Opinión
Rellenar los silencios

Se puede tener el título de la ESO sin haber reflexionado sobre qué supone vivir en un país en el que hubo una dictadura hace unas pocas décadas. Sin conocer qué había antes de la guerra ni qué la provocó.
Arco de Triunfo 25 - 1
Álvaro Minguito El llamado Arco de la Victoria en la Avenida de la Memoria, entrada a Madrid por el barrio de Moncloa y Ciudad Universitaria. Construido entre 1950 y 1956, el monumento, erigido en lo que fue frente de batalla durante la defensa de la ciudad, conmemora el triunfo del bando franquista en la guerra.
15 feb 2026 06:00

Me preguntan qué opino sobre la imagen de Franco que tienen los adolescentes. Una imagen que, según parecen recoger las encuestas, está cada vez más distorsionada y descafeinada.

Las busco, las estadísticas. Efectivamente dicen eso. No son la mayoría, pero uno de cada cinco consideran que el franquismo fue bueno o muy bueno.

Pienso en las aulas, en los programas educativos y creo que lo que más contribuye a esa idea sobre el franquismo son los silencios. Me refiero a la ausencia de hablar de lo que supuso la dictadura. A un silencio heredado de una época en la que no se podía hablar en voz alta y que, de muchas maneras, se sigue imponiendo.

Creo que las profesoras y profesores tenemos la responsabilidad de contribuir a rellenar esos silencios. Romperlos para que exista la posibilidad de hacer preguntas

Un silencio que hace que puedas obtener el título de educación secundaria obligatoria sin haber reflexionado sobre lo que supuso la dictadura. Habiendo visto, como mucho, algo sobre ese periodo de la historia de manera rápida, sin el tiempo necesario para pensar, preguntar, debatir, interiorizar, aprender. Teniendo mucho más claro lo que ocurrió en la prehistoria que en nuestro pasado reciente.

Porque se puede tener el título de la ESO sin haber reflexionado sobre qué supone vivir en un país en el que hubo una dictadura hace unas pocas décadas. Sin conocer qué había antes de la guerra ni qué la provocó. Sin haber escuchado a las personas que lucharon contra la dictadura ni haber hablado de las resistencias ni de las cosas que se consiguen cuando la gente se organiza. Sin haber tenido la oportunidad de preguntar sobre una parte de la historia que duele, que debería doler. Sin entender qué significa que no puedas expresar tus ideas en voz alta, qué significa no tener libertad. Sin comprender qué es vivir en un país con censura. Sin saber qué supuso el exilio para quienes se vieron obligados a marcharse. Sin pensar sobre las torturas. Sin reflexionar sobre por qué hay personas asesinadas que siguen enterradas bajo tierra y familiares que las buscan. Sin que nadie te haya hablado de las palabras Verdad, justicia, reparación y no repetición. 

Cuando el conocimiento es borroso es más fácil llenarlo por quienes mandan mensajes claros y directos. Por quienes no guardan silencio

Un silencio que contribuye a que la memoria retenga poco, cada vez menos. Que acelera el olvido.

Un silencio que, a veces, es rellenado por otros mensajes que llegan en otros espacios, las redes sociales, internet... No porque los adolescentes sean manipulables y no tengan capacidad crítica. La tienen. Sino porque cuando el conocimiento es borroso es más fácil llenarlo por quienes mandan mensajes claros y directos. Por quienes no guardan silencio.

Creo que las profesoras y profesores tenemos la responsabilidad de contribuir a rellenar esos silencios. Romperlos para que exista la posibilidad de hacer preguntas. Todas las preguntas. Para que puedan desarrollar su pensamiento crítico. 

Porque el silencio no es una postura neutra. El silencio también marca una forma de mirar y de entender el mundo. Una forma de posicionarse.

Y, para eso, para rellenar esos silencios, es interesante que lleguen a las aulas historias. Esas historias narradas en primera persona por quienes vivieron esa época. Para que cuando ya no estén pueda haber otras personas que las sigan contando.

Pero, sobre todo, lo primero, es hacer algo tan sencillo y poderoso como comenzar a hablar dentro de las aulas de lo que, de otra forma, están hablando fuera de ellas.

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