Palestina
Admitidos en universidades españolas, atrapados en Gaza: estudiantes palestinos esperan una salida
Sara Awad es una escritora palestina que se trasladó a Italia tras completar su licenciatura en Lenguas. Publica en The Intercept, Al Jazeera English, TRT World, Drop Site News, The Independent, Truthout, PRISM, así como en los medios italianos Domani, Il Manifesto y Kritica.
“Hay algo particularmente doloroso en ver cómo tu futuro se desarrolla sin ti”, declara a El Salto un estudiante atrapado en Gaza.
Desde que comenzó la guerra contra Gaza, los estudiantes universitarios han visto perturbada su educación y su futuro. Las universidades han sufrido daños o han sido destruidas, los campus han cerrado y, según la UNESCO y estadísticas de grupos e instituciones palestinos, alrededor de 88.000 estudiantes de educación superior se han visto privados del acceso a la educación universitaria. Además, según las autoridades educativas palestinas, más de 1.400 estudiantes universitarios han muerto.
Para algunos, obtener una beca en el extranjero ya no es un lujo, sino una necesidad, la forma de reconstruir un futuro truncado por la guerra. Muchos países y universidades europeas han abierto sus puertas a estos estudiantes, y las becas y los programas les han brindado la oportunidad de sobrevivir.
España se encuentra entre los países que han abierto sus universidades a estudiantes palestinos de Gaza. Para quienes han recibido becas o plazas universitarias, para los estudiantes que sobrevivieron a dos años de genocidio, este tipo de oportunidades representan un salvoconducto para la supervivencia más que una meta académica.
España ha abierto una puerta, pero para los estudiantes que aún se encuentran en Gaza, esa puerta no lleva a ninguna parte a menos que puedan marcharse.
Una espera desesperada
España ya ha ayudado a palestinos a abandonar Gaza. Desde que comenzó la guerra en octubre de 2023, la embajada española ha facilitado o apoyado la salida de palestinos en diversas categorías, incluyendo casos de reagrupación familiar. Pero para los estudiantes admitidos en universidades españolas, la larga espera resulta frustrante. Parece interminable.
Un pequeño grupo de estudiantes palestinos de Gaza ha logrado llegar a España a través de operaciones de evacuación vinculadas a sus becas. La primera tuvo lugar en diciembre de 2025, seguida de dos operaciones más en 2026. Esos 19 estudiantes salieron a través de un corredor humanitario y ahora viven en España.
Para esos estudiantes, llegar a España supuso el fin de un tipo de incertidumbre. Sin embargo, su llegada puso de manifiesto la magnitud del problema para los entre 40 y 45 estudiantes palestinos que permanecen atrapados en Gaza tras obtener becas de universidades españolas, pero cuya evacuación aún no ha sido autorizada por la embajada. Esa no autorización se justifica en diversas razones, o por dificultades logísticas.
“Para mí, España no es simplemente un lugar al que quiero ir. Es el lugar donde espero volver a ser una persona normal”, explica una estudiante palestina de 22 años de Gaza
El Salto ha entrevistado a dos de los estudiantes que actualmente esperan en Gaza tras haber recibido becas para estudiar en España. Ambos han conseguido oportunidades para continuar sus estudios en el extranjero, pero permanecen atrapados, sin poder llegar a las universidades que los han aceptado.
“Para mí, España no es simplemente un lugar al que quiero ir. Es el lugar donde espero volver a ser una persona normal”, explica una estudiante palestina de 22 años de Gaza que ha recibido una beca Erasmus para estudiar Lengua Inglesa y Métodos de Enseñanza en la Universidad de Málaga.
Ruba K fue admitida en la Universidad de Málaga en octubre de 2025. Afirma que presentó la documentación requerida, pagó las tasas correspondientes y completó los trámites propios de una estudiante. En enero de 2026, según cuenta, su documentación estaba lista.
Desde octubre de 2025, Ruba ha estado esperando. Una llamada. Un mensaje. Una notificación. Un correo electrónico. Cualquier indicio de que algo se está moviendo, de que su nombre ha sido incluido, de que hay una salida. Incluso una falsa esperanza, dice, puede ser mejor que no tener ninguna información. Lo que quiere no es una promesa de una fecha de partida, quiere saber en qué situación se encuentra.
