Racismo
Vecinas, colectivos o colegios arropan a Serigne Mbaye y las demás personas detenidas el 26 de marzo
Con el título: “Violencia policial en la puerta de casa”, la comunidad de vecinas y vecinos del edificio en el que reside el miembro de Podemos y conocido activista antirracista Serigne Mbaye han difundido durante la tarde del 27 de marzo un comunicado en el que denuncian la detención violenta de su compañero de bloque y de cotidianeidad. En el documento recuerda cómo junto a Mbaye, seis personas más fueron detenidas.
Las vecinas explican cómo la detención de tres ellas se produjo dentro del edificio, en el que se hallaban menores que presenciaron el violento operativo policial. Como resultado de la acción policial, tres vecinos y una vecina resultaron heridos, todas ellas, que cuentan con parte de lesiones tuvieron que regresar al hospital horas después de ser liberadas.
Las vecinas destacan que no es la primera vez que Mbaye es objeto de un control policial racista, los perfilamientos raciales, recuerdan, son una práctica cotidiana que numerosos colectivos antirracistas y por los derechos de las personas migrantes vienen denunciando, y contra los que Mbaye ha sido un visible activista.
La comunidad, que ha resultado duramente impactada por los acontecimientos que empezaron a las 19:30 de la tarde del 26 de marzo, ha querido, asimismo, aportar su relato de los hechos ante las versiones distintas y contradictorias que han dado la Policía y la Delegación de Gobierno y que han sido reproducidas por distintos medios de comunicación. Así, en su comunicado explican cómo Serigne fue requerido por agentes de paisano mientras estaba accediendo a su domicilio, pidiéndole que se identificase.
“Al explicarles que estaba entrando en su casa y que no había motivo para que lo filiaran, la contundencia y la dureza de la policía escaló muy rápido, llegando a inmovilizar en el suelo con fuerza desproporcionada a Serigne”, expresan las vecinas, quienes apuntan que fueron las niñas y niños que presenciaron el incidente desde dentro del edificio quienes avisaron a sus familiares, alarmados.
Esta es la segunda vez que paran a Serigne en las inmediaciones de su domicilio, por no decir las decenas de veces que ha sido identificado y acosado en las calles
Ante el intento de varias personas de explicar a los agentes que Serigne era un vecino más, denuncian, se encontraron con unas fuerzas policiales que actuaban de manera “cada vez más desproporcionada”, mientras acudían a la zona nuevas patrulleras. “La policía detuvo con fuerza a siete vecinos y vecinas, tirando al suelo, poniendo la rodilla en la cabeza y golpeando de manera contundente a varias personas”, detallan en el comunicado, que subraya el intento de mediación e interlocución con el cuerpo, en un contexto de “injustificada contundencia policial”.
Vecinas y vecinos enmarcan lo sucedido a Serigne Mbaye en el contexto más amplio de cotidianos perfilamientos raciales que la policía hace en el barrio, destacando que el resto de la comunidad, compuesta por personas blancas, nunca ha tenido que pasar por peticiones de documentación en la calle, y sin embargo: “Esta es la segunda vez que paran a Serigne, de origen senegalés, en las inmediaciones de su domicilio, por no decir las decenas de veces que ha sido identificado y acosado en las calles”. Una experiencia de acoso, denuncian, que afecta a muchas de las vecinas del barrio en sus rutinas.
Racismo cotidiano
En la misma línea, el colectivo Ecologistas en Acción, quienes se adhieren al comunicado, ha realizado un llamado más amplio a otros colectivos para apoyar el pronunciamiento vecinal. Entre las personas detenidas —en lo que califican como “una actuación policial desproporcionada e injusta, fruto de las redadas racistas que se siguen produciendo en nuestro país con total impunidad”—, se hallaban, han remarcado, tres de sus activistas.
“Si nos tocan a uno nos tocan a todos”, ha reivindicado Sos Racismo Madrid en sus redes, denunciando la persecución a la que lleva años siendo sometido Mbaye y destacando la gravedad de que esta se le haya querido identificar en el portal de su vivienda. “Si nos quitan el derecho de volver a nuestras casas tranquilas, ¿qué nos queda?”, denuncia el colectivo, que ha agradecido al activista antirracista “por poner el cuerpo, por la resistencia a un sistema que nos expulsa y que no nos quiere como parte”.
También la comunidad educativa ha querido manifestar su repulsa, en concreto el colegio público Nuestra Señora de la Paloma, junto a su AFA, que en respuesta de las detenciones del 26 de marzo, han difundido un comunicado para expresar “nuestra consternación, nuestra rabia, nuestra solidaridad y nuestra exigencia de esclarecimiento”. El colegio parte de la misma premisa: “No hay más explicación a los hechos que una actuación desmesurada y claramente racista por parte de las fuerzas policiales”.
El centro reproduce el relato de los hechos por parte de sus protagonistas, lamenta que niñas niños hayan presenciado escenas de la violencia descrita y concluye: “La escuela debe ser un espacio de cuidado, confianza y convivencia. Lo ocurrido, tal y como lo describen quienes estuvieron allí, va justo en la dirección contraria: genera miedo, desprotección y una profunda herida en menores y sus familias”. Desde la escuela coinciden en señalar los controles raciales como un problema cotidiano que afecta a las familias y en particular a las personas menores.
El colegio reafirma en su comunicado su “compromiso con una convivencia basada en el respeto, la igualdad de trato y la defensa de la dignidad de todas las personas, con independencia de su origen o color de piel”, y llama a no guardar silencio, cuidar a quienes sufren estas vulneraciones de derechos, y exigir transparencia y responsabilidad. “Porque educar también es posicionarse: frente al racismo, defendemos comunidad, derechos y convivencia”, concluyen.
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