Palestina
Raji Sourani: “Solo en una pesadilla hubiera esperado que Israel hiciera el 5% de lo que está haciendo”

Este abogado especializado en derechos humanos y derecho internacional fue víctima de un bombardeo en octubre de 2023. Consiguió salir de Gaza y hoy cuenta su historia a las lectoras y lectores de El Salto.
Raji Sourani - 2
Raji Sourani posa para El Salto en Madrid Elvira Megías
24 ene 2024 05:47

Nadie que esté en una posición como la que vive Raji Sourani (Gaza, 1953) está obligado a ser amable, pero este abogado, dedicado desde hace más de 45 años a la defensa de los derechos humanos en Palestina, es amable y trata de contagiar su optimismo —lo que él llama el optimismo estratégico— a las personas que le preguntan por la situación en Palestina. El 21 de octubre, las Fuerzas Armadas de Israel (FDI) atacaron y destruyeron su casa en el barrio de Tel al Hawa, un barrio residencial de la ciudad de Gaza.

Durante la entrevista se producen varios momentos de silencio. Sourani evoca ese ataque con seriedad, explica que no quiere poner su experiencia en el centro de la entrevista. El fundador del Centro Palestino de Derechos Humanos manifiesta su dolor por lo que ha dejado atrás desde su salida de Gaza, su dolor por los colegas muertos, por las familias que han desaparecido, por las que todavía están bajo los escombros. Al mismo tiempo, reconoce los esfuerzos del Gobierno español por no asumir completamente la versión oficial de Israel y evita criticar el hecho de que el Ejecutivo de Pedro Sánchez no se haya sumado a la demanda de Sudáfrica en el Tribunal Internacional de Justicia, porque estima que apoyará la decisión que esta corte con sede en La Haya emita respecto a la apertura de un juicio por genocidio contra Israel. Cree que el Gobierno también puede “presionar para que la solución de dos Estados sea adoptada por la UE: de manera efectiva, no solo con palabras”.

¿Qué puede hacer una sociedad como la española por Gaza?
Para la ciudadanía de Gaza es importante ser fuerte en el terreno. Ser resilientes. Pero también es muy importante ver a personas comprometidas en todo el mundo que apoyan realmente la lucha por los derechos humanos, por la justicia y la dignidad del pueblo palestino. Es muy importante visibilizar que se cometen crímenes de guerra, que se está cometiendo un genocidio, y que la gente se comprometa definitivamente en contra de este crimen. 

¿Como gazatí qué es lo que demandas?
Quiero cualquier cosa que traiga un alto el fuego, porque se trata de un crimen en proceso. Es un delito continuo. Cada minuto que pasa estamos perdiendo vidas, hay más destrucción, más desplazamientos, más sufrimiento. El alto el fuego significa mucho para nosotros. Estamos siendo desplazados, expulsados por Israel. Han destruido casi el 75% de la totalidad de Gaza. La gente no tiene dónde quedarse. Ha empujado a todos a ir hacia el sur, de forma que ahora tienes en un área muy pequeña, de unos 25 kilómetros cuadrados, a 1,7 o 1,8 millones de personas. Personas en las calles: sin agua, sin electricidad, nada. En inanición: no hay comida, no hay agua. Con comida me refiero a algo tan básico como el pan. Es una misión imposible conseguir agua. Han bombardeado panaderías. Han bombardeado refugios. Todos estos componentes son los motivos para un alto el fuego inmediato: que entre la ayuda humanitaria, que se permita a la gente regresar a los lugares que han dejado, en la ciudad de Gaza, en Bait Hanun, en Jabalia, etcétera. En este momento es muy importante, pero lo que necesitamos también es traer esperanza. 

¿Por qué las empresas europeas participan y proporcionan diferentes niveles de apoyo: por parte de la industria armamentística o ayudando al sistema de apartheid en Cisjordania?

¿Cómo?
Traer esperanza de dos formas: haciendo que Israel rinda cuentas ante eso que llamamos el imperio de la ley, lo hemos estamos pidiendo durante años. Porque la alternativa es la ley de la selva que es mala para todos. Además de la esperanza, necesitamos que esta se produzca a través del reconocimiento de nuestro derecho a la autodeterminación, a la independencia y a tener un Estado. Eso es muy importante para la moral de la gente. Estos son los problemas urgentes, inminentes, necesarios inmediatamente.

