La represión contra los migrantes pone en cuarentena el discurso social de Andy Burnham

Si no hay más candidatos de su partido, el exalcalde de Manchester asumirá como premier el próximo 20 de julio. Sus posiciones a favor de los servicios públicos contrastan con su apoyo reciente a las políticas duras en materia migratoria.
Andy Burnham
Andy Burnham. © House of Commons CC BY-NC
30 jun 2026 06:11 | Actualizado: 30 jun 2026 07:12

“He escuchado las palabras 'clase trabajadora' dos veces en el discurso de Burnham. Por primera vez en décadas bajo gobiernos laboristas de derecha”. Estas palabras de la economista británica Ann Petifor, autora de libros como La producción del dinero. Cómo acabar con el poder de los bancos (Lince, 2017) resumen la oleada de simpatías que, al menos en un sector de la izquierda del Laborismo, genera la posible llegada de Andy Burnham al número 10 de Downing Street. 

Consciente del crecimiento del Partido Verde y de que no quedan muchas alternativas para los socialdemócratas de Reino Unido que no pasen por recuperar el apoyo de sus bases sindicales y sociales, Burnham se dirigió al país ayer, 29 de julio, desde un lugar simbólico: el Museo de Historia Popular de Manchester. Un museo que, como recogía el escrito Owen Jones en The Guardian, “muestra las luchas de la gente común —como los niveladores, los cartistas, las sufragistas y los sindicalistas— por la justicia y la democracia“.

El hasta hace una semana alcalde del condado de Gran Manchester se comprometió a “reconfigurar” el Estado británico y prometió una política económica de descentralización para transferir competencias a las entidades locales en materias como el agua, la vivienda, la energía y el transporte. El lema “No 10 Norte”, una combinación del número de la calle Downing Street y los orígenes biográficos de Burnham, representa el mayor atractivo de lo que puede ofrecer hoy Burnham: la recalibración de la brújula del país para que mire más a las ciudades obreras.

A su favor cuenta con su carisma, superior a varias millas de distancia del de Keir Starmer, y su experiencia como alcalde-gestor de Manchester, donde ha llevado a cabo una apuesta ambiciosa como ha sido la creación de una red de autobuses y tranvías, privada, pero dirigida por el propio Ayuntamiento. La apuesta de Burnham incluye una recuperación de los servicios públicos esenciales y la construcción de viviendas sociales en la mayor dimensión de los últimos 50 años. Eso sí, como apuntaba Jones, Burnham eludió hablar de impuestos sobre la riqueza y redistribución en términos concretos.

Los próximos pasos, sin embargo, serán escrutados en dos aspectos clave: uno, en el terreno de la fiscalidad, que debe esclarecer si el impulso a los servicios públicos viene de la mano de un zarpazo a las grandes fortunas. El segundo, en materia de migración. Un aspecto que sigue definiendo la agenda política de un país en el que el partido xenófobo de Nigel Farage es primero en las encuestas. Ambos aspectos están relacionados. La clave de esa relación está en el nombramiento y en la colocación de dos de los actuales ministros.

El candidato a premier, no obstante, ha anunciado que no dará avances sobre los miembros de su futuro gabinete. La posición que más expectación crea es la de titular del Ministerio de Hacienda. La actual canciller, Rachel Reeves, está de salida después de la dimisión de Starmer y suenan los nombres de Ed Miliband y Shabana Mahmood.

A pesar de haber sido parte del establishment laborista desde hace más de dos décadas, Miliband —hijo del teórico marxista Ralph Miliband—, que ejerce en la actualidad como Secretario de Energía, es considerado como un político “anti-empresas” y partidario de imponer mayor tributación a la banca. No obstante, los sindicatos Unite the Union y GMB han criticado su política petrolera en el Mar del Norte desde el cargo que ocupa y de su política a favor de la agenda de “cero emisiones netas”, que ha derivado en una destrucción de empleo en el sector extractivista.

Por su parte, Mahmood es la actual canciller de Interior, desde donde ha dirigido las políticas de mano dura contra la migración durante la extinguida etapa Starmer. A priori hay pocas esperanzas de un giro de guion en esas políticas represivas, dado que Burnham ha sido, como mínimo, poco claro en este tema. Pero es evidente que se trata de uno de los puntos rojos para su elección y seguirá siendo el principal test de si rompe con el legado de Starmer o condena a su partido a seguir siendo rehén de los argumentos trazados por la extrema derecha de Reform Uk.

