Violencia policial
“Justizia Anderrentzat”: Santurtzi marcha contra la muerte de un vecino bajo custodia policial
Cientos de personas respondieron este sábado a la convocatoria de MS Ezkerraldea y Berri-Otxoak para denunciar la muerte de Ander, el joven de 29 años, que falleció el miércoles dos días después de ser reducido con pistolas táser y golpes de porra por la policía municipal. La marcha, tras haberse detenido frente a la comisaria del cuerpo policial durante un buen rato, terminó frente al ayuntamiento, al que reprochan haber blindado a sus agentes.
Según el relato de las convocantes, los hechos arrancan el lunes. Varios agentes de la policía municipal redujeron al joven con una pistola táser y a golpes de porra. El comunicado leído en la protesta sostiene que Ander permaneció dos horas tendido en el suelo esperando la ambulancia tras la paliza, bajo temperaturas que superaban los cuarenta grados, y estuvo dos días en coma antes de fallecer.
La versión oficial es otra: el concejal de Seguridad, Imanol Urrutxua, aseguró que el consistorio lo “ha comprobado todo” y que “no hay ningún indicio” de una actuación incorrecta, mientras el sindicato policial Esan defendía que la intervención respetó “los principios de legalidad y proporcionalidad”. El Ayuntamiento ha trasladado el caso a la comisión de seguimiento externa de la policía vasca, un hecho que los manifestantes han criticado.
En el parte policial que el Ayuntamiento ha trasladado a la familia, la causa de fallecimiento aparece como un golpe de calor, pero los testigos consultados por Hordago-El Salto apuntan a cómo se produjo el operativo durante la detención. Otras fuentes señalan que detrás de la impunidad con la que opera bajo el amparo institucional se encuentran las lógicas cada vez más violentas del cuerpo policial en el municipio. Según fuentes consultadas por este periódico, algunos agentes incluso han amenazado con no trabajar durante las fiestas del municipio de la margen izquierda, llegando incluso a plantear una huelga, si prospera la investigación sobre la actuación policial que provocó la muerte de Ander. La suspensión de las celebraciones acarrearía un importante gasto para el consistorio y un cuestionamiento de su capacidad para mantener el control democrático del municipio.
La marcha carga contra los responsables de la muerte de Ander
El discurso que se leyó durante la marcha en Santurzi se dirigió contra el tratamiento mediático del caso que justifica y legitima la violencia policial. Las convocantes denunciaron haber leído “decenas de titulares” que hablaban de “tres munipas heridos” sin una sola mención al joven ni a la agresión que sufrió. Hablan de un “relato desfigurado” que oculta lo sucedido y reviste a la policía de la condición de víctima. La misma indignación contra los medios de comunicación apuntó a Vox, formación política a la que acusan de haber aprovechado las horas en que solo circulaba esa versión para difundir “bulos racistas”. “A los fascistas no les importa la víctima”, zanjaron los manifestantes.
Las convocantes denuncian un relato mediático que habló de “tres munipas heridos” sin mencionar al joven al que la policía redujo con táser y porras hasta dejarlo en coma.
El otro blanco de la marcha fue institucional: el propio Ayuntamiento, ante cuya sede terminó la protesta, y el cuerpo policial. El comunicado le reprocha haber expresado “su apoyo absoluto” a los agentes desde el primer momento y haber pedido una investigación solo cuando ocultar lo ocurrido se volvió imposible, sin cuestionar en ningún caso la actuación del operativo. Para las convocantes, ese respaldo encaja en una pauta que se repite en Euskal Herria: la de unas instituciones que blindan la actuación de sus cuerpos policiales cada vez que su legitimidad queda en cuestión.
El discurso de los convocantes situó la muerte de Ander en una lista de casos previos. Se citó la represión sufrida por integrantes de la Flotilla a manos de la Ertzaintza —cuya delegación vasca ha presentado una querella criminal contra el cuerpo y el consejero de Seguridad—, el caso del joven bilbaíno Iker Arana, mutilado al defender el gaztetxe de su barrio, y un historial en Ezkerraldea que describen como largo: la persona que perdió un ojo por un disparo policial mientras era desalojada del puente que le servía de cobijo en Barakaldo, un municipio que presentan como el primero de Euskal Herria en usar táser y drones y donde, aseguran, tres personas han sido tiroteadas en los últimos dos años. En Sestao, recordaron los manifestantes, un joven perdió un testículo tras una paliza policial.
Para las convocantes, todos estos episodios son ejemplos de la “fascistización” de la sociedad y de las fuerzas policiales, y de una normalización de las armas “no letales” que permite usarlas “con total impunidad”.
No es un fenómeno nuevo ni aislado: la pistola táser se ha ido extendiendo por los municipios vascos pese a las advertencias del propio fabricante, después de que el consejero Bingen Zupiria avalara la compra de material para estas armas a los pocos días de que lo pidieran los sindicatos policiales, y de que cuerpos como la Guardia Municipal de Donostia se sumaran a un arsenal cada vez mayor.
La función de la policía es “mantener mansa y disciplinada a la clase obrera”. La tarea de los movimientos es “señalar la impunidad policial y luchar contra su normalización” para que “ninguna persona tenga que sufrir agresiones como estas”
Además, como ha probado Ahoztar Zelaieta en este medio, existe una red que conecta a la policía vasca con el universo de la ultraderecha policial española —de la plataforma JUSAPOL y su brazo sindical JUPOL, el llamado “Vox policial”, a la empresa de desahucios Desokupa y a sindicatos afines de los Mossos.
La función de la policía, indicaron los manifestantes en su discurso, es “mantener mansa y disciplinada a la clase obrera”, y desde ahí explican el uso de la violencia y la represión policial. La tarea de los movimientos sociales, concluyen, es “señalar la impunidad policial y luchar contra su normalización” para que “en el futuro ninguna persona tenga que sufrir agresiones como estas”. La marcha se cerró al grito de: “¡Bortizkeria polizialari ez! ¡Goian bego Ander!”.
Violencia policial
Muere un hombre en Santurtzi después de ser reducido con pistolas táser por la Policía Municipal
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