Un proveedor con pasado nazi suministra a la Ertzaintza el software de videovigilancia israelí BriefCam

El patriarca de la familia Liesau fue acusado de comprar animales para propagar la peste en los campos de concentración y Franco lo protegió de los Aliados. Su hijo suministró aparatos de escucha para CESID y declaró como testigo por el asesinato de Josu Muguruza. Hoy sus empresas venden al Departamento de Seguridad del Gobierno Vasco el análisis automático de las grabaciones de la Policía vasca.
BriefCam
Imagen de BriefCam anunciando sus servicios de videovigilancia

El Departamento de Seguridad del Gobierno Vasco compró en noviembre de 2024 licencias de BriefCam –un programa fabricado en Israel que rastrea personas y vehículos dentro de horas de grabación mediante inteligencia artificial y reconocimiento facial– y renovó esa licencia el pasado 17 de junio por otros 36 meses. Los datos proceden de la documentación de los expedientes publicados en la plataforma de contratación pública de Euskadi donde se identifica al “fabricante Briefcam”, según documentación recabada por Hordago-El Salto.

Las dos proveedoras de la Ertzaintza, Tradesegur y Covert Intelligent Security Systems, comparten domicilio en Alcobendas y un apellido: Liesau. El patriarca de esa familia, Franz Liesau Zacharias, llegó a ser acusado de ser espía del servicio de contrainteligencia nazi. Al terminar la Segunda Guerra Mundial, los Aliados lo reclamaron por “comprar animales del Marruecos español y de la Guinea española para fines experimentales en Alemania, entre ellos la propagación de horribles enfermedades, como la peste, en los campos de concentración”. El dictador Francisco Franco lo protegió y denegó su entrega.

De aquel salvoconducto nació un negocio que no ha dejado de vender a los aparatos de seguridad del Estado. El heredero del imperio, Christian Liesau Von Lettow-Vorbeck, tuvo que declarar como testigo ante el juez Baltasar Garzón porque estaba en el restaurante de la calle Alcalá de Madrid donde los aparatos de la guerra sucia del Estado español asesinaron al diputado de Herri Batasuna Josu Muguruza la noche del 20 de noviembre de 1989, a escasos metros de la sede de la empresa que entonces presidía su padre. 

Tres años después, en 1992, esa sociedad, SIAISA, suministró el por entonces sofisticado equipo de escuchas de los servicios secretos españoles. Hoy Christian Liesau preside Covert Intelligent Security Systems, la sociedad que en junio renovó la licencia de BriefCam.

Los Aliados acusaban a Franz Liesau de comprar animales en el Marruecos y la Guinea españoles para propagar la peste en los campos de concentración; Franco se negó a entregarlo

El reparto de las tres adjudicaciones que las empresas de los Liesau han firmado con el Gobierno Vasco desde noviembre de 2024 suma 76.749 euros. La primera compra del software, 18.500 euros con IVA –15.290 sin impuestos–, se adjudicó el 27 de noviembre de 2024 a Tradesegur, dentro de un contrato de “suministro de licencias de software de investigación”. La renovación, 18.649 euros y 36 meses, fue para Covert Intelligent Security Systems, adjudicataria del lote de “software de análisis de vídeo”. Esa misma empresa se llevó el 28 de mayo pasado el mantenimiento de las máquinas de los campos de tiro de la Academia Vasca de Policía y Emergencias, en Arkauti, por 39.600 euros.

Viejos conocidos de la Ertzaintza

La relación de los Liesau con el Gobierno Vasco se remonta a la década de los años 90. Entre 1995 y noviembre de 2024, sus firmas fueron contratadas para obras, suministros y mantenimiento de las galerías de tiro de Iurreta y Berrozi, del super-cuartel de Oiartzun y de la academia policial de Arkauti. La adjudicación de mayo pasado en Arkauti, la de las máquinas de los campos de tiro, recae precisamente en la empresa que un mes más tarde renovaría la licencia de BriefCam. Cabe recordar que la seguridad del super-cuartel de Oiartzun y de Arkauti estuvo a cargo de la firma de origen israelí ICTS entre 2019 y noviembre de 2024.

