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Derecho a la vivienda
Andalucía vuelve a salir a las calles por el derecho a la vivienda en el 5A

Más de 40.000 personas en cinco de las ocho provincias andaluzas han salido a las calles este sábado 5 de abril en el momento que el precio del alquiler alcanza sus máximos históricos en la Comunidad Autónoma. El Barómetro del Centro de Estudios Andaluces muestra cómo la vivienda es una de las principales preocupaciones. Estamos ante una crisis de vivienda en Andalucía con una fuerte respuesta ciudadana. El 29 de junio se puso en el centro la masificación turística y sus consecuencias; el 9 de noviembre el cómo se priorizan los beneficios a la vida. Este 5 de abril las vecinas organizadas vuelven a las calles en más de 40 localidades bajo el mismo lema: “Acabemos con el negocio de la vivienda”.
En Málaga, las cerca de 30.000 personas, según los convocantes, han recorrido la ciudad desde la Plaza de la Merced hasta el Parque de Huelin para ir “desde el centro hacia los barrios”. Desde el movimiento Málaga para vivir, afirman que “son las inquilinas, las precarias, los vecinos y las vecinas desde sus barriadas, las que pueden recuperar el vecindario, el centro y la ciudad”.
Enrique, vecino del Perchel, denuncia que “Málaga no se puede vender y se está vendiendo”. El barrio del Perchel es un ejemplo de “desplazamiento de vecinas y destrucción del territorio”. Bajo cánticos como “Málaga no se vende, Málaga se defiende” o “¿Qué pasa? Que no tenemos casa”, Débora, vecina de la barriada Girón, explica que “lo único que me genera pensar en irme de casa es ansiedad” así como la relación de la vivienda con la precariedad laboral que le lleva a pensar que “nunca voy a ser capaz de emanciparme”.
Por ello, en Málaga la manifestación se ha organizado desde los Comités de Barrio (Huelin, La Luz, El Palo). Beatriz Linares, portavoz de Málaga para vivir, explica cómo estos comités tienen una función esencial de “crear barrio” para defender que “la vivienda no sea un negocio”. Sara, vecina de Lagunillas, cuenta cómo “la vivienda es la lucha por la vida” sobre todo cuando “el capitalismo se expresa expulsando a las vecinas” pero también “no teniendo un hogar”. Además, Sara explica cómo Lagunilla es “un barrio conocido por sus prácticas de resistencia y eso está en peligro cuando casi 9 de cada 10 viviendas en el barrio son pisos turísticos”.
“Bajas los alquileres, prohibir apartamentos turísticos, poner la vivienda al servicio de la gente, combatir la especulación y el rentismo, y todo lo que tenga que ver con el problema de la vivienda y del modelo de ciudad que también está relacionado con la precariedad laboral y explotación del territorio” son algunas de las reivindicaciones que afirma Bea desde Málaga.
Diego Crespo, del Grupo de vivienda de la Resistencia de Almería, también afirma que “se tiene que garantizar el acceso a la vivienda” así como “la movilización de las viviendas vacías de los bancos y grandes tenedores”.
En Granada se exige una regulación inmediata de los alquileres, freno al turismo masivo, hacer uso de viviendas vacías, ya que en la ciudad se contabilizan más de 12.000; así como el fin tanto de los desahucios sin alternativa habitacional, como del sinhogarismo o de la criminalización de las personas que luchan por el derecho a la vivienda.
Por ello, más de 4.000 personas han atravesado las principales vías granadinas en una marcha que ha partido desde Triunfo en defensa de la vivienda, “de un derecho básico que nos quieren arrebatar”. El movimiento de vivienda de Granada, conformado por Albayzín Habitable, La Calle Mata, Realejo Habitable, Sindicato de Vivienda de Granada, Stop Desahucios Granada 15M-Centro y Stop Desahucios Granada 15M-Zaidín, han convocado la movilización en la capital nazarí alegando que “en Granada, como en todo el país, cada vez más personas se enfrentan a alquileres abusivos, a la especulación y a la amenaza de perder su casa”. Una vivienda que en esta ciudad, denuncian, “se ha convertido en un lujo mientras los barrios pierden vecinos expulsados por la turistificación" mientras que la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de la ciudad, instituciones responsables,“siguen sin ofrecer soluciones reales e impulsando desahucios contra familias vulnerables”.
Un camino de fondo
Bea, de Málaga para vivir, explica cómo desde las movilizaciones del 29J a ahora “se le ha puesto nombre a la causa del problema: el rentismo, la especulación y un modelo de ciudad que no da más de sí”.
En un sábado marcado por la manifestación por la sanidad pública en Sevilla que ha llegado a convocar a 100.000 personas entre las dos movilizaciones en la capital andaluza, Nerea de Tena, de Sevilla para vivir y Haciendo Barrio de Macarena, cuenta cómo el 9 de noviembre “fue un auténtico éxito porque aglutinó a más de 60 entidades vecinales, sociales, ecologistas, grupos de consumo y sacó a miles de personas a la calle”. Por ello, han tomado espacio de red horizontal para que sirva de herramienta para defender “el derecho a la vivienda y a la ciudad”.
