Comunidad de Madrid
La comunidad educativa cuestiona el plan de Ayuso para climatizar y mejorar los centros públicos
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (Partido Popular), ha reconocido que los veranos son cada vez más largos y cálidos y que es momento de actuar “de manera urgente” en los centros educativos públicos madrileños. Por eso, ha prometido una inversión de 1.240 millones de euros para mejorar su eficiencia energética, la climatización y la accesibilidad.
El plan, anunciado el 7 de septiembre durante el inicio del curso escolar 2026/2027, contempla actuaciones en cerca de 1.400 escuelas infantiles, colegios e institutos. Hasta 840 millones de euros partirán del presupuesto de la Consejería de Educación, Ciencia y Universidades, y hasta 400 millones de euros se canalizarán a través del Programa de Inversión Regional (PIR).
La mejora de la climatización de las aulas y de las infraestructuras en general es, desde hace tiempo, una reivindicación de la comunidad educativa y los sindicatos, incluida entre las reclamaciones de la huelga indefinida convocada a partir del 14 de octubre. El anuncio de la presidenta autonómica, sin embargo, ha sido recibido con cierto escepticismo.
“Nos parece estupendo que por fin se invierta en los centros públicos, pero consideramos que son medidas electoralistas, que intentan frenar la huelga educativa”, dice Jessica Belda, de CGT
CCOO, que lleva denunciando las altas temperaturas de los centros educativos madrileños ante la Inspección de Trabajo desde 2017, celebra que Ayuso reconozca por fin la urgencia de climatizar los centros educativos “tras años negando el problema”. Sin embargo, pide al Gobierno en un comunicado que especifique el plan: qué cantidad se destinará a climatizar los centros, qué actuaciones se realizarán, qué centros serán objeto de intervención, qué criterios determinarán las prioridades y cuál será el calendario de ejecución.
“Un brindis al sol”
“Nos parece estupendo que por fin se invierta en los centros públicos, pero consideramos que son medidas electoralistas, que intentan frenar la huelga educativa”, dice Jessica Belda, de CGT. “Nos preguntamos por los plazos, pues estas medidas urgen desde hace años. Nos gustaría que fuera un proceso transparente, tanto en la adjudicación de las obras como en la inversión”.
Añade que querrían ver una apuesta por la climatización sostenible, algo en lo que coinciden desde CNT Educación Pública CAM: “La climatización debe ser sostenible y no pasa únicamente por llenar los centros de aires acondicionados si seguimos teniendo patios de cemento, sin arbolado o sin sombras. Tenemos alumnado que trae mantas en invierno”.
La agrupación Menos Lectivas dice que el anuncio de Ayuso “suena a un brindis al sol”, teme que sea una “promesa vacía a final de legislatura”. La pone en cuestión, entre otras cosas, por el incumplimiento en el pasado de medidas similares, como la bajada de ratios de alumnado, de la que Ayuso alardeó el 10 de septiembre en el Debate del Estado de la Región de Madrid: dijo que se han bajado, por quinto curso, las ratios a 20 alumnos en infantil y primaria y a 25 en secundaria, pero la asociación lo cuestiona: “En todos los centros que tienen algo de demanda se sobrepasa en un 10%, se llega a 27 o 28 alumnos en secundaria o 22 en primaria”.
Adaptar las aulas a un clima cada vez más cálido
El problema de las temperaturas en los centros educativos recorre toda la geografía española. Un estudio científico que analizó la relación entre la temperatura de las aulas con el rendimiento escolar señala que la temperatura favorable es inferior a los 22°C y muestra que el rendimiento empeora a medida que aumenta el calor. Sin embargo, muchos espacios donde los niños, niñas y adolescentes pasan buena parte de su tiempo pueden alcanzar temperaturas muy superiores. En junio, Greenpeace usó cámaras termográficas para demostrarlo: registró superficies de patios de Sevilla por encima de 60°C, pupitres en Madrid a 35°C, zonas deportivas de exteriores en Alicante a 50°C o aulas gallegas con mínimas de 27°C.
Muchos consideran que se siguen construyendo colegios para un clima que ya no existe: algunos centros escolares cuentan con aislamiento térmico y fachadas que cumplen el código técnico de edificación, pero eso no siempre evita el sobrecalentamiento.
“Estos días que hemos empezado las clases, no puedes dar clase con 35°C, y no puedes sacar a los niños si no tienes un patio medianamente con sombra”, señala Ana Vicenti, de Menos Lectivas. “Los centros antiguos porque son antiguos, pero los nuevos están resultando muy ineficientes. He visto centros muy recientes con temperaturas altísimas, que no están bien aislados, que no tienen toldos que deberían tener”. También describe patios que son grandes superficies asfaltadas, con poca vegetación, agua y sombra.
Desde su organización recuerdan que las temperaturas excesivas reducen la capacidad de concentración, aumentan la fatiga y la irritabilidad y dificultan el desarrollo de las clases. Vicenti lo confirma con su experiencia dando clases durante años “en un barracón prefabricado donde el suelo se hunde, hace un frío tremendo en invierno, calor en verano, se oye todo”. Recuerda cómo esas temperaturas afectaban a los chicos y chicas: “Cuando empiezan a ser muy altas, los adolescentes se distraen mucho, es difícil que estén centrados en las últimas horas del día. Nosotros a final de curso, cuando se va yendo bachillerato, repartimos el alumnado en las aulas más frescas aprovechando que quedan aulas libres, huimos de las más calientes. Pero el lunes ya van a estar todos y dan 34°C, ahí no tienes escapatoria”.
Anuncios “electoralistas” para “desactivar la movilización”
La promesa de climatizar y hacer accesibles las aulas se une a la del 11 de septiembre, en la que Ayuso ha prometido que la carrera profesional reconocerá la dedicación de los docentes madrileños con un incremento salarial de hasta 350 euros mensuales, también puesta en cuestión. “No es casualidad que este anuncio llegue ahora. El Gobierno de Ayuso intenta desviar la atención de dos cosas: las condiciones en las que mantiene la educación pública madrileña y el ático y los desastres de su gestión”, dicen desde CNT Educación Pública CAM. “No vamos a permitir que anuncios electoralistas desactiven nuestra movilización”. También Vicenti cree que lo que busca Ayuso con esta nueva batería de medidas “es invalidar nuestras demandas, cuando la realidad es que la inversión es escasísima, los centros están que se caen, no hay inversión”.
Desde CCOO también valoran esa subida salarial: “No es algo que veamos factible dado que ni siquiera está convocada la mesa de negociación ni hay una propuesta sobre la mesa”, dice Aida San Millán de CCOO. “Para que se dé un acuerdo de estas características lo primero de todo se tendría que haber presentado un planteamiento, una propuesta, un programa por escrito para poder analizar y aportar”. Señala la importancia de las movilizaciones: “Estamos ya demostrando en la Comunidad de Madrid que está haciendo que se muevan cosas. Consideramos que según vayan avanzando se centrarán más las propuestas en la tabla de reivindicaciones que tenemos de manera unitaria”.
Según Menos Lectivas, la situación de las infraestructuras no es un problema aislado. Forma parte de un “deterioro más amplio de las condiciones en las que se sostiene la educación pública madrileña. Los horarios, las ratios, la falta de personal, los recursos disponibles y el estado de los centros determinan conjuntamente el tiempo, la atención y el cuidado que podemos ofrecer al alumnado”, señalan.
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