Radioteatro y la transformación social: la ficción sonora al servicio de la memoria colectiva de las mujeres

A lo largo de la historia estas creaciones radiofónicas han logrado empoderar a colectividades enteras de mujeres y disidencias al permitirles narrar con voz propia sus historias de resistencia a través de la imaginación.
Territorio doméstico radionovela
Las mujeres de Territorio Doméstico han utilizado el teatro y la radio para contar sus historias de vida. Su radionovela “Querían brazos y llegaron personas”, la estrenaron en noviembre de 2020. Foto: Pandora Mirabilia.

El 30 de octubre de 1938, la emisión de un programa radiofónico en la cadena norteamericana CBS sobre una inminente invasión extraterrestre causó una tormenta de pánico entre miles de ciudadanos. Aunque no se trataba de un noticiario al uso sino de una radioficción en la que el actor Orson Welles adaptaba a través de su voz la célebre novela de La Guerra de los mundos de H.G. Wells, la mayoría no dio cuenta del carácter irreal de aquellos hechos apocalípticos que se narraban. Por el contrario, la obra de ciencia-ficción, tomada cierta, relataba la llegada de naves marcianas desde el espacio exterior para destruir el planeta con gases lacrimógenos y armas biológicas varias. La alarma social consecuente fue inevitable, en un momento en que los mensajes vertidos por medios como la radio y la prensa equivalían a verdades incontestables. Desde entonces, y especialmente durante los años 60 en España o los 70 en Latinoamérica, las muestras de ficción radiofónica han ido sucediéndose con gran éxito en todo el mundo.

La representación dramática a través del medio sonoro, es decir, en ausencia de elementos escénicos y corporales como ocurre en el teatro tradicional, ha revelado sus múltiples capacidades transformadoras a lo largo del tiempo: dar a conocer hechos del pasado que de otra manera habrían pasado inadvertidos, proyectar utopías desde la imaginación, hacer un ejercicio de memoria rescatando ciertos episodios soterrados de la historia o, en muchos casos, dar voz a identidades subalternizadas. Por esta última cuestión el radioteatro ha servido desde hace décadas como herramienta de empoderamiento colectivo en contextos de transformación feminista. Ocurrió, por ejemplo, cuando en 1949, en plena posguerra española, se retransmitió Las Troyanas de Eurípides en Radio Madrid como forma de denuncia social contra los estragos de la guerra y las represalias que sufren las mujeres en estos escenarios. La adaptación radiofónica de clásicos como las tragedias Antígona, Medea o Los Persas, obras íntimamente conectadas con debates de género actuales, también ha servido para sembrar conciencia social sobre los derechos de las mujeres.

Pero desde hace tiempo las experiencias de dramaturgia radiofónica han desbordado con creces la simple adaptación de obras universales al medio sonoro. Las historias cotidianas sobre el presente de distintas comunidades también han encontrado un hueco mediante este tipo de narraciones, como atestigua, por ejemplo, Querían brazos y llegamos personas. Esta radionovela del colectivo de trabajadoras del hogar Territorio Doméstico, trasladó al público en enero de 2020 las vicisitudes que han habido de sortear tras su llegada a España las mujeres migrantes que integran este grupo: abusos laborales, violencia institucional racista en las fronteras, la lucha interminable por los papeles o el duelo migratorio. El guion lo realizaron de forma colectiva en varios talleres de escritura creativa y poder representarlo actuó como una suerte de catarsis para las intérpretes amateur.

“... salimos de nuestras patrias para ganarnos la vida y normalmente todo esto no se tiene en consideración. Así que poder sacar esta radionovela ha sido muy sanador en ese sentido”: Iris, extrabajadora de los cuidados

A Iris, ex trabajadora de los cuidados del hogar hondureña, quien participó en la radionovela cuando todavía no tenía una situación regularizada, el proyecto le permitió poner en valor la realidad de su profesión profundamente feminizada. Fue también una válvula de escape en los momentos de mayor presión laboral. “Estamos siempre devastadas, son largas horas de trabajo y a penas obtenemos reconocimiento, salimos de nuestras patrias para ganarnos la vida y normalmente todo esto no se tiene en consideración. Así que poder sacar esta radionovela ha sido muy sanador en ese sentido”, confiesa en diálogo con El Salto. A su compañera Sara, trabajadora de hogar interna migrada desde Ecuador, el proyecto le ayudó a combatir la sensación de soledad.

