Okupación
Vecinas de Errekaleor: “Nos quieren dividir y enfrentar a los de abajo contra los de abajo”
Una vecina de Errekaleor permanece ingresada con varias fracturas en el cráneo, en la mandíbula y en un brazo después del ataque sufrido la madrugada del miércoles, cuando una quincena de personas alojadas en la antigua fábrica de URSSA irrumpió en el barrio armada con palos, hierros y piedras. Errekaleor Auzo Askea no lo presenta como un episodio aislado ni como un conflicto vecinal. Sostiene que la agresión fue “promovida, articulada y ayudada” por la Ertzaintza y aporta detalles concretos para sostenerlo.
En esta entrevista, Itxaso y Peter, dos voces del barrio, reconstruyen lo ocurrido. Cuentan cómo el miércoles por la tarde un mando policial obligó a un grupo de personas en situación de calle a entrar en una vivienda ya habitada para forzar un allanamiento del que afirman tener imágenes guardadas para una posible denuncia judicial. Relatan también que, veinte minutos antes del ataque nocturno, el dispositivo de vigilancia que cubría la entrada al barrio desapareció. Y responden a las declaraciones del consejero de Seguridad, Bingen Zupiria, y de la alcaldesa Maider Etxebarria, que han calificado las acusaciones del barrio de “inaceptables” y han hablado de “okupas clasistas”.
Los dos sitúan estos hechos en una secuencia que comienza el 29 de abril con la visita de Vox al barrio –de nuevo escoltada por la Ertzaintza– y con un videorreportaje del partido que contraponía “okupas nacionales” e “inmigrantes”. Al respecto, su lectura es contundente: la policía autonómica ha hecho suyo el marco discursivo de la extrema derecha para desgastar el proyecto y dividir a la clase trabajadora, “enfrentando a los de abajo contra los otros de abajo”. Y, frente a la tentación de hablar de elementos descontrolados dentro del cuerpo, recuerdan que la responsabilidad última, “ahora y siempre”, es del PNV.
Desde el barrio afirmáis que la Ertzaintza promovió y articuló el ataque contra los vecinos el pasado miércoles. ¿En qué os baśais para sostenerlo?
Itxaso: Históricamente, promover ataques contra nosotros es el modus operandi de la Ertzaintza casi desde los inicios de Errekaleor Bizirik. De manera sistemática –a veces con más intensidad, otras más espaciada– ha venido gente intentando habitar viviendas, muchas veces viviendas que ya estaban ocupadas por otras vecinas. Al entablar conversación con esas personas y explicarles cómo funciona el barrio, muchas veces ellas mismas nos han dicho que la policía les había mandado.
En este último tiempo está pasando de manera muy repetida. En lo relativo a los hechos concretos de esta semana, para nosotras lo más significativo es lo que ocurrió el miércoles por la tarde. Cuando todavía no había una situación de tensión con estas personas, estábamos dialogando con ellas, explicándoles cómo funcionaba el barrio e incluso trabajando para buscarles una alternativa habitacional. De repente apareció un dispositivo enorme de la Ertzaintza. Uno de los altos cargos se acercó diciendo que esas personas habían constituido su morada en una vivienda.
La policía apartó a todas las vecinas de la puerta e hicieron un cordón policial. Tenemos imágenes de cómo la Ertzaintza posibilitó e incitó un allanamiento de morada
La vecina que vivía en dicha vivienda se personó y le dijo: “esta es mi casa”. Aun así, el policía –aun reconociendo a la persona que le estaba diciendo “esta es mi casa”– obligó, casi incitó, a las personas que habían venido al barrio a entrar en ese bloque. Apartó a todas las vecinas de la puerta e hicieron un cordón policial. Tenemos imágenes, que no hemos difundido pero sí grabamos para una posible denuncia judicial, de cómo la Ertzaintza posibilitó e incitó un allanamiento de morada. Cuando esas personas salieron de la vivienda y se dieron cuenta de que ya estaba habitada y de que era mentira la supuesta constitución de morada, la propia policía se las llevó a los coches.
