El ladrillo que araña el Cabo de Gata - 5
Hotel en construcción en la playa de el Algarrobico. Sus obras continúan paralizadas. Álvaro Minguito

Urbanismo
El ladrillo que araña el Cabo de Gata

Desde que en 1987 se declarara Parque Natural, el Cabo de Gata ha sufrido diferentes envites recalificadores cuyo mayor exponente es el hotel El Algarrobico. Las organizaciones conservacionistas miran hoy con miedo la autorización emitida por la Junta a la restauración de un antiguo cortijo frente a la playa de los Genoveses.

Son las seis de la mañana y el cielo comienza a teñirse de luminosos tonos ocres mientras el autobús atraviesa la hilera de hoteles, chiringuitos y clubs playeros que componen el pueblo almeriense de Mojácar playa. Cuando acaba el desfile de resorts, el autobús trepa por las curvas de la carretera que une este municipio con Carboneras, en un ejercicio de cuidado equilibrio. Por las ventanas el mar se asoma imponente detrás de cada risco en este acantilado que se dobla como un acordeón. El levante almeriense se va vaciando de construcciones a medida que entramos en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar.

Este espacio natural que alberga 63 kilómetros de costa y 49.696 hectáreas de terreno volcánico y semidesértico, singular y agreste, salvaje y a ratos recóndito, guarda celoso uno de los fondos marinos con más calidad del litoral mediterráneo. Praderas de posidonia oceánica en buen estado de conservación son uno de los bienes a salvaguardar. Por todo ello atesora también una colección de figuras de protección que en ocasiones no han sido suficientes para frenar las amenazas del ladrillo.

Sus tierras se dividen entre los términos municipales de Almería, Carboneras y Níjar. Níjar, el municipio más extenso de Almería, se divide a su vez en pequeñas localidades como San José, Las Negras, La Isleta del Moro, Rodalquilar o Agua Amarga. Y el equilibrio entre el crecimiento de estas poblaciones, el turismo y la protección ambiental no siempre ha sido fácil.

El hotel del Algarrobico y el nuevo proyecto en Genoveses tienen características totalmente alejadas, pero la sensación de desvirgar otro de los espacios inmaculados de la zona es parecida

De repente, en uno de los giros de la carretera, al fondo se ve cómo el sol se asoma desde el mar, en un amanecer que tiene como único y privilegiado observador una mastodóntica mole de esquelético hormigón con 21 plantas y 411 habitaciones. El Algarrobico, el hotel que es todo un símbolo de la destrucción del litoral y también de la lucha por su conservación, aparece solo e inmóvil a las sentencias que avalan su demolición, disfrutando del nacimiento de un nuevo día a tan solo 14 metros de la línea de costa mientras flota un pensamiento en el aire: privatizar la costa es privatizar lo que es de todas, como este espectacular amanecer. Un pensamiento que rebrota con fuerza hoy, cuando la rehabilitación de un cortijo en zona protegida amenaza con convertirse en un hotel de cuatro estrellas frente a la inmaculada playa de los Genoveses.

Aunque la mole que hoy mira al mar y el nuevo proyecto que amenaza tienen características totalmente alejadas, la sensación de desvirgar otro de los espacios inmaculados de la zona es parecida para las asociaciones ecologistas, que llevan desde los años 90 en pie por su conservación.

LA BATALLA DEL ALGARROBICO

El Cabo de Gata fue declarado Parque Natural en 1987. Durante ese mismo año se diseñaron los planos para esta megaconstrucción frente a la playa del Algarrobico, perteneciente al término municipal de Carboneras. Una zona que aún no estaba incluida en el espacio protegido. En 1988 el Ayuntamiento aprobaba el primer Plan Parcial, desoyendo a la Dirección de Costas que ya advertía que, en la inminente Ley de costas, que florecería en breve, los 100 primeros metros junto al mar serían declarados dominio público y, por tanto, libres de construcciones. Pero no importaba nada, ni siquiera que en 1994 el Parque Natural ampliara sus límites para englobar esa zona y transformar el suelo en no urbanizable. Las grúas y las excavadoras se iban saltando tanto la Ley de costas como el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN), después de que en 2003 consiguiera la licencia de obras gracias a la aparición de un sospechoso plano en el que la zona quedaba calificada como urbanizable. El área pasaba de tener una protección C1, tal y como indicaba el PORN del parque, a D2, dejando pasar al ladrillo por la puerta de atrás.

