Opinión
Las redes sociales bajo la manosfera: violencia digital, mujeres y extrema derecha

La manosfera adquiere una hegemonía cada vez más creciente en las sociedades occidentales. La violencia en el ecosistema digital se articula de manera estratégica, modulando su narrativa política en función de las características sociales e identitarias de la mujer que se convierte en el sujeto base de la agresión.
Juventud -SALUD MENTAL
Una chica mira sus redes sociales sentada en el banco de una plaza en un municipio de Madrid. Álvaro Minguito

Politólogo por la Universidad de Granada

24 jul 2026 05:00

Según el estudio, Estrategias preventivas contra violencia digital de género desde la cultura de paz, publicado en 2026, el 76% de las mujeres que ocupan cargos políticos o son parte del funcionariado público de España han sido víctimas de violencia digital en plataformas de redes sociales. La violencia digital no es neutra, la exposición de comportamientos, comentarios y ataques inadecuados y discriminatorios no es igualmente proporcional a hombres y mujeres.

Esta violencia no sólo es producida de forma directa, desde el insulto y/o la amenaza por parte de un grupo poblacional, sino que una parte se difunde mediante una reacción precisa mediante espacios digitales que cada vez hacen más eco, desde la desconsideración, el desagrado al movimiento feminista o la lucha cultural contra los derechos políticos de las mujeres.

La manosfera adquiere una hegemonía cada vez más creciente en las sociedades occidentales, donde los grupos de la derecha radical irrumpen no sólo en las instituciones sino en los espacios de comunicación redes digitales

Estos colectivos reaccionarios han sido categorizados por diversas autoras, como Marta Cabezas, entre otras, bajo el término de manosfera  o machosfera. Cabezas, en una entrevista realizada por Miren Ortubay, abogada penalista especializada en violencia de género; y Elo Mayo, experta en políticas de igualdad de género, en el año 2022 explicó que la machosfera se define como un “conjunto de comunidades virtuales misóginas, donde los hombres que participan comparten sus frustraciones sexoafectivas y sus malestares con los mandatos de la masculinidad heteropatriarcal”.  

La manosfera se constituye como un movimiento social y político, integrado fundamentalmente por los llamados hombres cis, blancos y heterosexuales, cuyos postulados se centran en la defensa de una masculinidad tradicional-clásica y en la reacción contra los derechos sexuales, reproductivos y culturales de las mujeres. La manosfera adquiere una hegemonía cada vez más creciente en las sociedades occidentales, donde los grupos de la derecha radical irrumpen no sólo en las instituciones sino en los espacios de comunicación redes digitales, facilitando la difusión sistemática de sus mensajes. Estos espacios se constituyen con la creación de proyectos comunicativos como podcast donde hombres influencers utilizan su repercusión mediática para lanzar mensajes políticos e ideológicos.

En la construcción del discurso oficial de este movimiento ideológico también aparecen espacios y plataformas digitales como YouTube y TikTok, que sirven como soporte y altavoces, mediante los cuales se gradúan ciertos liderazgos de hombres influencers que difunden mensajes tradicionalistas y conservadores respecto a la vida, la libertad de la mujer y los derechos alcanzados. Estos influencers tienen cierta influencia hacia un público objetivo concreto: hombre, masculino y joven, cada vez más reaccionario en el sistema. 

Dicha violencia en el ecosistema digital se articula de manera estratégica, modulando su narrativa política en función de las características sociales e identitarias de la mujer que se convierte en el sujeto base de la agresión. La manosfera no ejecuta sus ataques de forma generalizada, sino que opera bajo una segmentación deliberada de su audiencia. Este fenómeno se agudiza particularmente contra las mujeres que asumen liderazgos en los procesos electorales.

En los periodos de campaña, el hostigamiento se personaliza sistemáticamente: las candidatas racializadas sufren mensajes racistas, las de mayor edad enfrentan discursos edadistas y las mujeres trans sufren ataques directos contra su identidad de género. Paralelamente, las representantes de perfil progresista son impugnadas por sus postulados morales. De este modo, la discriminación no solo se fundamenta en el género, sino que se construye un relato de odio segmentado según la identidad específica de la candidata. Por el contrario, la dialéctica contra los candidatos varones no se construye desde el insulto por su condición masculina o rasgos individuales, centrándose primordialmente en la fiscalización y análisis de su gestión pública o en la discrepancia ideológica ante sus decisiones políticas.