BriefCam es además el último eslabón de una cadena de suministro con sello israelí. El despliegue anterior, anunciado a bombo y platillo a finales de 2024, fueron 1.435 bodycams compradas a Telefónica, proveedora de las cámaras corporales modelo Axon, una firma en cuyas acciones Donald Trump declaró en mayo haber invertido entre uno y cinco millones de dólares. Telefónica es accionista de dos empresas de Israel y su filial Telefónica Ingeniería de Seguridad incorporó en 2025 como asesor al exministro de Defensa israelí Amir Peretz.

El proyecto piloto de esas bodycams se había encargado a finales de 2021 a Motorola Solutions, importante contratista del Ejército israelí y proveedora de cámaras de seguridad para la Línea Verde del Tren Ligero de Jerusalén.

La plataforma que quiere absorber las cámaras ajenas

El Plan de Seguridad Pública de Euskadi 2020-2025 tenía prevista la integración con sistemas de seguridad y videovigilancia externos, especialmente de aeropuertos –como se pudo comprobar en las explicaciones que el consejero de Seguridad, Bingen Zupiria, dio en el Parlamento tras la carga policial contra los activistas de la Flotilla en Loiu–, así como de puertos, ferrocarriles, carreteras e industrias. Para ello, en junio de 2025 el departamento comenzó a elaborar una “lista concreta de fuentes de vídeo a integrar”. Era un salto cuantitativo y cualitativo en el crecimiento del sistema de videovigilancia de la Ertzaintza.

Para hacer frente a esa tarea de integración en la plataforma Bideogune, creada en 2024 para incorporar en ella todas las grabaciones policiales, el Departamento de Seguridad ya ha comenzado a operar con el software del “fabricante Briefcam”, “debido a la necesidad de incorporar elementos tecnológicos que proporcionen valor añadido en las investigaciones, optimizando tiempos de respuesta en la obtención de datos para su posterior análisis que garantice unas investigaciones eficientes y eficaces”.

Con el programa israelí, la Ertzaintza acomete la “revisión de grandes volúmenes de grabaciones de vídeo, al objeto de reducir el tiempo de revisión y facilitar la búsqueda de información relevante, en el menor tiempo posible”. Una vez “transferida la información” a la Policía vasca, el proveedor del software se ha comprometido “a destruir toda la información” y a entregar “una declaración por escrito donde conste que así se ha realizado”.

Lo que BriefCam sabe hacer y quién lo denuncia

El software permite la búsqueda acelerada de formas, objetos, tamaños y colores dentro de transmisiones de vídeo, especialmente de cámaras de vigilancia y drones. Puede rastrear a una persona por el color de su suéter o a un vehículo por su matrícula, y analizar varias horas de grabación en unos minutos. Opera con otras funciones sensibles, como la distinción de género y entre edad adulta o infantil. La más polémica es el reconocimiento facial, que permite “detectar, rastrear, extraer, clasificar y catalogar” a una persona basándose en su rostro.

El software distingue género y edad adulta o infantil, y permite rastrear a alguien por el color de su suéter. La ACLU lo sitúa entre las herramientas implicadas en violaciones de derechos humanos.

El centro de investigación Who Profits documentó su uso por unidades de patrulla fronteriza y otras áreas de seguridad en Israel, además del proyecto del Ministerio de Vivienda en la Jerusalén Este ocupada. La ONG AlgorithmWatch, con sedes en Berlín y Zúrich, detectó sesgos discriminatorios y racistas en este tipo de software de videovigilancia. Y la delegación en Luisiana de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) pidió en 2020 prohibir el reconocimiento facial en Nueva Orleans. En ese comunicado, BriefCam aparece entre las herramientas de rastreo “implicadas en violaciones de derechos humanos a escala nacional e internacional”.