El juez acusó al Ayuntamiento de Carboneras y a la Junta de Chaves de prevaricación administrativa. La sentencia señala que se manipularon “de forma burda” los planos del espacio protegido para “dar apariencia de legalidad” al hotel

Al mismo tiempo que el hotel iba subiendo de plantas, las organizaciones ecologistas emprendían una batalla que acabaría logrando la paralización de las obras, lideradas por la empresa Azata del Sol. 20 sentencias demuestran su ilegalidad, según tiene documentado Greenpeace. En una de ellas de 2008, el juez acusa al Ayuntamiento de Carboneras y a la Junta de Andalucía, gobernada por aquel entonces por Manuel Chaves, de prevaricación administrativa. En la sentencia se señala que se manipularon “de forma burda” los planos del espacio protegido para “dar apariencia de legalidad” al hotel. La última sentencia, de 2016, es clara: el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía obliga al Ayuntamiento de Carboneras a que califique los terrenos donde se asienta el hotel como no urbanizables. Pero cuatro años después sigue ahí, disfrutando de amaneceres en soledad.

“Falta que la Junta de Andalucía y el Ministerio de Medio Ambiente procedan a la demolición. Ambos firmaron un convenio en la época de Rosa Aguilar como ministra. La Junta hacía los trabajos de demolición y el ministerio hacía la restauración ambiental. Solo falta que la administración ejecute la sentencia”, explica a El Salto Enrique Ruiz Herrero, abogado de Ecologistas en Acción. Ruiz, que ahora está inmerso en la batalla contra el hotel en Genoveses, incide en que comparar ambos casos puede inducir a error. “Las comparaciones no son adecuadas. El hotel en Genoveses es una barbaridad urbanística pero no tiene nada que ver con el Algarrobico”, prosigue.

Ni en las dimensiones, ni en la cercanía al mar, ni en el grado de dificultad de la contienda, pues “al Algarrobico llegamos tarde, aquí hemos estado desde el primer procedimiento administrativo en 2016”, concluye el abogado de Ecologistas en Acción. Pero no adelantemos acontecimientos.

NUEVO PORN A LA VISTA

Desde que El Algarrobico aposentara sus esqueléticos huesos en la playa, las amenazas del ladrillo en este paraje semidesértico, de pitas y chumberas, de volcanes y leyendas de piratas berberiscos, han sido una constante, aunque ninguno de los proyectos haya llegado a tomar sus dimensiones. En 2009, las organizaciones Salvemos Mojácar, Salvemos Macenas y el grupo Condor llevaban a los tribunales el nuevo PORN del parque que se había aprobado en febrero de 2008. Con él llegaba una ola recalificadora que afectaba a 1.000 hectáreas y que restaba de protección a 33 zonas. Un 3% del parque se veía amenazado por las grúas y las máquinas excavadoras, según denunciaban estas organizaciones. Y consiguieron frenarlo cautelarmente.

El nuevo PORN de 2008 legalizaba grandes hectáreas de invernaderos, masas de plástico de cultivos de regadío que hoy abrazan al desértico parque desde sus extremidades

El nuevo plan, propuesto por la Junta de Andalucía aumentaba el suelo urbanizable en los núcleos urbanos de Las Negras, San Jose, la Isleta del Moro o Agua Amarga. Desde la organización Amigos del Parque Natural del Cabo de Gata-Níjar alertaban de que estas nuevas zonas coincidían con sectores que los Ayuntamientos de Níjar y Carboneras “declararon urbanizables de forma unilateral”. En sintonía, El Algarrobico bajaba de protección de un PORN a otro: de C1 a C3.

