El movimiento universitario por Palestina denuncia que la UC3M promociona cursos de formación de Palantir

La Universidad ha anunciado a través de su plataforma de Orientación y Empleo un convenio de prácticas que se desarrollaría en la Fundación Vass junto a Palantir Foundry & AIP “para el desarrollo de proyectos de datos, inteligencia artificial y software operativo”.
Estudiantes Universidad Carlos III
Aspecto de una clase en la Universidad Carlos II de Madrid

Palantir, la empresa de vigilancia digital fundada por Peter Thiel tiene hoy un objetivo claro: el reclutamiento de jóvenes para engrosar sus filas con nuevos talentos. La empresa propietaria del software responsable de los ataques como los perpetrados en la escuela de niñas de Minab (Irán) lleva tiempo publicitándose con total libertad en universidades estadounidenses como la Universidad de Pensilvania, la Universidad de Cornell y el Instituto Tecnológico de Georgia (entre otras) ofreciendo las “bondades” de sus prácticas curriculares y programas de becas. Algunos de estos centros de educación superior expulsaron años atrás a algunas empresas armamentísticas que, como Palantir, mantenían vínculos estrechos no sólo con los actores del genocidio palestino sino con el ICE y el Ejército de EEUU.

“Creemos en el poder y la capacidad de acción de los jóvenes estadounidenses para dar respuesta a nuestros problemas más difíciles, creemos que quienes tienen mayor aptitud merecen retos, no un plan de estudios preestablecido, capacidad de acción, no solo un título”, reza la web de Meritocracy Fellowship, uno de los programas de prácticas que Palantir promueve en Estados Unidos para adolescentes. Al otro lado del Atlántico, la compañía de Thiel y Alex Karp (este último considerado por la revista Time como una de las 100 figuras influyentes en IA en el mundo) ha logrado hacerse un hueco en una de las universidades públicas españolas más conocidas: la Universidad Carlos III ha hecho público a través de su plataforma de Orientación y Empleo un convenio de prácticas entre la Fundación Vass y Palantir Foundry AIP para el desarrollo de proyectos de datos, inteligencia artificial y software operativo. “Un programa diseñado para captar talento y acelerar tu incorporación a proyectos reales de datos e IA”, ha anunciado la universidad madrileña en sus redes sociales.

El acuerdo de formación de 200 horas, llamado Graduate Program, se desarrollará del 11 de septiembre al 6 de noviembre en formato híbrido, aunque todavía se desconoce quien impartirá las sesiones. En la misma oferta, la universidad presume de que la empresa tecnológica es proveedora habitual del Gobierno de los EEUU, con “un valor de mercado superior a los 300.000 millones de dólares”, como gancho para atraer a estudiantes con interés en este sector.

En la descripción aseguran proporcionar formación en habilidades como “entrenar en tecnología usada en sectores de misión crítica, alinear perfiles técnicos distintos sobre un mismo lenguaje de solución y modelado de datos sobre fuentes heterogéneas y el manejo de IA integrada”. Como revela un artículo de Al-Jazeera, tras acordar en enero de 2024 una alianza estratégica con el Ministerio de Defensa hebreo, Palantir se ha mostrado igualmente fundamental para el desarrollo de la ocupación en Cisjordania, hasta el punto de haber reclutado a veteranos de la Unidad 8200, el cuerpo de inteligencia cibernética de Israel.

Palantir es una de las empresas que figuran en el Informe Albanese, que recoge el nombre de aquellas empresas que se han beneficiado económicamente “de la ocupación ilegal, el apartheid y, ahora, el genocidio”. El texto de la relatora de Naciones Unidas en los Territorios Palestinos Ocupados evidencia que “existen motivos razonables para creer que Palantir ha proporcionado tecnología de vigilancia policial predictiva automática, infraestructura de defensa esencial para la construcción y el despliegue rápidos y a gran escala de software militar”, así como su plataforma de inteligencia artificial, “que permite la integración en tiempo real de datos del campo de batalla para la toma de decisiones automatizada”.