El 9 de noviembre denunciaron la proliferación de pisos turísticos y se aprobó una normativa municipal que limitaba al 10% las viviendas turísticas en los barrios. Sin embargo, Nerea denuncia que sobrepasado ese límite, se siguen dando licencias de vivienda turística en Sevilla, sobre todo en el centro de la ciudad. A pesar de ello, “el movimiento se ha ido consolidando y ganando arraigo organizativo” porque “son cada vez más las vecinas que se suman a la lucha”. Nerea recalca que “es importante la defensa del derecho a la vivienda y también a la ciudad, en un sentido más amplio”. También se ha estado trabajando en la coordinación y confluencia con las entidades que trabajan en torno a la vivienda, con los nuevos sindicatos de inquilinas que han surgido en Sevilla o las antiguas Plataformas de Afectadas por la Hipoteca (PAH).
La PAH de Jaén se movilizará a Granada para reivindicar la necesidad de “aumentar el parque público de vivienda y la regulación de alquileres en barrios como el Polígono del Valle” porque “ya está bien de especulación”, como denuncia Isabel Mateos, portavoz de la PAH de Jaén. En Huelva, las asociaciones vecinales siguen enfrentándose a la expansión urbanística en barrios como Isla Chica.
Antonio Gallardo, de Cádiz Resiste, nos cuenta cómo se ha fundado el Sindicato de Inquilinas en Cádiz “haciendo encuentros en bastantes plazoletas como en Loreto, el palillero o Las viudas” para “apoyar a las vecinas, ayudar a poner denuncias, revisar contratos y buscar soluciones a los problemas de vivienda”. Distintos colectivos y plataformas —vecinales, sociales, ecologistas…— se han unido para salir este sábado a las calles.
El Consejo General del Poder Judicial muestra que en Andalucía se ejecutaron 1.894 desahucios en 2024. En respuesta, Ana María Carnero, de la Plataforma Stop Desahucios Córdoba declara “que tenemos que seguir reivindicando porque nos quedan muchas batallas que ganar” y por ello se han sumado a la convocatoria de Málaga para denunciar “un marco legislativo que lo que posibilita es la especulación frente al derecho a la vivienda”. “Hay barrios donde la vivienda es precaria y hace falta vivienda pública y hay barrios que están castigados con la vivienda turísticas” explica Ana María, afirmando que “hay distintas causas que nos tocan a todas”.
Julia Ferrer, de la Asociación por un Realejo habitable (Granada), señala que en el barrio, la pérdida de vivienda de uso habitacional por vivienda de uso turístico ha supuesto una reducción de población que pone en peligro al Centro de Salud y ya ha eliminado líneas educativas en el CEIP José Hurtado, “la gente se tiene que desplazar de una vivienda en la que ha vivido mucho tiempo por la especulación con la vivienda, porque alguien quiere lucrarse con la actividad del turismo y ganar mucho más. Y eso afecta a nuestro día a día”. Denuncia que en el barrio se está dando la conversión de edificios enteros en bloques de apartamentos turísticos contra los que no hay ninguna regulación que los limite.
Jose Juán Martínez ,de Stop Desahucios Granada, apunta a que las instituciones y la sociedad tiene que decidir “si ponemos en el centro las necesidades básicas o apostamos como hasta ahora por el negocio, la especulación y el rentismo”. Denuncia cómo en el barrio del Zaidín el Ayuntamiento está expulsando a familias vulnerables sin darle una alternativa habitacional para rehabilitar esos edificios y ofrecerlos a entidades que las gestionen para uso de personas sin hogar, “generando una dinámica muy perversa que enfrenta las necesidades del último contra el penúltimo, del que tiene una situación de extrema necesidad contra el que tiene una situación de enorme necesidad, lo cual no es ninguna solución”.
Paz Martínez, del Albaicín Habitable, nos cuenta que, de un total de 5.000 viviendas contabilizadas en el barrio histórico, “hay más de 1300 viviendas retiradas del alquiler y la venta debido al uso turístico, y es una cifra oficial, sabemos que hay muchas más sin declarar, y la gente no puede ni venir a vivir ni seguir viviendo en un barrio donde no se puede construir porque no hay suelo”. Lamenta la inoperancia institucional tanto de la Junta de Andalucía como del Ayuntamiento y añade que la asociación está preparando alegaciones para limitar las viviendas de uso turístico y la innovación del Ayuntamiento del PGOU y Pepri centro.
Desde Málaga para vivir se denuncia que “este modelo de ciudad explota a los recursos y a las personas para sostenerse y eso es insostenible”. En este sentido, la semana pasada se hizo un cierre cautelar de manera inmediata sin plazos para reclamar del centro social La Nave. “En nuestro espacio albergamos muchos colectivos necesarios para nuestra ciudad”, explica Bea de la Nave, denunciando “que en este modelo de ciudad los centros sociales no son una prioridad”. Tras la cancelación de todos los talleres, actividades y asambleas, sólo les queda esperar.