Del Monte Scopus a Canon

El programa BriefCam fue creado en 2007 utilizando tecnología de Video Synopsis desarrollada en la Universidad Hebrea de Jerusalén, entidad que declaró su apoyo al Ejército israelí en su ataque contra la Franja de Gaza. Esa universidad alberga una base militar en su campus del Monte Scopus, sobre suelo ocupado de Jerusalén Este, y se encarga de formar cuadros para el Cuerpo de Inteligencia del Ministerio de Defensa israelí. También colabora con tres entidades vascas en OpenSuperQPlus100, un proyecto europeo de computación cuántica de 20 millones de euros que forma parte de los 31 programas de investigación que conectan al Gobierno Vasco con Israel.

BriefCam nació de una tecnología de la Universidad Hebrea de Jerusalén, que alberga una base militar en su campus del Monte Scopus, sobre suelo ocupado de Jerusalén Este.

En 2018, el fabricante BriefCam fue adquirido por 90 millones de dólares por la japonesa Canon. Fue una operación en la que desempeñó un rol importante José Miguel García, consejero de BriefCam desde 2016 y nombrado consejero delegado de Euskaltel en 2019. Sin embargo, BriefCam Ltd sigue manteniendo su sede en Israel, concretamente en el Parque Tecnológico de Modi’in. El Ministerio de Vivienda israelí emplea su software de videovigilancia en al menos 98 emplazamientos de esa misma Jerusalén Este, según el centro de investigación Who Profits. 

El patriarca: proveedor de la armamentista vasca SAPA

Los proveedores de BiefCam para la Ertzaintza no son desconocidos para la industria vasca. Franz Liesau Zacharias, fallecido en diciembre de 1992, había fundado a finales de la década de los años 30 la empresa Oficina Técnica Liesau, dedicada a la fabricación de máquinas herramienta para construcciones navales, ferrocarriles, aviación y armamento militar. Tenía una delegación en Bilbao que suministraba material a los astilleros y a Altos Hornos de Vizcaya.

La joya de la corona del imperio Liesau, Sociedad para Investigaciones y Aplicaciones Industriales, SIAISA, llegó a ser proveedora de máquinas industriales del extranjero para Sociedad Anónima Placencia de las Armas, SAPA, la empresa armamentista de Soraluze que desde los años ochenta controla la familia Aperribay. Su patriarca, Joaquín Aperribay Elosúa, fue alcalde de Deba entre 1967 y 1976. La propia SIAISA contó con una delegación en Soraluze que operaba a través de dos comerciales e insertaba publicidad en medios guipuzcoanos.

El heredero: las escuchas del CESID y la noche en que mataron a Muguruza

Christian Liesau Von Lettow-Vorbeck, heredero del imperio empresarial familiar, estaba cerca de varios miembros de Herri Batasuna cuando los aparatos de la guerra sucia del Estado español asesinaron a Josu Muguruza. Se encontraba en el restaurante Basque de la calle Alcalá, a escasos metros de la sede de la empresa que entonces presidía su padre, un edificio propiedad de la familia desde los años cuarenta. Dos individuos dispararon contra los miembros de Herri Batasuna sentados en una mesa del restaurante. Muguruza murió e Iñaki Esnaola resultó herido grave. Por ello, Liesau tuvo que sentarse como testigo ante el juez Baltasar Garzón.

Christian Liesau declaró entonces que estaba casualmente en el local y que su empresa se dedicaba a fabricar relojes. Omitió que, según publicó El Mundoen 1997, su sociedad, SIAISA, era proveedora de equipos para los servicios secretos españoles y las Fuerzas de Seguridad del Estado, entre otros organismos públicos. Tres años después del asesinato, en 1992, SIAISA suministró el por entonces sofisticado equipo de escuchas de los servicios secretos españoles, un sistema con capacidad para duplicar grabaciones y para la búsqueda automática.

