Un año más sin Luberri Konpartsa: el veto a GKS se cronifica en Aste Nagusia de Bilbao

Al igual que sucede en Gasteiz, el Movimiento Socialista sigue bloqueado en su intento por entrar en el circuito festivo local. Acusan a la izquierda abertzale de impedir su participación y ni la presión de figuras como Uxue Alberdi, Joseba Sarrionandia, Fermin Muguruza o Itziar Ituño logra desatascar el conflicto.
Luberri Askapeña
Comida popular de Luberri junto a la txosna de Askapeña en 2024.

@BarcenillaLM
@lubarcenilla.bsky.social

22 ago 2026 06:28 | Actualizado: 22 ago 2026 08:11

Luberri sigue otro año más sin un espacio reconocido en la Aste Nagusia de Bilbao. Aunque el colectivo, vinculado al Movimiento Socialista, desarrolla actividades populares durante las fiestas, es gracias a otras comparsas que ceden espacios y comparten la coordinación de comidas, conciertos y poteo. Desde Luberri, se ha señalado que se trata de un “veto políticoimpulsado por la izquierda abertzale. Reclaman su “derecho a participar” con “normalidad” en las fiestas de Bilbao.

Lo que empezó en 2023 como una solicitud de entrada rechazada se ha convertido, tres años después, en una disputa política sobre quién puede formar parte de las fiestas populares y quién tiene la legitimidad para decidirlo. Cabe destacar que esta situación no se da solo en Bilbao, ya que en Gasteiz el Movimiento Socialista denuncia un «veto» similar durante las fiestas de La Blanca.

La situación es un tanto anómala. Desde 2024, Luberri ha intentado formar parte de uno de los colectivos festivos más importantes de Euskal Herria, la federación Bilboko Konpartsak, y desde entonces ha recibido numerosos apoyos para lograrlo. Este año, en junio, 450 artistas firmaron un manifiesto en apoyo a su candidatura. “Mientras se niega este derecho y se impide sistemáticamente la participación de un grupo que cumple todos los requisitos, es difícil hablar de fiestas abiertas, diversas y participativas”, afirman desde Luberri, que ha lanzado una recogida de firmas abierta.

Entre sus apoyos figuran personalidades reconocidas de la cultura vasca como Uxue Alberdi, Fermin Muguruza, Bernardo Atxaga, Itziar Ituño, Joseba Sarrionandia, Toti Martínez de Lezea y Evaristo Páramos, cuyo manifiesto reclama una solución tanto en Bilbao como en Gasteiz, donde GKS y el Sindicato Socialista de Vivienda mantienen un conflicto similar con la Comisión de Txosnas de la capital alavesa desde hace seis años. En 2024 ya han recogido firmas similares con 150 artistas, algunos de los ya mencionados, y este año esa cifra ha ascendido a 450.

Desde Bilboko Konpartsak siempre se ha rechazado categóricamente que se trate de un “veto político” y se ha remarcado el proceso de incorporación a la federación como motivo de la decisión de no admitir a Luberri. La entrada de nuevas comparsas depende de una decisión soberana y de la asamblea de sus miembros, explican, y no admitir a una organización en la federación no equivale a prohibir la participación en los diversos actos, añaden.

Para el Movimiento Socialista, lo que está en juego es tener un espacio propio que le proporcione una importante fuente de ingresos, pero también y casi más importante, un escaparate público que le permita seguir ampliando su base de militancia y apoyo en Euskal Herria.

El motivo por el que Luberri recurre al concepto de “veto político” radica en que entienden que un sector de la izquierda abertzale, con peso en las decisiones de la federación, está bloqueando su incorporación por razones políticas. Y no se trata de un asunto menor, ya que participar durante nueve días en actos festivos que atraen a miles de personas supone, por un lado, una importante fuente de ingresos y, por otro y casi más importante, una vitrina pública para una organización que pretende seguir ampliando su base de militancia y apoyo en Euskal Herria.

El conflicto ha escalado a la política nacional, concretamente gracias a las declaraciones del líder de EH Bildu, Arnaldo Otegi. Hay que aceptar las reglas del juego, cómo trabajar todo el año y acatar el protocolo feminista, indicó ante los medios, refiriéndose a que los militantes del Movimiento Socialista no cumplirían con estos requisitos. Acusaciones “falsas según los militantes comunistas. Otegi también afirmó hace años que los jóvenes de GKS son sectarios y tienen problemas con la pluralidad”. En cualquier caso, tanto los jóvenes de la izquierda abertzale, agrupados en Ernai, como la organización comunista comparten espacios festivos en innumerables pueblos y barrios del territorio vasconavarro —gobernados por el PNV, EH Bildu, UPN, el PSE, Geroa Bai o independientes— sin ningún enfrentamiento. Bilbao y Gasteiz se presentan, por tanto, como dos espacios anómalos dentro de la normalidad.

