Extremadura
La Extremadura que también sucede: protesta social a las puertas del Teatro de Mérida
El acto institucional de entrega de las Medallas de Extremadura volvió a contar este 7 de septiembre con contestación en la calle. Alrededor de 500 personas se concentraron ante las puertas del Teatro Romano de Mérida tras una marcha iniciada a las 19h en el parque de las Siete Sillas, convocada por la plataforma Colectivos en Lucha.
A su llegada al recinto monumental, la manifestación confluyó con la protesta impulsada por los habitantes de las zonas rurales organizados contra la instalación de macroplantas de biometano. La unión de ambas columnas dejó un momento muy emotivo: las personas asistentes se recibieron con aplausos mutuos y visibilizaron un sentimiento de orgullo compartido por la defensa de su tierra. La movilización conjunta, que agrupa a cerca de 50 entidades sociales, ecologistas y vecinales, hizo visible el malestar ciudadano frente a las políticas de desarrollo basadas en macroproyectos y el abandono de los servicios esenciales.
Tras pancartas con lemas como “Extremadura por la sanidad pública”, “Extremadura tierra de lucha, no de sacrificio” o “No a la planta de biometano”, las manifestantes corearon consignas para exigir un giro radical en las prioridades del Ejecutivo autonómico de María Guardiola. Frente a las proclamas institucionales del Día de la Comunidad, la protesta situó en el centro la defensa de la sanidad, la educación y los recursos naturales de la comarca.
El movimiento social denuncia el colonialismo energético
El manifiesto consensuado por las organizaciones convocantes incide en la proliferación de iniciativas de corte extractivo que “no dejan nada bueno en Extremadura”. Desde la plataforma se alerta sobre el avance de las macroplantas de biometano e instalaciones de biogás, a las que consideran perjudiciales para los núcleos de población colindantes y nulas generadoras de empleo local. Una situación análoga a la de las grandes plantas fotovoltaicas que ocupan suelo agrario en una comunidad que ya exporta el 80% de la energía que produce.
Los colectivos denuncian que la minería a cielo abierto, los centros de datos y las plantas de hidrógeno verde amenazan las reservas hídricas del territorio, al tiempo que censuran la continuidad de la central nuclear de Almaraz. Para las portavocías vecinales, se trata de una prolongación del modelo impuesto por compañías como Iberdrola, Endesa y Naturgy. Frente a estos proyectos de gran escala, demandan una transición ecológica distribuida basada en el autoconsumo y pequeñas plantas comunitarias.
La tabla de reivindicaciones de la plataforma abarca asimismo la urgencia de dotar de personal a la sanidad y la educación públicas, reforzar la atención a la dependencia, atajar la especulación con el alquiler de vivienda y frenar el respaldo a factorías armamentísticas como la de Rheinmetall en Navalmoral de la Mata. A ello sumaron su rechazo a los recortes en cooperación al desarrollo, a la desprotección de las personas migrantes y a la derogación de la Ley de Memoria Histórica y Democrática autonómica.
Críticas de la oposición al Gobierno de María Guardiola
Entre las asistentes a la concentración frente al monumento emeritense estuvo presente Irene de Miguel, portavoz de Unidas por Extremadura, quien respaldó a la ciudadanía movilizada por “un futuro mejor aquí” y expresó su hartazgo ante una región tratada como “tierra de sacrificio”. De Miguel afeó al Ejecutivo autonómico su política fiscal, reprochando que se perdonen impuestos al sector eléctrico mientras las prestaciones públicas sufren carencias estructurales, y criticó que las autoridades ingresaran al recinto “por la puerta de atrás” para esquivar la concentración ciudadana.
La portavoz parlamentaria cargó también con dureza contra la postura de la Junta de Extremadura respecto a la acogida de menores migrantes procedentes de Ceuta. De Miguel calificó al gobierno regional de “fariseo”, “cínico” y carente de humanidad por acudir a los actos litúrgicos en Guadalupe mientras, según afirmó, incumple el deber de solidaridad institucional con quienes atraviesan situaciones de desamparo.
Pese a sus críticas a la gestión de la Junta, De Miguel dedicó palabras de reconocimiento a las personalidades y entidades galardonadas este año con la Medalla de Extremadura —José María Núñez, Guillermo Gracia, Pedro Porro y el Museo Nacional de Arte Romano—, a quienes definió como referentes colectivos de la región. La representante política zanjó su intervención reivindicando la necesidad de organización popular para construir un modelo de tierra digno y con futuro.
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