¿Qué debe hacer la Unión Europea?
Está vigente el acuerdo de asociación. No exijo que se sancione a Israel pero, ¿por qué Europa permite a Israel estar dentro de Eurovisión o formar parte de las competiciones de fútbol? ¿Por qué tiene un acuerdo que supone que las exportaciones de Israel lleguen a Europa exentas de impuestos? El acuerdo de asociación entre Europa e Israel, en su artículo uno, impone el respeto por los derechos humanos, establece que se cancelará si se cometen crímenes de guerra o crímenes de lesa humanidad, ¿por qué Europa sigue dando privilegios? ¿Por qué las empresas europeas participan y proporcionan diferentes niveles de apoyo: por parte de la industria armamentística o ayudando al sistema de apartheid en Cisjordania? Hay muchas demandas que se pueden cumplir fácilmente, no porque nosotros seamos palestinos, sino porque hay un Estado que está cometiendo crímenes de guerra, limpieza étnica y genocidio. El crimen en proceso requiere una acción urgente, ahora mismo. Cada minuto, cada hora del día que pasa, hay personas que pierden la vida y hay más derramamiento de sangre y más destrucción.

¿Cuál es tu experiencia personal antes del 7 de octubre?
He vivido toda mi vida en los territorios ocupados, especialmente en Gaza. Y soy de los que, con mis propias manos, he procurado documentar los crímenes de guerra y los crímenes contra la humanidad. Uso todo el sistema legal con ese fin, en Israel, o en la jurisdicción universal —por ejemplo, en España— o en el Tribunal Penal Internacional. Conozco la mentalidad y las prácticas de los militares y los servicios secretos israelíes. He estado en prisión cinco veces. Nunca, nunca jamás, pensé que Israel iba a llegar adonde está llegando. Recuerdo el 7 octubre, por supuesto que sabía que Israel iba a reaccionar, pero si me preguntas, ¿esperabas que fuera de esa manera? Te hubiera dicho, solo en una pesadilla esperaría que hubieran hecho el 5% de lo que están haciendo. Su reacción ha ido más allá de cualquier expectativa descabellada. Nunca pensé que llegarían a esto. Ok, estás enfadado con Hamás, puedes reaccionar contra Hamás. Ese no es mi campo de trabajo. Estás enfadado con Fatah o con la Jihad islámica... Hay enfrentamientos entre la ocupación y la resistencia o los grupos armados y mi trabajo no es documentar eso. 

¿Cuál es?
Nuestra misión es proteger a los civiles en tiempos de guerra. Eso es de lo que trata el Derecho Internacional y las leyes internacionales. Pero desde el primer día, el presidente de Israel dijo “No hacemos distinciones entre civiles y terroristas. Todos los palestinos son cómplices y están involucrados”. El primer ministro dijo que los habitantes de Gaza deben abandonar Gaza. El ministro de Defensa dijo que para Gaza no iba a haber agua, comida, electricidad ni combustible. Escuché las declaraciones, pero no fui consciente de lo que significaba: que atacarán a los civiles desde el primer minuto del primer día. Sin restricciones. Sin límites. No hay refugio seguro. Nadie es inmune en Gaza. Estás hablando de 365 km cuadrados, estás hablando de un bloqueo de 16 años y, simplemente, bombardean con F16, con F35, desde tanques, artillería por todas partes y en cualquier lugar y contra cualquier objetivo.

No hay lugar seguro en Gaza.
Desde el primer día empezamos a sentirlo. Es una locura. Esto ha rodado como una bola de nieve: cada día más, más y más. Lo que hemos visto no tiene precedentes. Nunca hemos experimentado eso. En las otras campañas contra Gaza, he seguido una cotidianeidad: he ido a mi trabajo, somos listos, sabemos a dónde ir y a dónde no ir. Pero esta vez he dado instrucciones a mi equipo, de 65 personas, para que no se muevan de sus casas. No fui a la oficina porque sabía que cualquiera que se mueva puede perder la vida.

