Derecho a la vivienda
El INE invisibiliza la crisis de vivienda: el IPC inquilino dobla el cálculo oficial de la inflación
@martincuneo.bsky.social
Si no te cuadraban las cifras oficiales de inflación con lo rápido que se te va el dinero, especialmente si estás entre las 8,4 millones de personas que viven de alquiler, ahora tienes una posible explicación.
El Instituto Nacional de Estadística (INE) lleva años infravalorando la influencia de la renta que deben pagar las familias a sus caseros en el cálculo de la inflación. Al menos esa es la principal conclusión de un reciente estudio que indica que el Índice de Precios al Consumo (IPC) no refleja correctamente la crisis de vivienda que sufren amplios sectores de la población.
Este informe, realizado por el Gabinete Socioeconómico Confederal de CGT, indica que la inflación que sufrieron los hogares que alquilan ha sido dos veces mayor que la reconocida por el INE. Este estudio fija para 2025 un “IPC Inquilino” del 4,7% frente al 2,7% de la inflación oficial. Y esta distorsión no solo se produce con los hogares que alquilan: el pago de la hipoteca directamente no se considera para calcular el aumento de los precios.
El IPC no refleja el aumento del precio de la vivienda ni el pago de la hipoteca, y otorga al alquiler un peso en el presupuesto familiar del 3,6%, menos que a la compra de tabaco y bebidas alcohólicas
Este gabinete se ha propuesto construir un IPC específico para los hogares inquilinos. Para ello, ha decidido utilizar una ponderación del alquiler “representativa de la realidad de los hogares” que alquilan, así como fuentes más realistas para calcular el aumento del precio del alquiler. Según afirman desde CGT, este índice es mucho más ajustado para la realidad de los hogares que alquilan, un 17% sobre el total.
Las diferencias entre este IPC inquilino y el IPC oficial evidencian las “limitaciones” del INE para “captar el efecto del aumento” de los precios de la vivienda. “Mientras que el acceso a la vivienda es un componente básico de las condiciones de vida de la clase trabajadora, y el pago por ella un determinante fundamental de su consumo, el IPC oficial apenas la tiene en cuenta”, sostienen Lorién Cirera Sancho y Miguel García-Duch, autores del informe.
Para estos dos investigadores, los datos evidencian que la actualización de salarios, pensiones y ayudas que utilizan el IPC oficial de referencia es “insuficiente, pues implica una pérdida de poder adquisitivo en relación a la vivienda”.
Cómo se refleja el alquiler en el IPC oficial
De todos los regímenes de tenencia, solo el alquiler está incluido en la canasta de consumo a partir de la cual se elabora el IPC. Para el INE, que sigue el criterio europeo, la compra de una casa es una inversión, explican en el informe, por lo que no se incluye en el cálculo de este índice. El aumento del precio de la vivienda, que ya ha superado los niveles previos al estallido de la burbuja inmobiliaria, no tiene un reflejo en el IPC. Tampoco lo tienen las cuotas de hipoteca, la mayoría de ellas de carácter variable y sujetas al Euríbor. Durante la guerra de Ucrania, los intereses que debían pagar millones de hogares subieron entre 3.000 y 6.000 euros anuales, pero este sobreesfuerzo de las familias no se reflejó en el cálculo del IPC.
El gasto de alquiler sí aparece en el cálculo del IPC, pero con una ponderación muy inferior al real. Según detallan en el estudio, el peso adjudicado en el IPC al gasto familiar por alquiler es del 3,6%, menor incluso que el consumo de bebidas alcohólicas y tabaco, situado en el 3,8%. Este porcentaje no refleja la realidad: el pago del alquiler supone un 25% del presupuesto familiar de media y en el caso de las familias más vulnerables puede suponer cerca del 50% de los ingresos.
El cálculo del aumento del precio del alquiler en el IPC es “sorprendemente bajo”, según los autores del estudio. Entre 2019 y 2023, el IPC oficial solo reconoce que el precio del alquiler ha aumentado un 5,2%
No solo el peso que el INE otorga al alquiler es muy bajo, sino que el cálculo del aumento del precio del alquiler es “sorprendemente bajo”, según los autores del estudio. Entre 2019 y 2023, el IPC oficial solo reconoce que el precio del alquiler ha aumentado un 5,2%, un cálculo que se queda muy por debajo de casi todas las fuentes restantes. Esto se puede deber, infieren los autores del informe, a que el INE solo contempla las renovaciones del alquiler “excluyendo las viviendas que entran al mercado por primera vez”.
El informe opta por utilizar Idealista como fuente para el incremento del precio del alquiler. Según este portal inmobiliario, la inflación de los precios de la vivienda en estos años es del 13,8%, más del doble que lo que reconoce el IPC.
Utilizando una ponderación más real y un aumento del precio del alquiler más ajustado a la realidad, el aumento del coste de vida que tiene que asumir un hogar inquilino poco tiene que ver con el reflejado en el IPC. Mientras que en 2025, el IPC oficial solo reconoce un incremento de los precios del 2,7%, el IPC inquilino se eleva al 4,7%.
La divergencia entre ambos índices, explican en el estudio, no se da en toda la serie histórica. Ha sido en los últimos dos años cuando el IPC oficial y el IPC inquilino se separan drásticamente por un aumento del precio del alquiler y un peso cada vez mayor en el presupuesto familiar que no es reconocido por la forma de calcular el índice de precios. “A pesar de que en los últimos dos años la inflación oficial se ha moderado, el incremento del precio de la vivienda eleva la inflación real que experimentan los hogares inquilinos, y presiona a la baja sobre su poder adquisitivo”, apuntan.
El informe explica con datos cómo funciona la trituradora de políticas sociales en la que se ha convertido la vivienda. “Los trabajadores y trabajadoras que viven de alquiler no solo no habrían recuperado los niveles salariales de 2019, sino que su salario por hora real continuaría cayendo respecto a 2022”, ilustran los autores del texto.
Esta mayor presión que sufren los hogares inquilinos “contribuye a erosionar todavía más una renta que tiende a ser más baja que la media de los hogares”, sostienen.
El IPC oficial no está funcionando para medir el impacto del aumento de los precios de la vivienda, especialmente para el 17% de la población que vive de alquiler, pero también para el otro 24% que sigue pagando hipoteca
El análisis del IPC inquilino, concluye el informe, revela que los hogares que alquilan “están sufriendo una inflación sustancialmente más alta que la que muestra el IPC oficial”. De esta forma, denuncian, el alquiler se transforma en un “mecanismo de extracción de rentas” que aumenta la desigualdad entre hogares inquilinos y caseros y “perpetúa la pobreza de las familias” que viven de alquiler.
El IPC oficial no está funcionando para medir el impacto del aumento de los precios de la vivienda, especialmente para el 17% de la población que vive de alquiler, pero también para el otro 24% que sigue pagando hipoteca y cuya cuotas están atadas en gran parte a la evolución del precio del dinero marcado por el Banco Central Europeo.
Esta evidencia obliga, dicen los autores, a que el INE “ofrezca un indicador de inflación que pondere adecuadamente tanto la vivienda en propiedad como la realidad del alquiler” y que se revise la actualización de prestaciones, salarios y pensiones en base a un IPC que no sirve para medir el aumento del precio de la vivienda y su impacto en las familias más vulnerables.
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