Eso es lo más significativo, pero hay más cosas que apuntan en la misma dirección. Antes de la situación más violenta del miércoles por la noche, veinte minutos antes, el dispositivo de vigilancia que había en la puerta del barrio desapareció. Y entonces apareció la gente que provocó que las vecinas salieran heridas. Para nosotras estaba coordinado, conchabado u orquestado, o como mínimo había una especie de paraguas policial que lo permitió.
¿Cómo respondéis a las declaraciones del Consejo de Seguridad del Gobierno Vasco, Bingen Zupiria, y de la alcaldesa de Gasteiz, Maider Etxebarria?
Peter: Bingen Zupiria afirmaba que nuestras acusaciones eran “inaceptables”. Lo primero, decirle que inaceptable ha sido la actuación de la Ertzaintza, como lo es que históricamente haya venido actuando contra el barrio y contra otros muchos movimientos de Euskal Herria. En el caso de Errekaleor, los cortes de luz y la represión de los primeros años fueron inaceptables. Y en los hechos que acabamos de vivir, lo realmente inaceptable es la connivencia de la Ertzaintza, el apoyo y la incitación a que estas personas vinieran aquí, la instrumentalización de personas en situación de exclusión y que permitieran un ataque nocturno en el que varias vecinas acabaron gravemente heridas.
Zupiria decía que el cometido de la Ertzaintza y de la Consejería de Seguridad es garantizar la seguridad y la integridad de personas y bienes. No lo hicieron: tenemos a una vecina ingresada que lo demuestra. Y afirmaba también que no es labor de la Ertzaintza decir a la gente dónde tiene que vivir; pues, como ha contado Itxaso, hay un actuar sistemático contra Errekaleor que busca debilitarlo.
A Maider Etxebarria también le tocará algo. Primero, parece que se sintió interpelada por nuestros dos primeros comunicados, cuando en ningún momento la señalamos. Aunque no la creamos libre de culpa, en esos comunicados no hacíamos ninguna alusión a su persona ni a su labor política. Interpelábamos a la Ertzaintza, a Vox y a quienes se animan a hacer discursos fascistas y racistas. Ella verá si se siente interpelada.
Presentar la ocupación como un problema es falso. Es una respuesta a la problemática de la vivienda. En Gasteiz hay centenares de personas en situación de calle cuyo derecho a la vivienda no es atendido por las instituciones
Nos acusaba de clasismo y articulaba un discurso sobre okupas marginales y okupas clasistas. Decirle que, a nuestro entender, presentar la ocupación como un problema es falso. La ocupación es una respuesta a la problemática real, que es la de la vivienda, y ahí ella sí tiene una responsabilidad plena. En Gasteiz hay centenares de personas en situación de calle cuyo derecho a la vivienda no es atendido por las instituciones. Su ayuntamiento, el Ayuntamiento de Maider Etxebarria, tiene directrices políticas de negar el derecho a padrón de manera sistemática. Esas maneras de hacer política sí son clasistas. Que una persona con esa autoridad política y con esas maneras de hacer nos acuse a nosotras de clasistas no deja de ser irónico.
¿Cómo se encuentra la vecina que está hospitalizada?
Peter: Sigue ingresada. Ayer, 15 de mayo, le hicieron la operación que precisaba. En un primer momento hubo mucha preocupación porque no sabíamos si podía haber lesiones cerebrales. Al final todo ha quedado –lo cual no le resta gravedad– en varias fracturas en el cráneo y en la mandíbula, y también en un brazo. Hoy nos ha mandado un audio en el que agradece todo lo que se está montando, echa de menos estar aquí participando de esta respuesta a unos hechos tan graves, y está con ánimo.
¿Consideran que detrás de estos operativos hay un intento de desalojo del barrio?
Itxaso: No hemos llegado a hacer esa lectura como tal. Como hemos dicho en los comunicados, lo entendemos sobre todo como una estrategia de desgaste hacia el barrio. Un desgaste interno, por el esfuerzo que supone estar tensionadas todos estos días, pero sobre todo un desgaste político. Intentan generarnos contradicciones internas y contradicciones con el contexto social en el que nos movemos, que es el movimiento popular, claramente antirracista. Nos hacen aparecer como un colectivo racista y xenófobo, cuando esa no es ni de lejos la realidad de Errekaleor. Y nos usan, como ha dicho Peter, como arma arrojadiza contra personas que están atravesando situaciones de vulnerabilidad.