En España, el Ministerio de Defensa firmó un contrato de más de 16 millones de euros en octubre de 2023 con Palantir Technologies Spain S.L. para una “solución de fusión y análisis de inteligencia”

Tanto la ONU como organizaciones por la defensa de los derechos humanos como Amnistía Internacional han demostrado y condenado en múltiples ocasiones que la tecnología de Palantir ha sido empleada por el ente sionista para seleccionar objetivos y vigilar a la población palestina. Pero también, según esta última organización, ha sido de gran utilidad a la hora de reprimir las protestas propalestinas en Estados Unidos.

Lejos de negar estos supuestos, la propia compañía dejó claras sus pretensiones en el llamado Manifiesto Palantir, difundido el pasado mes de abril en la red social X. En él recoge a lo largo de 22 puntos las líneas ideológicas de la compañía, en consonancia con las controvertidas posturas anarcocapitalistas de Thiel y Karp. Algunos de estos puntos hacen referencia al desarrollo de armas basadas en la inteligencia artificial y al deber “moral” de las empresas tecnológicas de Silicon Valley a la hora de participar en la defensa nacional.

En España, el Ministerio de Defensa firmó un contrato de más de 16 millones de euros en octubre de 2023 con Palantir Technologies Spain S.L. para una “solución de fusión y análisis de inteligencia” para los próximos tres años. Aquella contratación para proporcionar un potente software de inteligencia militar conocido como Gotham se llevó a cabo de forma opaca y “sin publicidad”.

Este mes, sin embargo, varias informaciones periodísticas señalaban que el Gobierno de Pedro Sánchez habría dado órdenes de no firmar nuevos contratos con Palantir, una prohibición que recaía sobre las compañías controladas por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), como Indra, Telefónica o Correos. La norma carece no obstante de efecto sobre las contrataciones, colaboraciones o promociones que tengan lugar en el seno de las universidades públicas.

El auge de las empresas privadas en los centros de educación superior

Ante el polémico anuncio de la UC3M, la respuesta del movimiento universitario propalestino no ha tardado en manifestarse. Buena parte del alumnado atribuye la promoción de empresas como Palantir y otras también ligadas a la industria armanentística a un contexto creciente de dependencia de los centros de enseñanza superior hacia empresas privadas. Desde que Isabel Díaz Ayuso (Partido Popular) llegó al ejecutivo de la Comunidad de Madrid, la presencia de compañías privadas y bancos en los consejos sociales de las universidades ha ido in crescendo.

“La situación sangrante de las universidades públicas madrileñas es la que ha posibilitado esta colaboración así como otras como el proyecto Bluetools en la UAM, que ha destinado 600.000€ al Instituto Tecnológico de Israel, o la alianza estratégica de la misma UC3M con Airbus, empresa española que colabora activamente con el aparato militar israelí”, denunciaban recientemente a través de un comunicado los miembros de Acampada x Palestina Madrid, que ha exigido la retirada de inmediato del anuncio y de toda forma de colaboración con la empresa de software.

De este modo, la cooperación con entidades conniventes con el aparato istaelí no puede desligarse del contexto de privatización que aqueja a la educación pública madrileña. Tampoco puede desconsiderar en este sentido la "asfixia presupuestaria” de la misma, que “conduce a ponerla al servicio de las agendas de empresarios y oligarcas” a través de mecanismos como la llamada financiación por objetivos, señalan.

Nekane Medrano, secretaria autonómica del Frente de Estudiantes, explica el interés de Palantir en filtrarse en el tejido universitario internacional: “No solamente buscan gente formada que luego se pueda incorporar a sus filas como mano de obra, sino que además pueda investigar para ellos. Estamos viendo cómo precisamente estas universidades no solamente tienen convenios de prácticas y de formación con este tipo de empresas, sino que muchas veces también la propia investigación que se financia viene de la industria de la guerra”, determina en conversación con este medio.

