Euskal Herria
Bilbao desborda las previsiones y las capitales vascas movilizan miles de personas por la vivienda
Una marea de más de 15.000 personas ha desbordado las calles de Bilbao para pedir que se ponga fin a la especulación de la vivienda y a los desahucios. Unas imágenes potentes que, a menor escala pero también con fuerza, se han replicado en Donostia, Gasteiz e Iruñea. Las manifestaciones convocadas por la Red de Sindicatos de Vivienda y el Sindicato Socialista de Vivienda de Euskal Herria han movilizado a miles de personas en todo el país contra el “negocio de la vivienda”.
Han sido las primeras movilizaciones que se han producido tras caer los decretos de vivienda con los que el Gobierno central de PSOE y Sumar pretendía apagar los fuegos que comenzaron en la acampada de la Puerta del Sol en Madrid. El fin de semana más de 50 manifestaciones llevarán el conflcito a todas las grandes ciudades de Euskal Herria, Catalunya y España.
La manifestación llegaba al final de un día que había empezado en el Congreso. El Pleno ha rechazado este viernes el decreto ley de medidas sobre vivienda, incluyendo la prohibición de desahucios a personas vulnerables y la prórroga de los contratos de alquiler que vencen este año, con los votos del PP, Vox, Junts y UPN.
El Gobierno llevaba dos decretos. El primero, el amplio, incluía la protección frente a los desahucios de personas vulnerables sin alternativa habitacional hasta el 31 de diciembre de 2030, limitada a los casos en que el demandante sea un gran tenedor o un fondo de inversión; también la prórroga extraordinaria de hasta dos años para los contratos de alquiler vigentes, además de la regulación del alquiler de temporada y por habitaciones y la congelación de las subidas por encima del índice. El segundo era el que el Sindicato de Inquilinas había puesto sobre la mesa: los contratos de alquiler indefinidos y la indemnización de un año a favor del inquilino en caso de rescisión del contrato.
Los dos han caído, y conviene decir con precisión quién los ha tumbado. La Ejecutiva de Junts se reunió en la noche del jueves y acordó no validar los dos decretos, además de pedir su retirada. El PNV ya había anunciado que votaría a favor del primero y en contra del segundo, el que amplía indefinidamente los contratos y obliga a indemnizar al inquilino.
A las siete de la tarde ya no cabía nadie en la plaza bilbaína del Arriaga, donde la acampada por el derecho a la vivienda lleva desde el lunes. Para cuando la cabecera enfiló la Gran Vía, la cola seguía sin salir del Arenal, y desde la plaza Elíptica nadie fue capaz de ver dónde terminaba aquello.
Ninguna convocatoria por la vivienda había reunido nunca tanta gente en Bilbao y, aunque dominaba la gente jóvene, había familias con carritos, pensionistas y cuadrillas enteras que no venían de ningún colectivo
Son miles y miles de personas, muchas más de las que ninguna convocatoria por la vivienda había reunido nunca en Bilbao, y el público era de los que no se ven en las manifestaciones de este tema: dominaba la gente jóvene, pero había familias con carritos, pensionistas, cuadrillas enteras que no venían de ningún colectivo.
El partido que gobierna Euskadi con el PSE ha salvado la cara con el escudo antidesahucios y ha enterrado, con PP, Vox y Junts, la única medida que de verdad permitía a una inquilina quedarse en su casa. El BOE ha publicado la derogación de los reales decretos-ley de vivienda tras el no del Congreso.
Masiva movilización en Bilbao
Convocaban juntos el Sindicato Socialista de Vivienda y la Red de Sindicatos de Vivienda de Euskal Herria, bajo el lema “Contra la especulación y por una vivienda garantizada”, y la asamblea de la acampada del Arriaga, que había empujado la cita desde el lunes. El recorrido tampoco era el habitual. Tras recorrer la Gran Vía hasta la plaza Elíptica, la manifestación giró hacia Colón de Larreategi hacia los Jardines de Albia, y de ahí al Ayuntamiento, que es lo único que se repitió de otras veces.
Fue un recorrido con destinatarios. Al pasar frente al Santander, frente al BBVA y frente a Sabin Etxea se coreó lo mismo, señalando con el dedo: “esos de ahí enfrente desahucian a la gente”. En Colón de Larreategi, con los bancos a un lado y la sede del PNV al otro, los lemas fueron directamente contra los rentistas.
Los cánticos marcaban el cambio de ciclo. Junto a los clásicos, “Etxebizitza ez da negozioa”, “etxegabetzeak gelditu” y “ni gente sin casas ni casas sin gente”, se coreaban consignas que no se habían oído en una manifestación de vivienda en Bilbao: “Maricarmen, no estás sola”, “zuen aberastasuna, gure miseria” y, una y otra vez, “que viva la lucha de la clase obrera” y “huelga, huelga, huelga general”. El nombre de una mujer de 87 años desahuciada en Madrid hace nueve días se ha convertido en la clave de un movimiento que ya no habla de casos sino de clase.
Quien haya seguido las manifestaciones de vivienda de los últimos años en Bilbao reconocía en el ambiente algo distinto: más que la marca de las organizaciones de aquí, lo que se vio en la Gran Vía era el efecto de Sol y de Barcelona, de las acampadas y de los sindicatos de inquilinas, llegado a Euskal Herria con una semana de retraso y una fuerza que ha desbordado a quien convocaba. La Acampada por el derecho a la vivienda de Bilbao se adherió a la manifestación de la Red de sindicatos de vivienda de Euskal Herria y aportó la consigna principal del movimiento en todas partes a favor de convocar una huelga general.
