La esposa de Marwan Barghouti intensifica la campaña para su liberación

La mayor ventana de oportunidad en años para liberar a este icónico preso palestino fue con el intercambio de prisioneros de octubre, pero Israel se negó y lo mantiene en aislado
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Joan Mas Fadwa Barghouti, esposa del líder palestino encarcelado por Israel Marwan Barghouti.
27 ene 2026 05:57

Marwan Barghouti lleva casi un cuarto de siglo en prisión, y pese a que los tira y afloja para su liberación fueron recurrentes en los intercambios de presos de estos años, sigue encarcelado por Israel. Su rostro, entre los más visibles de la Segunda Intifada, es común en muros y carteles de las calles palestinas, donde es visto como una figura unificadora que trasciende la división entre Fatah y Hamás. Tiene una popularidad imbatible que le ha llevado a ser comparado con Nelson Mandela, y su influencia va mucho más allá de los muros de la cárcel. Aunque es miembro del partido oficialista Fatah, muchos ven en este icónico político de 66 años una alternativa a Mahmud Abás, con capacidad para dar un liderazgo legítimo que podría ser un revulsivo para la causa palestina y un potencial proceso de paz. Sin embargo, Israel lo mantiene recluido y se niega a liberarlo.

“La esperanza que Barghouti representa para el pueblo palestino es lo que Israel quiere matar, ya que supone una amenaza”, alegó su esposa, Fadwa Barghouti. Esta visitó Roma la semana pasada, donde participó en reuniones y actos como parte de la campaña internacional para la liberación de su marido, “Liberad a Marwan”. Con esta iniciativa, la familia busca intensificar la lucha para su excarcelación. Este carismático preso está arrestado desde 2002, y en aislamiento tras el 7 de octubre de 2023, cuando el ataque de Hamás que desató la feroz ofensiva israelí sobre Gaza acarreó brutales medidas de detención para los presos palestinos.

Desde entonces, este veterano defensor de la causa palestina estuvo totalmente incomunicado, sin opción de recibir visitas, y su abogado apenas lo pudo ver. “En estos dos años, los presos han sido sometidos a torturas, pero no las tradicionales torturas psicológicas a las que ya estaban sujetos, sino a verdaderas agresiones físicas que llevaron también a la muerte de al menos 110 prisioneros”, dijo la esposa de Barghouti, en un encuentro el pasado viernes con varios medios —entre ellos El Salto— en la Embajada palestina en Roma.


La familia de Barghouti ha denunciado que el preso recibió duras palizas, agresiones que le dejaron inconsciente, con costillas fracturadas y dientes rotos. Las alarmas aumentaron en agosto, cuando el ministro de Seguridad Nacional de Israel, el supremacista Itamar Ben Gvir, irrumpió en su celda para amenazarle, en una escena grabada en vídeo. “A cualquiera que se meta con el pueblo de Israel, a cualquiera que asesine a nuestros niños y mujeres, lo aniquilaremos”, dijo Ben Gvir a Barghouti, visiblemente demacrado y envejecido.

El gobierno israelí se negó a liberar a figuras tan simbólicas como Barghouti o Ahmed Saadat, líder del Frente Popular para la Liberación de Palestina

“Las imágenes fueron muy dolorosas y provocatorias, pero reflejan lo que representa la ocupación. Con aire prepotente y de matón, Ben Gvir se presenta en la celda de un hombre preso desde hace 24 años y lo intenta terrorizar. La violencia simbólica del episodio es un retrato conciso” de la realidad de los presos y la población palestina, “sujetos a una guerra unilateral”, alega Fadwa Barghouti. Esta mujer, abogada de profesión, nació en 1963 en la aldea de Kobar, la misma que su marido. Se casó con él en 1984 y tienen cuatro hijos en común.

Para la familia, las barreras para lograr que saliera de prisión estuvieron a punto de caer en octubre de 2025, cuando Hamás incluyó a Barghouti entre presos de alto perfil a liberar como parte del intercambio por rehenes israelíes que marcó el pacto de tregua en Gaza. Fadwa incluso viajó a Egipto para interceder ante los mediadores. Aún así, el gobierno israelí se negó a liberar a figuras tan simbólicas como Barghouti o Ahmed Saadat, líder del Frente Popular para la Liberación de Palestina. Ben Gvir y el sector de ultraderecha que es socio de Benjamin Netanyahu presionó para evitar la liberación, bajo la amenaza de tumbar el gobierno.

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Fadwa Barghouti, esposa del líder palestino encarcelado por Israel Marwan Barghouti. Joan Mas


Según analistas, esta fue la mayor ventana de oportunidad en los últimos años que tuvo Barghouti para salir de la cárcel, y el hecho de que no fuera liberado derrumbó el ánimo de sus parientes. “La desesperación nos asoló cuando supimos que Marwan no sería liberado. Fue muy difícil explicarlo a hijos y nietos”, comenta su esposa, implicada activamente en todas las campañas para su liberación desde lo que denuncia como “su secuestro” en 2002, cuando tropas israelíes entraron con una ambulancia en Ramallah para aprehenderlo, en el marco de la Operación Escudo Defensivo, la mayor campaña militar que Israel hizo en Cisjordania en el pico de la Segunda Intifada.

Como líder de Fatah en territorio cisjordano, Barghouti lideraba entonces protestas ante los checkpoints israelíes y ya tenía peso notable. En 2001, Israel lo intentó matar con un misil que impactó en un coche donde iba su guardaespaldas. Pasó a la clandestinidad hasta el arresto que llevó a su encarcelamiento.