La bomba cayó en la casa. Soy bastante afortunado. A día de hoy todavía no sé cómo logré salir. Si me hubiera quedado donde estaba estaría muerto con total seguridad

¿Qué consecuencias ha tenido en tu vida?
Hubo un bombardeo en nuestra zona. Fui uno de los primeros objetivos seleccionados. Mi esposa me sugirió que fuéramos a otro lugar, le dije “¿adónde? Puedes irte, yo no puedo”. Y decidieron quedarse conmigo. Tenía razones para quedarme. A las 8:30 y durante dos horas y 15 minutos, bombardearon mi barrio, bombardearon con GBU 32/34/38/39 [bombas guiadas por láser]. Este tipo de bombas inteligentes, pueden ser lanzadas a dos o tres kilómetros de distancia de ti y crees que están encima de tu cabeza. Pero las bombas estaban cercándome, como a dos o trescientos metros de nosotros. Y eran muy constantes. Cada minuto, una bomba.


En ese momento pensaba “esto se acaba, no hay forma de evitar la muerte”. Esa era mi sensación, con cada bomba pensaba que la casa se derrumbaría sobre nuestra cabeza. Eran como terremotos de siete, ocho, nueve grados en la escala Richter. Y eso fue muy duro. Miraba a los ojos a mi esposa y a mi hijo. Sentía desamparo: “No puedo hacer nada, no puedo protegerlos”. Comencé a pensar en las víctimas a las que he representado, a las familias que han sido eliminadas y ya no existen. Y cómo nos sentimos bajo este constante bombardeo. Creo que es diferente cuando pasas por eso en persona. Dos minutos antes de que bombardearan mi casa, mi hijo dijo “ven conmigo y con mi madre”. Así que decidí moverme. Nos resguardamos en el pasillo. Seguía sin poder mirarles a los ojos porque me sentía impotente. Dos minutos después, la bomba cayó en la casa. Soy bastante afortunado. A día de hoy todavía no sé cómo logré salir. Si me hubiera quedado donde estaba estaría muerto con total seguridad. No sé cómo funcionaba aún el coche, que estaba parcialmente destruido, ni cómo logré conducir. Esperamos como una hora a que llegaran las ambulancias, pero no llegaron. Las ambulancias también fueron atacadas y los bombardeos se extendieron por todas partes. Hubo una destrucción masiva en la zona. Pudimos maniobrar entre los escombros y salir y trasladarnos a la casa de mi hermano, que está a unos tres kilómetros. No se creían que hubiésemos salido con vida. Estábamos cubiertos de polvo. Ellos habían escuchado los bombardeos y habían intentado ponerse en contacto con nosotros, pero no pudimos responder a nadie. Así es como ocurrió.


Fue una experiencia única. Y se repitió. Unos días después bombardearon al lado del lugar en el que estábamos. Siete bombas. Intentamos ir al sur, después de que muchos amigos me dijeran: “es obvio que estás señalado, debes moverte”. Les pedí a mi esposa y a mi hijo que se quedaran por seguridad. Me dijeron: “No, nos quedamos contigo”. Les dije si querían irse, que podíamos organizarlo, pero dijeron “tenemos que vivir juntos o…”. Algunos amigos gazatíes, fuera del muro, me contactaron y me dijeron: “Tienes que irte. No tiene sentido que te quedes y mueras, solo serás uno más”. Me fui con el corazón apesadumbrado. Muy triste. Nunca pensé en algo así, antes me había quedado en los peores momentos. Pero me sentía un poco culpable, ya sabes, hacia mi hijo, hacia mi esposa. No los escuché la primera y la segunda vez.

...
En dos ocasiones intenté irme, había tiroteos delante nuestro. Me aconsejaron que no me fuera por mis propios medios. Tenía que intervenir alguien, y así fue, afortunadamente. Nos las arreglamos para ir al sur y, sinceramente, no sé quién me ayudó a salir de Rafah, porque quienes están autorizados a salir son quienes tienen otras nacionalidades. Yo no tengo ninguna otra nacionalidad, pero mi nombre estaba en la lista. Nos fuimos, mi mujer, mi hijo y yo mismo. Salimos con lo puesto, con nuestros vaqueros y camisetas. No llevamos nada más. Pero lo logramos, y creo que hemos tenido suerte. Hay cientos de familias enterradas bajo los escombros y miles de cuerpos en las calles.

