Ceuta
Después de la escalada de violencia en Ceuta, el gobierno justifica su labor y la derecha organiza protestas
Un mes después de la entrada de miles de personas a Ceuta, tras un tenso agosto, la semana comenzaba ayer lunes con una entrevista a Pedro Sánchez en la Cadena Ser, en la que el presidente apuntaba a que el gobierno estaría pronto en condiciones de “acoger a los migrantes que se han quedado en Ceuta“, a quienes cifraba en cinco mil, entre ellos, 1.200 menores.
Sánchez apuntaba durante la conversación a actores extranjeros como Rusia e Israel, de difundir bulos y desinformación sobre la situación, siguiendo una agenda política de desestabilización del gobierno, al tiempo que volvía a dispensar a Marruecos —señalado por múltiples voces como el principal responsable de la entrada de al menos 70.000 personas en el enclave español durante los últimos días de julio— de toda implicación en los hechos, refrendando su alianza: “La cooperación con Marruecos está siendo francamente positiva”, zanjaba.
El presidente, en su conversación con el periodista Aimar Bretos, insistía en señalar a “las mafias” y la instrumentalización de la información sobre la sentencia del Tribunal Supremo que impedía el rechazo en frontera para quienes entren en territorio español a nado, como detonantes del multitudinario cruce. También negaba contar con informes previos de la inteligencia que revelaran la magnitud de lo que estaba por suceder, como afirmó la ministra de defensa Margarita Robles la semana pasada y negó el ministro de interior, Fernando Grande Marlaska. Sánchez optaba por intentar saldar la grieta abierta entre ambas versiones afirmando que ”el CNI compartió informes de situación pero no hubo información que advirtiera de la gravedad de la crisis“.
El jefe del ejecutivo defendía la labor del gobierno, argumentando que en un mes se ha pasado de tener “500 a 3.300 plazas activadas”, y criticaba a Europa por falta de solidaridad ante la situación. Además, tras alabar el civismo del pueblo ceutí, se ha justificado ante als críticas por tomarse vacaciones durante la crisis: “Yo sé que para algunos yo no tengo ningún derecho a tener vacaciones. He trabajado y he descansado porque también tengo derecho”, afirmaba.
El presidente no fue ayer el único miembro del gobierno que se pronunció en público. Durante el lunes comparecieron en sede parlamentaria también la ministra de igualdad, Ana Redondo, y la titular de infancia y juventud, Sira Rego. Mientras la primera aportaba información sobre los casos de violencia sexual en Ceuta, cifrando en 21 las agresiones sexuales cometidas desde el inicio de la crisis, cinco de ellas con penetración, y apuntando a que se está investigando a cinco sospechosos. ”Las niñas y los niños no son invasores, son sujetos de derecho", afirmaba por su parte Rego, quien explicaba que su cartera trabaja en el traslado a península de 500 menores, y pedía solidaridad por parte de las comunidades autónomas, negándose a cualquier propuesta de devolución indiscriminada de niños, niñas y adolescentes.
Las explicaciones del gobierno en los medios y ante el Congreso llegan después de unos días en los que la tensión ha ido en escalada en la ciudad autónoma. Tras una semana en la que protestas vecinales contra la presencia de las personas migrantes —cifradas en 10.000 por parte del gobierno de la ciudad— ha derivado en persecución y violencia. Las imágenes de cadenas de vecinos impidiendo a los camiones de la Cruz Roja aportar la única comida al día a personas que llevan un mes en la intemperie, de grupos violentos persiguiendo y agrediendo a personas migrantes por la calle, o golpeando a otros vecinos durante las manifestaciones, han recorrido medios y redes sociales en los últimos días.
Periodistas de medios como Radio Televisión Española o La Sexta han sido acosados y perseguidos en directo. Mientras que los miembros de Ceuta Ya!, Julio Basurco, Julia Ferreras y Mohamed Mustafa denunciaban el pasado 28 de agosto un intento de agresión en plena calle, además de amenazas e insultos. Mustafa, secretario de la formación, denunciaba además amenazas de muerte recibidas en las redes sociales. El sábado 29 las organizaciones detrás de las manifestaciones de la semana pasada decidían desconvocar las protestas, ante la llegada de grupos de extrema derecha a la ciudad autónoma.
