra el Pueblo Kurdo de manera creciente, incluso después de que el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) anunciase el abandono de las armas. Ankara considera al FDS como una extensión del PKK, al que clasifica como organización terrorista. Desde el inicio de la ofensiva militar del gobierno sirio, las autoridades turcas dejaron claro en múltiples ocasiones su disposición a combatir a las fuerzas lideradas por los kurdos sirios junto con el ejército sirio. Además, Turquía también bombardeó zonas de Qamishlo los días pasados y se cree que proporcionó importante asistencia logística en las operaciones militares.

Turquía es uno de los actores regionales más importantes en Siria, especialmente en el norte del país donde mantuvo una importante ocupación militar, aunque en las últimas horas el gobierno reportó la retirada de las tropas turcas. Durante la guerra fue uno de los principales sostenes del Hay'at Tahrir Sham (HTS), la organización de Al Shara, desde donde Ankara fue consolidando su influencia en el país. Por otro lado, busca el retorno de tres millones de  refugiados sirios y tratar de sacar provecho de las oportunidades económicas que ofrece la reconstrucción.

Pero el principal objetivo de Turquía es negar las aspiraciones de autonomía de los kurdos, percibidas como una amenaza a su seguridad nacional. Lo cual, desmantelar la AASNES es vital desde su formación.

Recorte de derechos y libertades en el nuevo régimen sirio

El acuerdo fue ampliamente celebrado pero también persisten los temores. Desde la caída de Assad, Damasco busca centralizar el poder y sus élites gobernantes han rechazado un camino de inclusión para el futuro de Siria. Bajo el liderazgo de Al Sharaa se cometieron importantes violaciones de derechos humanos, en particular las masacres de las poblaciones alauita y drusa en la costa y en Sweida. Además de estos ataques, las autoridades gubernamentales también intentaron  restringir los derechos y las libertades democráticas.

Además, se acusó al gobierno de mantener un discurso agresivo contra los kurdos y las FDS, con denuncias de racismo significativo y de violaciones de los derechos humanos cometidas por las fuerzas gubernamentales y grupos armados afiliados. A pesar ello, los líderes internacionales sostuvieron su apoyo a Damasco legitimando y fortaleciendo su poder.


Por el momento, si el acuerdo se cumple frenaría la corriente guerra y se integraría al FDS al Estado sirio, pero muchas preguntas quedarán flotando en el aire. ¿Qué pasará con el sueño de la autonomía kurda? ¿El gobierno sirio cumplirá sus promesas de respetar los derechos kurdos?  

Hasta ahora las nuevas autoridades sirias redujeron a su máxima expresión el autogobierno kurdo mientras que sus prácticas autoritarias no suponen una ruptura radical con el régimen anterior. El contexto del país se mantiene en un equilibrio frágil plagado de tensiones.

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