República del Sudán
Llaman a un “alto el fuego inmediato” en Sudán: más de 300 niños y niñas han muerto desde el inicio de 2026
Las demandas de un alto el fuego en la guerra que atraviesa Sudán desde hace tres años aumentaron esta semana. El contexto, la publicación de varios de informes que muestran que, en esta nación del noreste de África, más 300 niños han muerto o resultado heridos tan solo durante este año, en su mayoría por ataques con drones.
La Agencia para la Infancia de las Naciones Unidas (UNICEF) explicaba el pasado lunes que “en todo Sudán, la infancia está sufriendo las peores consecuencias de una guerra cada vez más mortífera, con al menos 330 niños muertos o heridos durante los primeros seis meses de 2026. Los estados de Darfur y Kordofán continuaron registrando los niveles más altos de víctimas infantiles”.
“La situación en Al-Obeid y sus alrededores, y en general en todo Kordofán del Norte, es particularmente alarmante”, continuó UNICEF. “Desde mayo de 2026, los ataques con drones y otros tipos de ataques han provocado, según los informes, más de 35 víctimas infantiles en el estado, incluyendo al menos 18 niños muertos y más de 17 heridos. Las edades de los niños afectados oscilaban entre los doce meses y los 17 años. Según los informes, los ataques con drones fueron responsables del 60 % de estas víctimas, lo que pone de manifiesto el creciente impacto de este método de guerra en los niños y las familias”.
“Los repetidos ataques con drones y los bombardeos también han causado daños a la infraestructura civil, incluyendo hogares, escuelas, centros de salud, sistemas de agua y mercados; las rutas de suministro han sido interrumpidas; y los servicios esenciales se ven sometidos a una presión cada vez mayor”, añadió la agencia. “Con unos 500.000 civiles en riesgo en Al-Obeid y sus alrededores, así como en todo Kordofán del Norte, cualquier deterioro adicional podría exponer a aún más niños a la muerte, lesiones, desplazamiento y otros graves riesgos para su protección”.
Desde Amnistía Internacional en Estados Unidos, se denunciaba el pasado lunes cómo tanto las Fuerzas Armadas Sudanesas (SAF) como los rebeldes de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) “han cometido numerosas violaciones de los derechos humanos, incluyendo ataques deliberados contra civiles”.
“La discriminación étnica ha dado lugar a ataques contra comunidades no árabes, con mujeres y niñas sometidas a violencia y explotación sexual”, añadió Amnistía Internacional. “Los niños no son víctimas incidentales; se ven directamente afectados, enfrentando reclutamiento forzoso, violencia sexual, detención ilegal, tortura y falta de atención médica”.
El lunes, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas aprobaba una medida propuesta por cinco países europeos —Alemania, Irlanda, los Países Bajos, Noruega y el Reino Unido— que condena la escalada de violencia liderada por RSF en Al-Obeid y sus alrededores.
Si bien tanto las Fuerzas Armadas de Sudán (SAF) como las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) han cometido crímenes documentados contra los derechos humanos, un panel independiente de las Naciones Unidas publicó un informe a principios de este año detallando presuntos crímenes genocidas cometidos por los rebeldes de las RSF durante la ofensiva del pasado octubre en Darfur, donde miles de personas fueron asesinadas y otras torturadas, violadas y sometidas a inanición durante la captura de El-Fasher. Los expertos de la ONU concluyeron que la intención genocida es “la única inferencia razonable que se puede extraer” de las acciones de RSF.
Las demandas de alto el fuego de UNICEF y Amnistía Internacional siguen a llamamientos similares de gobiernos, entre ellos: Francia y Emiratos Árabes Unidos, así como otros organismos de la ONU. El viernes, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, alertaba de que “otra catástrofe de derechos humanos se está desarrollando” en al-Obeid.
“Durante 18 meses, los civiles han estado sometidos a condiciones de asedio, castigados por incesantes ataques con drones mientras las Fuerzas Armadas Sudanesas y las Fuerzas de Apoyo Rápido luchan por el control de las zonas que rodean la ciudad”, señaló Türk. “Algunas personas están vendiendo sus pertenencias para financiar su huida de la ciudad”, continuó. “Para muchos, el costo exorbitante del transporte y los constantes ataques a los vehículos en las rutas de salida hacen que marcharse sea imposible”.
“Hemos documentado patrones de ejecuciones sumarias, secuestros, torturas y malos tratos, violencia sexual y saqueos a lo largo de las rutas que siguen las personas desplazadas en la región de Kordofán”, añadió Türk. “Esto no es un simulacro. Es una alerta roja que debe llegar a los despachos de los jefes de Estado y de Gobierno de todo el mundo”.
Desde abril de 2023, el conflicto de Sudán ha causado la muerte de al menos 59.000 personas, desplazó a otros 13 millones y ha provocado la hambruna en diferentes partes de un país, que cuenta con aproximadamente 52 millones de habitantes. Más de 30 millones de sudaneses necesitan asistencia humanitaria.
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