Violencia contra migrantes y activistas
Mientras la violencia y la tensión se han hecho con la ciudad, las organizaciones que vienen desarrollando una labor humanitaria y denunciando la situación en la que se encuentran las personas migrantes, documentando vulneraciones de derechos y agresiones, han compartido en los últimos días la gravedad de la situación. A las detenciones de dos activistas de No Name Kitchen el pasado lunes —mientras documentaban la acción policial contra un grupo de personas migrantes— se le sumaba la condena el pasado sábado a una activista francesa de otra organización por resistencia a la autoridad.
El pasado sábado, NNK denunciaba en una publicación en las redes sociales, haber sido además objeto de bulos y desinformación en los que se les acusaba de repartir gas pimienta entre las personas migrantes. Esta organización, que lleva seis años en terreno, viene denunciando desde el principio de la crisis la violencia dirigida contra las personas migrantes, habiendo documentado 150 agresiones perpetradas por policías y militares contra personas migrantes, según afirman en su comunicado, una labor, que les ha valido el hostigamiento continúo de los cuerpos de seguridad.
Al hostigamiento policial, se ha sumado la persecución por algunos ceutíes y ultras que les fotografían y filman, o increpan en la calle. La organización denuncia que el abandono del enclave por parte de las autoridades ha devenido en un escenario “distópico y vergonzoso por igual”, donde “las agresiones son múltiples, constantes y en todas las direcciones”. En este marco, ironizan cuestionando la creencia de que las personas que vienen desde países en guerra, lo hayan hecho como resultado del “efecto llamada” de la comida distribuida por Cruz Roja, Luna Blanca o la propia NNH, e instan a abordar las verdaderas causas de las migraciones.
El mismo día, el colectivo Border Resistance, que organizó al principio de la crisis una caravana solidaria y que viene haciendo informes de la situación de los distintos colectivos de migrantes en Ceuta, compartía en sus redes sociales un comunicado en el que explicaba el cese temporal de actividades en el enclave, debido a la criminalización de los activistas ante un escenario cada vez más violento en el que las principales víctimas son las personas migrantes. En este contexto, la organización urge a entidades y ONGs de derechos humanos a estar presentes en el terreno y documentar lo que está sucediendo. Una situación, señalan, que será aún más difícil con la llegada de una “caravana fascista” a Ceuta.
Según reportaba el diario Público el pasado viernes 28, en efecto, distintos grupos ultras europeos habrían desembarcado en Ceuta tras la irrupción de la crisis: suizos, austriacos, portugueses acudieron a la ciudad contribuyendo a azuzar la tensión y el discurso racista en el territorio. Los ultras, cercanos al grupo Save Europe Act, impulsaron su agenda de reemigración, un término que la extrema derecha europea usa, en el marco de la teoría del reemplazo, para auspiciar una limpieza étnica contra la población no blanca, señalando tanto a personas migrantes como a ciudadanos europeos racializados.
Armadas y manifestaciones
Durante el fin de semana, otro acto de protesta y solidaridad quedó registrado en los titulares: la iniciativa de un grupo de propietarios de yates y embarcaciones de recreo que decidieron navegar hacia Ceuta portando numerosas banderas españolas, para mostrar su apoyo a la ciudadanía. Decenas de embarcaciones privadas procedentes principalmente de la Costa del Sol y del Campo de Gibraltar llegaban a lo largo del sábado, con el objetivo de navegar en torno a la ciudad autónoma durante el domingo, tras haber sido acogidos por la Marina de Ceuta, que les facilitó amarres gratuitos, y agasajados con una cena en el club naútico. Bajo el nombre “Armada de la Solidaridad con Ceuta”, el experimento ha sido objeto de críticas e ironías tras comparecer ante la prensa uno de sus organizadores más conocidos, el empresario y ex diputado de Ciudadanos Marcos de Quinto, botellín en mano, hablando de la “armada civil”, mientras califica de “flotilla ladilla” a la flotilla rumbo a Gaza.
Por otro lado, mañana, 2 de septiembre, día de Ceuta, están previstas decenas de concentraciones en todo el estado bajo el lema “Por Ceuta”. La convocatoria, apoyada por Hazte Oír, organización que ha defendido la hipótesis de que la entrega de alimentos por parte de entidades humanitarias en el enclave constituye un “efecto llamada”, ha recibido asimismo la adhesión de la presidenta de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), María José García-Pelayo, del Partido Popular, quien ha invitado a los municipios a apoyarla. El PSOE se ha desmarcado de las concentraciones aludiendo a que bajo el lema de apoyo a la ciudad autónoma hay una agenda partidista.
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