Campamento externo en Las Raices.  - 5
Vista del campamento alternativo a las afueras de Las Raíces Luz Sosa

Migración
Las Raíces, resistir en los márgenes del ‘Campamento de la Vergüenza’

Los cientos de personas migrantes que están siendo trasladadas en las últimas semanas a Las Raíces desde los hoteles pueden ver, pegado al campamento, un espacio de resistencia: las irregulares tiendas de quienes han decidido dejar las instalaciones para denunciar su situación de bloqueo.
28 feb 2021 06:00

En los últimos días una procesión de autocares va llegando al campamento de Las Raíces, en Tenerife. Trasladan cientos de personas migrantes que tendrán en este campo —instalado en un antiguo acuartelamiento— su morada. No saben por cuánto tiempo, ni pueden prever qué será después de ellas. La incertidumbre es el medio en el que se desarrolla sus existencias desde que hace meses dejaran sus ciudades y pueblos en África.

Pero antes de entrar en el recinto donde se alinean regulares carpas blancas, podrán vislumbrar otro campamento, el que forman un grupo heterogéneo de tiendas de campaña, iglús y lonas donde unas cincuenta personas hacen vida desde hace más de dos semanas. Un día de febrero decidieron dejar las carpas blancas y elegir su propia incertidumbre. Su desacato a ser tratados como números a alojar, trasladar y deportar contó desde el principio con la solidaridad de las personas protagonistas de otro desacato: la negativa a seguir  con la rutina como si Tenerife no se estuviese convirtiendo en una isla cárcel, en la primera línea de una Europa fortaleza que desprecia los derechos humanos.

La recién creada Asamblea de Apoyo a las Personas Migrantes de Tenerife hizo del campamento alternativo de las Raíces su espacio de encuentro. Ahí debaten sobre cómo enfrentar el rol que las políticas migratorias han dado a su isla, también ayudan a afrontar las necesidades urgentes: mucha gente en la isla, vecinas y activistas, dona comida, ropa y otros enseres al campamento en respuesta al llamamiento de la asamblea.

El campamento de Las Raíces forma parte del Plan Canarias, la iniciativa que el gobierno puso en marcha después de que las imágenes del muelle de Arguineguín en Gran Canaria, donde se derivaba a quienes arribaban a las Islas, se hicieran insostenibles. Entre agosto y noviembre de 2020,  fueron cuatro meses de tener a cientos de personas llegadas tras arriesgadas travesías, durmiendo en el suelo, hacinadas en plena pandemia, comiendo bocadillos, pasando días varadas al sol, sin que se garantizasen sus derechos. Estaban al aire libre, a la vista de todos. Las imágenes abrieron los telediarios nutriendo los relatos de invasión ingestionable para unos, activando las alarmas por la visible vulneración de derechos humanos, para muchas otras.

La consigna, desde que ya en el verano de 2019 se reactivase con fuerza la peligrosa ruta canaria —en gran medida por la imposiblidad de transitar las otras rutas migratorias— ha sido evitar que las personas llegadas al archipiélago sigan su camino hacia la península y Europa. Los hoteles vacíos como consecuencia de la pandemia fueron durante meses otro espacio donde alojar a miles de personas bloqueadas en las islas. Pero la temporada turística se acerca, y los hoteles tienen personas más lucrativas para alojar, de esas que pueden elegir un destino, pagar un billete, y disfrutar de unas semanas de descanso, sin fronteras que les retengan, políticas migratorias que les expulsen, ni discursos de odio que cuestionen su presencia.

Anunciado en noviembre, el Plan Canarias contiene una novedad: una parte considerable de las plazas previstas es, como en Las Raíces, en carpas. Para alejarse de las imágenes del muelle hacinado, o la de hombres de piel oscura en los alrededores de las zonas turísticas, se ha entrado en un nuevo imaginario hasta ahora inédito en las islas, el de los campos de refugiados. Las Raíces tiene otra característica: está alejado de los núcleos urbanos. Sin medios para tomar un autobús y a horas de camino de la ciudad, quienes acaban ahí se sienten doblemente aislados. Atrapados a cielo abierto.

En las tiendas de las Raíces duermen hasta 32 personas, gente que hace meses que ha perdido las riendas de su destino, que es llevada de un lado a otro sin información y con la amenaza de una deportación, de volver a la casilla de salida (o incluso acabar en países distintos a los suyos, como pasó con tantos senegaleses y malienses deportados a Mauritania, antes de la pandemia). En los primeros días de traslados un temporal inundó las tiendas, el frío era insoportable. Personas agotadas, provenientes de diversos países, han de convivir en un espacio hostil. Las tensiones son inevitables, y en cuanto hay peleas la policía aparece en seguida. Cuando las demandas son otras, comentan las personas migrantes, la respuesta siempre tarda más.