El genocidio que está teniendo lugar, la intención de genocidio que ha sido demostrada por las élites israelíes, todo eso debe ser llevado al más alto nivel

Hay decenas de miles de muertos.
El nivel de crueldad no tiene precedentes. El 4% de la población de Gaza está muerta o herida. Eso está batiendo un récord. Ya han muerto 24.000 personas. Hay nueve o diez mil personas enterradas bajo los escombros, nadie puede desenterrarlos. No tenemos los equipos o no hay autorización para ir a estas áreas. Están bajo el control del ejército israelí. Los gatos y los perros están comiéndose los cuerpos. Uno de mis colegas supo ayer que 30 miembros de su familia extendida han muerto. No lo supo hasta ayer porque nadie podía acercarse adonde estaban. Así que la gravedad de la situación es extrema. Inhumana. No es fácil dejar tu casa, no tienes papeles, no tienes tus fotos, no tienes tus libros, ninguno de tus recuerdos, los de tus amigos, los de tus muertos, los de tu padre, los de tu madre. No te queda nada. Otros lo han perdido todo. La gente es resiliente, pero somos seres humanos, no somos superhumanos.

...
Mi historia suena muy ingenua si te hablo de otras historias. Nunca pongo mi historia personal en el foco. Estoy aquí para defender a otros, no para contar mi propia historia.

Para nosotros es importante escuchar los testimonios, los periodistas internacionales están fuera del conflicto y los periodistas palestinos son un objetivo del Ejército.
Ha habido 117 asesinatos selectivos. No porque hayan hecho algo mal, no. El hecho de que sean periodistas, estén activos, cubran, fotografíen, escriban, transmitan, estén conectados con los medios de comunicación... hacen que estén sentenciados. No quieren que nadie sepa lo que está pasando. Incluso algunos activistas de las redes sociales. Individuos que no son periodistas, pero que han escrito cosas aquí y allá, que tienen sus seguidores, han sido eliminados y atacados solo porque escriben su propia historia. El nivel de muerte y de destrucción, desplazamiento, inanición... vivimos una nueva Nakba. El genocidio que está teniendo lugar, la intención de genocidio que ha sido demostrada por las élites israelíes, todo eso debe ser llevado al más alto nivel, a los tribunales más importantes del mundo, esto es al Tribunal Internacional de Justicia y al Tribunal Penal Internacional.

Ocupación israelí
Ocupación israelí 250 juristas piden al Gobierno de Sánchez que apoye la denuncia de Sudáfrica contra Israel
Explota la tensión en la frontera con el Líbano mientras crecen las denuncias sobre el sufrimiento de la población infantil en Gaza. Organizaciones, jueces y abogados piden a Sánchez que apoye la demanda internacional que pide un cese del fuego.


Estuviste en La Haya, en la audiencia preliminar del juicio planteado por Sudáfrica. ¿Qué papel juegan Estados Unidos y la UE en este proceso?
Doy las gracias a Sudáfrica, porque comprendió todo lo que significa, todo lo que implica, y los ha acusado de genocidio. El eslogan de la convención sobre el genocidio es “Nunca más”. Se suponía que eso era una lección para todo el mundo. ¿Por qué esto está sucediendo en contra de los palestinos? ¿Cómo ha permitido el mundo que esto suceda? Estoy enfadado con la Unión Europea, con Estados Unidos, porque han adoptado la versión israelí, como si el conflicto hubiera comenzado el 7 de octubre. No, este conflicto tiene 75 años. Israel ha cometido crímenes de guerra, contra la humanidad, limpieza étnica, judeización, una nueva forma de apartheid, todo eso antes del 7 de octubre. Cuando Israel hace eso, se pretende legítimo. No, no tienen ningún derecho a hacerlo. Se ha dado una cobertura política total a Israel, se ha dado cobertura legal, se ha producido el veto en el Consejo de Seguridad de la ONU y se ha dado apoyo con dinero y armas. Y es una agresión contra nosotros. ¿Por qué quieren que los palestinos sientan que Europa es cómplice, que toma parte en el crimen, en el genocidio? ¿Qué mal cometimos? Quizá lo cometió el grupo armado. Pero hablamos de civiles. ¿Por qué estás de acuerdo en que los civiles estén en el ojo de la tormenta? ¿Por qué no están de acuerdo con el alto el fuego, con que pare el genocidio? Y cuando hablo de España, Irlanda y Bélgica, al menos no son cómplices: dicen “esto está mal, se debe declarar el alto el fuego, debe entrar la ayuda humanitaria”. Pero sentimos mucha rabia hacia Europa y su posición y, por supuesto, hacia Estados Unidos.

