Opinión
Padecer la historia

La escritora palestina censurada en la feria del libro de Frankfurt, Adania Shibli, expone la realidad que los responsables de la guerra han creado. Lo más indignante es que nadie haya censurado esa realidad y a sus responsables, pero sí a quien se atrevió a retratarla.
Llave censurada
Mural de la artista colombiana Bastardilla, expuesto en Alemania, antes de que le arrojaran pintura blanca tras censurarlo.
10 nov 2023 11:46

“Aquellos ávidos de sangre que castigan al mundo no amplían su domino, tan solo limitan su humanidad”. Eso dijo Franz Kafka a Gustav Janouch un día mientras caminaban por las calles de Praga. En su libro Conversaciones con Kafka (1951) Janouch reconstruye la amistad que sostuvo con el autor de El Proceso entre 1920 y 1924, época en la que la furia nazi comenzaba a fermentarse. Kafka ya se olía lo que vendría. Como bien narra Ricardo Piglia en Respiración Artificial (1980), Franz Kafka estaba atento a los murmullos enfermizos de la historia. Janouch, para quien Kafka fue un maestro espiritual, dice que su amigo siempre insistió en que “la guerra es algo que surge sobre todo de una falta de imaginación descomunal (…) Estamos siendo empujados, oprimidos y eliminados. Estamos padeciendo la historia”.

Y aquí continuamos padeciendo la historia. Así lo sentimos ante el genocidio contra el pueblo palestino realizado en las narices de toda la humanidad sin que nadie, ni las frágiles leyes, ni las vanas instituciones, puedan interponerse. En las situaciones de guerra lo abominable no tiene vergüenza en repetirse. “La guerra ha abierto los diques del caos” escucha decir de nuevo Janouch a su amigo judío Kafka. Y en medio de todo este caos, de este horror que nos estremece, muchas personas parecen coincidir en que es tan reprochable la violencia de Hamás como los ataques brutales con los que responde el gobierno de Netanyahu.

Las masacres contra palestinos no han cesado en la historia, sabemos que los odios están enquistados en una densa geopolítica de crímenes e incumplimiento de acuerdos por parte de los gobiernos de Israel

Aun cuando es una afirmación que rechaza la muerte, parecen ser palabras distantes incapaces de desactivar el terror y, también, palabras que sirven para inmovilizar a quienes dudan en asumir una posición contra el régimen de terror de Netanyahu. Las masacres contra palestinos no han cesado en la historia, sabemos que los odios están enquistados en una densa geopolítica de crímenes, ocupaciones, intereses poderosos, incumplimiento de acuerdos por parte de los gobiernos de Israel, muros edificados por el rencor y la repulsión a cualquier camino de entendimiento. No hay modo de mantenerse al margen. La realidad, por la fuerza de su crudeza, invalida la indiferencia, no hay argumentos que valgan para una postura indolente.

“La guerra es una marea del mal. Es una inundación. (…) Todas las construcciones auxiliares de la existencia humana se derrumban” dice Kafka a su amigo Gustav Janouch. Esa marea tormentosa procura nuestra adhesión acrítica, nos pone trampas en el lenguaje con el que queremos nombrar el horror, nos contagia de duda moral, pretende silenciar nuestra condena a los sufrimientos causados por la guerra. Digo esto porque han querido confundirnos lanzándonos una alternativa ciega y falsa: si rechazas la brutalidad asesina del ejército de Israel asumes un posición antisemita, si juzgas la violencia de Hamás adquieres una posición sionista.

Palestina
Derecho al retorno ‘Rajaá’: cuando las nietas de la Nakba sueñan con regresar desde una azotea de Vallecas
Volver a Palestina, abrazar a la familia, bailar Dakbe para que la memoria no muera: la directora Selena Pizarro firma una mirada del exilio desde la vecindad y la palabra amiga.