Burnham ha defendido en el pasado que las tasas netas de recepción de personas migrantes “deben disminuir aún más”, pero también insinuó críticas a la línea dura de Mahmood e insinuó su apoyo a las propuestas de revisión de esas políticas. Además, en la campaña para las elecciones del jueves 18 de junio, cuando ganó su escaño en las elecciones especiales en Makerfield que le permite presentarse el 20 de julio como primer ministro, confrontó con su rival de Reform UK asumiendo los argumentos antimigración que han hecho crecer a la extrema derecha.

De hecho, a comienzos de este mes, Burnham declaró que estaba de acuerdo en la idea de “recuperar el control” de Farage. “Necesitamos hacer un mayor uso de la detención para que las personas que no tienen fundamento para su solicitud no sean admitidas en el país. De esta manera, se resolverá el problema rápidamente y se agilizará su regreso”, dijo el 9 de junio a los micrófonos de BBC.


No ha sido el único vaivén en un aspecto en el que el candidato a primer ministro ha oscilado entre su visión como alcalde, más abierta a políticas mínima de acogida, y sus ambiciones a escala estatal. En marzo, cien figuras del Laborismo político y de los sindicatos, firmaron una carta rechazando la propuesta de ley sobre migración presentada por Shabana Mahmood. Burnham no estaba entre ellos. Algunas de las disposiciones de esa ley, como la reducción de la condición de refugiado de permanente a temporal ya se han implementado. Otras, como la separación de familias han sido objeto de denuncias por parte de la veteranísima Joint Council for the Welfare of Immigrants (JCWI), quien el pasado viernes envió una carta abierta al candidato pidiéndole una retractación de declaraciones y posicionamientos.

En el día de hoy, 30 de junio, tendrá lugar una votación en la que Burnham y su equipo de confianza se tiene que posicionar con respecto al proyecto de ley de inmigración y asilo de Mahmood. Algunos de los aspectos a tratar tienen que ver con la expulsión forzosa de personas a las que se les ha denegado el asilo y las pruebas de edad —controvertidas desde el punto de vista científico— para la autorización de estancia de personas migrantes adolescentes y jóvenes.

Consciente de que necesita el apoyo de la izquierda del Laborismo para llevar a cabo su programa, desde que apareció como candidato a liderar a su partido Burnham apenas se ha manifestado sobre políticas de migración. Como hizo notar la prensa de extrema derecha, en el dicurso de ayer en Manchester no mencionó el tema. El 24 de junio, el medio The I Paper utilizaba el condicional para referir que el futuro primer ministro “podría abandonar las normas de asentamiento más estrictas para los inmigrantes que ya se encuentran en el Reino Unido”. Según esta nota se suavizaría uno de los puntos impulsados por Mahmood que ya ha entrado en vigor como es la aplicación retroactiva de un límite mayor para la obtención de la residencia permanente, que pasaría de cinco a diez años. Según fuentes citadas por ese medio, Burnham estaría dispuesto a dejar sin efecto la retroactividad, de forma que las personas que ya tienen una residencia temporal inferior a cinco años podrían seguir optando a la residencia permanente sin una ampliación del plazo.

La izquierda del Parlamento, representada por un diputado veterano como Alf Dubs, ha pedido a Burnham que se reviertan las políticas de asilo ya aprobadas y se paralice la ley en curso de aprobación, pero el exalcalde del norte no ha dado señales en ese sentido. “Debemos mantenernos firmes en nuestros compromisos en virtud de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 y del Convenio Europeo de Derechos Humanos, y no intentar diluirlos, que es lo que amenazan con hacer las propuestas actuales”, exigía Dubs. Este diputado ha reclamado que Mahmood sea cesada o “recolocada” en otro Ministerio. Si eso sucede o si es o no el de Hacienda, trascendental para el impulso del gasto social con el que Burnham pretende evitar el desastre de su partida en las próximas elecciones, se verá a finales de julio, cuando la esperanza (blanca) del Laborismo asuma el poder. 

Brexit
Brexit, diez años después
Diez años después de la consulta que ha cambiado el sistema político de Reino Unido, el Brexit se revela como el motor que impulsó a la extrema derecha desde la marginalidad hasta el centro del tablero político.
Asalto Podcast
Podcast | Reglamento de retorno: Europa siempre ha sido trumpista
La Europa fortaleza aprieta su cerrojo con el nuevo Pacto Europeo de Migraciones y Asilo, pero nunca ha dejado de vulnerar los derechos de las personas migrantes.
VV.AA.
Cargando valoraciones...
Ver comentarios 1
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra na túa conta.
Cargando...
Cargando...
Comentarios 1

Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.

Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!

Cargando comentarios...