Empresas de software militar en pleno rearme europeo

Mientras los recursos técnicos para la investigación científica y tecnológica en los campus brillan cada vez más por su ausencia a causa del grave déficit financiero, los rectores ponen la alfombra roja a estas entidades externas como garantía de formación de calidad en el terreno de la ciencia: “Estamos viendo cómo se caen los techos, no tenemos materiales en los laboratorios, utilizamos microscopios de hace 50 años, se recortan las salidas de campo etc, sin embargo parece que la solución es que investiguemos en empresas como Palantir”, subraya Nekane sobre la promoción poco ética de este tipo de entidades en los campus.

La lucha de las estudiantes antisionistas puso de relieve que compañías como Elbit Systems o Israel Aerospace Industries recibían “cuantiosas subvenciones" gracias al programa Horizon Europe

En un contexto donde el rearme europeo forma parte de la agenda comunitaria y en el que las guerras imperialistas no hacen más que sucederse en distintos escenarios (también en el Sáhara Occidental, Cuba y otros territorios además de Palestina), también crece la alianza entre el sector universitario y las entidades dedicadas al software de guerra. Ya lo expresaron cuando, meses atrás, surgió la iniciativa internacional Israel out of Horizon Europe, liderada por seis redes de universidades del marco europeo. En aquel momento la juventud organizada ya puso de relieve cómo empresas israelíes involucradas tanto en el genocidio en Gaza como en la ocupación recibían activamente fondos por parte de este proyecto de investigación de la UE.


La lucha de las estudiantes antisionistas puso de relieve que compañías como Elbit Systems o Israel Aerospace Industries, principales suministradoras de armas del ejército israelí, recibían “cuantiosas subvenciones gracias a este programa” presupuestado en 95 mil millones de euros. En esta ocasión, Siohab Williams, miembro de la Acampada por Palestina Madrid y de la Red de Solidaridad con los Prisioneros Palestinos Samidoun, infiere que Palantir dispone de datos también procedentes de las redes sociales “para buscar a gente sospechosa de terrorismo” ya que “tienen acceso a todos esos datos privados de millones de personas”.

Muchos de estos datos provienen del propio gobierno de EEUU, ya que colabora desde hace años con la Administración Trump, concretamente con el Departamento de Seguridad Nacional. De hecho, Thiel fue uno de los principales donantes de la campaña presidencial del republicano en 2016, así como la campaña de JD Vance en el Senado en 2022. La maquinaria de deportación del ICE y la vigilancia nacional necesita de las herramientas predictivas de macrodatos de Palantir para funcionar. Como señalan varias investigaciones, Palantir ha ganado 1.8 mil millones de dólares ayudando al ICE a deportar a personas migrantes, refugiadas y solicitantes de asilo a través del uso del sistema Immigration OS. También han utilizado el software avanzado de Palantir organismos como la CIA, el FBI (Oficina Federal de Investigaciones) y la NSA (Agencia Nacional de Seguridad), como ya desveló la BBC.

Para Pablo (que prefiere no dar su nombre real para este artículo), miembro de la Red Universitaria por Palestina, la relación de algunas universidades con empresas involucradas con el genocidio no es una cuestión lateral ni anecdótica, sino “absolutamente estructural”.

“Las universidades están totalmente tecnologizadas, ya sabemos que también están activos los programas de datos de Ex Libris (empresa israelí que provee de tecnología a muchas bibliotecas). El caso de Palantir ahora es muy llamativo, pero IBM y Microsoft también lo son y han estado ofreciendo servidores de datos durante el genocidio de Israel”, cuenta a este medio. A su parecer, para conseguir la rendición de cuentas por parte de las universidades en sus vínculos con este tipo de empresas sería necesaria la Inclusión de una declaración de responsable en las contrataciones públicas.

“Hay ya universidades que están incluyendo una cláusula específica de adecuación a todo este entramado de derechos humanos y leyes internacionales en las compras que se hacen como universidad, como ocurre en la Universitat de València”. En esta institución académica “se incluyen tres párrafos donde se hace mención a la adecuación y el cumplimiento de los derechos humanos en los contratos de compra. Entonces, eso ya implica una declaración firmada de adecuación a ese marco legal en relación a la empresa que va a proveer de cierto material a la universidad, para que quede constancia escrita de ello”, destaca el activista.

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