Análisis
El lado oscuro del boom de los centros de datos

Las infraestructuras destinadas a la inteligencia artificial multiplican el consumo de energía en los lugares en los que se extienden.
Uno de los centros de datos de Google.
Uno de los centros de datos de Google.
16 jun 2026 05:00

En todo Estados Unidos crece la resistencia a los centros de datos incluso mientras se planifica construir otros nuevos. De acuerdo con una encuesta del Pew Research Center, la mayoría de estos nuevos centros de datos, un 67%, se está construyendo en zonas rurales. Tres cuartas partes de éstos se localizan en ciudades del Medio oeste y el sur.

Los efectos negativos no pasan desapercibidos para estas comunidades. Se ha informado de cómo un nuevo centro de datos en Southaven, Mississippi, por ejemplo, aterroriza a la población con sus elevados niveles de ruido y polución, y los residentes ahora lamentan su existencia. Pero no se trata solamente de la polución, del agotamiento de los acuíferos y del aumento del precio de la energía para los consumidores lo que lleva a las comunidades a resistirse a la construcción de estos centros de datos. Cuando se investiga un poco más, comienza a verse cómo estos centros de datos están construidos sobre una explotación que va más allá de las pequeñas ciudades estadounidenses.

Los centros de datos son productos y productores a un mismo tiempo de guerras que asesinan a gente y destruyen el planeta a escala global. La rápida expansión de estos centros de datos exige materias primas, especialmente combustibles fósiles –recursos obtenidos con frecuencia mediante la violencia– y alimentan una tecnología que se usa cada vez más para cometer crímenes de guerra.


Los combustibles fósiles proporcionan casi el 60% de la energía para el funcionamiento de estos centros de datos, especialmente para sus “generadores de emergencia”. Como los centros de datos para la inteligencia artificial (IA) funcionan casi las 24 horas del día los 7 días de la semana, estos generadores de “emergencia” operan constantemente.

El control de los combustibles fósiles, por supuesto, es uno de los factores que impulsa los esfuerzos de EEUU por provocar un cambio de régimen en Irán, en Venezuela y en otras regiones ricas en recursos naturales. La extracción de otros minerales que se necesitan para su funcionamiento –como el silicio, el galio, el litio y el cobalto– requiere la desestabilizacion de regiones soberanas en las cuales se encuentran y prácticas de minería inhumanas, incluyendo el uso del trabajo infantil.

Luego está la cuestión del uso moral y ético de la IA generativa. La expansión de los centros de datos llega en una época en la que la IA y los LLM (largen language models) son usados cada vez más por el Pentágono para servir al militarismo nacional e internacional.

Todas las pruebas sugieren que los centros de datos crean muy pocos puestos de trabajo en las ciudades en las que son construidos

El Pentágono cerró recientemente sustanciosos acuerdos tanto con Palantir como con OpenAI. El uso de IA en operaciones militares ya ha dado pie a crímenes de guerra. Por ejemplo, Claude, el modelo de Anthropic, fue utilizado en el bombardeo de la escuela infantil de niñas en Minab, en Irán, que acabó con la vida de unos 170 estudiantes y maestros. ¿Quieren las ciudades que se enorgullecen de sus valores familiares tradicionales estar detrás de una maquinaria asesina capaz de matar a niñas?

Resulta fácil comprender por qué el anuncio de estos centros de datos puede parecer una buena noticia para regiones que se enfrentan a duras condiciones económicas. Es difícil llegar a final de mes con empleos mal remunerados. Pero todas las pruebas sugieren que los centros de datos crean muy pocos puestos de trabajo en las ciudades en las que son construidos. Este puñado de empleos, ¿debe crearse a expensas del resto de personas y del futuro de nuestro planeta?

Los responsables públicos que están firmando estos acuerdos con compañías tecnológicas podrían en su lugar trabajar para traer puestos de trabajo para el diseño, la instalación y el mantenimiento de sistemas de energía renovable que reemplacen la dependencia de los combustibles fósiles. Podrían firmar contratos con empresas que gestionan y protegen los hermosos ecosistemas naturales, hábitats y biodiversidad que con frecuencia rodean a estos municipios rurales.

Necesitamos puestos de trabajo que sostengan el latido del Medio oeste y el encanto y la hospitalidad del sur, no puestos de trabajo de una industria que aterroriza a las comunidades y asesina a gente.

Los centros de datos no son únicamente instalaciones tóxicas en los patios traseros de las comunidades, son una fuerza motriz detrás de guerras e inestabilidad que mantiene, además, a los trabajadores estadounidenses esposados a un ciclo interminable de guerras por combustibles fósiles.

En defensa del planeta, de nuestras comunidades y de las comunidades de todo el mundo, espero que las comunidades rurales y urbanas puedan unirse para detener los proyectos de construcción de centros de datos, especialmente a lo largo del Medio oeste y el sur, donde existe tanta belleza natural que proteger. El futuro de las comunidades rurales no es la IA. Deberíamos estar invirtiendo en lo que nos hace realmente grandes: la gente y la tierra.

The Harm Data Centers Cause Isn’t Only Local
Melissa Garriga es la responsable de comunicación de la organización Codepink. Artículo original publicado en Common Dreams. Traducido por Àngel Ferrero para El Salto.
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