Vox visitó el barrio justo antes de estos hechos. ¿Creen que existe una coordinación entre la extrema derecha y el aparato policial para atacar proyectos autogestionados?
Peter: No creemos demasiado en las casualidades. Es verdad que ha pasado muy poco tiempo entre esa visita de Vox y lo que hemos vivido estos días. No sabemos si es una estrategia totalmente coordinada o cómo se articula, pero sí vemos una relación directa. La visita de Vox, el 29 de abril, ya fue muy llamativa. Vinieron escoltados por la Ertzaintza, fuertemente escoltados, y con varios agentes de paisano. No había, que nosotras sepamos, ninguna convocatoria pública de Vox en el barrio, y aun así la Ertzaintza sabía que venían. Había cuatro furgonetas esperando fuera del barrio.
Vieron que no caíamos en la provocación. Bajamos a poner el cuerpo y a mostrar nuestro rechazo a esa provocación fascista, pero no respondimos con violencia, que era lo que creemos que buscaban. Una vez que se fueron, imaginamos que un poco decepcionados, las cuatro furgonetas de la Ertzaintza, en lugar de retirarse como habría sido lo normal, entraron al barrio golpeando desde dentro de las furgonetas para meter miedo, y a personas que estaban en la carretera les hicieron amagos de atropellarles. Y se fueron, una vez hecho ese alarde.
No es casualidad que en la Ertzaintza haya habido elecciones, haya ganado el sindicato de extrema derecha y luego empiecen a pasar estas cosas
Por un lado, ese contexto. Y, por otro, que todo haya pasado en tan poco tiempo. Eso nos da la pista de que ha habido coordinación. Además, vemos que la Ertzaintza compra el marco discursivo de Vox: intenta enfrentar a okupas con otros okupas. Dicen que nosotras somos “okupas nacionales” y los otros, “okupas ilegales e inmigrantes”. Nos parece un marco completamente racista, clasista, simplista y absolutamente desconocedor de la realidad del barrio.
En Errekaleor conocemos de primera mano la realidad de las personas migradas porque el barrio también está conformado por esas personas. Presentarnos como un ente homogéneo de personas blancas y nacionales, como dicen ellos –término que no compramos en absoluto–, es simplista. Y la Ertzaintza ha hecho suyo ese marco discursivo, lo han demostrado en su proceder policial y en los comentarios que nos hacen cuando interactuamos con ellos durante estos dispositivos.
Hubo incluso una campaña de la ultraderecha en redes sociales
Itxaso: Justo después del mini desfile que Vox hizo por aquí, sacaron un vídeo aprovechando esa idea de “okupas nacionales” para enmierdar la situación. Y también quería hacer referencia a que no es casualidad que en la Ertzaintza haya habido elecciones recientemente, haya ganado el sindicato de extrema derecha y empiecen a pasar estas cosas. La semana pasada, además, un agente sacó una pistola en la Parte Vieja de Gasteiz.
Hacíamos un poco esa lectura: no solo dentro de la Ertzaintza –que es la policía autonómica que nos toca sufrir–, sino en distintos cuerpos policiales del Estado español se está girando hacia la extrema derecha. Sin tener obviamente pruebas o certezas de esto, la correlación en el tiempo y el hecho de utilizar el mismo discurso que Vox sí nos indican que puede haber una relación directa. Aparte, una cosa que no habíamos comentado: en canales de Vox han salido imágenes que, por el contexto, entendemos que han sido grabadas por las propias personas que vinieron al barrio. Las conexiones se cierran en ese sentido.
Peter: Quiero matizar una cosa. A veces tendemos a decir que “la policía está girando a la extrema derecha”, o que hay elementos dentro de la Ertzaintza alineados con la extrema derecha que cada vez son más. Seguramente sea una realidad. Pero eso no descarga de culpa alguna al PNV como autoridad máxima de la Ertzaintza, ni a Bingen Zupiria en este caso.
