Madrid
Los colectivos sociales volverán a dos naves de Tabacalera a finales de 2026, aunque reclaman todo el recinto
“Aunque no era todo lo que pedíamos, podemos volver a casa y recuperar nuestra actividad”, Pablo García Bachiller, arquitecto y miembro de la asamblea del CSA Tabacalera de Lavapiés. “La situación entre los colectivos y el Ministerio de Cultura llevaba bloqueada mucho tiempo y este acuerdo permite que se puedan organizar cosas como CSA que eran imposibles en el exilio”.
El pasado 5 de marzo el Ministerio de Cultura anunciaba la cesión de dos espacios del complejo de Tabacalera de Madrid para uso del colectivo Remontada Tabacalera y otras asociaciones vecinales. Se trata, en concreto, de dos naves de 512 y 288 metros cuadrados respectivamente, anexas dentro del patio sur, y que según la administración “serán rehabilitadas integralmente para garantizar su adecuación para el uso y que cumplen todas las garantías de seguridad”.
García Bachiller atiende a El Salto para valorar positivamente este paso adelante, que se ha conseguido, añade, gracias a la creación de la plataforma Remontada Tabacalera, que incluye a organizaciones como el Sindicato de Inquilinas de Madrid, 8M Lavapiés, la Oficina de urbanismo social o Red Interlavapiés, además del propio Centro Social Autogestionado (CSA) “La Tabacalera”.
“No es todo lo que pedíamos porque lo que queremos es volver a ocupar lo que era el territorio histórico del CSA, pero el resto del recinto actualmente no es habilitable”: Pablo Bachiller, miembro de la asamblea CSA Tabacalera
“No es todo lo que pedíamos porque lo que queremos es volver a ocupar lo que era el territorio histórico del CSA, pero el resto del recinto actualmente no es habilitable”, añade. “Por las obras se han destruido los baños, que funcionalmente eran lo más importante, y también parte de la instalación eléctrica y de incendios. Así que esas partes interiores, digamos, se considera que no son seguras y sus obras durarán todavía mucho tiempo”.
El regreso de los colectivos que conforman el CSA al reciento está previsto para finales de este 2026, el último trimestre según el comunicado del Ministerio, aunque algunas fuentes consultadas apuntan a octubre. Finalizarían así unos tres años de “exilio” de los colectivos sociales y artísticos de Tabacalera, desde las obras de rehabilitación que comenzaron en 2023, dando paso a otro episodio en la bicentenaria historia del edificio.
La antigua Fábrica de Tabacos de Lavapiés, sita en la calle Embajadores 53, fue sede en el siglo XIX de algunas de las primeras huelgas de la Historia de España. Se quedó sin uso con la privatización de Tabacalera/Altadis en los 2000 y fue adquirido por Cultura en 2003. En 2007, siendo ministro de Cultura César Antonio Molina (PSOE), se proyectó convertirlo en el Centro Nacional de Artes Visuales (CNAV). Diferentes problemas legales y presupuestarios paralizaron el proyecto, dando lugar a que la Dirección General de Bellas Artes cediese parte del espacio a las primeras asociaciones culturales que darían lugar al Centro Social Autogestionado (CSA) “La Tabacalera“ en 2012.
En marzo de 2025, con los colectivos fuera del lugar y sin fecha de regreso prevista, se creó el Centro de Producción y Residencias Artísticas Tabacalera, a propuesta del actual Ministerio de Cultura presidido por Ernest Urtasun (Sumar). Se anunció en Consejo de Ministros, además, como un proyecto destinado a paliar “la situación de extrema fragilidad del sector creativo, agudizada por la pandemia”.
“Seguiremos presionando, porque queremos dejar claro que nosotros seguimos reivindicando todo el espacio y que queremos estar ahí dentro cuanto antes”
Para García Bachiller “había una cuestión política, más que técnica. Durante más de un año las reuniones con Cultura eran la pescadilla que se muerde la cola. Y por eso recurrimos a nuestros aliados, como el Sindicato de Inquilinas”. Añade que “seguiremos presionando, porque queremos dejar claro que nosotros seguimos reivindicando todo el espacio y que queremos estar ahí dentro cuanto antes. Pero que consideramos positivo el poder tener acceso a estas naves para continuar con el proyecto de autogestión”.
Los colectivos que han apoyado la creación de Remontada Tabacalera, añade, “han puesto encima de la mesa tres ejes de acción para el futuro, una refundación del CSA sobre la base del sindicalismo social, la cultura autogestionada y también la economía social”. El objetivo es conectar “con los movimientos sociales que están activos ahora mismo en el centro de Madrid. La Asamblea del Centro Social siempre es abierta y cualquier persona antifascista es bienvenida a todas las asambleas”.
Residencias artísticas y centros cívicos
A lo largo de estos meses el Ayuntamiento de Madrid ha reclamado en numerosas ocasiones un papel en el futuro de Tabacalera. En 2024 el gobierno de José Luis Martínez Almeida (PP) propuso convertir el edificio en equipamientos para el barrio. Este mismo marzo, tras el anuncio del regreso de los colectivos, el presunto futuro propósito cambió y el alcalde argumentó que se podría utilizar el espacio para “viviendas asequibles”. La vicealcaldesa de Madrid, Inma Sanz (PP), acusó al Ministerio de “falta de decoro institucional”.
La obra de Tabacalera, prevista en varias fases, comprende una reforma integral de la estructura, eliminando algunos elementos no originales del interior del edificio —que se considera patrimonio industrial— y que incluye también mejoras en la fachada. La unanimidad en la necesidad de la reforma no ha dejado de encontrarse con los desacuerdos en el futuro uso del espacio ya rehabilitado.
En principio la cesión a los colectivos de las naves no cambia un ápice la existencia del futuro Centro de Producción y Residencias Artísticas, que desde el propio CSA se llegó a calificar de “gentrificación” de su trabajo, desgajando la parte social y autogestionada para la creación de un modelo “elitista”.
Por otra parte las asociaciones vecinales del barrio sí se señaló la necesidad de equipamientos públicos en el mismo, ya que Lavapiés carece de Centro Cívico, Polideportivo u otros elementos comunes a cualquier zona de la ciudad. Una necesidad que colocaban frente al anuncio de una institución cultural más en un barrio donde ya se encuentran el Museo Reina Sofía, el Cine Doré de Filmoteca Española, La Casa Encendida e incluso una de las sedes del Centro Dramático Nacional en el Teatro Valle-Inclán.
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