Racismo
“No os equivoquéis de enemigo”: Irun se echa a la calle contra las patrullas ciudadanas racistas
Por Irun, ciudad cerrojo por la gracia de las políticas migratorias del Gobierno francés y del Gobierno español, pasan decenas de personas en tránsito migratorio todos los años. El intento por fortificar la frontera norte de la Península ha llevado a la muerte en el río Bidasoa de muchos que buscaban cruzar a nado. Ahora, además, mientras piensan en el otro lado, en llegar a Francia, han de enfrentar la estigmatización y el señalamiento de grupúsculos que han organizado escuadrones a los que llaman “patrullas ciudadanas”. Este viernes, en plena oleada de manifestaciones por la vivienda, cientos de personas se han plantado ante este aliento a las cacerías disfrazado de lemas como “Por una ciudad de Irún limpia y segura”. “No os confundáis de enemigo” es la proclama, ya conocido durante las protestas contra la violencia racista en Ceuta.
Alrededor de 200 manifestantes han gritado contra el fascismo, han recordado a Babakar, el hombre senegalés abatido por un policía en Hondarribia y han cantado los ya míticos “nativa o extranjera, la misma clase obrera”. El despliegue policial antidisturbios ha sido cuantitativamente desproporcionado según los movilizados. Las “patrullas ciudadanas” eran un grupo de unas 60 personas –entre ellas una concejala del PP de Irun, acompañads de la comitiva de su partido– que han salido a su ruta escoltadas por la agentes de la policía municipal.
La concentración antifascista ha comenzado a eso de las 17.45 horas, quince minutos antes de la marcha organizada por Colaboración Ciudadana Bidasoa, cuyo inicio estaba previsto a las 18.00 en la plaza Alberto Anguera, en el barrio de San Miguel. “Es urgente hacer frente en la calle a grupos racistas como las patrullas ciudadanas”, han señalado los colectivos convocantes, que consideran que estos grupos suponen “un peligro político para Irun” y sostienen que, pese a sus intentos de “blanquear su imagen”, están liderados por personas que trabajan para “difundir racismo y odio”.
Los convocantes han denunciado también que en las redes sociales creadas alrededor de estas patrullas se insulta y deshumaniza a personas migrantes, se difunden fotografías de personas racializadas y se comparten contenidos de Vox, Núcleo Nacional, SALF, Lo que No Te Cuentan de Donosti (artífices del señalamiento a las vecinas con carrito que reparten comida voluntariamente en Donostia) o Frente Obrero: “Con la excusa de la supuesta falta de seguridad alimentan un clima social propicio para la extrema derecha. Creando miedo hacia los migrantes y pidiendo más autoritarismo, cumplen una función divulgativa para imponer su agenda”.
Una marcha que vincula delincuencia, pobreza y degradación urbana
La movilización de las patrullas racistas ha partido de la plaza Alberto Anguera con la intención de atravesar distintos puntos de Irun que sus organizadores presentan como espacios “degradados” o “conflictivos”, entre ellos el mercado de Uranzu, las calles Javier Esteban Indart, Zubiaurre y Aduana, la plaza Pío XII o el paseo Colón, antes de finalizar frente al Ayuntamiento.
El discurso de la convocatoria habla de un progresivo “declive” de Irun a partir de una línea de puntos que une episodios delictivos, convivencia, pobreza y exclusión social. En su manifiesto menciona robos, agresiones, tráfico de drogas y otros sucesos ocurridos durante 2026 para sostener que la inseguridad “no es una sensación” ni una “percepción subjetiva o alarmista”.
No sorprende a los colectivos que hacen frente a las patrullas ciudadanas racistas, pero entre sus reivindicaciones figuran incrementar la presencia policial en las calles, desarrollar un “plan de choque” para las zonas que consideran degradadas y endurecer las leyes contra la multirreincidencia y la okupación.
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