Puede parecer que hay elementos incontrolados dentro del cuerpo que hacen estas barbaridades por su cuenta y riesgo, pero cuando es algo sistemático, que no es de ahora sino que viene siendo histórico, repetimos que la responsabilidad última, en este momento y siempre, es del PNV.
Itxaso: Sí, y la estructura siempre les protegen. Normalmente estas actuaciones no llegan a sanciones internas: la institución protege a sus agentes.
¿Creen entonces que hay una estrategia deliberada para hacer parecer a la gente de Errekaleor un proyecto racista e hipócrita?
Itxaso: Creemos que han instrumentalizado a las personas en situación más vulnerable como arma arrojadiza contra el proyecto. Y creemos también que a nosotras nos están usando para legitimar el discurso que ahora despliega la extrema derecha: dividir a la clase trabajadora y enfrentar a los de abajo contra los otros de abajo, básicamente. Es una estrategia totalmente racista y xenófoba, que obviamente no compartimos. Y con el problema de la vivienda de fondo. Es una estrategia que se da en muchos ámbitos, y aquí la están utilizando para enfrentar a unas personas oprimidas con otras, en lugar de que nos organicemos contra el verdadero enemigo, que son las instituciones y la policía, las que sostienen el sistema capitalista que nos lleva a vivir en la miseria y, en este caso, a no poder disfrutar de la vivienda para desarrollar nuestras vidas.
Peter: Esa instrumentalización quedó bastante clara al ver el videorreportaje tan repugnante que sacó Vox. Repugnante, aunque los primeros diez segundos parecieran hacer una apología del proyecto. Quedó muy clara su estrategia comunicativa: parecía que si no fuera por el derecho a la propiedad privada que tanto defiende ese partido, Vox estaría con Errekaleor. Nombraban la prioridad nacional, hacían alarde de esa prioridad nacional, hacían alarde de su asqueroso racismo y fascismo, y nos situaban ahí. Pareciera que no fuéramos el enemigo, si no fuera porque ocupamos propiedades privadas.
Errekaleor lleva más de 10 años demostrando que otra forma de vivir es posible. ¿Por qué creéis que el sistema no puede tolerar estos ejemplos?
Itxaso: Errekaleor surgió en 2013 como respuesta al problema de la vivienda; en aquel inicio, concretamente, para estudiantes que venían a la ciudad y no podían hacer frente a unos alquileres abusivos. Pero rápidamente se convirtió en un proyecto que iba más allá del acceso a una vivienda, aunque eso siga siendo una de sus bases. Queríamos conformar un proyecto comunitario, entendiendo que, aunque seguimos inmersos en el sistema capitalista, podíamos desarrollarnos y vivir de otra manera: autogestionando la realidad del barrio, gestionando al máximo posible nuestras vidas y siendo más dueñas de nuestra propia realidad.
Euskal Herria necesita “uno, dos, tres, mil Errekaleor”, como en su día Vietnam. Generar estos espacios no sirve solo para la reproducción de nuestras vidas de manera comunitaria, sino también para ser punta de lanza que vaya minando al sistema capitalista
Hace nueve años, cuando nos cortaron la luz –cuyo aniversario es justo ahora, el 18 de mayo–, en el acto que hicimos tras la manifestación del 6 de junio parafraseábamos al Che diciendo que lo que necesitaba Euskal Herria era “uno, dos, tres, mil Errekaleor”, como en su día Vietnam. Y no porque queramos ponernos a la par de la lucha del pueblo vietnamita, sino porque entendemos que generar estos espacios no sirve solo para la reproducción de nuestras vidas de manera comunitaria, sino también para ser punta de lanza, algo que vaya minando al sistema capitalista. Eso es algo que el sistema no puede permitir: si la gente es consciente de que hay otras maneras de hacer las cosas, maneras que te pueden hacer sentir más libre y dueña de tu propia vida, se les caería todo el chiringuito.
Habéis hablado de la tensión y el estado de alerta en el que estáis cuando sufrís estos ataques. ¿Cómo afecta emocionalmente a las personas del barrio vivir bajo esta presión?
