Tras un domingo de protesta, Ceuta inicia otra semana incierta ante el temor de una nueva crisis fronteriza

La ciudad se moviliza para reclamar más recursos y solidaridad por parte del resto del Estado, mientras se intensifica el temor de un nuevo intento de entrada multitudinaria al enclave el próximo 15 de agosto.
10 ago 2026 07:01 | Actualizado: 10 ago 2026 08:22

El domingo 9 de agosto, miles de ceutíes —10.000 según los convocantes y la mitad según la Policía Nacional —se concentraban en la Plaza de la Constitución de la ciudad autónoma para exigir más recursos para hacer frente a la crisis fronteriza que desde los últimos días de julio altera la vida de la ciudad, cuando 72.000 personas llegaron a nado y a pie al enclave, dejando un saldo de 141 muertes en el mar.  La protesta llevaba por lema “Basta ya. Ceuta no se rinde”.

Convocada por representantes de las cuatro comunidades religiosas que existen en la ciudad autónoma: la musulmana, la cristiana, la hindú y la hebrea, la concentración se presentó como una muestra de unidad de la ciudad para reclamar mayores medios al gobierno central, ante una situación que, denuncian, sigue siendo de crisis, con miles de personas aún en la ciudad, especialmente solicitantes de asilo de países en guerra como Sudán, Yemen o Mali y adolescentes, niños y niñas no acompañados.

La manifestación, en la que el presidente de la Ciudad Autónoma Juan Jesús Vivas animó el día anterior a participar a toda la ciudadanía, se presentó como apartidista con representantes de diversas formaciones políticas, los sindicatos Comisiones Obreras y UGT o distintas entidades locales participando. Con abundancia de banderas rojigualdas, los participantes corearon “¡Ceuta Española”, mientras se escuchaban lemas como “Sánchez dimisión”, mientras, el delegado del gobierno, Miguel Ángel Pérez Triano no acudía a la convocatoria. 

“Ceuta no puede afrontar sola una situación que supera ampliamente sus capacidades y que afecta al conjunto de España y de Europa”, recogía el manifiesto leído por el líder de la comunidad hindú, Ramesh Chandiramani, en el que se destacaban los valores de convivencia y diálogo de la ciudad, tras unos días en los que los discursos de odio y los ataques racistas se han incrementado en las redes sociales, como han denunciado numerosas voces, aprovechando la ultraderecha la tragedia humanitaria para exigir políticas migratorias aún más restrictivas, ante la narrativa que califica a los hechos de “invasión” y los relaciona con el proceso de regularización o una sentencia del Tribunal Supremo que a principios de julio confirmaba que las llegadas a nado a Ceuta no podían ser respondidas con el rechazo en frontera. 

¿Una nueva entrada?

Tras la entrada de miles de personas al enclave, se han repetido desde las derechas acusaciones que apuntan a una presunto efecto llamada de las políticas migratorias del gobierno, una acusación que ha tenido su consecuencia más extrema en una crisis diplomática con Roma, después de que Giorgia Meloni impusiera controles fronterizos a España, respondiendo Madrid de manera recíproca, con controles para quienes vienen de Italia. 

Tras revelarse una gran campaña en redes sociales para animar a las personas a dirigirse hacia la frontera ceutí, con mensajes en whatsapp y otros canales instando a miles de marroquíes a atravesar la frontera, España y Marruecos acusaban a las mafias, siendo este argumento secundado por la Unión Europea, mientras la hipótesis de una operación favorecida desde Marruecos para castigar a España por un reciente acercamiento a Argelia, rival de Rabat, ha sido dominante por parte de analistas y otros actores políticos, que evocaban la crisis que se dio en mayo de 2021 después de que España aceptara proporcionar tratamiento médico al líder del frente polisario Brahim Gali. 

Desde la semana pasada, se extienden los rumores de que se prepara una nueva entrada multitudinaria en torno al 15 de agosto, llenándose las redes de nuevo de mensajes que incitan a intentar cruzar en esas fechas ante una “teórica” apertura de fronteras en Ceuta. El medio Maldita.es, en cooperación con Arab FactCheking Network, analizaba dichos mensajes revelando cómo en grupos de whatsapp y otras plataformas jóvenes marroquíes debatían sobre la mejor forma de entrar durante esas fechas, auspiciados y guiados por perfiles de reciente creación. 

La sistematicidad y alcance de esta campaña ha llevado a múltiples voces a señalar la injerencia política de Estados Unidos e Israel. Mientras, el temor a una nueva entrada genera nerviosismo en una ciudad con la experiencia reciente del desborde, y donde —aunque la mayoría de las personas que cruzaron fueron forzadas a retornar del lado marroquí— permanecerían aún entre 8.000 y 11.000 personas, según las autoridades ceutíes, muchas de ellas solicitantes de asilo y menores, atrapadas y sin acceso a recursos.

Las entidades de la sociedad civil intentan dar respuesta a la crisis humanitaria, ante la insuficiencia de los recursos existentes, con las propias personas migrantes organizándose ante el abandono institucional, protagonizando acciones como la limpieza de la playa del Trampolín donde más de dos mil personas de origen sudanés, maliense, yemení o afgano, con derecho a protección internacional aguardan para poder comenzar su proceso de asilo. 

Desde Ceuta se llama a la solidaridad pidiendo el traslado de solicitantes de asilo y menores a la península. En el caso de niñas, niños y adolescentes, la ciudad autónoma ha señalado la presencia de más de mil, que superan en gran medida la capacidad de atención del enclave, una situación que en principio debería activar automáticamente, en virtud de la normativa que, desde marzo de 2025, obliga a la distribución de personas menores entre las distintas comunidades autónomas. Sin embargo son tres las comunidades autónomas —Extremadura, Castilla y León y Aragón— todas ellas con Vox en el gobierno, las que comunicaban el 9 de agosto que no acogerían a menores.

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