La baja o nula jubilación de las trabajadoras del hogar y cuidados: reflejo de la precariedad del sector

Más de 160.000 mujeres mayores de 50 años van camino a la jubilación sin garantías de acceso a una pensión digna, algunas ni siquiera eso, después de dedicar décadas al cuidado de otras personas en trabajos informales, parciales y temporales, aprecia un informe de Oxfam Intermón.
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Una trabajadora de cuidados acompaña a una persona mayor. David F. Sabadell

Estamos en 2005, Blanca salió de Ecuador hacia España. A los 35 años dejó en su Guayaquil natal a sus dos hijos al cargo de su madre y hermana. No le fue muy difícil encontrar trabajo y donde vivir como empleada del hogar interna, con una pareja de personas mayores. Con el tiempo se especializó en el cuidado de estas personas y después de la muerte del matrimonio que cuidaba, paso a cuidar a otras tantas personas. Con algunos ahorros hizo venir a sus dos hijos ya adolescentes. Este año Blanca cumple 57 años y no quiere pensar en la jubilación porque más de la mitad de su vida laboral ha sido sin contrato. Cuando logró tener sus papeles, y haciendo cuentas, calcula que solo tiene 10 años cotizados. Para cuando pueda jubilarse, en otros 10 años más, solo tendrá 20 cotizados —eso si tiene buena salud y sigue trabajando—, que no le alcanzan para una pensión digna.

La historia de Blanca, aunque parezca ficción, es la vida de miles de mujeres que han migrado de cualquier parte del mundo, y que 22 años después, tienen que continuar trabajando, en las condiciones que sean para intentar llegar a jubilarse. Pero no solo, las mujeres españolas que también han trabajado en este sector podrían no llegar a tener más que la pensión no contributiva.

El informe Toda una vida cuidando. El derecho a una jubilación digna para las trabajadoras de hogar y cuidados, realizado y recién publicado por Oxfam Intermón, calcula que en España hay más de 158.000 trabajadoras del hogar y cuidados mayores de 55 años que se acercan a la jubilación sin garantías de acceso a una pensión suficiente “tras décadas de empleo precario sin derechos reconocidos, y se estima que sólo el 45,9 % accederá a una pensión contributiva”.

En su anterior informe, Trabajo invisible y cuerpos rotos. Radiografía del empleo de hogar y cuidados en España (2025), la ONG analizaba las condiciones sociolaborales y la precariedad del sector (largas jornadas, bajos salarios, no reconocimiento social y laboral, indefensión ante violación de derechos, etcétera), con un alto coste sobre la salud física y mental de las mujeres que se dedican a ello. Un sector definitivamente feminizado ya que representaban en 2024 el 87,21 % de las casi 570.000 personas que se dedican a ello, y racializado con un 69 % tiene nacionalidad extranjera o doble nacionalidad. Aquel informe resaltaba que España es el país de la Unión Europea con el mayor número de empleadas de hogar y cuidados, al concentrar el 34,5 % del total.

“Aproximadamente 160.000 mujeres mayores de 55 años se van acercando poco a poco a la edad de jubilación sin garantía de acceso a una pensión suficiente”, apunta la investigadora Nerea Boneta.

La reciente investigación, cuya autora es como en la anterior, la experta en empleo de hogar y cuidados de Oxfam Intermón Nerea Boneta, se centra en la última etapa laboral y la jubilación de estas mujeres, y muestra las múltiples desigualdades que acumulan y que las empujan hacia una vejez precaria también. “Hablamos de las aproximadamente 160.000 mujeres mayores de 55 años se van acercando poco a poco a la edad de jubilación sin garantía de acceso a una pensión suficiente”, apunta Boneta.

Del estudio se desprende que actualmente el sector tiene un alto porcentaje de trabajadoras mayores de 55 años. Una de cada tres tiene o supera esa edad, frente a una de cada cinco en el conjunto del mercado laboral. De hecho, desde 2012, el número de afiliadas mayores de 55 años se ha duplicado y el de mayores de 65 se ha multiplicado por seis. Con esos datos Oxfam prevé que el 14 % de estas trabajadoras llegarán a la jubilación sin ningún tipo de prestación, y el 25 % en el caso de las trabajadoras de origen migrante. “Recalcamos que no se tratan de casos individuales sino de la acumulación de la precariedad a lo largo de toda la vida que se va intensificando con el paso del tiempo y conforme se cumplen años”, incide Boneta.