Itxaso: Sin caer en victimismos, pero yendo a datos objetivos, creo que mucha gente no ha dormido más de tres horas seguidas en las últimas cuatro noches, y en algunos casos puede que sea decir demasiado. Dormimos todos los días con el teléfono encendido por si pasa cualquier cosa, con la tensión de tener que salir a defendernos entre las vecinas y a defender el barrio. El miércoles fue lo más grave, pero ayer también hubo un despliegue policial que nos obligó a estar en la calle casi una hora durante la madrugada. Y eso mina. La violencia que hemos sufrido ha sido de una intensidad a la que no estamos acostumbradas, y ha dejado a algunas personas en estado de shock. Eso no es algo menor. Como hemos dicho, una compañera lleva ingresada desde el miércoles por la noche con fracturas en el cráneo y ha tenido que ser operada. Eso es muy grave. Nos deja en shock y, a la vez, estamos obligadas a seguir organizadas y respondiendo. Genera la tensión de tener que seguir adelante estando cansadas.
Peter: Y, a la vez, aunque suene contradictorio, esto nos llena de fuerza. Nos da fuerza ver que somos capaces de responder a este tipo de situaciones, que estamos organizadas, que creemos en este proyecto y que podemos hacer frente a las amenazas policiales o a lo que nos venga. También nos refuerza toda la solidaridad y el apoyo que estamos recibiendo. Muchísima gente de Gasteiz, de otros puntos de Euskal Herria e incluso de fuera se ha acercado a mostrarnos cariño, a poner el cuerpo aquí con nosotras. Ver todo ese apoyo, aunque no siempre sea presencial, está siendo realmente brutal estos últimos días, y nos hace sentir que Errekaleor no solo está en nuestro día a día, sino que mucha gente lo lleva en el corazón y cree en él.
Las personas que os atacaron viven en condiciones precarias en la fábrica de URSSA, que está bastante cerca del barrio. ¿Cómo trabajáis la rabia que sentís, que es lícita, sin caer en culpabilizarlas a ellas directamente?
Itxaso: Un poco como hemos dicho en los comunicados: haciendo una lectura política. Entendemos que en estos momentos están siendo instrumentalizadas por la policía, sin obviar las vivencias y realidades de las que vienen ni su situación actual respecto a la vivienda o a muchos otros aspectos de sus vidas. En el fondo, estamos en el mismo bando. Todos y todas somos oprimidas por este sistema capitalista. A cada cual le ha tocado una realidad diferente, pero, en este momento, igual que se ataca al barrio, también se está instrumentalizando y usando a estas personas.
Peter: Sí, y es vital no caer en marcos simplistas. Parece que se quiere criminalizar a todas las personas que están en la fábrica de URSSA. Nosotras sabemos que allí hay alrededor de 150 o 200 personas, por mucho que las autoridades digan que hay 50. Hemos recibido mensajes de apoyo de gente que vive allí y sabemos con qué preocupación han vivido lo sucedido; están realmente afectadas. De esas casi 200 personas, vinieron a atacarnos veinte o treinta.
Evidentemente, no estamos a gusto con lo que sucedió y en muchos momentos conectamos con la rabia, pero también vemos el día a día que sufren. Sabemos que casi cada noche la Ertzaintza acude a hacer redadas a esas fábricas, a identificarles, a retirarles arbitrariamente el pasaporte... Viven un acoso diario brutal. Que, viviendo en una situación tan extrema, la policía les sugiera que su salida es venir aquí, que en Errekaleor les van a dejar en paz, nos obliga a contextualizar el sufrimiento que hemos padecido. Nos obliga a hacer una lectura compleja y a no quedarnos en “qué cabronas han sido estas personas que nos han hecho esto”.
Los comunicados de Errekaleor terminan con la consigna “Errekaleorretik ez dira pasako” (“Por Errekaleor no pasarán”). ¿Qué significa esa frase hoy, después de lo ocurrido?
Peter: Significa que quien no va a pasar por Errekaleor, o por encima de Errekaleor, es el Estado, el sistema capitalista y las mil maneras que busque de atacarnos. Por Errekaleor pasarán miles de personas que serán bienvenidas, como lo han sido durante todos estos años, y todo el amor y el apoyo recibido se quedará aquí. Lo que no pasará es el sistema capitalista ni las barbaridades que nos quieran imponer.