Esto está sucediendo en los gobiernos y medios de comunicación de muchos países de Europa, en Estados Unidos y en los medios corporativos de América Latina, a todos ellos la inundación de la guerra los ahogó en autoritarismo moral. Quieren decidir, siguiendo el ejemplo de Herodes, la matanza de inocentes, decretar lo que es aceptable y lo que es abominable. Con esta falaz disyuntiva han querido impedir los actos de solidaridad con Palestina. Siempre los criminales de guerra buscan disputarse la indolencia a su favor. Prolongar la impotencia en los demás hace parte de las tácticas en el terreno de la guerra. No sienten culpa alguna, se van a dormir pensando: “Que nadie se atreva a juzgar nuestra barbarie”, una creencia que también forma parte de su despliegue ofensivo. Invocan el derecho a defenderse, pero ocultan y niegan el derecho de las personas inocentes en Palestina a no vivir más sufrimiento, el derecho a no ser descuartizados por bombas, el derecho a no encarnar tanto dolor.

“La guerra nos ha trasladado a un laberinto de espejos deformantes”, una vez más Janouch recuerda las palabras de su amigo Kafka. Los espejos deformantes de la guerra suelen terminar promoviendo la censura. ¿Y qué es censurar? Es obligarnos a que depongamos nuestras convicciones éticas, obligarnos a que nos rindamos, es clausurar el diálogo, la guerra es una marea que lo abarca todo.

Así ocurrió recientemente con la censura, en la feria del libro de Frankfurt, a la escritora palestina Adania Shibli, al cancelarse la entrega del Premio LiBeraturpreis 2023 el pasado 20 de octubre. Este galardón es otorgado a escritores de África, Asia, América Latina y el mundo árabe, en esta ocasión el jurado escogió la novela Un detalle menor (2019), en la que Adania Shibli, según el veredicto final, expone una escritura que “permite vislumbrar las viejas heridas y cicatrices que se esconden debajo de la superficie”. Es una novela sobre la memoria y los desafíos ante los reclamos de justicia. Narra la vida en Palestina bajo la ocupación militar israelí. Alguien seguramente le reprochó “¿cómo has osado escribir esa crudeza, esa tragedia y todo el espanto que viven niños y jóvenes en la Palestina ocupada?”. Adania Shibli expone la realidad que los responsables de la guerra han creado. Lo más indignante es que nadie haya censurado esa realidad y a sus responsables, pero sí a quien se atrevió a retratarla.

La artista colombiana Bastardilla expuso hace unos días en Alemania, un mural que muestra a una mujer árabe germinando de la tierra. Su intención fue pintar la “Dignidad”. Pero la dignidad fue borrada, le echaron pintura blanca y la censuraron

Igual ocurrió con la artista colombiana Bastardilla, a quien censuraron hace algunos días, también en Alemania, un mural que expone a una mujer árabe germinando de la tierra. Su intención fue pintar la “Dignidad”, la misma que fue reconocida de inmediato por las mujeres árabes migrantes que pasaron por el lugar donde la artista pintaba la obra. Pero la dignidad fue borrada, le echaron pintura blanca y la censuraron. A los “espejos deformantes” de la guerra los empaña la hipocresía, pues una vez más combaten la pintura de los hechos de la historia, pero vacilan en repudiar los mismos hechos que reproducen la matanza.

El peso de la antigua culpa alemana parece paralizar su responsabilidad moral actual. ¿Como se emplea la memoria de las atrocidades del pasado ante las atrocidades del presente? Como bien lo advierte el profesor en Historia de Princeton, Tarik Cyril Amar, la “reconciliación alemana con el pasado” parece extraviarse. “Queridos compatriotas alemanes: Nuestra Vergangenheitsbewältigung [hacer frente al pasado] ha fracasado”. ¿Por qué cuesta tanto para el gobierno del canciller alemán Olaf Scholz condenar el hecho de el ejército del estado de Israel transformó a Gaza en un cementerio de niños?

Hemos llegado a un momento en el que pintar cualquier atributo de la cultura árabe puede ser leído desde Europa como una amenaza. Así acaba de suceder con la obra Al Moulatham (2012), del pintor libanes Ayman Baalbaki, un cuadro que muestra a un hombre con la cara cubierta por un keffiyeh rojo brillante, censurado y vetado por la casa de subastas de arte Christie's. El artista, Ayman Baalbaki, afirma que el cuadro expone a “una persona árabe cubierta por el keffiyeh, que es una prenda que todo el mundo lleva desde el norte de África hasta la Península Arábiga para protegerse del calor y la arena”.

