Biodiversidad
La COP17 pone a prueba el compromiso global para frenar la pérdida de biodiversidad
Coordinador de Clima y Medio Ambiente en El Salto. @pablorcebo.bsky.social, pablo.rivas@elsaltodiario.com
Nueva cita global para la preservación de la naturaleza y la biosfera a la que están llamados los 196 países firmantes del Convenio de Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica (CBD). La ciudad de Ereván (Armenia) acoge entre el 19 y el 30 de octubre la XVII Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad (COP17), un encuentro que tiene como objetivo servir de primera gran evaluación del histórico acuerdo que las naciones del planeta adoptaron en 2022 para frenar la pérdida de biodiversidad global.
La COP15 de 2022 consiguió en Canadá un hito como no se había conseguido en una década. El llamado Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal estableció, bajo la visión de “vivir en armonía con la naturaleza” en 2050 que promulga el CBD, toda una batería de medidas y compromisos de financiación para frenar el deterioro ecológico.
Formado por 23 metas y cuatro objetivos a largo plazo (con 2050 como horizonte), entre las primeras destaca el objetivo 30x30: salvaguardar el 30% del planeta Tierra, tanto en su territorio marítimo como terrestre, bajo alguna figura de protección medioambiental para el año 2030.
“Menos de la mitad de las metas nacionales de biodiversidad va por buen camino”, señalan desde la propia CBD
Si bien el acuerdo tenía mucha letra pequeña y generó sentimientos encontrados entre el ecologismo, que lo tachó de “oportunidad perdida” y “acuerdo de mínimos”, supuso la primera ocasión en que un marco de este nivel obtenía financiación para proteger la biosfera a nivel global con un objetivo tan ambicioso como la salvaguarda del 30% de la superficie terrestre.
Ahora, cuatro años después, y con apenas otros cuatro para completar los deberes a los que la práctica totalidad de la comunidad internacional se ha comprometido —notoria es la ausencia de Estados Unidos, único estado integrante de la ONU que no ha firmado el CBD—, toca hacer balance.
Poco optimismo ante un objetivo colosal
Jaume Grau, responsable de Conservación de la Biodiversidad de Ecologistas en Acción, que se ha trasladado a la capital armenia, señala que “el objetivo principal de esta cumbre es realizar la primera evaluación de la implementación del Marco Mundial de Biodiversidad”, un acuerdo que describe como “algo así como el Acuerdo de París pero en lugar de para el clima, para la biodiversidad”.
Sin embargo, el enviado de la confederación ecologista habla de “un ambiente de poco optimismo” en el arranque de la cumbre, especialmente si se compara con la anterior cita celebrada en Colombia, un encuentro en el que el ex presidente Gustavo Petro se volcó y en el que realizó un alegato contra el capitalismo como destructor de la biosfera. “Se perciben pocas esperanzas de que se alcancen acuerdos importantes en algunos de los temas clave de esta cumbre”, apunta Grau, “pero delegados de los diferentes países, observadores y organizaciones de la sociedad civil mantienen la sensación de que en algo se tiene que avanzar para evitar que descarrile la convención”.
Astrid Schomaker: “El progreso es desigual y, por ahora, no alcanza el ritmo ni la escala necesarios para cumplir los 23 objetivos del Marco de aquí a 2030”
Mientras el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, pedía el fin de la “guerra contra la naturaleza” durante la ceremonia inaugural de la cumbre, la realidad es que “menos de la mitad de las metas nacionales de biodiversidad va por buen camino”, tal como señalan desde la propia CBD.
Si bien el número de países que han establecido metas nacionales de biodiversidad compatibles con el Marco se acerca al 90% de los firmantes, y casi el 60% ha desarrollado planes nacionales, lo cierto es que “menos de la mitad de los gobiernos afirman estar en camino de alcanzar alguna meta del marco mundial”, denuncia Grau.
Es la misma cifra que centraba la comunicación oficial de la COP. “Hemos visto a los países de todo el mundo dar significativos pasos”, señalaba la secretaría ejecutiva del Convenio sobre la Diversidad Biológica, Astrid Schomaker, “pero el progreso es desigual y, por ahora, no alcanza el ritmo ni la escala necesarios para cumplir los 23 objetivos del Marco de aquí a 2030”.
Los compromisos adoptados en el Marco necesitarán de cara al 2030 al menos 200.000 millones de dólares anuales, según las cifras que manejan desde la CBD
Entre los puntos que Schomaker destacaba como “especialmente insuficientes” se encuentran ámbitos que exigen una intervención más allá de los ministerios de Medio Ambiente: “Las finanzas, la eliminación de incentivos perjudiciales, la acción empresarial y el consumo sostenible”.
La cuestión financiera es uno de los ejes que se tratarán en Ereván. Los compromisos adoptados en el Marco necesitarán de cara al 2030 al menos 200.000 millones de dólares anuales, según las cifras que manejan desde la CBD. También será necesario reducir en no menos de 500.000 millones de dólares anuales los incentivos y subvenciones perjudiciales para la biodiversidad. Entre estos últimos se encuentran desde la subvenciones a la agricultura y ganadería intensivas al apoyo financiero mediante exenciones fiscales a la extracción de combustibles fósiles.
La puesta en funcionamiento del Fondo de Cali, un mecanismo adoptado en la anterior COP que busca recaudar fondos obtenidos por industrias que usan secuencias genéticas digitalizadas —tales como la farmacéutica, la cosmética o la biotecnología agrícola e industrial— es otro de los asuntos pendientes que se tratarán en el encuentro.
Por otra parte, como suele ser habitual en las COP, ya sean sobre la Convención Marco para el Cambio Climático (CMNUCC) o la de Biodiversidad, la sociedad civil está muy presente con el fin de fiscalizar el proceso de la Cumbre. Especial presencia tiene la CBD Alliance, una confederación de organizaciones ecologistas que existe desde la llamada Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro de 1992, el encuentro del que nacieron tanto la CMNUCC como la CBD.
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