“En lo personal me aportó mucha alegría y fuerza para seguir reivindicando derechos ya que ahí muchas nos dimos cuenta de que todas habíamos pasado por procesos muy fuertes y duros, desde el trato que habíamos recibido en las casas donde trabajamos hasta temas como los vínculos con las familias en nuestros países de origen”, cuenta. Añaden que contar abusos laborales desde el radioteatro, partiendo de historias ficticias para trasladar hechos reales y vigentes perseguía una máxima que se ha sostenido durante años en la asociación: pelear derechos sin caer en un discurso victimista o autocomplaciente.

En la Radio Ágora Sol, una emisora libre nacida fruto del 15M, el podcast feminista Sangre Fucsia ha gestado varias ficciones sonoras en los últimos años, entre las que destacaron Las hijas de Egalia, basada en una novela publicada en 1977 en Noruega: el guion fue elaborado de forma totalmente autogestionada y la trama se sitúa en un universo narrativo alternativo donde el poder emana de las mujeres y los roles de género están invertidos en todas las capas de la sociedad. Esta atípica jerarquía de género acaba germinando en la organización del “movimiento masculinista” que equivaldría al feminista actual dentro de su universo narrativo. Durante 17 episodios de entre 5 y 8 minutos cada uno, uno por cada capítulo de la novela original, la pieza de teatro radiofónico logró una gran difusión y consiguió plantear las distintas formas de opresión que subyacen de la subordinación de las mujeres cuando se les obstaculiza ocupar el espacio público.

En un momento de máxima saturación informativa en la era de las redes sociales, este género radiofónico que abre las puertas a la imaginación y a la creatividad ha logrado convertirse en un oasis de escucha meditada. Lejos de haber caído en desgracia tras emerger formatos de consumo más efímero como los reels o tik toks, el teatro sonoro se ha revelado imprescindible. Al igual que sucedió con los audiolibros, subsiste un público que busca precisamente un consumo más sosegado y de cocción lenta de relatos.

Así lo considera Fernando Travesí, escritor y dramaturgo español cuya radioficción Ilusiones Rotas obtuvo el Premio Nacional de Teatro Calderón de la Barca en el año 2001 tras emitirse en la radio comunitaria de Leganés El Candil. Travesí trabaja actualmente en el Centro Internacional para la Justicia Transicional (ICTJ por sus siglas en inglés), una organización internacional especializada en acompañar a sociedades a enfrentarse al legado de violaciones masivas de derechos humanos, por lo que en su caso radioteatro y justicia social han ido siempre de la mano.

“El radioteatro da la posibilidad de un diálogo con el oyente, a través de la historia uno va reflexionando y construyendo su propia opinión. Hay un sector del público que agradece tener un espacio tranquilo y reflexivo”

“El radioteatro da la posibilidad de un diálogo con el oyente, a través de la historia uno va reflexionando y construyendo su propia opinión. Creo que hay un sector del público que agradece tener un espacio tranquilo y reflexivo en ese sentido porque el público ha ido también fragmentando su atención”, infiere. Además, suscribe que desde la creación artística es posible hacer un ejercicio de reivindicación social y de memorialización activa. “Al trabajar en países en conflicto he visto como el radioteatro sirve también como un acto de memoria colectiva y de denuncia sobre hechos que han ocurrido en el pasado y que no quieren que se olviden”, añade.