Historia
Entrevista Ian Kershaw, una vida estudiando monstruos: de la peste negra a Hitler
Tajante, el historiador Ian Kershaw opina que no se volverán a dar unas circunstancias parecidas a las que llevaron al poder a Hitler, Mussolini o Franco, aunque advierte que siempre existirá la amenaza del autoritarismo. Su último trabajo es un ensayo en el que analiza a 12 dirigentes políticos que cambiaron la Europa del siglo XX.

Esta censura a las artes y a su capacidad de activar preguntas, de amplificar un malestar y sentir empatía con quien grita, muestra que en el mundo del arte, como bien lo advirtió Andréi Tarkovski (Esculpir en el tiempo, 1984), la tarea creadora es celebrada siempre y cuando sea un ejercicio de auto-afirmación vanidosa. Aquella idea de que el arte es el campo de la libertad, la objeción y la autonomía es cada vez más un espejismo, un campo en disputa seguramente. Lo que podemos percibir es que todos los esfuerzos por llevar la censura de la guerra al campo de las artes y la comunicación son infructuosos. La solidaridad con Palestina desborda los cercos de la parálisis moral. El exterminio palestino ante los ojos del mundo es un abismo repugnante. No interpelarlo, no combatirlo es permitir que el hueco se ensanche hasta hacer desplomar a la humanidad entera. ¿Cómo proteger las vidas del asesinato constante?

Que jamás se nos olvide, como bien afirmó el historiador británico del nazismo Ian Kershaw: “El camino para Auschwitz [y el genocidio en Gaza] fue abierto por el odio, pero pavimentado con la indiferencia”.

Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra na túa conta.

Relacionadas

Personas refugiadas
Refugiados Una cafetería para ser libre en el campamento de refugiados palestinos de Beddawi
Hatem Mekdadi abrió Achefak, que significa ‘Lo que tú quieras’, ante la falta de espacios de encuentro en los campos donde desde hace décadas se hacinan los hijos de la Nakba.
Palestina
Palestina Desalojan el intento de acampada propalestina de Plaça Catalunya
La Guardia Urbana de Barcelona ha desalojado las tiendas de campaña y ha denunciado y multado a quince personas esta madrugada.
Palestina
Movilizaciones Las colaboraciones con Israel en Euskal Herria, en el punto de mira de las protestas
Se mantienen las movilizaciones contra el genocidio en Gaza y señalan a empresas e instituciones vascas para poner fin a las relaciones comerciales
Represión
Antifascismo Una manifestación exige la libertad de los seis de Zaragoza tras cumplirse dos meses en prisión
La plataforma convocante de la manifestación, habla de “presos políticos” porque el único hecho probado es la participación en una manifestación ante la extrema derecha.
CNT
Sindicalismo ‘Morala’: “Como las seis de La Suiza, fuimos condenados para dar escarmiento por unos hechos que no cometimos”
Miles de personas saldrán a la calle en Xixón para recordar que ´El sindicalismo no es delito. Tras el mitin de apoyo a las cinco sindicalistas de CNT y una trabajadora, actuarán Nacho Vegas y el Coru Antifascista Al Altu La Lleva.
Personas refugiadas
Refugiados Una cafetería para ser libre en el campamento de refugiados palestinos de Beddawi
Hatem Mekdadi abrió Achefak, que significa ‘Lo que tú quieras’, ante la falta de espacios de encuentro en los campos donde desde hace décadas se hacinan los hijos de la Nakba.
Catalunya
Catalunya La celebración de la Copa América de Vela desata el malestar en Barcelona
El 22 de agosto dará inicio la Copa América de Vela en la capital catalana; un evento de dos meses de duración e inversiones millonarias que destroza el tejido vecinal de los barrios de la costa.
Cine
VEINTE AÑOS DE PORNO FEMINISTA Erika Lust: “La pornografía es política”
Erika Lust es un referente del porno feminista y del porno ético, aunque ella hace algunas puntualizaciones sobre esas etiquetas. Celebra veinte años de carrera con la publicación de un libro que recoge su trabajo.
Racismo
Movimientos sociales Por un antirracismo que no dependa del gran capital 
La sostenibilidad de muchas organizaciones antirracistas de América Latina y el Caribe depende, en gran medida, de la ayuda al desarrollo de la cooperación internacional o del supuesto altruismo o filantropía de las élites económicas.
República
Manifestación Desafío republicano en el décimo aniversario de la coronación de Felipe de Borbón
Más de 130 organizaciones sociales y políticas convocan una marcha en Madrid el 16 de junio. El manifiesto 'Felipe VI: diez años bastan' ha sido firmado por cuatro mil personas.