Itxaso: Y no pasará el fascismo. Ni el fascismo disfrazado y personificado en Vox o en otras siglas. Hace nueve años, cuando sufrimos la situación más fuerte de peligro de desalojo, fue Gorka Urtaran quien dijo que Errekaleor iba a desaparecer y que iba a echarlo abajo. Antes, Javier Maroto ya había amenazado al barrio. Y ahora Maider Etxebarria también ha dicho que tenemos que desaparecer y que tenemos los días contados. Ese discurso matonil no pasará. El barrio no desaparecerá; serán muchos alcaldes y alcaldesas los que pasarán por Gasteiz mientras este barrio sigue en pie.
No podemos caer en un marco que busca enfrentar a los últimos contra los penúltimos, enfrentar a las personas más marginadas y arrinconadas de la ciudad con nosotras para que acabemos peleándonos
En estos momentos, ¿qué tipo de solidaridad necesitáis de Euskal Herria y de otros lugares?
Peter: La solidaridad que ya estamos recibiendo. Que nos expresen su preocupación, que se ofrezcan a venir a apoyarnos o que pregunten qué pueden hacer desde la distancia. Esa solidaridad está siendo infinita, creo que no podemos pedir más. Sí pediríamos a la gente que esté atenta a los próximos comunicados, para saber a qué tipo de amenazas nos vamos enfrentando.
Itxaso: Como Errekaleor Bizirik trabajamos junto al movimiento popular de Gasteiz y de toda Euskal Herria. Entendemos que lo que ha pasado aquí no nos compete solo a nosotras, sino que responde a una realidad mucho más amplia. Invitamos a la gente a que difunda nuestros mensajes, que comparta los comunicados y esté atenta a las redes.
¿Y qué les diríais desde Errekaleor a otros colectivos o espacios que puedan verse en situaciones semejantes?
Peter: Les diría que somos conocedoras de que cabalgamos contradicciones. Que en nuestro quehacer político y en nuestro día a día, el racismo, el patriarcado y otros muchos ejes de opresión nos atraviesan, y en ocasiones los reproducimos porque vivimos dentro de este sistema. Somos conscientes de ello, tenemos conciencia política y lo trabajamos.
Les diría que ahonden en esas problemáticas y que no compren el marco que nos quiere vender la extrema derecha y el fascismo: ese mensaje tan simplista de que somos “okupas que desalojan a inmigrantes”. No podemos caer en un marco que busca enfrentar a los últimos contra los penúltimos, enfrentar a las personas más marginadas y arrinconadas de la ciudad con nosotras para que acabemos peleándonos. Hay que entender la complejidad de estas situaciones sin asumir el marco que esta gente nos quiere imponer.
Para terminar, si alguien no conoce Errekaleor, ¿qué es lo más importante que queréis explicarle sobre vuestro barrio?Itxaso: Básicamente, que Errekaleor es una iniciativa comunitaria que se viene desarrollando desde hace 13 años, y que cada día crece, no solo cuantitativamente, sino también cualitativamente, profundizando en lo que es el proyecto. Tiene un anclaje muy grande en la vivienda, pero habitar aquí supone comprometerte y alimentarlo de muchas maneras distintas. Somos vecinas y vecinos heterogéneos: aquí viven desde menores de edad hasta personas que superan los 60 años, con procedencias y realidades muy diversas, y hasta las formas de habitar las casas son distintas. Y esa es la riqueza del proyecto: construir algo comunitario desde la diversidad, pero siempre enfrentándonos al capitalismo, al patriarcado, al colonialismo y, sobre todo, a la propiedad privada de la vivienda.
Peter: Y a quienes no conocen el barrio, les animamos a venir. Entendemos que en situaciones así cala en el imaginario la imagen de un barrio oscuro, agresivo, fuera de la ley, donde te puede pasar cualquier cosa. Pero quien se acerque verá que es un barrio normal y, a la vez, colorido, lleno de vida, donde todo el mundo te saluda, con un montón de murales, espacios verdes y huertas. Les invitaríamos a que vengan, se den una vuelta y lo conozcan de primera mano. Una oportunidad perfecta es el próximo fin de semana, que se celebran las fiestas del barrio.
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