Granada
Las jornadas de memoria histórica de Víznar homenajean a través del arte a las mujeres represaliadas
Las III Jornadas de Memoria Histórica y Democrática de Víznar, celebradas del 12 al 14 de junio, han consolidado a este municipio granadino como uno de los principales espacios de reflexión sobre la represión franquista. En el Barranco de la localidad fueron ejecutadas un número de víctimas aún no determinado por los historiadores, pero que podría situarse entre las 2.500 y 3.000 personas a partir de julio de 1936, basándose en el registro de los cementerios, del Gobierno Civil y las partidas de juicios sumarísimos.
En el marco de la conmemoración del Día de la Memoria Histórica y Democrática, que se celebra cada 14 de junio en España, la cita ha puesto este año el foco en las mujeres ejecutadas y enterradas en las fosas del barranco, combinando investigación académica, arte contemporáneo, teatro y participación juvenil.
El escenario principal ha sido 'La Colonia', el enclave situado junto al barranco donde se localizan las fosas y donde tuvieron lugar numerosas ejecuciones durante la Guerra Civil y la posguerra. Recientemente municipalizado, cargado de simbolismo y próximo a convertirse en un futuro centro de interpretación, el espacio se ha transformado durante tres días en un lugar de encuentro entre memoria, conocimiento y creación artística.
Las jornadas arrancaron con la exposición fotográfica Imágenes y experiencias de las fosas comunes de Granada, realizada por Francisco de Asís Carrión Jiménez, sociólogo del equipo Universidad y Memoria de la Universidad de Granada. A través de fotografías tomadas con cámaras de distintas épocas, desde la década de 1940 hasta la actualidad, la muestra propone una reflexión sobre los vínculos entre pasado, presente y futuro en los escenarios de la represión franquista de la provincia.
La programación incluyó asimismo la intervención de la decana de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada, Teresa Ortega López, que presentó su libro Hasta aquí hemos llegado. Una historia del antifeminismo en España, así como una charla coordinada por Isabel Alonso Dávila sobre la memoria de los estudiantes antifranquistas de la Universidad de Granada.
Arte y naturaleza: un lenguaje nuevo para la memoria histórica
Para la concejala de Cultura de Víznar, María Ortega, el objetivo principal de estas jornadas ha sido la de difundir los avances de las investigaciones desarrolladas por el equipo multidisciplinar de la Universidad de Granada coordinado por Francisco Carrión, quien presentó durante el encuentro el balance de los trabajos realizados en el barranco por su equipo y las perspectivas de futuro.
Las jornadas, nos cuenta la concejala, fueron impulsadas hace tres años por la asociación de mujeres feministas de Víznar y la iniciativa ha terminado consolidándose como un proyecto compartido por el movimiento asociativo, el Ayuntamiento y la Universidad de Granada. En esta tercera edición, el protagonismo ha recaído especialmente en las cerca de cuarenta mujeres exhumadas en el barranco.
Uno de los elementos más destacados ha sido la incorporación del arte contemporáneo como herramienta para acercar la memoria a nuevas generaciones. A través del proyecto CRAC (Cultura Rural y Arte Contemporáneo), estudiantes de Bellas Artes de la Universidad de Granada realizaron intervenciones efímeras en La Colonia tras un proceso de investigación sobre el territorio y su significado histórico. “A través del arte conseguimos expresar cosas a las que no llegamos con las charlas”, explica la concejala. El objetivo, añade, es acercar la memoria histórica a la juventud y contar con su participación mediante lenguajes con los que se identifica y favorecer así el relevo generacional en la transmisión de la memoria democrática “y evitar que caiga en el olvido”.
Dirigido por la profesora Pilar Soto Sánchez, el proyecto CRAC propone utilizar el arte contemporáneo para reflexionar sobre la memoria histórica y homenajear a las víctimas de la Guerra Civil y la represión franquista. El foco principal de sus instalaciones ha sido la visibilización de la pérdida de tantas vidas de personas que lucharon por la democracia, la cultura, la libertad de expresión y los derechos de la mujer.
