Opinión
Absentismo salarial, inflación por avaricia y otras manifestaciones del infierno patronal

El patrono acusa de absentismo a quien enferma, pero no cuenta sus propias ausencias: del salario, de la cotización, del impuesto y de la responsabilidad social.

Portavoz de Economía y Hacienda del GP Sumar

5 ago 2026 07:00

El absentismo laboral prácticamente no existe en España, según las estadísticas oficiales disponibles: casi nadie se ausenta de su trabajo sin justificación en nuestro país. El que sí existe, en cambio, es el absentismo empresarial en los salarios y el cumplimiento de las condiciones de trabajo. El Gabinete Económico de CCOO acaba de ponerlo de relieve en una de sus manifestaciones más sangrantes. Según su análisis de la última Encuesta de Población Activa hay 436.000 personas que hacen cada semana 2,54 millones de horas extraordinarias que no cobran, ni ven compensadas por descanso. El coste laboral escamoteado —salario y cotizaciones— asciende a 3.378 millones de euros al año. Aquí no hay ausencia injustificada del trabajador sino jornadas de trabajo en la empresa que desaparecen de la nómina, de la cotización a la Seguridad Social y de los pagos a cuenta del IRPF.

Pero el abuso empresarial no termina aquí. También hay contratos parciales que esconden jornadas completas; falsos autónomos que cumplen horario, reciben órdenes y dependen de un único pagador; categorías profesionales rebajadas; complementos absorbidos para neutralizar subidas del salario mínimo; disponibilidad digital fuera de jornada; trabajadores que se sacan del convenio colectivo, etc.

La política llevada a cabo por el gobierno de coalición ha intentado poner coto a los patronos y promocionar al empresario que quiere invertir, arriesgar e innovar y que entienden que nuestra economía funciona mejor cuando funciona para todos. Esta política ha dado muy buenos frutos en la mejora de la renta real de los hogares trabajadores: gracias a la creación y estabilización del empleo, a que más de la mitad del empleo creado se localiza en actividades de valor añadido con salario por encima de la media y al aumento del salario mínimo interprofesional un 66%.

Sin embargo, muchas personas trabajadoras siguen viviendo en un infierno patronal que primero se apropia del tiempo de trabajo. Después recorta el incremento de los salarios de convenio, que continúan registrando pérdidas en su poder adquisitivo, a pesar de que las empresas nunca habían ganado tanto. Para morder a continuación con precios y márgenes abusivos en la caja del supermercado, en el recibo energético, en la hipoteca y en el alquiler. Y, por último, el infierno patronal también se manifiesta a través de los beneficios empresariales que consiguen adelgazar su contribución fiscal. El mismo salario pierde poder de compra varias veces: cuando no se paga todo lo trabajado, cuando no se abona todo lo producido, cuando los precios crecen por encima de los costes, cuando la vivienda captura una parte desproporcionada de la nómina y cuando los beneficios no sostienen, en proporción justa, los servicios públicos y los tienes que sostener tú solo con tu salario menguado por los que se apropian de él y se escaquean del sostenimiento de lo común.

En términos reales, entre 2019 y 2025 el valor añadido aumentó un 21%, los márgenes empresariales un 30% y la masa salarial un 13%

La inflación por avaricia, con origen en precios abusivos que crecen por encima de los costes para engordar el beneficio empresarial, ha sido documentada también por el Gabinete Económico de CCOO a partir del Observatorio de Márgenes Empresariales de la AEAT. Según su análisis, el margen empresarial agregado (beneficio/ventas) pasó del 10,7% del valor añadido en 2018–2019 al 12,9% en 2024–2025, mientras la participación de los salarios bajó del 51,4% al 47,2%. En términos reales, entre 2019 y 2025 el valor añadido aumentó un 21%, los márgenes empresariales un 30% y la masa salarial un 13%. En particular, en las actividades que agrupan supermercados y comercio especializado de alimentos, el indicador de margen de explotación del Observatorio pasó del 4,95% en 2023 al 6,79% en 2025, el máximo de la serie 2015–2025. Al mismo tiempo, la principal cadena de supermercados del país declaró 1.729 millones de euros de beneficio neto en 2025, un 25% más.