Raji Sourani - 7
Raji Sourani, abogado director del Centro Palestino de derechos humanos, durante la entrevista para El Salto Elvira Megías


En el pasado has trabajado con B’teselem y otras organizaciones israelíes de derechos humanos. ¿Crees que hay posibilidad de que sea una parte de la sociedad israelí la que detenga a su Gobierno en esta masacre?
Tenemos suerte de tener a estas organizaciones de derechos humanos en Israel. Hemos cooperado con ellas en el pasado, aún seguimos cooperando. Concluimos con B'teselem un informe sobre la rendición de cuentas. El título del documento es “No pueden ni tienen la voluntad“. Ese es el título del libro y pretende que el estado de Israel haga rendir cuentas a cualquier criminal. El poder judicial israelí es cómplice. Pero sucede que estas voces son muy pocas y no tienen suficiente poder, estamos hablando de pocos individuos que están bastante marginados por la sociedad israelí y son acusadas o puestas bajo sospecha. No consiguen que nadie les preste atención cuando advierten de cómo se ha radicalizado la sociedad israelí, cómo los políticos israelíes cada mes, cada año, son empujados más y más hacia la derecha. Incluso el sionismo de izquierdas, que querían hacer el sionismo agradable y humano ya casi no existe. No queda izquierda y la tendencia es hacia la derecha, a la extrema derecha y, lo más importante hacia los grupos de extrema derecha religiosa como Smotrich, Ben-Gvir, etc. Hablar de la sociedad civil israelí no va a ser efectivo, ni ahora ni en el futuro. 


¿Por qué?
Porque el fundamentalismo solo se aplica a los árabes y los musulmanes. En Europa y Estados Unidos nadie habla del fundamentalismo judío. Nadie pide responsabilidades a Israel. Nadie ni siquiera critica a Israel en serio, las críticas son cosméticas. Eso les ha empoderado: Israel considera que es inmune, que está por encima del derecho internacional, incluso por encima del Tribunal Penal Internacional: “Tenemos amigos en Occidente en los que podemos confiar. Somos los magos de la democracia en Oriente Medio, somos el ejército de élite más elitista y ético en el mundo”. Este ejército es responsable de que el 74% de los asesinatos sean de mujeres y niños. No tienen ética. No tienen normas. Están enfermos y los posee la maldad. Cuando bombardeas los hospitales, cuando bombardeas las incubadoras donde están los niños, cuando bombardeas civiles que acudieron a los hospitales, las universidades, los albergues, solo para tener un refugio seguro, cuando bombardeas las zonas residenciales, cuando bombardeas las panaderías y a la gente que hace cola para conseguir pan, y al suministro de agua cuando la gente quiere abastecerse de ella; cuando bombardeas las calles y destruyes el sistema de alcantarillado, el sistema de agua, el sistema eléctrico, cuando niegas la vida a la gente... Este es un Estado y un ejército muy, muy enfermo y pierdes la esperanza. No todo el mundo es responsable, es responsable quien los alienta o mantiene la conspiración del silencio, ellos son cómplices de esto.

Ya es hora de que la comunidad internacional defienda su propia ética y se sitúe en contra de estos crímenes. En Ucrania, dos palabras han movido a toda Europa: invasión y ocupación

¿Te ha decepcionado la administración Demócrata de Joe Biden? 
En 1956, Israel, Francia y Reino Unido invadieron el Sinaí y Gaza. El presidente Dwight D. Eisenhower llamó a David Ben-Gurión para que se retirase. Pasaron 48 horas y no se retiraron. Eisenhower estaba muy enfadado y volvió a coger el teléfono, le dijo: ”Creí que te habías ido hace 48 horas, ¡hazlo ahora mismo!”. Por la mañana no había ningún soldado israelí en Gaza ni en el Sinaí. Hoy les están enviando cada día bombas, aviones, portaaviones, el Reino Unido ha enviado cañoneras. Nos han matado las armas estadounidenses y europeas. Llegan cargamentos todos los días con municiones. Estamos indignados, sí, con EE UU, también con Europa. No queremos más que dignidad y justicia. Nuestras vidas importan, la vida de nuestros niños y niñas importa. Europa no está aplicando el ABC de los valores compartidos. Es desagradable, pero ellos tienen parte de la sangre en las manos, son cómplices de lo que está sucediendo. No es una crítica intelectual. ¿Qué pasa con los derechos humanos? ¿Dónde está la convención de Ginebra? ¿Por qué no se aplica en este caso?