La sociedad que vendió al CESID los equipos de escucha en 1992 es la que hoy vende a la Ertzaintza el análisis automático de lo que graban sus cámaras

El circuito no se ha interrumpido nunca. La familia Liesau, a la que Franco protegió de los Aliados cuando le reclamaban por los experimentos de los campos de concentración, vendió a los servicios secretos del posfranquismo los equipos para escuchas telefónicas, y hoy vende a la Policía vasca el programa israelí que peina automáticamente lo que graban sus cámaras.

Ilegal en Francia, sin debate en el oasis vasco

Atendiendo a lo sucedido en el Estado francés, resulta grave que la compra y la renovación del software israelí se hayan hecho de espaldas a la opinión pública. El medio francés D!sclose desveló en noviembre de 2023 que la Policía francesa había adquirido BriefCam en secreto en 2015 y que el Ministerio del Interior ocultó su uso durante ocho años.

La Dirección Departamental de Seguridad Pública (DDSP) de Seine-et-Marne fue la elegida para experimentar con él. En 2017 la aplicación se extendió a otros departamentos y el reconocimiento facial se activaba, según los documentos internos, “en unos pocos clics” y sin control judicial.

El tribunal administrativo de Grenoble declaró ilegal y desproporcionado el uso de BriefCam en enero de 2025. La Ertzaintza renovó su licencia 17 meses después.

Según el recuento que la plataforma Technopolice extrajo en 2020 de la guía profesional del sector, hasta 35 ciudades del país galo tenían ya implantado el software. Bajo la lupa de esa plataforma está también el fabricante francés Idemia, responsable de la actualización del Sistema de Identificación Biométrica de la Ertzaintza. Y otra plataforma francesa, La Quadrature du Net, llevó a los tribunales el empleo de BriefCam en el municipio de Moirans, en el departamento de Isère.

El 24 de enero de 2025 el tribunal administrativo de Grenoble declaró ilegal y desproporcionado el uso del programa, ordenó al ayuntamiento dejar de utilizarlo y contradijo el criterio de la propia autoridad francesa de protección de datos. La Ertzaintza renovó la licencia para operar con BriefCam 17 meses después de esa sentencia.

Poco se sabe sobre la implantación de BriefCam en el Estado español, salvo que su software está instalado en los sistemas de videovigilancia del IFEMA de Madrid desde 2022 y en los del Puerto de Algeciras, cuya división de Protección Portuaria lo emplea desde 2025 para analizar imágenes a petición de otros cuerpos de seguridad del Estado.

A la reducida lista de clientes conocidos se suma ahora la Ertzaintza, en cuyo currículum pesan los más de 40 años de entendimiento con intereses israelíes y los 22 millones en contratos con empresas israelíes y sus distribuidoras.

Policía
El armamento de videovigilancia de la Ertzaintza: 2.037 cámaras fijas, 1.435 bodycams y 13 drones
La Ertzaintza reconoce la existencia de las distintas tecnologías para vigilar a la población. Suministradas por Telefónica, superan los tres millones de euros en su coste, se despliegan en las principales ciudades vascas durante eventos deportivos.
Videovigilancia
La Ertzaintza cuenta con 300.000 rostros y 590.000 huellas en su sistema de información biométrica
Más allá de las innovaciones en reconocimiento facial y corporal, también ha actualizado equipos tecnológicos criticados por usarse para detener activistas durante manifestaciones o vigilar a otros ciudadanos en eventos multitudinarios.
Israel
La Ertzaintza adjudicó 22 millones en contratos a empresas israelíes y sus distribuidoras
Un año después de la condena del Parlamento Vasco contra el genocidio en Gaza, el Gobierno Vasco ha seguido adquiriendo productos israelíes.
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