Derecho a la vivienda
Los grandes caseros tienen cuatro veces más renta y 450 veces más patrimonio que los inquilinos
Diversos estudios realizados desde institutos de investigación y observatorios urbanos llevan tiempo advirtiéndolo y ahora lo confirma un informe del ministerio dirigido por Pablo Bustinduy y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IFS-CSIC): cada vez más, las desigualdades económicas en la población están determinadas por la posición que ocupan los hogares en el mercado residencial, es decir, si eres propietario, inquilino o arrendador. El estudio, realizado con los datos de la Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España, subraya la importancia de esta variable frente a otras tradicionales como la edad o el nivel de ingresos.
Según el estudio, coordinado por el investigador Javier Gil, la renta mediana anual de los arrendadores de una sola vivienda es de 50.959 euros frente a los 21.335 de los hogares inquilinos. La brecha se convierte en abismo cuando el arrendador tiene dos o más viviendas en alquiler. En este caso, los multiarrendadores ingresan una mediana anual de 80.375 euros, casi cuatro veces más que los inquilinos. La brecha también crece entre multiarrendadores y propietarios de la vivienda en la que residen: los primeros ingresan de media 3,7 veces más que los segundos.
Cada vez más, las desigualdades económicas en la población están determinadas por la posición que ocupan los hogares en el mercado residencial, es decir, si eres propietario, inquilino o arrendador
En el caso de la riqueza patrimonial, la “transferencia de riqueza” es más evidente aún, según el informe: los hogares inquilinos tienen una riqueza neta mediana de 2.217 euros, frente a los 996.826 euros de quienes alquilan dos o más viviendas.
Esta desigualdad se ha visto acrecentada en las últimas dos décadas. En 2002, el 90% de los hogares acumulaba el 65,4% de la riqueza residencial. Veinte años después, esa participación caía al 58,1%.
“La crisis de vivienda es una crisis de desigualdad”, explica el autor del informe en redes sociales, una diferencia que aumenta “cada mes, cuando la generación inquilina paga los alquileres”. Lejos de los titulares que apuntan a una lucha intergeneracional por la vivienda, el autor de Generación inquilina (Capitán Swing, 2026) sostiene que las “diferencias de riqueza por edad son insignificantes si las comparamos con las diferencias inmobiliarias”. Quien acumula más patrimonio, subraya, “no son los jubilados ni los que tienen más edad sino los arrendadores y los multiarrendadores”.
Según este investigador, “la vivienda ya no solo refleja las desigualdades económicas. Se ha convertido en uno de los principales mecanismos que las reproduce y las amplía”.
Derecho a la vivienda
Javier Gil
“La burbuja empieza a tocar su límite, hay que pincharla”
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