Memoria feminista y reparación histórica

Este componente restaurativo ha motivado la generación de múltiples radionovelas, pero una que ha resultado especialmente sanadora para sus protagonistas es Entrevista con la Vampira. Fue emitida hace dos años desde la pinteña Radio Xata y en ella participaron mujeres mayores jubiladas con ganas de formar parte de un proyecto radiofónico no profesional. El programa consistía en “invocar a mujeres feministas célebres” de la historia para poner sobre la mesa cuestiones de actualidad vinculadas a la igualdad de género. “Una de ellas realizó un guion adaptado de la obra El Indulto de Emilia Pardo Barzán, una novela que narra la violencia machista sufrida por una mujer, cuya suegra es asesinada. A él le inculpan y entonces va a la cárcel pero ella teme que este hombre vuelva y la mate a ella, igual que ha matado antes. Al final muere de un infarto antes de que el agresor llegue a hacerle nada”, describe Olga, integrante de esta radio comunitaria de la Unión de Radios Libres y Comunitarias de Madrid, sobre uno de los episodios de esta radioficción feminista.

La adaptación de ciertas obras consideradas universales como las de Pardo Bazán y muchas otras autoras al medio sonoro ha servido históricamente para alcanzar la catarsis colectiva. María del Carmen González, catedrática de Filología Clásica en la Universidad Autónoma de Madrid, subraya en esta línea que hay textos como las tragedias de Sófocles, que aluden a grandes conflictos del ser humano y por tanto verlas representadas hoy en día permite reflexionar sobre cuestiones vigentes a lo largo de los tiempos, como el horror de las guerras o los feminicidios. “Por tanto, como lo que se narra nos toca como sociedad, cada uno saca sus conclusiones sobre lo que escucha, por eso tiene un gran poder de transformación”, determina González.

Las mujeres que interpretaron la obra de Pardo Bazán vivieron con asombro todo el proceso de creación: “A través de lo colectivo crearon una red orgánica entre ellas, después de hablar mientras realizaban la interpretación se dieron cuenta de que no todo lo que veían en sus maridos era tan bonito como creían y al final tuvo un impacto inmenso en su visión de la violencia y en las relaciones con los hombres. Muchas de ellas no sabían lo que era el maltrato pero se vieron reflejadas en situaciones concretas”, explica Olga.

“Por tanto, como lo que se narra nos toca como sociedad, cada uno saca sus conclusiones sobre lo que escucha, por eso tiene un gran poder de transformación”: María del Carmen González, catedrática de la UAM

Las radionovelas pensadas para el público femenino que vieron la luz durante los años 50 y 60 seguían una lógica totalmente distinta a las actuales. Es el caso de series radiofónicas de teatro tan míticas como Ama Rosa, destinada a un público muy concreto como eran las amas de casa del régimen en pleno tardofranquismo. En estas emisiones imperaban sesgos como la dulcificación del adulterio o la escenificación banalizada de la violencia machista en el seno del matrimonio.

“En un país donde había una dictadura nacionalcatólica y no existían las libertades civiles, en la radio de ficción reinaban las temáticas amorosas, los temas de sentimentaloides, etcétera.”, explica a este medio Alejandro Blanco Vallejo, miembro de Color Comunitaria, una emisora autogestionada ubicada en el barrio periférico de Palma-Palmilla, en Málaga. Ahí crearon un grupo de radioteatro popular denominado La Bicicleta Atómica con el fin de empoderar a la vecindad y hacerla partícipe de la creación artística a través de la radio. En algunas obras que llevaron a cabo, como El mercado de las propuestas, trataban temas vinculados con iniciativas del vecindario para mejorar el barrio en clave surrealista, mientras que en otras han abordado asuntos como la huella ecológica en el consumo de alimentos en las grandes superficies.

Con la mirada igualmente puesta en la historia de las mujeres trabajadoras del extrarradio andaluz nació en 2022 en esta emisora La revuelta de las faeneras, una radioficción que traslada las movilizaciones de estas trabajadoras de la industria manufacturera andaluza en los años de la Primera Guerra Mundial contra el aumento del precio del pan. Aquellas jornadas de protesta fueron sofocadas con una dura represión por parte de quienes no toleraban que las mujeres estuvieran ocupando el espacio público y clamando por vidas dignas en lugar de permanecer en casa al cuidado de sus criaturas.