Ruba no sabe si debe seguir esperando la incierta evacuación o continuar con su precaria educación en Gaza. Se siente perdida e incapaz de seguir adelante. “Mi universidad en Gaza fue bombardeada. Perdí un nuevo año académico aquí mientras esperaba que España me evacuara”, dijo Ruba.
Perdió su universidad en Gaza, no solo un lugar, sino también un futuro. Ahora se encuentra perdiendo otro año académico, no porque haya decidido dejar de estudiar, sino porque está esperando una salida. La universidad de Málaga le ha ofrecido una oportunidad. Pero mientras espera en Gaza, el tiempo sigue pasando. Ha transcurrido otro año académico, sumándose a la educación que ya ha perdido a causa del genocidio.
Ruba quiere que la embajada colabore con ella y con otros colegas, que los vean como seres humanos antes que nada. “Yo había cumplido con mi parte. Me gané ese reconocimiento”, concluye en la entrevista.
“Llamo a la embajada cada dos días. No obtengo respuesta”. Esta actitud hacia los estudiantes no hace más que generar pesimismo entre quienes esperan dentro de Gaza
El miedo a perder la beca
¿Qué podría ocurrir si la evacuación se sigue posponiendo? Es una pregunta que planea sobre los estudiantes que esperan en Gaza para llegar a España. Las becas tienen fecha límite. Las universidades tienen un calendario académico. Empieza el semestre, comienzan los exámenes y los estudiantes no cumplen con los requisitos. Algunos departamentos académicos no comprenden la situación en Gaza. Temen perder su beca mientras esperan la orden de evacuación.
“Perdí una beca mientras esperaba, y tengo miedo de perder la segunda”, declaró a El Salto una estudiante palestina de 21 años procedente de Gaza. También había sido aceptada en la Universidad de Málaga, pero perdió esa oportunidad antes de poder salir de Gaza y llegar a la universidad.
Ella no se dio por vencida. Esta estudiante de pregrado volvió a solicitar plaza, esta vez en la Universidad de Jaén, y obtuvo otra oportunidad para continuar sus estudios en España. Pero meses después, permanece en Gaza, esperando que avance el proceso de evacuación. “Llamo a la embajada cada dos días. No obtengo respuesta”, declara a El Salto. Esta actitud de la embajada hacia los estudiantes no hace más que generar pesimismo entre quienes esperan dentro de Gaza. Ahora, el miedo a perder su segunda beca se está volviendo cada vez más difícil de ignorar.
El Salto también habló con una voluntaria española que ha estado ayudando a estudiantes palestinos en Gaza a gestionar el proceso de solicitud de becas e intentar llegar a España. Para ella, la situación de los estudiantes se ha vuelto algo muy personal. “Me entristece mucho que esto esté sucediendo en mi país. Ojalá pudiera abrazar a esos estudiantes que están pasando por esto”, dijo.
España es uno de los países más propalestinos. Los españoles apoyan mayoritariamente a Gaza. La relación entre los gazatíes y los españoles es bastante sólida, pero este aplazamiento ha provocado que los estudiantes de Gaza pierdan la confianza en todo el mundo.
Las dos estudiantes que hablaron con El Salto son solo dos entre muchos estudiantes palestinos en Gaza que esperan el mismo mensaje. Cada día, se despiertan con la esperanza de recibir un mensaje de WhatsApp de la embajada española. Duermen imaginando su futuro postergado en España. Cada evacuación de Gaza a Europa les trae esperanza. Se ven representados en cada grupo. Por ejemplo, Italia es uno de los países europeos más activos en la evacuación; desde septiembre de 2025, 230 estudiantes han llegado a Italia.
Los estudiantes en Gaza son plenamente conscientes del inmenso peso que supone dejar atrás a la familia y empezar de cero; la evacuación no permite que la gente en Gaza se vaya con sus pertenencias, solo con el teléfono y los documentos de identidad.
Ellos no eligieron la guerra, la destrucción de sus universidades ni los años de educación que ya han perdido. Sin embargo, se ven obligados a marcharse y vivir lejos de sus seres queridos. Piden al gobierno español, a la embajada española y al Ministerio de Asuntos Exteriores español que les proporcionen información clara sobre sus casos y faciliten su evacuación segura de Gaza. Quieren una respuesta sobre si deben seguir esperando o perder la esperanza.
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