El 65,9 % de las trabajadoras del hogar y cuidados mayores de 55 años piensa que tendrá que retrasar la jubilación más allá de los 65 años, y el 78,3 % considera probable seguir trabajando al llegar a la edad legal de jubilación

El informe incluye una encuesta en la que el 65,9 % de las trabajadoras del hogar y cuidados mayores de 55 años que han participado piensa que tendrá que retrasar la jubilación más allá de los 65 años, y el 78,3 % considera probable seguir trabajando en la economía informal al llegar a la edad legal de jubilación. Mientras que una buena parte de la población considera que dispondrá de una pensión suficiente al final de su vida laboral, “para ellas, este es un sueño imposible”, lamenta Nerea Boneta.

Grafica envejecimiento empleadas de hogar
Grafico sobre envejecimiento progresivo de las empleadas de hogar y los cuidados. Informe "Toda una vida cuidando. El derecho a una jubilación digna para las trabajadoras de hogar y cuidados", Oxfam Intermón, 2026.

Parcialidad, temporalidad e informalidad del sector y el coste de la vida

“La informalidad, la parcialidad y la temporalidad son rasgos característicos del sector y van generando poco a poco vacíos en la cotización y penalizando en el cálculo de las cotizaciones”, sostiene la investigadora y autora del informe. Esto nos lleva a recordar un dato importante del informe anterior: el 23,9% de los contratos en el sector son temporales y un 58,84% de las trabajadoras tienen jornadas parciales, factores que contribuyen a la inestabilidad y la pobreza laboral. En el informe que ha recién publicado por Oxfam actualiza los mismos datos e indica que el 15,7 % de las trabajadoras mayores de 55 años lo hacen sin estar de alta en la Seguridad Social, el 24 % tiene contrato temporal y el 62 % tiene un contrato parcial.

De acuerdo a los datos de la encuesta incluida en el último informe, el ingreso medio mensual de las trabajadoras del hogar y cuidados mayores de 55 años que han participado es de 940 euros, muy por debajo del salario mínimo interprofesional (SMI) actual, de 1.221 euros brutos mensuales. Lo que nos lleva a recordar un dato importante del informe anterior: el 23,9 % de los contratos en el sector son temporales y un 58,84 % de las trabajadoras tienen jornadas parciales, factores que contribuyen a la inestabilidad y la pobreza laboral.

Las trabajadoras de origen español o comunitario cuentan con vivienda en propiedad casi ocho veces más que aquellas de origen extracomunitario (un 46,85 % frente a un 6,37 %)

Ahora, los gastos. Como le sucede a buena parte de la población, la vivienda se lleva una buena parte de los ingresos. El 64,8 % de ellas viven de alquiler y destinan 380 euros de media al pago de la vivienda, es decir, más del 40 % de su salario. Entre aquellas que alquilan o pagan hipoteca, un 42 % de las encuestadas reconoce haber tenido que retrasar esos pagos en el último año. Por su parte, las trabajadoras de origen español o comunitario cuentan con vivienda en propiedad casi ocho veces más que aquellas de origen extracomunitario (un 46,85 % frente a un 6,37 %). Con esos gastos, revela el informe, el 87 % de las encuestadas mayores de 55 años no puede afrontar un gasto imprevisto de 600 euros y casi la mitad se endeuda para llegar a fin de mes.

Gráfico condiciones materiales de vida empleadas de hogar 55 años
Grafico sobre condiciones materiales de vida de las empleadas de hogar y los cuidados. Informe "Toda una vida cuidando. El derecho a una jubilación digna para las trabajadoras de hogar y cuidados", Oxfam Intermón, 2026.

El estudio también refleja a las trabajadoras de cuidados ya jubiladas que cobran de media 710 euros, es decir la mitad de lo que cobra, también de media, el resto de personas jubiladas españolas. “A esto hay que añadir la dificultad para ahorrar durante toda su vida dado los bajos salarios, la dificultad para acceder a una vivienda digna y el fuerte desgaste de la salud física y mental en un sector que no reconoce las enfermedades profesionales y empuja a las trabajadoras mayores de 55 años a seguir trabajando enfermas y medicadas para no perder el empleo cuando las cotizaciones son más decisivas que nunca”, se explaya la experta en empleo de hogar y cuidados de Oxfam Intermón.