Luberri no tiene la txosna que a su entender le correspondería, pero no por ello está ausente del espacio festivo del Arenal y sus alrededores. Su situación genera una geografía peculiar durante Aste Nagusia: accede al recinto a través de puertas que le brindan algunas de las comparsas que apoyan su incorporación plena. En 2025 pasó por Triangunea, el espacio de Mekaguen, Sinkuartel y Bizizaleak; organizó actividades en Teilape, compartido por Abante y Txomin Barullo; estuvo en Uribarri y terminó celebrando su propio día en Askapeña. Este año regresará a esta última, ya que el 28 de agosto Askapeña acogerá el Luberri Eguna, con comida popular y conciertos. Luberri estará dentro y fuera del Txosnagune al mismo tiempo: sin espacio propio, pero acogido por muchas de las organizaciones que forman parte de la federación.

Para Luberri, esto no es ninguna broma y desmantela parte de los argumentos de Bilboko Konpartsak. Si se puede colaborar con otros grupos durante todo el año, compartir actividades y participar sin problemas en el ecosistema festivo, resulta difícil explicar la exclusión de la estructura que permite tener txosna propia y participar en igualdad de condiciones en la toma de decisiones. “Todo esto ha servido para demostrar que nuestra participación enriquece las fiestas y que mantenemos una relación de colaboración con numerosas comparsas”, defendió este año el colectivo.

El comienzo de un conflicto político

La historia comenzó a principios de 2023. Luberri, creada poco antes por militantes de GKS, solicitó su ingreso en Bilboko Konpartsak. Según la reconstrucción de los hechos realizada posteriormente por la propia federación, la solicitud siguió los procedimientos internos establecidos y llegó a la asamblea de comparsas. En noviembre de ese año, se decidió no admitir a Luberri. Hasta este punto existe cierto consenso, pero es a partir de este momento cuando comienzan a surgir versiones contradictorias.

Luberri aseguró de inmediato haber cumplido con los requisitos establecidos y atribuyó la negativa a su afiliación política. Su primera denuncia pública fue explícita al responsabilizar a sectores de la izquierda abertzale de impulsar su exclusión y enmarcarla en una estrategia más amplia contra el Movimiento Socialista. Bilboko Konpartsak tardó meses en responder públicamente. Lo hizo en junio de 2024, después de que cerca de 150 músicos, escritores, actores, artistas y otras personalidades del mundo cultural firmaran un manifiesto contra los vetos en Bilbao y Gasteiz.

La respuesta, como suele ocurrir en muchos grupos del movimiento popular que dan su opinión a cuentagotas, marcó una postura que la federación ha mantenido hasta hoy: no hay veto. “La admisión de más miembros a la federación es una decisión soberana de la misma”, afirmaron entonces desde Bilboko Konpartsak. La organización recordó que sus integrantes adoptan una postura individualmente y luego toman la decisión colectivamente en asamblea. Según su relato, tras estudiar la solicitud de Luberri, se decidió que “por el momento” su incorporación no estaba prevista. Un “por el momento” que no cierra la puerta del todo, pero que ha acabado convirtiéndose en algo crónico.

Luberri podía asistir a las actividades abiertas de Bilboko Konpartsak, relacionarse con los demás grupos y luego volver a solicitar su entrada. La federación presentó precisamente esa convivencia cotidiana como la vía para superar las diferencias: conocerse, compartir espacios y trabajar juntos antes de volver a plantear la posibilidad de entrada. Para la federación bilbaina, por tanto, el problema no era la presencia de Luberri en las fiestas, sino su pretensión de convertir una decisión soberana en una exclusión política. “Esto no significa que haya vetos para participar en las fiestas populares”, afirmaron.

En aquel momento, la federación explicó que su función era organizar a las comparsas “en un ambiente agradable y diverso”, no convertirse en “un foco de conflicto político entre sus componentes”. Dado que el Movimiento Socialista, por otro lado, llevaba ya años integrado en los espacios políticos y sociales de la villa, sus militantes ya habían   participado en años anteriores en otras comparsas, requisito indispensable para obtener un espacio propio en El Arenal. Y, según la propia organización comunista, esa colaboración y convivencia entre sus miembros siempre ha sido positiva.

Según Luberri, Bilboko Konpartsak había revisado los criterios de admisión de nuevos grupos y había establecido que una candidatura necesitaba el apoyo de al menos el 75% de las comparsas.