Cuando el campamento alternativo se armó fuera de las instalaciones, en las Raíces eran unas 700 las personas que ya habían sido trasladadas desde los hoteles a este paraje destinado a albergar unos 1.500 seres humanos. Suponían pues menos de la mitad y ya eran demasiados. En las últimas semanas el flujo de información que circula entre los móviles de migrantes y activistas locales no ha hecho más que incrementarse. Los migrantes se resisten a entrar en este campamento, entre ellos muchos menores. La desesperación alimenta estrategias de resistencia: huelgas de hambre, sentadas. La solidaridad de tanta gente suma fuerzas para resistir.

Cuando las primeras decenas de personas decidieron plantarse fuera de Las Raíces les dijeron que tenían 72 horas para volver a las instalaciones. La amenaza era difusa. Es cierto que atrapados en las islas, agotado en muchos casos el dinero que tenían, y cuando se les niega tomar un vuelo, incluso contando con pasaporte, estas personas no tienen a dónde ir. Pero por otro lado, tras meses en esta situación, siendo muchos de ellos senegaleses, saharauis o marroquíes, con un posible vuelo de deportación como único horizonte, tampoco tienen mucho que perder. Es difícil amenazar a quien ya no tienes nada más que quitarle. Al menos, en los márgenes de lo que ya se nombra —del mismo modo que fuese denominado en su momento el muelle de Arguineguín— como el campamento de La Vergüenza, han recuperado un mínimo de agencia sobre su incertidumbre. Y el calor de quienes han decidido acompañarles. Un aldea de humanidad y solidaridad insurgente, que resiste en medio del imperio deshumanizador de quienes dictan las políticas migratorias.

Campamento externo en Las Raices.  - 1
Ampliar
Retrato de Ibrahima en las inmediaciones del campamento para inmigrantes en Las Raices, Tenerife.
Retrato de Ibrahima en las inmediaciones del campamento para inmigrantes en Las Raices, Tenerife.
Campamento alternativo a las afueras de Las Raíces
Campamento externo en Las Raices.  - 3
Ampliar
Un grupo de chicos inmigrantes desayuna junto a sus tiendas.
Un grupo de chicos inmigrantes desayuna junto a sus tiendas.
Un chico barre el exterior de su tienda de campaña.
Campamento externo en Las Raices.  - 5
Ampliar
Vista del campamento alternativo a las afueras de Las Raíces
Vista del campamento alternativo a las afueras de Las Raíces
Campamento externo en Las Raices.  - 6
Ampliar
Un grupo de chicos juegan con una pelota en las inmediaciones del campamento de Las Raíces
Un grupo de chicos juegan con una pelota en las inmediaciones del campamento de Las Raíces
Dos hombres construyen una base de madera para cama.
Campamento externo en Las Raices.  - 8
Ampliar
Un grupo de chicos esperan para ser atendidos por un grupo de personas voluntarias profesionales en el sector de la salud del campamento alternativo.
Un grupo de chicos esperan para ser atendidos por un grupo de personas voluntarias profesionales en el sector de la salud del campamento alternativo.
Campamento externo en Las Raices.  - 9
Ampliar
Herida infectada con puntos desde hace 20 días, por falta de seguimiento y atención sanitaria en el campamento de Las Raíces.
Herida infectada con puntos desde hace 20 días, por falta de seguimiento y atención sanitaria en el campamento de Las Raíces.
Campamento externo en Las Raices.  - 10
Ampliar
Un chico mira su teléfono móvil en las inmediaciones del campamento para inmigrantes en Las Raíces.
Un chico mira su teléfono móvil en las inmediaciones del campamento para inmigrantes en Las Raíces.
Campamento externo en Las Raices.  - 11
Ampliar
Un grupo de chicos inmigrantes gestionan el reparto de la cena.
Un grupo de chicos inmigrantes gestionan el reparto de la cena.
Campamento externo en Las Raices.  - 12
Ampliar
Un hombre cena pasta en el campamento alternativo de Las Raíces (Tenerife).
Un hombre cena pasta en el campamento alternativo de Las Raíces (Tenerife).
Campamento externo en Las Raices.  - 14
Ampliar
Un chico inmigrante mira su teléfono móvil en las inmediaciones de Las Raíces.
Un chico inmigrante mira su teléfono móvil en las inmediaciones de Las Raíces.
Campamento externo en Las Raices.  - 15
Ampliar
Un joven es registrado a la entrada del Campamento de Las Raíces.
Un joven es registrado a la entrada del Campamento de Las Raíces.
Campamento externo en Las Raices.  - 16
Ampliar
Un chico inmigrante muestra los golpes proporcionados por la policía en el interior del campamento de Las Raíces.
Un chico inmigrante muestra los golpes proporcionados por la policía en el interior del campamento de Las Raíces.
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra na túa conta.