El nuevo plan legalizaba también grandes hectáreas de invernaderos. “La transformación a regadío de estas zonas supondrá una importante demanda de recursos hídricos escasos en la zona”, denunciaban desde Amigos del Parque. Masas de plástico de cultivos de regadío que hoy abrazan al desértico parque desde sus extremidades en un mar de plásticos que se distingue a ambos lados de la carretera. Y pese a la lucha conservacionista en los tribunales, con varios autos favorables del TSJA, finalmente el nuevo PORN se aprobó. Las poblaciones no dejaron de crecer al amparo de la nueva norma. Hoy el nuevo proyecto de los Genoveses supone desviar la tendencia hacia el crecimiento de zonas alejadas de los núcleos de población.

UN CORTIJO DEL LADRILLO

El 24 de junio, la Junta de Andalucía emitía un dictamen favorable para la rehabilitación del cortijo ‘Las Chiqueras’, a 970 metros de la playa de los Genoveses, perteneciente a San José. Daban el visto bueno así al surgimiento de un hotel de cuatro estrellas y 33 habitaciones en suelo no urbanizable comandado por la empresa promotora Torres y González Díaz, del grupo Playas y Cortijos. Prometen una construcción integrada en el ambiente, basada en las “tipologías edificatorias tradicionales” en una superficie de casi 27.000 metros cuadrados, según la Autorización Ambiental Unificada de la Junta a la que ha tenido acceso El Salto. La zona en cuestión es una antigua fábrica de crin situada en un terreno calificado como C3, zona de usos agrícolas. Hoy el lugar se conoce como ‘La Fábrica de Genoveses’, donde Playas y Cortijos festeja bodas con gran boato rural y el morrón de los Genoveses de fondo.

“Hay cortijos abandonados en todo el parque. Con los mismos argumentos podrían proliferar hoteles en zonas no urbanizables. Más que el impacto medioambiental, tenemos el temor de que abra la puerta a este tipo de desarrollismo”

“Hoy es un restaurante que celebra bodas y lo que han hecho es pedir permiso para restaurar ese edificio y darle un uso hotelero. El proyecto se lo denegaron en 2016 porque pretendían hacer otro edificio al lado y un aparcamiento. Es zona C1, se admiten las restauraciones para uso agrícola, pero nunca hotelero”, explica a El Salto Juan Manuel Jerez, secretario de Amigos del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, asociación que ha presentado alegaciones al proyecto. “Hay cortijos abandonados en todo el parque que, aunque no hay proyecto todavía, podrían hacer lo mismo. En la misma finca donde esto se va a hacer, hay dos cortijos bastantes deteriorados que podrían ser reconvertidos en hoteles. Con los mismos argumentos podrían proliferar hoteles en zonas no urbanizables. Más que el impacto medioambiental tenemos el temor de que abra la puerta a este tipo de desarrollismo en el parque”, explica Jerez.

La Junta argumenta que el PORN en terrenos C1 autoriza la rehabilitación de instalaciones preexistentes “no especificándose la actuación solicitada como actividad incompatible”.

“Se hace una interpretación de la ley muy rocambolesca: se pueden rehabilitar edificaciones en zona C1 pero de uso agrícola, si lo quieres cambiar a uso turístico tiene que haber un interés público y social, que no existe. Un gallinero no es una suite”, relata Enrique Ruiz Herrero

“Se hace una interpretación de la ley muy rocambolesca: se pueden rehabilitar edificaciones en zona C1 pero de uso agrícola, si lo quieres cambiar a uso turístico tiene que haber un interés público y social, que no existe. Lo que hay son intereses económicos. Esta declaración la debe realizar el ayuntamiento de Níjar y esto es un trámite posterior”, relata Enrique Ruiz Herrero. “Un gallinero no es una suite. Además, estamos hablando de zonas vírgenes, que tienen un especial valor ecológico y simbólico, la playa de los Genoveses es la joya de la corona. Hay que dejarlo como está”, sentencia.