Esta tendencia estructural tiene relación con un fenómeno denominado por la politología como la inversión de la brecha ideológica de género

Esta tendencia estructural tiene relación con un fenómeno denominado por la politología como la inversión de la brecha ideológica de género, principalmente agudizada en la Generación Z. Mientras las mujeres jóvenes se desplazada cada vez más hacia postulados progresistas mediante el respeto a la diversidad sexual, la aceptación de programas económicos de redistribución y el apoyo a grupos que sufren discriminación como la comunidad migrante; los hombres viran hacia la derecha del eje ideológico mediante la defensa de ideas neoconservadoras y populistas. 

En ese contexto, este distanciamiento ideológico por género produce cierta polarización política y en consecuencia, la proyección de la dinámica acción-reacción. Esta dinámica se ha percibido con la implementación de políticas públicas de igualdad de género en la sociedad por parte de los entes gobernantes. Ese tipo de políticas (acción) han motivado que una parte de los hombres jóvenes se sientan amenazados, debido a que ataca directamente con los valores tradicionales del sistema patriarcal. Como consecuencia, este grupo de varones han desarrollado cierto rechazo verbal ante la aplicación de estas políticas, mediante la crítica constante al movimiento feminista y la gestión de las políticas de igualdad (reacción). 

Sin embargo, autores como Pablo Stefanoni, en ¿La rebeldía se volvió de derecha?, señalan que, esta reacción patriarcal no se constituye como un movimiento contrahegemónico real, sino como un esfuerzo por mantener la masculinidad hegemónica y el sistema de dominación del hombre frente a los avances en derechos de las mujeres. 

Según la autora feminista estadounidense Susan Faludi, tal y como escribió en su obra Reacción. La guerra no declarada contra la mujer moderna esta reacción se manifiesta como una respuesta a los logros en materia de igualdad, utilizando violencias explícitas y relatos culturales sutiles que intentan resituar a las mujeres en posiciones de subalternidad. En el contexto actual, la extrema derecha instrumentaliza acontecimientos de gran impacto para activar discursos de odio y resentimiento que impugnan los consensos democráticos sobre la igualdad.

Estas violencias ejecutadas por un grupo específico de hombres, constituyen formalmente la naturalización de discursos políticos que se ocultan bajo unos mensajes que, formalmente, dicen no ser de carácter ideológico. Los mensajes utilizados se esconden algunas veces bajo el concepto de sentido común, un concepto ya utilizado por redes por parte de la derecha radical.

Los datos, hablan por sí solos. Además del artículo ya citado que apunta a es el 76% de mujeres políticas y funcionarias públicas del Estado español que sufre violencia política en redes, el estudio Sexismo, acoso y violencia contra las mujeres en los Parlamentos de Europa (2018) viene a complementar el estudio citado al comienzo de este artículo y, así, evidenciaque el 58% de las parlamentarias han sido objeto de ataques sexistas por medio de las redes digitales. Además, un 46,9% ha recibido amenazas de muerte o de violación.

El objetivo de esos ataques contra las mujeres que ocupan cargos en las instituciones es la limitación de la influencia pública de las mujeres, también en los formatos digitales

Los ataques y la reacción contra las mujeres que ocupan cargos en instituciones tienen dos motivaciones integrales: motivación política y motivación por género. El objetivo de dichas reacciones es la limitación de la influencia pública de las mujeres, también en los formatos digitales.

Las mujeres víctimas que son parlamentarias, según el estudio ya mencionado, utilizan, como estrategia de resistencia y autoprotección personal, la autocensura (un 52% restringe sus mensajes en plataformas digitales) o abandonan en un espacio temporal las redes sociales (un 31% lo hace), lo que restringe el debate público a una parte de la sociedad que también constituye la res pública.

Respecto a la relación entre consumo de redes sociales y difusión de mensajes sexistas y contra los derechos de las mujeres, cabe destacar el estudio del Consejo de Juventud de España: Más allá del Compromiso y la Reacción: Narrativas sobre la igualdad de género entre la juventud en España (2024). Según este estudio, el consumo de vídeos de YouTube está positivamente asociado a la aceptación de narrativas políticas basadas en el eje tradicional de la división sexual del trabajo y de los valores. Los algoritmos que recomiendan contenidos, aceleran la difusión de contenidos misóginos, masculinidad tóxica y contra el pensamiento feminista.

En conclusión, la literatura académica contemporánea ha identificado que las instituciones no han sido capaces de hacer frente a un problema estructural: la violencia hacia las mujeres, también en la red. Por ello, es necesario que las instituciones democráticas y entidades públicas actúen bajo una corresponsabilidad activa. Este debate debe nacer del consenso político, asumiendo, por parte de la administración, roles claros de control, prevención y transparencia. Es urgente desarrollar políticas públicas a cualquier tipo de nivel territorial, de regulación y uso de las redes sociales, que tengan como objetivo frenar la impunidad de las campañas de descalificación y agresión impulsadas por la manosfera.

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