Gianetti y Magliani: “Otero Seco ha caído en un pozo de olvido del que hay que sacarlo y rescatarlo”

En el 90º aniversario del inicio de la Guerra Civil, los traductores Alessandro Gianetti y Marino Magliani rescatan del olvido “Gavroche en el parapeto”. Charlamos con ellos sobre el legado del extremeño Antonio Otero Seco y la vigencia de una literatura que nos salva del desastre.
Otero Seco ilutración
Dibujo de Antonio Otero Seco realizado por Juan Otero Seco (1936).
Filóloga inglesa por la Universidad Complutense de Madrid. Profesora de Enseñanza Secundaria y Bachillerato en el IES Muñoz Torrero de Cabeza del Buey. Embajadora por Extremadura de La Facultad Invisible.
17 feb 2026 07:17

“Somos rabdomantes de historias; buscamos literatura perdida, la literatura que nos salva”. Este 2026 se cumplen 90 años del estallido de la guerra civil española, y la primera novela sobre el conflicto, titulada Gavroche en el parapeto (1936) del escritor extremeño Antonio Otero Seco, llega a Italia gracias a la traducción de Alessandro Gianetti y Marino Magliani.

Alessandro Gianetti, nacido en Florencia (Italia) en 1976, es escritor, traductor y colaborador en revistas italianas y españolas. Traductor del libro Filosofia del vestito de Oscar Wilde y del libro Storie di baci, una pequeña enciclopedia sobre el beso en el arte y la literatura. Su primera novela es La ragazza andaluza. Ha traducido al italiano a autores españoles como Pablo D'Ors y Unamuno. Actualmente vive en Sevilla. Dirige la serie “Xaimaca” de ficción hispanoamericana y “Senza rotta” para la editorial italiana Arkadia.

Alessandro Gianetti
Alessandro Gianetti.

Marino Magliani, nacido en Liguria (Italia) en 1960, es escritor y traductor. Recibió el Premio Centenario en Argentina y el Premio Jorge Furt en la 2º Feria Internacional del Libro de la Villa de Carlos Paz de este mismo país. En 2021, publicó su novela histórica Il cannocchiale del tenente Dumont, que fue incluida entre las doce candidatas al Premio Strega 2022. En 2023, coincidiendo con el centenario del nacimiento del escritor Italo Calvino, Magliani publicó la novela Il bambino e le isole (Un sogno di Calvino). En este mismo año también publicó su novela El ojo de Rembrandt. Autor de más de veinte novelas, ocho cuentos, un poemario y cuatro novelas gráficas. Sus obras están traducidas a varios idiomas. Después de haber vivido durante más de 10 años entre España y América del Sur, actualmente vive en Holanda.

Marino Magliani
Marino Magliani. Foto: Yuma Martellanz.

Charlamos con ellos sobre la importancia de la novela en nuestros tiempos, los mensajes que aún perviven en este texto para la sociedad de hoy y la labor del traductor en los tiempos modernos de la IA.

Su trayectoria profesional es amplia, ¿algún proyecto nuevo en el que estén inmersos ahora mismo?

Alessandro: Este año saldrá publicado un libro que estoy escribiendo junto a un amigo, Emmanuel Pernet, que vive en EEUU, sobre la experiencia de iniciar una nueva vida en otra patria, y también estoy terminando de traducir el libro Inventario secreto de La Habana del escritor cubano Abilio Estévez, uno de los mejores escritores actuales de memorias, que también saldrá a la luz este año.

Marino: Por mi parte, este 2025 terminé de traducir para la editorial Oligo un librito sobre el pintor Cézanne de Charles Ferdinand Ramuz, que incluye textos y dibujos del pintor inéditos en Italia, y que es mi primera traducción del francés, ya que mi experiencia es más amplia traduciendo del español. Este 2026 publicaré una nueva novela sobre la escritura, para la editorial italiana Carabà.

Y en diciembre de 2025, culminaron el proceso de traducción y publicación de la novela Gavroche en el parapeto, del escritor extremeño republicano Antonio Otero Seco. ¿Cómo fue el descubrimiento de esta novela, y qué papel han jugado en todo esto las editoriales Libros de la Herida y Arkadia?

Alessandro: Marino y yo coordinamos la sección “Xaimaca” de la editorial italiana Arkadia, en la que buscamos la revalorización de la literatura hispanoamericana. Descubrimos la existencia de esta novela a través de su publicación por parte de la editorial sevillana Libros de la Herida y contactamos con uno de sus editores, David Eloy Rodríguez. Rápidamente detectamos el valor de la obra, porque es “el primer libro sobre el conflicto escrito durante el conflicto”, lo que lo convierte en un texto peculiar. Cuando supo de ello, el editor de Arkadia la aceptó para su traducción y edición en Italia. Y ahí empezó nuestra labor. Marino y yo somos lo que llamamos “traficantes de libros”, buscamos incansablemente libros interesantes, libros desconocidos, para llevarlos a nuestro país.

