40 años del referéndum de la OTAN: cuando el pacifismo europeo hizo boom

La votación sobre el futuro de España en la OTAN, hace cuatro décadas, resulta inseparable de la agitación pacifista que va a vivir Europa en los años 80 con el recalentamiento de la Guerra Fría.
Otan No 84
Manifestación contra la Otan en Madrid en junio de 1984. Archivo gráfico de Carta de España.

Historiador y redactor de Nortes.me
BSK: @diegodiaz1981.bsky.social

12 mar 2026 12:05

El 27 de febrero de 1986 la diputada y cofundadora del Partido Verde alemán, Petra Kelly, llegaba a Madrid para presentar un manifiesto firmado por 13 exgenerales de países pertenecientes a la OTAN pidiendo el voto negativo en el referéndum sobre la permanencia de España en la Alianza Atlántica.

“Dad a los pueblos europeos con vuestro no un ejemplo de afirmación propia, no participando en sistemas suicidas de destrucción mutua asegurada con las armas de aniquilamiento masivo. Dad un ejemplo de orgullo, valor y dignidad nacional como vuestros amigos de todo el mundo esperan de España” concluía el manifiesto de los generales, entre ellos el exmilitar y ahora diputado verde Gert Bastian, compañero sentimental y de partido de Petra Kelly.

Millones de personas salieron a las calles en Reino Unido, Alemania Occidental, Italia, Países Bajos o Bélgica para exigir el desarme nuclear

Antiguo soldado del Ejército nazi, combatiente contra los soviéticos en el frente oriental, Bastian había hecho tras la Segunda Guerra Mundial carrera militar en la próspera República Federal Alemana de la Guerra Fría. Todo había sido convencional hasta que en 1980, el despliegue en suelo alemán de misiles nucleares de los EEUU, hacía saltar al general al otro lado de la barricada.

Contrario a esta maniobra de la OTAN, que consideraba una amenaza para la paz en Europa, así como la propia supervivencia de la especie humana, Bastian se implicaría activamente en el movimiento pacifista de su país, llegando incluso a participar en acciones de desobediencia civil. En el movimiento ecopacifista conocería a Kelly, 20 años más joven que él, y con la que el exgeneral iniciaría una relación sentimental y política que acabaría trágicamente en 1992 con el asesinato de su compañera y su posterior suicidio. Un crimen nunca aclarado, y que pudo estar motivado por la situación de soledad que vivía entonces la pareja, marginada políticamente del Partido Verde, donde sostenían un duro enfrentamiento con sus antiguos compañeros, defensores en ese momento de una línea más radical.

Más allá del triste final de Bastian y Kelly, el hecho de que un general decidiera en los años 80 cambiarse de bando, y hacer campaña activa por el desarme y la disolución de la OTAN, da cuenta de la importancia que había llegado adquirir en esa década el movimiento pacifista.

La crisis de los euromisiles

El detonante del ciclo pacifista europeo sería la llamada crisis de los euromisiles. A finales de los años setenta la Guerra Fría se habían recalentado en todo el planeta. En un contexto de rearme de la OTAN, la Unión Soviética decidía en 1979 desplegar misiles SS-20 en Europa del Este, capaces de alcanzar objetivos en Europa occidental con cabezas nucleares. La respuesta de EEUU y la OTAN al movimiento soviético llegaría con la llamada “doble decisión”: negociar con Moscú la reducción de armas nucleares, pero al mismo tiempo preparar el despliegue de nuevos misiles estadounidenses Pershing II y Cruise en varios países europeos si no se alcanzaba un acuerdo.

La perspectiva de convertir Europa en el principal escenario de una eventual guerra nuclear provocó una reacción social sin precedentes en los países europeos, donde muchos ciudadanos temían un desenlace fatal a la escalada bélica entre superpotencias. Millones de personas salieron a las calles en Reino Unido, Alemania Occidental, Italia, Países Bajos o Bélgica para exigir el desarme nuclear.

En España la movilización contra los euromisiles se solaparía con el debate sobre el ingreso en la OTAN, que finalmente se produciría en 1982

La RFA, como principal zona de despliegue de las armas nucleares de la OTAN, se convertiría en uno de los puntos más calientes de la protesta social. En 1981, cerca de 300.000 manifestantes marcharon en Bonn contra unas armas nucleares que en teoría debían protegerles de la URSS, pero que para muchos ciudadanos de la RFA eran más bien un elemento de profunda inseguridad. En 1983, más de un millón de personas participaron en protestas simultáneas en distintas ciudades alemanas para exigir el no despliegue de los euromisiles. Esta movilización social, sin precedentes en la RFA, catapultaría electoralmente a Los Verdes en las elecciones federales de 1983, en las que el partido ecopacifista logró pasar de 0 a 27 escaños.