...
Te voy a contar la historia de mi hijo. Está muy bien educado: estudió en una escuela estadounidense. Estudió Derecho en la Universidad de Liverpool. Hizo su máster en Derecho Internacional. Estuvo en Ginebra. Se quedó un año formándose allí. Y en Ginebra le dijeron: “¿Quieres trabajar en los derechos humanos? Ve con tu padre, él te puede enseñar más que nosotros”. Regresó. Trabajó para mí dos años. Trabajó para Asuntos Exteriores, querían nombrarlo asesor legal de la Autoridad Palestina en La Haya, en el Tribunal Penal Internacional y el Tribunal Internacional de Justicia, y dijo: “No quiero salir de los territorios ocupados, quiero quedarme”. Le dijeron “pero servirías a la causa”. Contestó: “Mi padre está en Gaza y está sirviendo a la causa”. Él eligió estar en Gaza. Y trabajó muy activamente. Tiene 30 años. Él me ha dicho: “Gaza es la tumba del Derecho Internacional”. ¡Esta es la generación que viene! ¿Por qué el mundo está convirtiendo a esta generación en descreídos? ¿Por qué Israel tiene el monopolio de la victimización? No somos la víctima de la víctima. Cuando fueron víctimas del Holocausto y fueron perseguidos en Europa, acudieron a nosotros en busca de refugio seguro. Y porque los recibimos bien, los hospedamos, hicimos que sintieran que eran parte de nosotros y les proporcionamos un refugio seguro, ¿ahora nos estamos convirtiendo en víctimas de la víctima con la complicidad de todo el mundo? Ahora somos el sujeto de este genocidio. Genocidio no solo en Gaza, en Cisjordania, en Jerusalén… Es una vergüenza, una vergüenza.

¿Cuál es su esperanza para el futuro inmediato?
Lo que necesitamos es el alto el fuego. Detener la hambruna y el bloqueo. Lo que necesito ahora es que los desplazados regresen. De lo contrario, Israel bombardeará a estas personas que se concentran en un área muy pequeña de tierra y las empujará hacia Egipto. Y esto puede suceder en cualquier momento. Quiero que se dé esperanza a la gente, reconociendo que tienen derecho a la dignidad y la justicia. 

¿Y para el futuro?
Lo que queremos es el fin de la ocupación. Queremos que todo el mundo apoye de verdad nuestro derecho a la autodeterminación y la independencia. En teoría lo hacen en Europa, en teoría, incluso en Estados Unidos, pero eso es en teoría: queremos ver las cosas en la práctica. Por supuesto para Israel es una posición cómoda: están contentos, saben que hacen lo que quieren, que tienen las manos libres, incluso a pesar de las críticas. Ya es hora de que la comunidad internacional defienda su propia ética y se sitúe en contra de estos crímenes. En Ucrania, dos palabras han movido a toda Europa: invasión y ocupación. EE UU y Europa dijeron: "los ucranianos tienen derecho a responder para poner fin a la ocupación. Apoyamos su derecho a la resistencia, incluida la resistencia armada. Pedimos a los ciudadanos de libres de Europa que vayan y luchen junto a ellos. Apoyaremos a Ucrania con armas, con dinero, con la ley, activando al Tribunal Internacional de Justicia. Apoyaremos a Ucrania con sanciones contra Rusia”. Y todo esto ocurrió en unos pocos meses. Nosotros hemos sido invadidos y ocupados, pero es una invasión prolongada, la más vieja de 75 años y la más reciente, 55 años. Entonces, ¿dónde está Europa? 

...
Está mal alimentar las injusticias que estamos sufriendo. Si veo a toda mi familia asesinada, a mis vecinos, a mis seres queridos, asesinados a sangre fría, con el apoyo de Occidente, si veo esta matanza masiva, esta destrucción masiva, si veo que el mundo no mueve un dedo contra el genocidio, veo que esta es la ley de la selva. Y la ley de la selva va en ambos sentidos: no presiones a los palestinos para que sean el nuevo ISIS, no los presiones para que se conviertan en un nuevo Estado Islámico, porque lo que la gente ha presenciado en los últimos tres meses y medio es el mal, y eso es algo que ningún humano puede tolerar. Espero que el Tribunal Internacional de Justicia marque la diferencia, espero que Europa se mueva antes de que sea demasiado tarde. Sigo teniendo esperanzas y milito en el optimismo estratégico: estamos en el lado correcto de la historia y algún día lo lograremos.

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