“El objetivo de esto no es solo entretener, sino es explicar unos hechos históricos y que la gente saque las conclusiones”, destaca Alejandro Blanco de Color Comunitaria, radio comunitaria que ha ganado un Premio Ondas

“El objetivo de esto no es solo entretener, sino es explicar unos hechos históricos y que la gente saque las conclusiones, usemos también la emoción para cuestiones relacionadas con la comprensión de nuestra historia” destaca Blanco. Además, “demostramos que tenemos capacidades para ayudar al conjunto de la sociedad malagueña a entenderse a sí misma, a entender su pasado, por tanto a comprender también su presente y esto me parece muy interesante en términos de lucha contra el estigma que desgraciadamente rodea al barrio”.

Una voz propia para las mujeres periféricas del sur

Una experiencia similar de radioteatro como vehículo para la transformación social feminista en las periferias se llevó a cabo en Sevilla durante la emisión del programa Reporteras de buen rollo en el Polígono Sur, un área fuertemente azotada por la dejación institucional. Emitido desde la estación de radio comunitaria Radiópolis, llegó incluso a hacerse un hueco en el festival internacional de teatro de Sevilla. Para este verano prevén lanzar una programación radio sonora que también permita abordar cuestiones sociales tomando a los barrios como sujeto político con agencia propia: “Tenemos una propuesta para esta temporada de verano que es en clave de humor y de música urbana, queremos seguir trabajando temas sociales que nos abruman a todos, ya sean temas vinculados al feminismo, al problema de la crisis de vivienda o todo lo que tiene que ver con el empleo precario para las nuevas generaciones de estudiantes que se van a graduar próximamente”, explica Diana, integrante de Radiópolis.

La idea es utilizar el arte como herramienta comunicativa para conectar con jóvenes y personas de la tercera edad por igual. Como refiere Blanco, las ficciones sonoras de gran formato están relacionadas con momentos del pasado en los que lo colectivo se convierte en un sujeto de la historia. Para el investigador de la Red de Investigación en Comunicación Comunitaria, Alternativa y Participativa (Riccap) y especialista en radioteatro Raúl Rodríguez Ortiz, el radioteatro posibilita la representación popular para que las comunidades recuperen la palabra. Consiguió este objetivo cuando, en 2011, mientras todavía residía en su Chile natal, reunió a un grupo de mujeres mayores de un centro cultural de Santiago capital para que crearan su propio programa de ficción sonora.

En los distintos capítulos de Cuéntame abuela pudieron transmitir saberes populares y vivencias con un valor testimonial incalculable a partir de mitos populares latinoamericanos. “Ellas eran fuente de referencia porque había historias y relatos que casi nadie conocía, atesoraban ese conocimiento popular transmitido durante generaciones enteras”, cuenta Ortiz. El reto era mayúsculo porque muchas de ellas no sabían leer, así que tuvieron que aprender el guion de memoria repitiendo las frases que iba pronunciando el director de la obra. En países como Bolivia, Colombia o Chile el radioteatro ha tenido un origen puramente popular y comunitario, así como pedagógico con el objetivo de sacar a las colectividades -sobre todo a las mujeres- del analfabetismo.

La radio a través de la radio
Radioactivismo feminista salvadoreño
La Radio de Todas lleva más de una década rompiendo estereotipos, defendiendo derechos y luchando por difundir un discurso igualitario
Madrid
Madrid
Radios libres y comunitarias: espacios para extender la democracia informativa y vencer la censura
Históricamente vinculadas a la resistencia antifascista, estas emisoras consiguen producir información plural, diversa y crítica y aúnan temáticas subalternizadas por los grandes medios radiofónicos.
Teatro
Las Caminantas, o cuando las que cuidan ponen sus vidas en el centro del escenario
El 26 de septiembre se estrenó en el Teatro del Barrio la obra ‘Se fue el país y quedamos nosotras’, un relato coral en la que 13 trabajadoras del hogar y los cuidados ponen sobre escena retazos de sus historias con sus dolores y resistencias.
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