Sevilla
Las arterias del campo de concentración de los Merinales afectadas por las obras de una fotovoltaica
El campo de los Merinales no fue una Colonia Penitenciaria Militarizada más. Fue fundamental para poner en valor 80.000 hectáreas de terrenos salobres y transformar tierra salobres y pastizales a regadío de los terratenientes andaluces en plena posguerra. Bajo sus alambradas trabajaron como esclavos 11.000 presos republicanos, englobados en el sistema de Redención de Penas por el Trabajo, para la construcción del Canal del Bajo Guadalquivir, conocido como Canal de los Presos. Los Merinales, de hecho, fue el campo más importante y duradero del sistema de Colonias Penitenciarias Militarizadas, permaneciendo operativo entre 1941 y 1962 y constituyéndose en un núcleo central del dispositivo de trabajo forzoso en la zona.
“Lo condenaron por estar afiliado al PSOE. Cuando estalló la guerra civil en España tenía 20 años”, explica Cristina Delgado, bisnieta de Ambrosio, preso de los Merinales
Hoy la obra de una empresa fotovoltaica, bajo la licencia municipal del ayuntamiento de Dos Hermanas (Sevilla), atraviesa las pocas arterias de este espacio que no consideran “protegido como lugar de memoria”, a pesar de los años de lucha de entidades memorialistas andaluzas como la de CGT Andalucía. Las administraciones no terminan de resolver de quién es la competencia para que no se pierda como un espacio de recuerdo.
La bisnieta de Ambrosio Delgado, descendiente de un preso de los Merinales
En la doble alambrada que rodeaba el campo, las familias de los presos acudían cada fin de semana para poder ver a sus seres queridos. Cristina Delgado es bisnieta de Ambrosio Delgado, que fue preso en este campo. Cuenta a El Salto Andalucía cómo su familia se instaló en la incipiente barriada de Bellavista para poder visitarlo. “Lo condenaron por estar afiliado al PSOE. Cuando estalló la guerra civil en España tenía 20 años” , pasó por varios penales y tantas penurias que llegó a pesar 35 kilos.
“Ha destruido un sector de la parte noroeste, que se correspondería con una zona donde se ubicaban unos pabellones para oficiales y unos almacenes”, expone Laura Muñoz Encinar sobre las obras que afectan al enclave.
Cristina cuenta que cada vez quedan menos supervivientes. Aunque aún queda la memoria de los bisnietos que retratan a duras penas aquella historia. “Por su juventud y su oficio, era ferrallista, su último trabajo fue en el campo de concentración de Los Merinales, haciendo la cubierta de hierro junto a sus compañeros en el Canal de los Presos”. Allí conoció a su abuela Josefa. “Mi bisabuelo tenía una venta en lo que ahora conocemos como el Polígono de la Isla, y ella se paseaba por las inmediaciones de Los Merinales para vender fruta y hortalizas. Él la vio y se interesó por ella. Se escapaba a escondidas por la noche y se iba a verla, jugándose su vida”. Logró salir en libertad de aquel campo de miseria y hambre en 1945 a los 29 años. Lo pusieron en libertad vigilada. No podía moverse en un radio de más de 40 kilómetros.
“Un inminente plan de protección para el campo de los Merinales"
Laura Muñoz-Encinar, arqueóloga del INCIPIT CSIC que ya había trabajado en los restos de este campo, alertó en septiembre del pasado año sobre la construcción de una gran zanja longitudinal, que afectaba a la totalidad del límite este de Los Merinales. Esta zanja, provocada por la obra de la fotovoltaica de la empresa Grupo Ortiz “ha afectado a parte de las estructuras que se corresponden con instalaciones vinculadas con la gestión del campo y el cuerpo de vigilancia”, afirma a El Salto Andalucía. Además destaca que la línea de evacuación en la que sigue trabajando esta empresa “ha destruido un sector de la parte noroeste, que se correspondería con una zona donde se ubicaban unos pabellones para oficiales y unos almacenes”.
Su compromiso con la memoria la llevó a dirigir en 2023 el proyecto de investigación Estudio arqueológico del complejo de campos de concentración franquistas del Canal del Bajo Guadalquivir(Sevilla), financiado por la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, organismo que hoy no reconoce los Merinales como Lugar de Memoria. Esta investigadora trató de representar una radiografía de los campos de trabajo esclavo como nunca antes se había llevado a cabo.
