Madrid
No se trata (solo) de Maricarmen: una gran manifestación presiona al Gobierno para que salga de su parálisis
@martincuneo.bsky.social
Miles y miles de personas han marcado un nuevo hito en la lucha por la vivienda. Ha sido por Maricarmen, vecina de 87 años del distrito madrileño de Retiro desahuciada el pasado 23 de septiembre, pero no solo por ella. También por las 25.500 maricármenes de las que hablaba la presidenta regional de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Maricármenes como Teresa, que vive en un parque después de ser desahuciada, como David, que fue desalojado el mismo día que Maricármen o Silvia, que fue desahuciada dos días antes, pese a tener una discapacidad reconocida por salud mental y un procedimiento abierto de prevención de suicidio. Tenía razón Ayuso en que Maricarmen es un caso más, pero no en la cifra: de no haber intervenido el Sindicato de Inquilinas de Madrid y miles de personas que acudieron en su apoyo, su caso habría engrosado el listado de los cientos de miles de desahucios invisibles que se producen por no poder pagar los aumentos del alquiler.
La propia Maricarmen reconocía que no se trataba solo de ella, emocionada y con la voz temblorosa, en un vídeo grabado desde el hospital, donde permanece desde hace tres días: “Quiero que lo que me ha pasado a mí no le pase a otras personas, para que la gente luche, para que se cambien las leyes injustas que han permitido mi desahucio”.
Maricarmen es una más, pero su historia contiene suficientes elementos emocionales y de identificación para movilizar a decenas y decenas de miles de personas que no lo hacen habitualmente en todo el Estado.
“Ni una Maricarmen más” es el lema elegido por el Sindicato de Inquilinas de Madrid para la manifestación de este sábado 26 de septiembre, que se inició en la Puerta del Sol cerca de las 18:30h y tiene previsto pasar por el Ayuntamiento de Madrid y el Congreso de los Diputados. Un recorrido que no tiene nada de casual: quedan así marcados los responsables para los convocantes de que este y tantos otras decenas de miles de desahucios no se han podido evitar.
Maricarmen es una más, pero su historia contiene suficientes elementos emocionales y de identificación para movilizar a decenas y decenas de miles de personas que no lo hacen habitualmente en todo el Estado
“No he logrado defender mi casa. Pero sí he luchado para que los demás aprendan a luchar por la suya”, decía Maricarmen desde el hospital. “Lo que quiero es que este problema con los fondos buitre se elimine de una vez”, añadía. Con esta filosofía, el movimiento de vivienda, apoyado por un amplio abanico de organizaciones sindicales, vecinales, sociales y políticas, ha elevado la presión para que el Gobierno apruebe en el siguiente Consejo de Ministros del martes 29 de septiembre el postergado decreto de vivienda.
Este decreto debería incluir, según las exigencias del sindicato, medidas estructurales para impedir los desahucios, la limitación de los alquileres de temporada y por habitaciones, la congelación de los precios actuales del alquiler, la aprobación de prórrogas efectivas y la renovación automática de todos los contratos “para que pasen a ser indefinidos, como ya ocurre en Inglaterra”. Si el Ejecutivo no aprueba el que llaman el Decreto Maricarmen, la “continuidad del Gobierno no tiene sentido”. Desde el sindicato instan a CCOO y UGT, que apoyan la manifestación de este sábado, a que convoquen una huelga general si el decreto no sale adelante: "¿Cuántas Maricarmen más hacen falta para que los partidos de verdad reaccionen? ¿Cuántas Maricarmen más hacen falta para que los sindicatos laborales convoquen una huelga general?”.
Si el Ejecutivo no aprueba el que llaman el Decreto Maricarmen, la “continuidad del Gobierno no tiene sentido”, dicen desde el Sindicato de Inquilinas de Madrid. Este colectivo insta a CCOO y UGT a convocar una huelga general si no sale adelante
En este sentido, aunque con más precauciones, se han pronunciado desde el socio de Gobierno, Sumar. La líder de Comuns y exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, amenazó con la salida de su partido del Gobierno si no se actúa contra los fondos buitre: “No podemos ser cómplices de la cobardía del PSOE”. Y la dirección de Sumar ya ha adelantado que no se presentará al siguiente Consejo de Ministros si no se trata el decreto de vivienda. La plataforma liderada por Yolanda Díaz ha centrando sus mensajes en buscar vías para recuperar el piso de Maricarmen a través de la expropiación, una medida que enviaría un “mensaje” para el mercado de la vivienda. Desde Compromís pedían a la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, la “expropiación o la dimisión”,
La eurodiputada de Podemos Irene Montero ha ido más allá y ha planteado en una entrevista la expropiación del uso de todas las viviendas de los fondos buitre para dedicarlas al alquiler social.
Desborde de las movilizaciones y abusos policiales
Las 12 movilizaciones originales convocadas el mismo día del desahucio de Maricarmen se extendieron rápidamente y ya son 40 las localidades que se han manifestado para exigir al Gobierno central medidas reales para bajar los precios y acabar con los desahucios de hogares vulnerables.
En Andalucía se han sucedido marchas y concentraciones en Sevilla, Málaga, Cádiz, Huelva, Granada y Córdoba, convocadas por los sindicatos de inquilinas y apoyadas por asociaciones vecinales y de vivienda.
En Valladolid, una concentración de rechazo al desahucio de Maricarmen reunió a cerca de 1.800 personas —la previsión de los convocantes era de 250— y terminó en represión policial: las cámaras grabaron los porrazos y cómo un agente tiraba al suelo a una manifestante en un empujón tan brutal como el que la Justicia está investigando estos días en Valencia producido contra una docente que acabó en el suelo con la mandíbula rota.
La actuación de la Policía en el desahucio de Maricarmen también está siendo objeto de cuestionamientos desde diversos ámbitos. El delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martin, ha solicitado a la Policía Nacional que investigue la actuación de los agentes la noche del 23 de septiembre, una petición nada común entre instituciones que suelen darse la razón y caminar paralelas. “Hemos visto imágenes que no nos han gustado”, declaró después de admitir que, si hubiera dependido de Delegación, ni el desahucio ni las cargas posteriores se hubieran producido. Los vídeos del desahucio y la manifestación posterior documentan múltiples palizas, golpes con porra indiscriminados y la utilización de gas pimienta para desalojar a los periodistas y activistas que estaban dentro del edificio. Otros vídeos muestran cómo los agentes arrastraban por el suelo a los manifestantes.
El secretario de Organización y portavoz de Podemos, Pablo Fernández, fue uno de los agredidos. “Una parte de la Policía Nacional fuera de control”, declaró. En las cargas, la periodista de Canal Red Alejandra Martínez recibió un porrazo en el muslo y otro en el brazo por un policía que exhibía en su uniforme la ultraderechista cruz de Borgoña, según documentó una imagen del fotoperiodista Dani Gago. Junto con activistas y otros periodistas están valorando presentar una denuncia colectiva. La presentadora señala el carácter derechista y selectivo de la policía española: “Nunca hemos visto este tipo de actuaciones en las manifestaciones de la derecha, por ejemplo, en Ceuta. Y en este caso se trataba del desahucio de una mujer de 87 años”.
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