A pesar de que en noviembre de 1983 la mayoría derechista del Bundestag finalmente desplegaría los euromisiles, las protestas pacifistas todavía seguirían siendo multitudinarias hasta finales de 1984.

Uno de los símbolos más potentes del movimiento pacifista europeo en esa década sería el Campamento de Paz de Mujeres de Greenham Common, instalado desde 1981 frente a una base aérea británica donde iban a desplegarse misiles nucleares estadounidenses.

Organizado exclusivamente por mujeres, se convirtió en un espacio permanente de protesta que duró casi dos décadas. Miles de activistas participaron en acciones directas no violentas, bloqueos y cadenas humanas alrededor de la base. En diciembre de 1982, unas 30.000 mujeres rodearon el perímetro militar en una de las acciones más recordadas del movimiento.

En 1986 E.P. Thompson visitaría Madrid para hacer campaña por el NO a la OTAN, en un referéndum que desde el pacifismo europeo sería visto como una gran oportunidad

En España la movilización contra los euromisiles se solaparía con el debate sobre el ingreso en la OTAN, que finalmente se produciría en 1982, con el último gobierno de la UCD, presidido por Leopoldo Calvo Sotelo, mucho más atlantista que Adolfo Suárez, que había llegado a flirtear con un acercamiento de España al movimiento de los países no alineados.

Frente a la adhesión española a la OTAN, en 1981 se iniciaba un movimiento pacifista que el PSOE sabría hábilmente capitalizar a su favor. Una exitosa marcha a la base norteamericana de Torrejón de Ardoz promovida por el Movimiento Comunista, la Liga Comunista Revolucionaria y otras organizaciones de la llamada izquierda radical, de manera muy autónoma, sin el concurso ni de PSOE ni PCE, sería el punto de arranque de este nuevo pacifismo, muy influenciado por lo que estaba pasando en Europa Occidental.

A pesar de este origen en la izquierda radical, a finales de 1981, el PSOE ya había logrado atraerse este incipiente pacifismo, promovido por organizaciones extraparlamentarias, con notable capacidad de movilización, pero escasa proyección pública. Decidido a explotar la veta del pacifismo, en 1982 el PSOE lanzaba una campaña, “OTAN, de entrada no”, exigiendo un referéndum sobre la permanencia o salida de la Alianza.

La corriente de simpatía generada hacia Felipe González por su posición anti OTAN sería una de las claves de su abrumador éxito en las generales de octubre de 1982.

Intelectuales contra la guerra

Uno de los rasgos más característicos de aquel ciclo fue la implicación directa de intelectuales y pensadores públicos. En Reino Unido, el historiador marxista E. P. Thompson se convirtió en una de las voces más influyentes del movimiento. Antiguo militante del Partido Comunista de Gran Bretaña, Thompson abandonó la organización en 1956, con motivo de la invasión soviética de Hungría. Tras ello, el historiador se acercaría a los movimientos de la llamada Nueva Izquierda. En 1980 publicó Protest and Survive, un texto que respondía críticamente a los manuales oficiales sobre cómo sobrevivir a una guerra nuclear. Para Thompson, la cuestión no era aprender a sobrevivir, sino impedir que esa guerra llegara a producirse.

El historiador fue también uno de los impulsores de European Nuclear Disarmament (END), una iniciativa que aspiraba a construir un movimiento pacifista paneuropeo que trascendiera la división de la Guerra Fría. La propuesta de END planteaba una Europa libre de armas nucleares “desde Polonia hasta Portugal”, una consigna que buscaba tender puentes entre activistas de ambos lados del Telón de Acero. En 1986 también visitaría Madrid para hacer campaña por el NO a la OTAN, en un referéndum que desde el pacifismo europeo sería visto como una gran oportunidad para el movimiento por el desarme. “España tiene una llave que puede abrir la puerta a muchas otras naciones para salir de la OTAN y del Pacto de Varsovia” afirmaría por esos días en una entrevista al diario El País.

En España, el filósofo Manuel Sacristán desempeñó un papel parecido al de Thompson en la elaboración teórica de un pacifismo de izquierdas no alineado con ninguno de los dos bloques. Antiguo militante del PCE-PSUC, tras abandonar el partido se convertiría en el cofundador y animador intelectual de dos influyentes revistas “Materiales” primero, y “Mientras Tanto” después. A través de ambas publicaciones, así como de sus numerosas conferencias e intervenciones, la influencia de Sacristán se dejó sentir en el pacifismo y en sectores de la izquierda comunista.