Últimas

Comunidad El Salto
Comunidad El Salto Las cuentas de El Salto 2023-2024: cada vez más, un gran medio financiado por la gente
El Salto supera el millón de euros anuales de ingresos y aumenta su plantilla hasta llegar a las 28 personas empleadas. Todo eso con criterios éticos de financiación, funcionamiento horizontal y una cooperativa de propiedad colectiva.
Palestina
Palestina Desalojan el intento de acampada propalestina de Plaça Catalunya
La Guardia Urbana de Barcelona ha desalojado las tiendas de campaña y ha denunciado y multado a quince personas esta madrugada.
Laboral
Laboral Luxemburgo vuelve a dar la razón a los interinos: la fijeza sin oposiciones es una medida válida
La respuesta del Tribunal de Justicia de la Unión Europea supone un duro varapalo al Tribunal Supremo, quien en mayo sentenció que rechazaba la fijeza automática para los interinos en abuso de temporalidad.
Cine
Desigualdad en el cine En el cine español siguen mandando los hombres: dirigieron siete de cada diez películas en 2023
Aunque aprecia mejoras en la lucha contra la desigualdad, el informe de 2023 de la Asociación de Mujeres Cineastas (CIMA) pone de manifiesto que los hombres siguen acaparando los puestos de poder y mayores presupuestos en el cine español.
Más noticias
Migración
Regularización La ILP Regularización vence al primer asalto de la ultraderecha en el Congreso
Vox se queda solo en la votación de su enmienda a la totalidad de la Iniciativa Legislativa Popular por la regularización extraordinaria de al menos 500.000 personas migrantes.
Desahucios
Barcelona El caso de Joana: a juicio tras recibir una paliza de un mosso en un desahucio ilegal
La joven, activista del movimiento por la vivienda en el Raval, iba a visitar a una amiga cuando se encontró que la estaban echando de casa, aún con el procedimiento archivado. “Van a golpear a la gente organizada”, dice.
Ocupación israelí
Acampadas propalestinas A Policía desaloxa o alumnado acampado no Reitorado e na Facultade de Historia da USC
A primeira hora desta mañá, máis dunha decena de furgóns policiais chegaron ás instalacións universitarias para expulsar o alumnado que se manifestaba desde hai máis dun mes en protesta polo masacre israelí de Gaza
Lanaren Ekonomia
Lanaren Ekonomia Mecaner enpresan itxieratik harago, trantsizio ekosozialista da bidea
VV.AA.
Mecaner Urdulizeko metalgintza enpresak jarduera guztia eten du, greba mugagabe baten ostean sindikatuen porrota ekarriz

Recomendadas

Italia
Historia Cincuenta años de Piazza della Loggia: memoria de una masacre fascista, de Estado y de la OTAN
La masacre de Piazza della Loggia EN 28 de mayo de 1974 se convertirá en un episodio fundamental para entender los años de plomo de la democracia italiana.
Migración
Fronteras En pausa frente al Mediterráneo: cientos de personas migrantes esperan en un hotel de la Costa del Sol
El centro de estancia temporal extraordinario para personas migrantes de Torrox (Málaga), se ha convertido en un ejemplo positivo frente a los intentos fallidos propuestos en otros municipios.
Inteligencia artificial
Inteligencia Artificial y cine ¿Sueñan los cineastas con ovejas eléctricas?
El debate sobre la adopción de la Inteligencia Artificial por las principales disciplinas artísticas sigue candente. La irrupción de Sora vuelve a poner el foco sobre los beneficios y riesgos que conlleva su uso en la generación de imágenes.