Derecho a la vivienda
La ciudad, pedazo a pedazo

En los espacios comunes, arrancados entre todos a la especulación y la lógica del capital, se crean vínculos y relaciones. Son lugares con vida dentro.
Llerena Dani - 2
Bebidas calientes y un poco de música acompañan la espera de la comisión judicial, en un reciente intento de desahucio en el bloque de la calle Llerena. Elisa González

Una casa es un edificio para habitar. Imagino que el ser humano la creó cuando la cueva se volvió inhabitable. Le puso paredes, techo y puertas, y más tarde aparecerían las habitaciones, inventoras de la intimidad. Así nacería ese elemento ya inseparable de la vida humana. En la casa vive gente. Esto parece tonto decirlo, pero hay que decirlo: una casa es una casa porque vive gente en ella.

Desde entonces, la casa no ha cambiado sustancialmente (sigue teniendo paredes, techo, habitaciones y puertas), pero fuera sí ha cambiado todo. Ahora existe una de esas anomalías que cada vez nos impresionan menos: las casas vacías. Están repartidas por todas partes, en cada ciudad. Una vivienda se queda vacía y eso rompe su significado originario: se vuelve una guarida hueca. Un refugio que no refugia. Una no-casa.

Caseros e inmobiliarias y fondos buitre acumulan propiedades. Anomalías, todas ellas, que muchos consideran consecuencias inevitables de un sistema al que no vale la pena imaginarle alternativas

En España hay más de 3,8 millones de hogares sin habitante. Mientras, las personas que viven en la calle van en aumento. Se ejecutan cien desahucios al día. Caseros e inmobiliarias y fondos buitre acumulan propiedades. Anomalías, todas ellas, que muchos consideran consecuencias inevitables de un sistema al que no vale la pena imaginarle alternativas, pero que en realidad no tienen nada de fortuito: se producen, más bien, por mano de actores poderosos que las provocan.

En la calle Llerena en Vallecas hay una anomalía a la inversa. Un bloque de casas que quedó vacío fue recuperado por vecinos y vecinas organizados a través de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) del barrio. Desde hace doce años vive gente en su interior. El bloque, ubicado en una zona de calles estrechas que acumula una curiosa mezcla de estilos arquitectónicos (fachadas modernas, pequeños portales de dos colores que recuerdan cómo sería el barrio de casas bajas), lo levantó una constructora que ya quebró, pasó después a manos de un banco y del banco a la Sareb y, finalmente, fue ocupada. En su fachada de ladrillos cuelga una pancarta que recuerda que dentro hay vida. Es uno de los primeros edificios de la llamada Obra Social de la PAH, organización que lleva recuperando cadáveres inmobiliarios esparcidos por la ciudad desde la crisis de 2008.

Derecho a la vivienda
Vivienda El bloque pionero de la Obra Social de la PAH en Madrid celebra una década de recuperación de viviendas
La asamblea de vivienda de la Plataforma de Afectadas por la Hipoteka de Vallecas realizó un festejo recorriendo las calles de Puente de Vallecas para celebrar una década de edificios recuperados. Pero su lucha no tiene descanso: esta semana ha recibido inesperadamente la amenaza de un nuevo desahucio para el 22 de junio.
Qué hay más hermoso que apartar la basura, sembrar una flor. Son los espacios comunes, arrancados entre todos a la especulación y la lógica del capital

Recuperar casas, recuperar espacios, llenarlos de vida: dar la vuelta a las anomalías. Con esa misma filosofía se revivió el solar abandonado, a apenas unas calles de allí, que ahora es un lugar de encuentro -el Sputnik-. Cerca, está la despensa solidaria y, a la vuelta de la esquina, lo que fuera un vertedero transformado hoy en un huerto de cuidado colectivo. Qué hay más hermoso que apartar la basura, sembrar una flor. Son los espacios comunes, arrancados entre todos a la especulación y la lógica del capital. Espacios públicos donde se crean vínculos y relaciones. Lugares con vida dentro.

Esto que llamamos comunes son recursos compartidos y autogestionados al margen de dinámicas de mercado y control del estado, como los define Álvaro Sevilla, autor de Contra lo común: una historia radical del urbanismo. Durante la presentación del libro en la Villana de Vallecas el pasado día 18 de enero, Sevilla reflexionó sobre por qué hay esta fijación contra los comunes, por qué se convierten en algo que hay que destruir: “Tiene que ver con las dinámicas propias del capitalismo: es un sistema que necesita crecer para subsistir, ocupar territorios que están fuera del sistema e incorporarlos al sistema”, dice.