Sacristán, que falleció prematuramente, en 1985, un año antes del referéndum de la OTAN, no propugnaba un pacifismo abstracto, únicamente ético o moral, o unidireccional, al estilo de los partidos prosoviéticos, solo dirigido a la condena del imperialismo norteamearicano. Por el contrario, su apuesta consistía en vincular el movimiento por la paz con el ecologismo emergente y con una crítica profunda al modelo de desarrollo industrial vigente a ambos lados del Telón de Acero.

Como Thompson, Sacristán consideraba estratégico que el movimiento pacifista europeo lograra abrir un diálogo con el pacifismo de los países de la Europa socialista, con muchas más dificultades para expresarse públicamente, pero que igualmente compartía el temor a que la escalada bélica acabara con una guerra nuclear en Europa. Sacristán sería de hecho uno de los introductores en España de la obra de Wolfgang Harich y Rudolf Bahro, ambos disidentes de la RDA, y partidarios de lo que hoy llamaríamos una evolución “ecosocialista” de la Alemania oriental.

El referéndum español cierra el ciclo

El 12 de marzo de 1986, España celebraba por fin el referéndum sobre su permanencia en la OTAN. La convocatoria del referéndum, así como la propia pregunta —si España debía permanecer en la Alianza Atlántica bajo determinadas condiciones— llegó después de cinco años de movilización social, primero con el PSOE como aliado, y después contra el PSOE como gobierno.

Para el pacifismo europeo el referéndum español fue visto como una oportunidad de reactivar el ciclo de movilización que se había cerrado con la aceptación por Alemania del despliegue de los euromisiles. Una victoria del NO supondría una crisis en la OTAN, y un precedente para otros países.

Partidos de izquierdas, sindicatos, asociaciones vecinales, cristianos de base, feministas, movimientos ecologistas, así como destacadas personalidades del mundo cultural, lograrían tener la suficiente fuerza como para obligar a Felipe González a convocar el referéndum. Ganarlo ya era otra cosa. Con todo, el NO se impondría en el País Vasco, Navarra, Catalunya y Canarias, y se acercaría al 50% de los votos en Madrid, Asturies y Galicia, las otras tres comunidades con más votos negativos.

Pese a la derrota del referéndum español, y de la batalla contra el despliegue de los euromisiles, las cosas cambiarían parcialmente en la segunda mitad de los 80. En 1987 el norteamericano Reagan y el nuevo líder soviético, Gorbachov, llegaban a un acuerdo para reducir progresivamente el armamento nuclear e ir retirando sus respectivos euromisiles. De fondo, las crecientes dificultades económicas de la Unión Soviética para mantener la carrera armamentística, pero también una nueva sensibilidad social hacia la guerra, las armas nucleares y la propia energía nuclear, por parte de amplias capas de la población. Una sensibilidad que tras el accidente de Chernóbil, en 1986, no haría sino reforzarse.

Alemania
Veinticinco años de Los Verdes/Alianza 90

El 14 de mayo, Los Verdes cumplen 25 años como resultado de la fusión con Bündnis 90, una alianza de partidos de la Alemania oriental con la defensa de los derechos civiles como denominador común. El partido, que celebrará este aniversario con discreción, recuerda unos orígenes que muy poco tienen que ver con la actualidad.

Hemeroteca Diagonal
Günther Anders, el filósofo atípico
Günther Anders ha sido un referente del movimiento antinuclear y un filósofo que optó por el activismo y el trabajo político.
Pensamiento
Werner Rügemer
“Europa tiene que salir de la OTAN y hay que disolver los monopolios de BlackRock”
El intelectual Werner Rügemer ha publicado un libro sobre cómo se organizó la subordinación de Europa a Estados Unidos y cómo podría acabarse con ella por razones de supervivencia, en el contexto multipolar.
Pensamiento
Salvador López Arnal y José Sarrión
“Queremos que el lector conozca la faceta docente del pensador ecosocialista más importante en lengua hispana”
En el centenario de Manuel Sacristán, los expertos en su pensamiento y obra Salvador López Arnal y José Sarrión evalúan su legado y presentan el tercer volumen de la recopilación de textos inéditos de un autor que conjugó teoría y praxis.
Cargando valoraciones...
Comentar
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra na túa conta.
Cargando...
Cargando...
Comentarios

Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.

Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!

Cargando comentarios...