Relacionadas

Yemayá Revista
México Sobrevivir en la frontera: el cuerpo como moneda de cambio
En Tapachula, punto clave de la frontera sur de México, miles de mujeres migrantes permanecen atrapadas sin poder seguir su camino hacia Estados Unidos.
Migración
Migraciones La batalla por conseguir citas para pedir el asilo
Los retrasos en las citas para pedir el asilo suponen una vulneración de los derechos humanos y la legislación vigente.
México
Opinión El umbral hacia el fin
Las autoras expresan los malestares de ellas y otras mujeres mexicanas que han tenido que migrar a consecuencia de la violencia desatada por “la guerra contra las drogas” impulsada por el expresidente mexicano, Felipe Calderón, en 2012.
Comunidad de Madrid
Sanidad Universal Sociedades sanitarias critican el SMS amenazante que el Gobierno de Ayuso está enviando a personas migrantes
Cuatro sociedades científicas denuncian un texto amenazante en el que se indica al destinatario que dispone de 30 días para seguir de alta en la Tarjeta Sanitaria, lo que está generando “incertidumbre” y “desprotección”.

Últimas

Salario mínimo
Salario mínimo PSOE y Sumar llegan a un acuerdo para que el SMI no tribute el IRPF
Pese a adelantar la ministra de Trabajo que se habían roto las negociaciones, finalmente las personas que cobren el salario mínimo no tendrán que declarar en 2025.
Opinión
Opinión Sobre la cancelación de Georgina Orellano en el Foro ESPAL 2025
La cancelación de Georgina redunda en esta incapacidad para escuchar a las trabajadoras sexuales y en el pánico que tienen de que se las escuche. Denota inmadurez política, cerrazón dialéctica y pacatería moral.
Madrid
Derecho a la vivienda Consumo abre expediente a Alquiler Seguro por prácticas abusivas contra los inquilinos
La decisión del Ministerio de Pablo Bustinduy, según el Sindicato de Inquilinas, “abre la puerta a la devolución de millones de euros a las inquilinas que reclamen sus derechos”.
Notas a pie de página
Notas a pie de página Mansiones encantadas y casas sin cocina
La casa encantada como símbolo de la opresión del espacio doméstico recorre la literatura de muchas escritoras. Pero hubo un tiempo en el que algunas feministas trataron de imaginar otro hogar posible, en el que se liberase el trabajo doméstico.
Más noticias
Economía
Análisis Europa, ¿última defensora del liberalismo o cómplice de un orden fracasado?
El peligro no proviene únicamente de líderes externos “autoritarios”, sino de la erosión interna de la democracia bajo un sistema que pone al mercado por encima de la gente.
Comunidad de Madrid
Comunidad de madrid El taxi advierte de que las nuevas licencias a Cabify van a “reventar el mercado”
El Tribunal Superior de Justicia de Madrid da la razón a las plataformas de VTC y obliga a la Comunidad de Madrid a concederles más de 2500 nuevas licencias en la comunidad.
Sevilla
Proyectos estratégicos Ilegalidades pasadas y peligros futuros de la mina que la Unión Europea quiere revivir en Sevilla
Las Cruces tiene un historial de más de 6,5 millones de euros en sanciones e indemnizaciones por extracciones ilegales de agua. El espaldarazo de la UE y del Gobierno al proyecto podría empeorar los vertidos que ya realiza la mina en el Guadalquivir.
El Salto Radio
El Salto Radio Algoritmo y precariedad
Acostumbrados ya sin remedio a pedir por teléfono, a comprar chismes que nos llegan desde el otro lado del planeta en dos días, o comida que, aunque sea diluviando, nos traen a casa en 15 minutos… ¿Nos asomamos a lo que hay detrás?

Recomendadas

Contaminación
Contaminación Un municipio galego demanda á Xunta pola contaminación do encoro das Conchas
A veciñanza das Conchas, na comarca da Limia, leva á Xunta ao Tribunal Superior de Xustiza de Galicia pola contaminación provocada debido á cría intensiva de gando porcino e avícola.
América del Sur
América del Sur La batalla por el litio: pueblos originarios resisten un “genocidio medioambiental y cultural”
Sudamérica se ha convertido en la proveedora mundial de materias primas para la transición energética. Las comunidades afectadas se revelan ante una actividad que genera desposesión de tierras, contaminación, sequía y conflictos internos.
El Salvador
Ivania Cruz “El estado de excepción se está utilizando en El Salvador para gobernar en base al miedo”
A esta defensora de derechos humanos y comunitarios le allanaron su casa mientras se encontraba en un viaje internacional. Desde el exterior, denuncia la persecución del gobierno salvadoreño hacia su organización y hacia las comunidades que defiende.
Yemayá Revista
México Sobrevivir en la frontera: el cuerpo como moneda de cambio
En Tapachula, punto clave de la frontera sur de México, miles de mujeres migrantes permanecen atrapadas sin poder seguir su camino hacia Estados Unidos.