La portavoz del Sindicato Socialista de Vivienda Karla Pisano ha cargado contra el PNV porque tiene «principalmente intereses en el sector inmobiliario y en el sector de la construcción»
El Sindicato Socialista de Vivienda ha calificado, a través de su portavoz Karla Pisano, los decretos presentados por el Gobierno para su votación de «doble vergüenza» por ser «absolutamente insuficientes», no ser «un reflejo» del «clamor popular» y «blindar los intereses de los especuladores». Ha cargado, además, contra el PNV porque representa a una «burguesía vasca» que, a su juicio, tiene «principalmente intereses en el sector inmobiliario y en el sector de la construcción» y, por tanto, «va a abogar por sus intereses».
El final, en el Ayuntamiento, dejó una nota discordante que conviene no esconder. El comunicado de las organizaciones convocantes cargó contra los partidos y reclamó la expropiación a los fondos, pero no mencionó la acampada que lleva cinco días en el Arriaga y de la que había salido la manifestación, ni llamó a sumarse a ella ni a las plazas donde el movimiento está ahora mismo. Y terminó prometiendo luchar hasta conseguir que no haya desahucios y que bajen los alquileres, que es, con matices, lo que el primer decreto ya recogía y el Congreso acababa de tumbar. Fue una lectura más pequeña que la calle que tenía delante.
Donostia aguanta el pulso
Donostia también albergó una marcha con varios miles de personas. La manifestación, que culminó en una abarrotada plaza Easo tras partir desde el Boulevard, visibilizó una fractura que trasciende lo generacional: el hartazgo compartido ante la asfixia del mercado inmobiliario y la sangría de los desahucios. Entre consignas como «etxebizitzaren negozioari ez» y un mar de llaves agitadas al aire, la movilización reunió a bloques del movimiento socialista, anarquista y feminista, tejiendo una respuesta de clase frente a una ciudad cada vez más inaccesible y volcada en la turistificación y la rentabilidad privada.
En las pancartas se señaló de forma explícita el papel del PNV —con lemas como «PNV-PP lotsa»— por tumbar la prórroga de los alquileres. Lejos de asumir el marco de la resignación institucional, las portavoces de los sindicatos de vivienda cargaron con dureza contra las medidas gubernamentales. Calificaron el decreto estatal como «contrario a la clase trabajadora», denunciando que centrar las políticas públicas en bonificaciones fiscales del 100% para rentistas y en blindar sus beneficios con fondos públicos supone un «insulto» a quienes sufren la especulación diaria. Asimismo, advirtieron de que el movimiento no servirá de comparsa electoral ante un hipotético adelanto electoral: «No esperamos nada de la derecha, pero que el PSOE no espere que salgamos a defender su decreto basura».
La lectura final trazó un horizonte que va más allá de los parches al concebir la vivienda como un derecho incondicional exige confrontar de raíz con el negocio inmobiliario. Frente al cortoplacismo parlamentario, los colectivos apelaron a la autoorganización popular y a medidas estructurales urgentes —como la paralización efectiva de los desalojos, la bajada drástica de precios y la expropiación a los especuladores— para recordar que las conquistas reales siempre se han ganado “desde la calle” y no en los despachos.
Gasteiz e Iruñea, escenarios de reivindicación
Las calles céntricas de Gasteiz se han convertido también en el escenario de reivindicación por la vivienda con una jornada que ha comenzado a tomar cuerpo ya a las seis de la tarde con una asamblea popular en El Farolón, antesala de una manifestación vigilada de cerca por un despliegue policial visible en la Plaza de la Virgen Blanca. Pasadas las siete ha arrancado la manifestación tras la pancarta «contra la especulación y por una vivienda garantizada», encabezada por Driss y Sanae, los padres de la familia desahuciada hace apenas siete días en el número 28 de la calle Nueva Dentro. Su presencia en primera línea ha puesto rostro y urgencia de clase a un conflicto que, lejos de ser coyuntural, sigue golpeando con crudeza el derecho más elemental a tener un techo.
Hoy mismo en Gasteiz un nuevo desahucio ha golpeado a una familia con dos menores, a quienes apenas han dejado «cinco minutos para retirar sus enseres» y que se ha sumado también a la movilización
El recorrido ha atravesado las principales calles del centro hasta confluir en el entorno de la Catedral, en una jornada tensa en Gasteiz. Tan solo unas horas antes, este mismo mediodía, un nuevo desahucio ha golpeado a una familia con dos menores en la calle Cercas Bajas, a quienes apenas han dejado «cinco minutos para retirar sus enseres» tras una notificación recibida la víspera. Esta familia afectada se ha sumado también a la movilización arropada por militantes de la red de vivienda Auzoan Bizi, visibilizando a pie de calle la violencia cotidiana que impone la maquinaria judicial e inmobiliaria.
En Iruñea la marcha ha partido a las 19.00 horas desde laPlaza del Castilloencabezada por una pancarta con el lema 'Espekulazioaren aurka, etxebizitza denontzat' (Contra la especulación, vivienda para todos). Ha enfilado la calle San Nicolás entre gritos de “No al negocio de la vivienda”, “Rentistas y empresarios, nos roban el salario” o “Ni gente sin casa, ni casas sin gente”. Ha continuado por las calles del casco viejo para finalizar en la plaza Consistorial, donde los asistentes han agitado con la mano las llaves de sus casas.
Derecho a la vivienda
Presión contra el PNV por su ‘no’ a la renovación indefinida de los contratos de alquiler
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