Ya antes, su vida estuvo entre la cárcel y la calle. Comenzó a militar en Fatah con 15 años, y en 1978 fue encarcelado hasta 1983. A partir de 1987 tomó parte en la Primera Intifada, tras lo que que fue deportado por Israel a Jordania.

“La liberación de Marwan representa la esperanza, por lo que supone una amenaza para la ocupación”, remarca su mujer

En 1994, Barghouti pudo volver a Palestina. Abrazó los Acuerdos de Oslo y la solución de dos Estados, una vía que también defiende hoy, según su esposa. Sin embargo, en los 2000, con el desgaste del proceso de paz que dio paso a una nueva revuelta palestina, el líder palestino fue clave en las movilizaciones del momento. No se mostró a favor de los atentados suicidas o con bomba contra civiles israelíes propios del período, aunque sí defendió la legitimidad de la lucha armada como vía para resistir la ocupación y la creciente colonización judía.


Israel lo vinculó a las Brigadas de los Márties de Al Aqsa —el brazo armado de Fatah—, lo acusó de liderar la milicia y de participar en el asesinato de cinco israelíes. En 2004, fue sentenciado a cinco condenas de cadena perpetua. Barghouti negó los cargos, no reconoció la legitimidad del tribunal que lo juzgó y optó por no defenderse en el procedimiento. Para su esposa, todo ello fue una farsa, parte de una estrategia para encarcelarlo y descabezar el liderazgo palestino. “El proceso no fue transparente ni justo, sino un instrumento de la ocupación israelí para criminalizar a los palestinos. Nadie esperaba que fuera declarado inocente”, indica.

Según denuncia, el motivo de fondo para condenarlo a perpetuidad fue “estrictamente político”, mientras que el empecinamiento de Israel para no liberarlo va en la misma línea. “La liberación de Marwan representa la esperanza, por lo que supone una amenaza para la ocupación”, remarca su mujer, en un contexto en que las posiblidades actuales para su salida de prisión parecen haberse reducido.

El Ejecutivo israelí, por su parte, rechaza liberar a presos como Barghouti al considerarlos máximos exponentes del terrorismo. Para analistas, la creciente deriva hacia la extrema derecha entre mucha población del Estado judío no augura cambios. Tras el 7 de octubre, las recrudecidas medidas de represión contra los palestinos están asimiladas, los casos de tortura y de agresiones en las cárceles son pasados por alto, y tampoco la dura ofensiva en Gaza ha sido puesta en cuestión por gran parte de la opinión pública.

En la última encuesta de octubre del Centro Palestino de Investigación Política y Encuestas, Barghouti apareció de nuevo como favorito en unos hipotéticos comicios, donde obtendría apoyo mayoritario

La atmósfera ultra se ve agravada por personajes como el titular de Finanzas, Bezalel Smotrich, o el propio Ben Gvir, que promueve una ley para regular la pena de muerte contra “terroristas”. La propuesta de ley pasó una primera votación en noviembre, y queda pendiente de dos tandas de voto para su aprobación definitiva.

A todo ello se añade la inestabilidad regional. Israel sigue con sus ataques sobre Gaza, mientras la segunda fase de la tregua en la Franja se tambalea y la presión para que Hamás se desarme continúa. Asimismo, en Cisjordania, el poder de la Autoridad Nacional Palestina —ANP, organismo con autogobierno limitado— mengua ante la constante expansión de la colonización y las incursiones militares israelíes. A esto se suma la falta de legitimidad entre la población del presidente palestino, Mahmud Abás, de 90 años y también líder de Fatah, envejecido y con la popularidad por los suelos, según los sondeos de los últimos años. Este encabeza una estructura de poder señalada por corrupción, autoritarismo o colaboración con los intereses de Israel.


Ante ello, muchos creen que Barghouti sería un soplo de aire fresco. En el pasado ya se mostró crítico con Abbás, y para muchos representa una alternativa de poder al anciano presidente. A su vez, los observadores creen que podría obtener el aval de Hamás, ya que también es una figura respetada dentro del grupo islamista. “Barghouti es un símbolo de unidad palestina, mientras quee Israel nos quiere divididos”, asegura su esposa.

Incluso Donald Trump admitió en octubre que valoraba si pedir su liberación a Israel, aunque no trascendió si esto avanzó de alguna forma. Sin embargo, por ahora, parece que la negativa de Israel a facilitar su impuso. Según Fadwa, lo que teme el gobierno israelí es su planteamiento. “El programa político de Marwan Barghouti les asusta. Su visión se basa en la solución de dos Estados, algo que Israel no quiere ni desea”, alega su esposa.

Para muchos, Barghouti adquirió una imagen de héroe justo por su largo encarcelamiento, y su apelación a vías de resolución pacífica al conflicto palestino-israelí es lo que le asemeja a Mandela. En prisión lideró protestas y huelgas de hambre, y consiguió mediar para lograr treguas o desescalar tensiones ocurridas fuera. En la última encuesta de octubre del Centro Palestino de Investigación Política y Encuestas, apareció de nuevo como favorito en unos hipotéticos comicios, donde obtendría apoyo mayoritario.

“La abrumadora insatisfacción con el presidente Abás y una Autoridad Palestina considerada corrupta crea un vacío de liderazgo que ocupa el popular Marwan Barghouti”, concluyó el centro demoscópico, en un sondeo que reitera el enorme apoyo a un personaje que ve crecer su popularidad mientras suma años en prisión.

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