Laura no daba crédito a la desprotección del espacio, lo que la obligó a redactar un primer escrito a la Delegación Territorial de Patrimonio en Sevilla de la Junta de Andalucía. La administración andaluza descartaba “que en dicho paraje se hayan producido movimientos de tierra no autorizados a pesar de ser un espacio con una actividad arqueológica preventiva”.
Ante la pasividad de la administración andaluza, Muñoz presentó una segunda denuncia. Realizó un plano en el que se indicaban las zonas que iban a ser afectadas por esta obra fotovoltaica. “Desde Patrimonio nos indicaron que el arqueólogo municipal de Dos Hermanas había revisado la obra y que no se había producido ningún destrozo, lo que no es cierto”. La Junta de Andalucía pedía “un inminente plan de protección ante el riesgo de destrucción en el que se encuentra el Campo de los Merinales” y la inclusión de la Colonia Penitenciaria en el marco de protección de su Planeamiento Municipal. Sin embargo, nunca dieron respuesta, tampoco a este medio.
Según fuentes confirmadas, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, dueña de los terrenos, indicaba que actualmente existen dos autorizaciones para obras en los terrenos del sifón de Merinales del canal del Bajo Guadalquivir”. Insisten que “se ha comprobado in situ que no existe daño alguno en la parcela indicada”.
Los Merinales no está declarado como lugar de memoria
Laura Muñoz recuerda a El Salto Andalucía que para el desarrollo de su proyecto de investigación que realizaron en el año 23, en cumplimiento de la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía y Decreto 168/2003, de 17 de junio por el que se aprueba el Reglamento de Actividades Arqueológicas en Andalucía, “se solicitó la autorización arqueológica a dicha Delegación”. La Junta autorizó el proyecto como actividad arqueológica puntual, por lo tanto, el campo de Los Merinales es considerado yacimiento arqueológico, estando bajo las medidas de protección contempladas en dicha ley.
La última actuación para intentar defender este espacio ha sido denunciarlo a la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, solicitando que se declare lugar de memoria. De hecho, según artículo 50 de la Ley 20/2022, de 19 de octubre, de Memoria Democrática, esta declaración puede incoarse de oficio por la Dirección General competente en materia de memoria, es decir lo podría autorizar la propia Secretaría de Estado de Memoria Democrática, a tenor del proceso de destrucción que está sufriendo la Colonia Penitenciaria Militarizada de los Merinales. Según señala Muñoz-Encinar “es realmente incomprensible. En noviembre de 2025 el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática otorgó las declaraciones de reconocimiento de reparación personal a 46 familias descendientes de represaliados, víctimas de trabajo forzado en el sistema de campos del Bajo Guadalquivir, pero el espacio que ocupó Los Merinales sigue desprotegido”.
Cecilio Gordillo, ex coordinador del grupo ‘Recuperando la Historia Social de Andalucía’ de CGT recuerda que la “Junta de Andalucía aprobó el conjunto del Canal de los Presos como lugar de Memoria en Andalucía en el año 2017, aunque no fue el caso por desgracia de los Merinales”, donde las solicitudes ante al gobierno andaluz se llevan mandando para su protección desde el año 2003.
Veintitrés años más tarde, la Secretaría de Estado no reconoce estos trámites de declaración ante el gobierno andaluz y reitera que no tiene “ninguna solicitud formal para la declaración de Lugar de Memoria del campo de los Merinales”. Además, afirma que solo una “entidad que promueva y difunda la memoria democrática” es la que puede actuar.
El barrio sevillano de Bellavista que colinda con los Merinales, recuerda cada año con homenajes y visitas las atrocidades que vivieron sus vecinos y que cuentan a las nuevas generaciones. Gordillo insiste a El Salto Andalucía que hubo “hasta un intento de convertirlo en un proyecto de gran magnitud que se conoció como ‘Memorial Merinales’, y que llegó a constituirse la Fundación para gestionarlo 23 entidades” pero también se retiró “sin explicación alguna” la mayoría de las instituciones públicas para la creación de este centro de interpretación.
Hoy en aquel inmenso campo sigue vacío junto a las obras del Grupo Ortiz que ponen en alerta los pocos vestigios que quedan trabajo esclavo en la dictadura franquista y la falta de protección absoluta por parte las administraciones.
Memoria histórica
Los Merinales, lugar de memoria
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