La inflación reciente no fue solo consecuencia de la pandemia, de la invasión de Ucrania o del cierre del estrecho de Ormuz. Hay una inflación de costes, sí, pero también una inflación de márgenes. El propio Banco Central Europeo calculó que los beneficios unitarios explicaron alrededor del 60% del crecimiento del deflactor del PIB de la zona euro durante los tres trimestres anteriores al primero de 2023. Todos hemos comprobado como los precios de los alimentos han subido como un cohete -gracias a estos análisis sabemos también, que lo hicieron por encima de sus costes- y después hemos vistos igualmente que estos precios no se han reducido, o han bajado como una pluma, cuando el coste de la energía y las materias primas -que provocó su subida- se ha recortado. Como consecuencia, todos los días que hacemos la compra soportamos unos precios y márgenes abusivos.

A pesar del importante aumento de los beneficios empresariales, el tipo efectivo del impuesto de sociedades sigue estando en un magro 12,1% muy lejos del tipo nominal del 25%. Si hay que combatir el absentismo, empecemos por el de quienes se ausentan de la financiación de lo común

El escaqueo fiscal de las empresas y, en particular, de las grandes corporaciones es otro viejo conocido de nuestro injusto sistema tributario. A pesar del importante aumento de los beneficios empresariales, el tipo efectivo del impuesto de sociedades sigue estando en un magro 12,1% muy lejos del tipo nominal del 25%. El tipo efectivo de los grupos bancarios es incluso simbólico: 2,1%. Si hay que combatir el absentismo, empecemos por el de quienes se ausentan de la financiación de lo común.

La vivienda completa la pinza. Los fondos y las SOCIMI no poseen la mayoría del parque de alquiler, pero allí donde concentran vivienda ejercen un poder de mercado y de gestión que desborda precios y derechos del inquilino. A ese desequilibrio se suma un privilegio fiscal injustificable: las SOCIMI pueden tributar al 0% en el Impuesto sobre Sociedades si cumplen las condiciones legales, aunque existan gravámenes especiales sobre determinados dividendos y beneficios no distribuidos. Por qué una sociedad dedicada a rentabilizar vivienda disfruta de ese tratamiento mientras el alquiler absorbe una parte creciente del salario.

Así se cierra el círculo del infierno patronal. El patrono acusa de absentismo a quien enferma —como si una baja médica acreditada fuera fraude por definición—, pero no cuenta sus propias ausencias: del salario, de la cotización, del impuesto y de la responsabilidad social. Llama moderación a que los sueldos pierdan poder de compra, libertad a elevar precios, seguridad jurídica a blindar rentas y competitividad a pagar menos de lo debido. El lenguaje no es inocente: convierte la extracción en normalidad y el derecho en sospecha.

Extinguir el infierno patronal no significa combatir la empresa. Significa defender a las personas trabajadoras y a la democracia frente a quienes compiten pagando peor, defraudando, abusando del precio o convirtiendo una necesidad básica en renta cautiva

Hemos avanzado en la extinción del infierno patronal, pero el trabajo no está terminado. El siguiente paso es aprobar e implantar un registro horario digital que sea objetivo, fiable, accesible de inmediato para cada trabajador, su representación y la Inspección. El segundo es llevar la información del Observatorio de Márgenes Empresariales a las mesas de negociación de los convenios colectivos. El tercero es establecer un gravamen extraordinario sobre los márgenes abusivos de las grandes cadenas de supermercados. Y, por último, debemos tener una fiscalidad empresarial efectiva, cerrar los agujeros que facilitan la desfiscalización de beneficios y una política de vivienda que limite la extracción de rentas, sancione las cláusulas abusivas y vincule cualquier ventaja de fondos o SOCIMI a una función social comprobable.

Extinguir el infierno patronal no significa combatir la empresa. Significa defender a las personas trabajadoras y a la democracia frente a quienes compiten pagando peor, defraudando, abusando del precio o convirtiendo una necesidad básica en renta cautiva. Significa que todo trabajo se pague, que todo beneficio contribuya y que ningún margen se construya sobre la impotencia de quien necesita comer, trabajar o vivir bajo un techo. Cuando el empresario cumple, innova y reparte, hay futuro. Cuando el patrono se ausenta de sus obligaciones, tiene que haber ley, inspección, negociación colectiva y política democrática para traerlo de vuelta.

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