Marino: Y no solo somos traficantes de libros, también somos “rabdomantes” de autores. A mí me encantan los “perdedores”, esos autores perdidos, desconocidos, “olvidados de la memoria”, cuyas historias merece la pena conocer. Personalmente me considero un buscador de literatura de perdedores, como el desaparecido Haroldo Conti, que fue un escritor, periodista y docente argentino. Siempre me cautivó el tema de la guerra civil española, y en lo que difiere de la situación que vivimos en Italia, con 20 años de puro fascismo y en 1943 empezamos una guerra civil, de “liberación”, para acabar con el fascismo. Nuestra venganza, sin embargo, no fue tan fuerte como la del franquismo hacia los republicanos.

También he sido el traductor de otro escritor español exiliado, el salmantino José Díaz Fernández, que ejerció el periodismo y participó activamente en política, frente a la dictadura de Primo de Rivera y a favor de la República. De él he traducido sus obras El blocao y Octubre rojo en Asturias.

Son autores que, terminada la guerra civil, tuvieron que exiliarse por temor a la cárcel, la tortura o la muerte. En Italia se aplicó una amnistía en 1945, y no hubo una venganza tan fuerte. Y en la misma línea, pienso que los autores de esta novela, tanto Elías Palma como Antonio Otero Seco, han caído en un pozo de olvido del que hay que sacarlos y rescatarlos. En Italia, Arkadia es una editorial que nos ayuda a hacerlo posible, y en España hay que apreciar la labor que está haciendo para ello Libros de la Herida.

¿Qué destacarían de la trayectoria vital de Antonio Otero Seco?

Alessandro: Otero Seco entra dentro de una nómina amplia de periodistas y pensadores que vivieron de lleno los años de la guerra civil y conocieron sus consecuencias. Otero Seco comparte características vitales similares con Manuel Chaves Nogales, del que ahora se habla más, pero hasta hace pocos años era un total desconocido, y de hecho, no se conserva ni una lápida con su nombre en su tumba de Inglaterra. Marino y yo hemos hecho seguimiento de otros perfiles similares, de estos periodistas que estaban a pie de calle y escribían lo que veían, como puede ser también el caso del olvidado Ignacio Carral. Otero Seco está en este filón, de un periodismo de mucha calidad y un marcado sentido periodístico que empapa esta novela en la descripción de la trinchera y sus diálogos verídicos. Sin embargo, lo que lo diferencia de las obras de Chaves Nogales es el fundamento ideológico, que en Otero Seco es más fuerte. Se trata de una novela-reportaje con una tendencia de izquierdas muy clara y muy crítica. También es interesante la referencia al chiquillo Gavroche, personaje de Víctor Hugo, que muere en las barricadas de París. Cómo se toma a un niño para narrar un testimonio desgarrador como es la guerra, recurso que ya utilizó otro escritor italiano como fue Italo Calvino a través de su personaje Pin, en su novela El sendero de los nidos de araña (1947).

Marino: Yo me detengo igualmente a analizar el título de la novela, Gavroche en el parapeto. Como dice Alessandro, tanto Palma como Otero Seco eligen dar protagonismo a un niño en mitad de la guerra. En ese sentido, Gavroche es metáfora actual de todos los niños que, en su inocencia, en su total ausencia de culpa en mitad del conflicto, se ven, no obstante, injustamente envueltos en él. Gavroche representa a todos esos niños de Gaza, su voz y circunstancias resuenan en nuestro presente como ejemplo de la lucha por sus derechos (a la educación, a la vida misma, a la libertad) en medio de tanta injusticia y anti-democracia. Este libro no es una novela, tiene demasiadas noticias para ser tal y demasiada fantasía para ser un ensayo. En ese sentido, es un libro muy moderno en su concepción y presentación final. Los autores, además, fueron valientes al escribirlo, fue un desafío vital, porque encima acabó siendo una literatura de perdedores.

¿Qué mensaje transmite Gavroche que necesitemos recordar a día de hoy?

Alessandro: La inhumanidad de las consecuencias que acarreó la guerra civil española. En Italia, como ha dicho Marino, hubo una amnistía. Sin embargo, en España hubo una represión muy dura, y el único remedio para los intelectuales republicanos fue el exilio. Por ejemplo, la caída de Sevilla que se narra en la novela es durísima, y en esta misión de recopilación del testimonio es donde se ve el valor de esta obra. Este 2026 es el momento adecuado para que se dé a conocer en Italia y para que se recuerde en España, en vista de los 90 años del estallido del conflicto. 

ANTONIO OTERO SECO fotografía helsinki
Antonio Otero Seco. Helsinki. Septiembre de 1950.