Pero el conflicto persistió. Al inicio del curso siguiente, Luberri solicitó nuevamente su incorporación. La petición se debatió en enero de 2025 y fue rechazada de nuevo. En esta ocasión surgió un nuevo elemento que se convertiría en uno de los principales argumentos del Movimiento Socialista: el procedimiento de votación. Según Luberri, Bilboko Konpartsak había revisado los criterios de admisión de nuevos grupos y había establecido que una candidatura necesitaba el apoyo de al menos el 75% de las comparsas. Como explicaría Luberri, este mecanismo convertía a un nucleo de organizaciones opuestas a su ingreso en una minoría con capacidad efectiva de veto.

“Aunque muchas comparsas apoyaron la entrada de Luberri, decidieron dejarnos fuera de nuevo”, denunciaron los representantes del Movimiento Socialista en mayo de 2025. De acuerdo con su versión, la explicación era paradójica, pues Bilboko Konpartsak reconocía que Luberri compartía los principios básicos de la federación, pero existía desconfianza debido a las quejas públicas surgidas tras la primera exclusión. Luberri se defendió preguntando que si la desconfianza había provocado la denuncia pública de su exclusión, ¿cuál era el argumento para haberles negado la entrada la primera vez?

En agosto, ya en Aste Nagusia, el conflicto volvió a cristalizarse en El Arenal. Jone Moreno e Izaro Astui comparecieron en representación de Luberri, acompañados por militantes comunistas e integrantes de otras comparsas. Recordaron que habían vuelto a presentar la solicitud, que participaban en actividades conjuntas y que contaban con el apoyo de amplios sectores de Bilboko Konpartsak.

Argia Kortabitarte, portavoz de Luberri, resumió la tesis de la comparsa comunista días después. Afirmó que el nuevo umbral impide la incorporación de nuevos grupos aunque cuenten con el apoyo de muchos otros. Para Luberri, el rechazo no responde a incompatibilidades ideológicas, sino a la abierta disputa política que se ha mantenido durante los últimos años entre el Movimiento Socialista y la izquierda abertzale organizada en torno a Sortu.

2026: el conflicto regresa a Arenal.

Tres años después de la primera petición, las posiciones siguen estancadas. Luberri continúa insistiendo. En un mitin frente al teatro Arriaga, aseguraron haber presentado “propuestas concretas” durante meses para desbloquear la situación y promover el diálogo, pero denuncian que tampoco han logrado unirse a Bilboko Konpartsak este año. “La principal razón de este bloqueo es la actitud de la izquierda abertzale”, declaran, acusando a este espacio de haber alimentado la oposición a Luberri desde el principio debido a su vinculación con el Movimiento Socialista.

Por su parte, la federación aún no ha hecho pública una nueva explicación específica comparable a su extenso comunicado de 2024. Su postura pública conocida sigue basándose en tres ideas: autonomía de las comparsas, soberanía de la asamblea y la negativa a equiparar la no admisión con un veto ideológico. El conflicto en torno a esta postura se ha intensificado este año.

La campaña a favor de Luberri tiene su propia canción. Kiliki, Mirua, Maixa y Malakias compusieron el tema de Bada Garaia y decenas de artistas participaron en su videoclip. “¿Quiénes son ellos? ¿Quiénes somos todos?  Los que estamos aquí no os queremos”, dice la segunda estrofa.

Primero fueron 43 artistas que presentaron en Mayo 'Bada Garia, artistas a favor de unas fiestas para todas y todos', sumando cientos de adheresiones. A principios de junio ya eran más de 450. En el Kafe Antzokia, los músicos Javier Jorajuria y Maixa dirigieron públicamente una petición a Bilboko Konpartsak y a Gasteizko Txosnak: sentarse con los grupos excluidos y poner fin a la situación. La campaña incluso tiene su propia canción. Kiliki, Mirua, Maixa y Malakias compusieron el tema Bada Garaia y decenas de artistas participaron en su videoclip. “¿Quiénes son ellos? ¿Quiénes somos todos? Los que estamos aquí no os queremos”, dice la segunda estrofa.

Una canción que no pasó desapercibida para el consejero de Seguridad del Gobierno Vasco, Bingen Zupiria, quien a principios del verano parafraseó un fragmento de la letra de la canción 'Bada Garaia', que en su texto se refiere al hecho de que “cuando miras las plazas de la ciudad, los perros están tranquilos en las calles”. El Consejero de Interior  aseguró que esta era la “advertencia del verano” y predijo “enfrentamientos” entre grupos juveniles, refiriéndose a Ernai y GKS. Unos enfrentamientos que hasta hoy no se han producido.

Euskal Herria
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Mugimendu Sozialista
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