Derecho a la vivienda
La burbuja del alquiler comienza a lastrar la economía
@martincuneo.bsky.social
La crisis de vivienda ha convertido la tarea de encontrar casa (y mantenerse en ella) en una pesadilla para millones de hogares forzados a alquilar y se ha posicionado como uno de los factores claves de la desigualdad en España, según un informe de Oxfam hecho público este 18 de marzo.
El trabajo, titulado “La vivienda, cimiento de desigualdades”, fue realizado a partir de más de cuatro mil entrevistas y analiza la brecha creciente entre población inquilina y propietaria. Según Alejandro García-Gil, autor del informe y responsable de políticas de protección social y empleo de Oxfam Intermón, hasta el 85% de la población inquilina se encuentra en una situación de sobreesfuerzo, es decir, debe dedicar más de un tercio de sus ingresos al pago de la vivienda.
Las consecuencias son devastadoras para la economía familiar, con “impactos en la salud, en la seguridad personal, en la intimidad, en la construcción de redes y vínculos familiares y comunitarios”, pero también comienza a serlo para la economía en general: seis de cada diez hogares llega a duras penas a fin de mes y no consigue ahorrar, una realidad que se traduce en “renuncias drásticas” en el consumo de los hogares.
El 56% de la población inquilina ha reducido sus gastos en ropa y calzado, un porcentaje similar ha limitado sus actividades culturales y de ocio, mientras que el 43,6% de los inquilinos entrevistados no puede permitirse ni una semana de vacaciones al año. En los casos más graves, los altos precios del alquiler llevan a que dos de cada diez familias inquilinas tengan dificultades para pagar las facturas de la luz u otros suministros básicos y que cuatro de cada diez no tengan margen para afrontar un gasto inesperado de más de 600 euros.
Según el autor del informe, los altos precios de la vivienda “están poniendo en jaque el sistema”, anulando los aspectos positivos de los aumentos salariales, del crecimiento del empleo y otras “medidas sociales de carácter redistributivo”.
Tal como señala Oxfam, la vivienda en alquiler se ha transformado en “un mecanismo clave en la generación y amplificación de la desigualdad socioeconómica”, una vía de transferencia de riqueza desde la población inquilina hacia los propietarios en la que los inquilinos son cada vez más pobres y los caseros cada día más ricos.
“La trampa del alquiler” es un mecanismo que “atrapa” a los hogares inquilinos y los aleja de la posibilidad de adquirir una vivienda en propiedad ya que no tienen capacidad de ahorro
Pero el peligro de la burbuja sobre el conjunto de la economía no se limita a estos factores. Según el informe, la vivienda funciona como un “drenaje” de la economía productiva: la inversión se desvía hacia activos inmobiliarios especulativos, lo que supone “un coste de oportunidad” para otros sectores productivos, generadores de empleo o riqueza, que “pierden capacidad de atraer capital”.
La dependencia de toda la economía de la burbuja de precios de la vivienda sitúa a España en una constante “inestabilidad financiera”, vulnerable a variaciones y fluctuaciones de los mercados internacionales. Al igual que ya está sucediendo en otros países, la actual crisis de vivienda, señalan, “podría impactar en la desafección social, la erosión democrática y el fortalecimiento de tendencias autoritarias”.
La trampa del alquiler
Entre las consecuencias de los altos precios del alquiler y de la incapacidad de ahorro de la gran mayoría de hogares inquilinos figura la imposibilidad de dejar de alquilar. García-Gil llama a este círculo vicioso “la trampa del alquiler”, un mecanismo que “atrapa” a los hogares inquilinos y los aleja de la posibilidad de adquirir una vivienda en propiedad. La “trampa del alquiler” se convierte en la “trampa de la pobreza” y ahonda la desigualdad, ya que las cuotas de las hipotecas son más bajas que el alquiler.
La vivienda se ha convertido en una “aspiradora de ingresos” que restringe el consumo y dificulta la salida de la “trampa del alquiler”. Al no poder ahorrar, explican desde Oxfam, las familias inquilinas no pueden hacer frente a la entrada de una vivienda en propiedad por lo que “quedan atrapadas en la espiral de precios asfixiantes del mercado de alquiler”.
“Detrás de la fractura que divide a España en dos mitades, la que llega a fin de mes y la que no, se encuentra la crisis de la vivienda”, resumen en el informe
Este círculo vicioso, donde los inquilinos pagan alquileres cada vez mayores que “impiden su mejora económica” y les exponen a renegociaciones al alza y desahucios invisibles cada vez que finaliza su contrato, lleva a una “perpetuación del ciclo”. Un ciclo que ensancha una brecha de desigualdad patrimonial donde los ingresos de los inquilinos se transfieren en forma de renta a los propietarios, que son quienes tienen mayor capacidad de ahorro y gozan de las rentas más altas.
“Detrás de la fractura que divide a España en dos mitades, la que llega a fin de mes y la que no, se encuentra la crisis de la vivienda”, resumen en el informe.
Derecho a la vivienda
Javier Gil
“La burbuja empieza a tocar su límite, hay que pincharla”
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