La edición de 2026 ha prestado especial atención a las mujeres asesinadas y localizadas en las fosas de Víznar, muchas de ellas sindicalistas y defensoras de derechos sociales. Para María, la intervención del proyecto en la Colonia que se encuentra en pleno parque natural “logra mezclar arte y naturaleza, y nos parece una iniciativa que puede ser muy interesante”.
Víznar dedica una plaza a Agustina González López, 'La zapatera'
Víznar dedicó una parte muy importante de las jornadas a Agustina González López, conocida como “la Zapatera”, escritora, artista y política feminista granadina. Su biógrafa, Enriqueta Barranco, la definió una vez más como “una mujer extraordinariamente moderna y adelantada a su tiempo, incomprendida en una sociedad que no estaba preparada para aceptar su libertad intelectual y personal”.
El homenaje incluyó la representación de El Monigote, obra de José Moreno Arenas inspirada en la relación entre Agustina González López y los personajes femeninos creados por Federico García Lorca. La pieza explora las tensiones entre libertad y convención social a través del diálogo imaginario entre Agustina y Amelia, una de las hijas de Bernarda Alba.
“Agradezco el interés para que la memoria de Agustina perdure en Víznar y espero sirva de modelo para conservar la memoria de mujeres sepultadas por la historia y por la sublevación militar de 1936 en otras ciudades y pueblos”, Enriqueta Barranco.
Las jornadas sirvieron además para inaugurar una plaza dedicada a Agustina González López en un barrio del pueblo donde las calles llevaban hasta ahora nombres de poetas vinculados a la Generación del 27. Enriqueta Barranco celebró este homenaje a Agustina agradeciendo a la corporación del municipio el interés para que “la memoria de Agustina perdure en Víznar y sirva para que este modelo de conservación de la memoria de mujeres sepultadas por la historia y por la sublevación militar de 1936 se transmita a otras ciudades y pueblos”.
Enriqueta comentó a El Salto Diario que es algo que se tendría que hacer también en Granada, “que es la ciudad donde nació; su familia era propietaria de muchas casas entre la plaza Bib-Rambla y la calle Mesones y desarrollaron allí sus vidas y profesiones”. Señala que, aunque hay algunas evidencias que muestran que Agustina es una de las mujeres exhumadas en Viznar, la falta de muestras de ADN de familiares directos ha impedido hasta ahora una identificación científica rotunda.
Las mujeres de las fosas de Víznar
Uno de los aportes más relevantes llegó de la mano de la investigadora Silvia González, que presentó los resultados de cuatro años de trabajo documental realizado con José Peña y Agustín Linares sobre las mujeres asesinadas en Viznar. Su investigación cuestiona la imagen simplificada que las identificaba mayoritariamente como costureras. Los datos recabados por su equipo muestran una realidad más variada: trabajadoras domésticas, sirvientas, vendedoras; mujeres que desempeñaban un papel fundamental en la economía familiar. “Para mí, estas no son las fosas de las costureras, sino las fosas de las trabajadoras”, señala Silvia.
El estudio también revela aspectos significativos sobre sus trayectorias vitales. Veintinueve de las mujeres identificadas, nos cuenta Silvia, procedían de la ciudad de Granada, mientras que otras llegaron desde distintos puntos de la provincia en busca de trabajo, reflejando procesos migratorios de la época y que “Ellas vienen a trabajar para sacar adelante a las familias como los hombres”. También destaca el hecho de que fueran casi mitad de solteras y casadas, independientemente de sus edades, “La investigación nos habla de perfiles de mujeres que tenían claro que debían luchar por su futuro”, añade.
“La investigación de las mujeres ejecutadas en Víznar nos habla de mujeres trabajadoras que tenían claro que debían luchar por su futuro”, Silvia González, investigadora.