Cuerpos rotos

Expuestas las condiciones sociolaborales en el informe anterior de Trabajo invisible y cuerpos rotos, con especial incidencia en las consecuencias de este tipo de trabajo sobre la salud de las trabajadoras del hogar y los cuidados, los datos de la encuesta del presente estudio incide en que la salud de las mayores de 55 años se encuentra “profundamente deteriorada y su desgaste es generalizado”. “Estamos quemadas porque el cuerpo duele mucho”, explica Brenda (67 años) de Colombia una de las participantes.

“Es un trabajo físico de estar limpiando todo el día. Al ratito tienes que ir a la cocina, después la plancha, te mojas las manos... Tengo artrosis, mírame los dedos, y me duelen a morir”, cuenta Brenda

“Es un trabajo físico de estar limpiando todo el día. Al ratito tienes que ir a la cocina, después la plancha, te mojas las manos... Tengo artrosis, mírame los dedos, y me duelen a morir. Primero planchas y después a limpiar la nevera. La espalda vuelta, estoy operada de columna”, se queja. Como Brenda, el 72 % declara que sufre dolor de espalda, y el uso de productos químicos genera problemas de piel en el 32%; el 65,6 % sufre estrés y casi el 60 % ansiedad. “Tuve una lumbociática”, cuenta Edurne (66 años) de Bilbao. “Me tuve que quedar en casa cinco días y al coger la baja me despidieron”.

El informe Toda una vida cuidando. El derecho a una jubilación digna para las trabajadoras de hogar y cuidados considera que “la combinación de edad y enfermedad crea un doble estigma que las trabajadoras combaten con patrones de auto explotación forzosa: dos de cada tres trabajadoras encuestadas fueron a trabajar estando enfermas y ocho de cada diez admiten tomar medicación para poder afrontar la jornada; a la vez, cerca de una de cada diez declara haber sido despedida por una baja médica”.

“No puede ser que las personas que han trabajado toda su vida y se han dedicado décadas a cuidar de otras personas lleguen a la jubilación sin derechos”, resume Nerea Boneta

El estudio de Oxfam Intermón, concluye que el impacto acumulado de la informalidad, la irregularidad administrativa y las trayectorias laborales fragmentadas anticipan que, de no producirse cambios en la estructura del mercado laboral y concretamente, en el sector de hogar y cuidados, esta exclusión tenderá a reproducirse en el futuro, afectando de forma desproporcionada a las trabajadoras de origen migrante. “No puede ser que las personas que han trabajado toda su vida y se han dedicado décadas a cuidar de otras personas lleguen a la jubilación sin derechos, sin tranquilidad y sin descanso” resume Boneta.

Hacia unas jubilaciones dignas

El estudio de Oxfam Intermón finaliza exponiendo medidas urgentes para garantizar una jubilación digna para las trabajadoras del hogar y los cuidados y asegurarles pensiones dignas. “Las mejoras para este sector exigen corresponsabilidad entre las instituciones públicas, agentes sociales y familias empleadoras”, explicitan en el informe. Abogan por que se avance hacia la plena equiparación de derechos en el sector, asegurando la cotización por salario real, ya que, a pesar de algunos avances continúan en un Régimen especial y no en el General como el resto de trabajadores.

Asimismo proponen el reconocimiento de la penosidad, las enfermedades profesionales y el desgaste del trabajo mediante coeficientes reductores que permitan una jubilación anticipada o parcial y la compensación de lagunas de cotización; el establecimiento de pensiones mínimas suficientes y el acceso a vivienda digna, una prevención efectiva de riesgos laborales, la regulación de agencias y plataformas, y el fortalecimiento de las inspecciones de trabajo.

Finalmente, el informe señala como un paso fundamental para avanzar hacia jubilaciones dignas, que se apruebe la Reforma a la Ley de Dependencia, actualmente en trámite legislativo, la cual que prevé reforzar el sistema de dependencia y un Servicio de Ayuda a Domicilio (SAAD) profesionalizado que conduzca a garantizar un sistema público de cuidados. “El escaso reconocimiento social hacia los cuidados sostiene su precarización material y simbólica. Reconocer este trabajo como esencial exige un cambio profundo en las percepciones sociales, rompiendo con el edadismo y el racismo que atraviesan el sector", concluye la investigadora Nerea Boneta.

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