Marino: Gavroche transmite mensajes necesarios para este mundo en el que vivimos en 2026. Me atrevería a decir que el mundo que nosotros vemos es similar al que estaban viendo ellos. En España la situación fue muy injusta y muy dura, porque se ensañaron con aquellos que simplemente estaban defendiendo sus derechos. He traducido Gavroche con gusto, porque representa los valores en los que creo y mis esperanzas. La literatura nos salva del desastre del mundo, nos recuerda lo que no debemos olvidar.

¿Cómo creen que será la acogida de Gavroche en el parapeto en Italia?

Alessandro: No hay que olvidar que somos piezas pequeñas de una cadena larga de personas. Libros de la Herida ha iniciado este importante proceso, y nosotros dependemos también de la crítica literaria que empiece a movilizarse en Italia, como la recientemente publicada en Il Manifesto por Francesca LazzaratoEs un trabajo lento y difícil recuperar a estos grandes autores olvidados, pero esperanzador. Observemos de nuevo el caso de Chaves Nogales. Se han necesitado años de trabajo y de muchas personas implicadas, pero vamos viendo resultados positivos. Por otro lado, el mercado de libros en Italia está sufriendo un proceso de crisis complicado, pues está muy empobrecido, pero esperamos ver las luces que este libro pueda suscitar allí.

Marino: Yo confío en la importancia de nuestro trabajo para la sección “Xaimaca”, creo que estamos realizando una labor de selección de textos y autores que no hubieran sido traducidos por grandes casas. Nosotros, en nuestra labor de “rabdomantes”, tenemos a nuestros lectores, que están esperando nuestros libros. Nos sorprenderá cómo nuestro trabajo, a la larga, habrá aportado una contribución valiosa.

¿Creen que conseguirán traducir alguna obra más de Antonio Otero Seco, como puede ser su poesía o sus ensayos sobre literatura española?

Alessandro: Cuando descubrimos a un autor, como es este caso, no solemos hacer un único libro y olvidarlo. Tratamos de explorar al autor en toda su amplitud. Sería interesante conocer el resto de su obra y valorar posibilidades futuras, sin duda. Así lo hemos hecho ya con la obra de otro autor español, como es José Luis Cancho Beltrán, que hasta ahora había publicado para una casa madrileña, Papeles Mínimos, del que hemos traducido dos textos, su autobiografía Los refugios de la memoria y su poemario Cuaderno de invierno.

Marino: Me encantaría continuar con este autor, conocer toda su prosa y su poesía. También investigar sobre la vida de Elías Palma. Y por supuesto, también contemplo la posibilidad de visitar Extremadura. Me gustaría conocer el pueblo natal de Otero Seco. Y seguir con la mano tendida con Libros de la Herida en Sevilla.

Quisiera cerrar esta entrevista con una pregunta reflexiva, al hilo de unas palabras de Marino que leí en un artículo del Diario de Carlos Paz de Argentina, sobre el oficio de traductor: «Traducir no es agarrar un libro y matemáticamente ponerse a transcribir, es antes que todo, leerlo y buscar la manera de profundizar. Hay que engancharse, descubrir la voz del autor, trabajarla». En los tiempos en los que vivimos, en los que el avance de la IA parece imparable, cómo se reivindica la labor del traductor?

Alessandro: Nuestra labor no se limita a la traducción, este es un paso que viene después. Nuestro primer paso siempre es buscar, buscar el texto adecuado y el autor adecuado. Por otro lado, no hay que olvidar que la IA se ha nutrido del trabajo de muchos traductores; bebe del trabajo creado por los humanos. Personalmente, no la percibo como un enemigo de la traducción, pero la IA no puede darte el alma de un texto, hay algo que se pierde en el proceso, especialmente en la traducción de la literatura, en toda su amplitud. Ahí todavía tenemos los traductores un espacio importante de criterio. Como sabemos, los humanos sentimos, y la máquina todavía no.

Gavroche en el parapeto italia
Traducción del libro "Gavroche en el parapeto" en italiano.

Es una herramienta útil, que fagocitará algunas cosas, pero espero que no sea insustituible. Al fin y al cabo, podríamos pensar que, si puede traducir, igualmente puede escribir textos, y no por eso hará desaparecer a los escritores. ¿Desaparecerían entonces los lectores? Tengo mis reservas sobre si alguien preferiría leer una novela escrita por una máquina.

Marino: No sé mucho de Inteligencia Artificial, pero creo que es evidente que, con el tiempo, la IA nos sobrepasará. Sin embargo, para mí la traducción es una suerte de proceso arqueológico. Un traductor trabaja con todo lo que un autor no ha tirado a la basura. Y, en esto, hay un proceso de aprecio. Personalmente, pienso que lo relevante de la traducción es que uno puede conocer la personalidad de quien ha traducido. Hay una conexión que se establece entre el autor y el traductor, y ese es un placer íntimo y personal que sentimos los que nos dedicamos a este oficio.

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