La lucha de Pedro, afectado por la vacuna covid, que consiguió que su enfermedad fuera reconocida como laboral

El comic '17 de marzo' recoge la historia de Pedro García, profesor que se vacunó durante la pandemia con los trabajadores esenciales y desarrolló los efectos secundarios asociados a las dosis de Astrazéneca.
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Pedro García junto al autor del cómic, Daniel Torrado. Elvira Megías
24 sep 2026 05:00 | Actualizado: 24 sep 2026 08:37

El 17 de marzo de 2021 Pedro García, profesor de Física y Química de Barcelona, cruzaba la puerta del Hospital del Mar. Llevaba unos días encontrándose mal tras adquirir la dosis de la vacuna contra el covid de AstraZeneca. Como parte del personal esencial, fue de los primeros grupos poblacionales en recibir el medicamento. El 15 de marzo de 2021 España hizo un paréntesis en su administración, tras registrar un caso de trombosis. El 8 de abril se suspendía definitivamente entre menores de 60. El 19 de junio, Sanidad decidió no recibir ni distribuir más dosis de este fármaco. Antes de eso, Pedro sufría una trombosis portal, la vena que va de los órganos digestivos al hígado se obstruyó. Y así continúa.

Cinco años después, el 17 de marzo de 2026, el Tribunal Superior de Catalunya le ha dado la razón: su enfermedad, generada por las secuelas de la vacuna covid, es considerada derivada de un accidente laboral. “Yo no soy antivacunas, la prueba es que me vacuné en cuanto me lo pidieron. Era profesor, tenía una responsabilidad con mis alumnos”, explica.

17 de marzo (Murciélago ediciones, 2026) es también un comic, creado por Daniel Torrado, que relata la historia de Pedro en tonos azules, “porque aparte de que estéticamente nos parecía que quedaban bien, también es un tono triste, hospitalario”, añade Torrado. El único color que aparece en las páginas es el rojo de la sangre que Pedro escupía al toser antes de ingresar en urgencias y el verde, marrón y rosa para recrear el árbol que este afectado por la vacuna veía a través de las ventanas de la habitación de hospital “el único lujo que se podía permitir esos días”, expresa el autor del comic.

Su lucha hasta el Congreso

Tal y como recoge la Agencias Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS) las autoridades austriacas fueron las primeras en dar la voz de alarma: el 10 de marzo de 2021 informaban de que una persona de 49 años sufrió trombosis múltiples 10 días después de recibir la vacuna y falleció y otra, de 35 años, sufrió un tromboembolismo pulmonar después de vacunarse. Ambos habían recibido la vacuna de un mismo lote de AstraZeneca. El 15 de marzo España comunicaba el primer caso de trombosis en España.

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Pedro García y Daniel Torrado. Elvira Megías

Mientras tanto, Pedro García comenzaba a encontrarse mal. Estaba agotado y le dolía todo. Acababa de presentarse a unas oposiciones para conseguir un puesto fijo y achacaba los dolores al cansancio. Pero cuando comenzó a expulsar sangre por la tos, se dio cuenta que aquello iba más allá. Tardó un tiempo en asociar lo que le estaba ocurriendo con la vacuna. “En el hospital no sabían explicarme qué me había ocurrido. Sabían que tenía una trombosis y que me habían bajado mucho las plaquetas. Acabé en la UCI. Al cabo de una semana me pasaron a planta, pero no me daban el alta porque las plaquetas no subían”, explica. De repente, escuchó que la vacunación con AstraZeneca había sido suspendidas por sus efectos adversos. Efectos que coincidían con lo que a le sucedía. “Empiezo a pensar que lo que me pasaba podría ser por la vacuna, porque no me daban ninguna respuesta”, asegura.

Ante la incertidumbre, empiezó a buscar más afectados por redes sociales. Encontró a dos profesoras, también vacunadas junto al personal esencial. “Y a partir de ahí empezamos a contactar y a buscar a otras personas y decidimos montar la asociación”. Así nació la Asociación de Trabajadores Esenciales Afectados por la Vacuna de Astrazeneca (Ateava). Empezaron siete personas, trabajadores de la enseñanza y consiguieron intervenir en una Comisión del Congreso. Hoy son más de 100. “Cuando yo comparezco en el Congreso de Diputados, éramos siete profes, que nos habíamos encontrado en diferentes partes de España. Actualmente somos unas 145 personas”, explica García.

Todos ellos batallan porque las secuelas que les ha dejado la vacuna sean reconocidas como accidentes laborales. “Nosotros lo que pedimos al Estado es que no sea necesario ir a un tribunal, no haga falta gastarse dinero en un abogado, si no que elabore mecanismos, como hizo en su momento con los sanitarios que se infectaron de covid persistente en la primera ola, que sacó un decreto y se les reconoció de manera automática el accidente de trabajo”, expresa.

El comic como reflejo de lo personal

Tras la sentencia firme, un día sonó el teléfono de Daniel Torrado. Al otro lado estaba Pedro García, que estaba en búsqueda de un dibujante de su ciudad, Santa Coloma, para contar su historia en formato comic. Quería algo accesible, que le llegara a todo el mundo. “En seguida hubo sintonía. Al principio pensé que podía ser algo de antivacunas, pero a los tres minutos de explicación me di cuenta de que no”, admite Torrado. “Quería hacer un comic que sirviera para algo”, relata el autor.

 “El 80% de afectadas son mujeres. ”¿Qué ha pasado con los ensayos clínicos de estas vacunas? ¿Sobre qué cuerpos se hicieron", se pregunta Pedro

En cuanto al proceso de creación, Torrado habla de un proceso de “desnudar almas”. “Tenía que desnudar mi alma pero también la de Pedro. Por eso tuvimos horas de conversaciones. También quería plasmar lo que había sufrido su familia, su entorno. Tuve que ir rascando para conseguir algo personal”, explica. “Que también es político”, añade García.

Antes de finalizar la conversación, García quiere añadir un elemento. A él le ha tocado ser “punta de lanza”, por ser de los primeros en conseguir un triunfo en los tribunales, pero la mayoría de afectadas son mujeres. “Y esto quiero que quede claro”, remarca. “El 80% de afectadas son mujeres. ”¿Qué ha pasado con los ensayos clínicos de estas vacunas? ¿Sobre qué cuerpos se hicieron", se pregunta. Y deja esto sobre la mesa.

Coronavirus
Trabajadoras afectadas por la vacuna se alían con los sindicatos buscando el reconocimiento de su patología
Personal esencial que lleva más de un año coleccionando síntomas tras vacunarse con Astrazeneca exige el reconocimiento de su patología como contingencia laboral. “A nosotros nos vacunaron por el hecho de ser trabajadores esenciales. Nosotros estamos enfermos por trabajar en lo que trabajamos”, expresan desde la asociación ATEAVA.
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