Todo ello enmarcado en un horizonte desregulador, en el que la Junta de Andalucía, hoy en manos del PP, acaba de sacar adelante el conocido como ‘decretazo’ que flexibiliza las condiciones para el ladrillo en cuanto a trámites. Entre las modificaciones que introduce esta legislación está la Declaración de Interés Autonómico, que permitiría que se aprobara cualquier proyecto si así lo considera la Junta, aunque sea en un terreno que un ayuntamiento tenga protegido. “El contexto actual favorece, ideológicamente hablando. Es fácil que se vayan abriendo puertas al ladrillo“, alerta el secretario de Amigos del Parque. Por su parte, la promotora del hotel, propietaria de grandes extensiones de terreno en los alrededores de San José, tiene otros dos proyectos en el horno: 25 viviendas y una zona comercial en el Pozo de los Frailes y 26 viviendas con otra zona comercial que se situarían justo al inicio de la pista de Los Genoveses.

Mientras se cuecen estas líneas, el autobús hace rato que ya ha aterrizado en Carboneras al mismo tiempo que un nuevo amanecer se abre sobre el Parque. El 9 de julio la Junta emitía una declaración desfavorable para el proyecto que pretende construir un hotel junto a la cala San Pedro, otro de los símbolos del parque, situado en Las Negras. En esta ocasión, la rehabilitación del cortijo ‘El Ricardillo’ no ha conseguido el beneplácito de la administración. Once  habitaciones, 22 plazas y una piscina que, por el momento, no verán la luz. La zona en cuestión cuenta con un nivel de protección más alto que el proyecto de Genoveses, B1. Desde Amigos del Parque alertan de que el dictamen no es definitivo, pero están convencidos de que, en esta ocasión, conseguirán frenar el proyecto “pues contradice claramente las normas”, además de ubicarse en un paraje aislado, de difícil acceso y para abastecerlo habría que alterar notablemente el medio.

Y tampoco cesarán hasta que frenen el hotel en la fábrica de crin, aunque la batalla se presente más complicada. “Si la administración autonómica no rectifica y emite finalmente un informe favorable a la actuación, una vez agotada la vía administrativa, tendremos que plantearnos acudir a la vía judicial, un largo e incierto camino por delante, pero el esfuerzo merece la pena, en favor y defensa del medio ambiente”, concluyen.

Obra parada en las cercanías del pueblo de San José.
Una de las calas menos vistadas del parque natural.
El camino que lleva a la playa de los Genoveses.
Dunas Oolíticas fósiles en la playa de Los Escullos.
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Vista general de la costa del Cabo de Gata desde el Mirador De La Granatilla.
Vista general de la costa del Cabo de Gata desde el Mirador De La Granatilla.
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Autocaravanas en las inmediaciones de la playa de Los Escullos.
Autocaravanas en las inmediaciones de la playa de Los Escullos.
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Un bañista en las formaciones volcánicas de la playa ed Los Escullos.
Un bañista en las formaciones volcánicas de la playa ed Los Escullos.
El ladrillo que araña el Cabo de Gata - 2
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Una mujer se asoma a la puerta de su vivienda en San Miguel de Cabo de Gata.
Una mujer se asoma a la puerta de su vivienda en San Miguel de Cabo de Gata.
El ladrillo que araña el Cabo de Gata - 3
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Autobuses que recorren el camino que conduce a las playas cercanas a San José, dentro del paruqe natural
Autobuses que recorren el camino que conduce a las playas cercanas a San José, dentro del paruqe natural
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Hotel en construcción en la playa de el Algarrobico. Sus obras continúan paralizadas.
Hotel en construcción en la playa de el Algarrobico. Sus obras continúan paralizadas.
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Urbanización de chalets abandonada en los alto del barranco del Negro, cerca de la Isleta del Moro.
Urbanización de chalets abandonada en los alto del barranco del Negro, cerca de la Isleta del Moro.
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Bañistas tomando el sol en el Playazo junto a su perro dálmata.
Bañistas tomando el sol en el Playazo junto a su perro dálmata.
Promoción inmoboliaria en el pueblo de San José.
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Un perro descansa en uno de los tejados de las casas bajas que dan a la playa de Las Negras, frente al Cerro Negro.
Un perro descansa en uno de los tejados de las casas bajas que dan a la playa de Las Negras, frente al Cerro Negro.