La investigadora identifica tres grandes perfiles entre las víctimas. El primero corresponde a mujeres con implicación política directa, como Concha Pertíñez Tabasco, presidenta de la Agrupación Socialista Femenina de Santa Fe, o Carmen Acuña. El segundo engloba los casos de represión por sustitución, mujeres asesinadas para castigar a familiares varones huidos o perseguidos, como Eloísa Martín Canal o Ramona Carrillo Campo. El tercero refleja represalias por acciones de resistencia popular, como la protagonizada por Josefa López Gómez, conocida como “Pepa la Boquerona”, que participó junto a sus hijos en la construcción de barricadas en el Albaicín.
La mayoría fueron víctimas de procesos judiciales irregulares o, directamente, de ejecuciones extrajudiciales. Silvia compartió los datos recientemente descubiertos de la última de las mujeres en la llamada 'Fosa de las costureras' ejecutadas en el Barranco de Víznar: Adoración Muñoz Maya, de 51 años, nacida en Fuente Vaqueros y vecina de Escóznar en Íllora, madre de nueve hijos y la mayor de la fosa. La más joven era Eloísa Martín Canal, con sólo 19 años.
La juventud toma el relevo
El relevo generacional también se ha desarrollado en las charlas de las jornadas con la intervención de la divulgadora histórica Josephine Table sobre Jóvenes, memoria y neofranquismo cultural y con la presentación del proyecto Aulas de Memoria y Disidencias, por parte de la alumna Erika Hurtado Martínez del IES Montes Orientales.
El centro educativo desarrolla desde hace seis años, diversas actividades, investigaciones y proyectos sobre memoria democrática y derechos humanos, centrados en la investigación, identificación, reconocimiento y dignificación de las víctimas de su comarca que sufrieron cualquier tipo de violencia y represión física y/o política, deshumanización y vulneración de los derechos humanos más básicos por parte de la dictadura franquista. Además de participar en numerosos eventos, jornadas y cursos relacionados con la memoria en Educación, cuenta con una materia optativa propia sobre memoria democrática y un rincón de libros con memoria en su biblioteca.
Erika nos explica que investigan utilizando fuentes oficiales. Y con el tiempo han recibido incluso testimonios orales de familiares que acuden al centro a contar sus historias. Entre las iniciativas realizadas por el alumnado destacan la creación de placas conmemorativas mediante impresión 3D, inspiradas en las Stolpersteine europeas, para recordar a tres vecinos deportados al campo de concentración nazi de Mauthausen-Gusen; así como la elaboración de murales dedicados a episodios como La Desbandá, la actividad de los maquis o la represión sufrida por mujeres y mujeres gitanas.
Para Erika, conocer la historia de quienes les precedieron es fundamental para comprender el presente. La joven entiende la memoria como una herencia colectiva que se transmite de generación en generación. “Es la historia de tu familia y creo que hay que tenerla presente. Nuestros abuelos aprendieron de nuestros bisabuelos, ellos de nuestros tatarabuelos, y así se va formando una cadena”, reflexiona.
“La memoria histórica es la historia de tu familia y creo que hay que tenerla presente. Nuestros abuelos aprendieron de nuestros bisabuelos, ellos de nuestros tatarabuelos, y así se va formando una cadena”, Erika Hurtado.
La estudiante ilustra esa conexión con su propia experiencia familiar. “Yo no llegué a conocer a mi abuelo materno, pero mi madre siempre me decía que me parecía mucho a él. Al final, aunque no lo hayas conocido, sigue formando parte de quién eres”, explica. Para la estudiante de primero de bachillerato, la memoria también permite valorar las conquistas sociales alcanzadas por generaciones anteriores. “Si una mujer hace 90 años no se hubiese manifestado por los derechos de las mujeres, yo no podría estar estudiando”, subraya.
Granada
Imágenes y experiencias en las fosas de Granada
Memoria histórica
El homenaje a Agustina González, la zapatera de los prodigios, 87 años después de su asesinato
Memoria histórica
Los restos de Eloísa Martín Canal, granadina de 19 años ejecutada en 1936, vuelven con su familia
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