Avanzada la mañana, aquellos que se concentran dentro del edificio ponen música, para responder con humor: que no nos chafen la fiesta. Y bailamos

El bloque de Llerena, uno de esos espacios recuperados, ha sido desde hace doce años el hogar de casi 200 personas, ha sobrevivido a dos crisis económicas, un corte de agua de más de cuatro años, dos procedimientos judiciales, una pandemia. La PAH ha intentado negociar para que sus vecinos puedan quedarse, pero Sareb no negocia. El piso de Dani pertenece a Caixabank y es el primero que ha recibido orden de desahucio. El día del segundo intento, a finales de diciembre, se concentra allí la gente para impedirlo: gente dentro durante la noche y fuera, desde las seis y media de la mañana, frente al portal tapiado. En el frío, los activistas traen café y chocolate y la mañana transcurre en la espera a la comisión judicial, quien ejecutará el desahucio, y con presencia policial constante. Hay personas de todas las edades, circunstancias vitales e historias. En las conversaciones que se producen en espera del desenlace puedo leer las otras luchas intercaladas que ocurren “a ras de barrio”: las del trabajo digno, el sindicalismo social, los cuidados o el derecho a la vivienda. Una mujer mayor habla de su propio intento de desahucio, que sucedió hace apenas unas semanas. Otra compañera nos cuenta cómo le cambió el rostro a un hombre cuando pasó de vivir en la calle a tener un hogar, en otro bloque ocupado similar al de Llerena. Avanzada la mañana, aquellos que se concentran dentro del edificio ponen música, para responder con humor: que no nos chafen la fiesta. Y bailamos. Cuando la comisión judicial llega y conocemos que el desahucio de Dani se pospone -otro desahucio parado-, la fiesta y la música en la calle Llerena siguen por un rato.

Esto también es un espacio recuperado: un momento dramático en el que, sin embargo, hay risas, abrazos y baile. Lo que se celebra es efímero, porque el desahucio simplemente se desplaza a otra nueva fecha, y después de ese habrá otro, y luego otro. Es un juego de resistencia que solo se gana con música y en común: no hay otra forma.

“Lo importante es ver que, aunque el soporte se elimine, la energía persiste y se relocaliza”. Esa energía, esa ilusión es nuestro lugar común: la ilusión de buscar alternativas

Aunque los informativos se empeñen en contar solo los casos dramáticos, la realidad es que se paran desahucios regularmente, en silencio, gracias a la fuerza de movimientos como la PAH. En cada asamblea, reunión y concentración me encuentro con algo transformador, ilusionante. Los comunes de los que habla Sevilla no siempre son lugares físicos: “Algunas prácticas son volátiles, no echan raíces, dan un contenido al espacio”, apunta. “Lo importante es ver que, aunque el soporte se elimine, la energía persiste y se relocaliza”. Esa energía, esa ilusión es nuestro lugar común: la ilusión de buscar alternativas. La de imaginar el futuro nosotros para que no lo hagan los de siempre: los fondos buitre, los que ponen el capital por encima de las vidas, los mismos que han creado este mundo de anomalías y casas vacías. La de recuperar espacios robados a la ciudad casa a casa, calle a calle, pedazo a pedazo.

Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra na túa conta.

Relacionadas

Madrid
Madrid La Sareb ejecuta con violencia el desahucio de dos jóvenes activistas en Carabanchel
Desde el Sindicato de Vivienda de Carabanchel apuntan a que la estrategia actual del ‘banco malo’ es vaciar cuanto antes este y otros pisos de su propiedad para especular con ellos antes su disolución definitiva.
Madrid
Derecho a la vivienda Consumo abre expediente a Alquiler Seguro por prácticas abusivas contra los inquilinos
La decisión del Ministerio de Pablo Bustinduy, según el Sindicato de Inquilinas, “abre la puerta a la devolución de millones de euros a las inquilinas que reclamen sus derechos”.
Madrid
Madrid La Sareb amenaza con el desahucio a dos jóvenes activistas en Carabanchel
Cadete 7, el bloque en lucha del que el ‘banco malo’ prevé desalojarles de forma inminente este jueves 27, fue el primero recuperado por el movimiento de vivienda de Madrid en 2013 tras haber permanecido deshabitado desde 2008.
maciadavo
1/2/2024 13:22

Me ha encantado y esas experiencias nos llenan de gozo, gracias por luchar, también podéis ayudar a los sin techo a que tengan el IMV como muchos de los habitantes, me parece genial vuestra solidaridad

1
0
gabrielfdpb
1/2/2024 10:45

¡bravo!

2
0
Comunidad de Madrid
Sanidad Universal Sociedades sanitarias critican el SMS amenazante que el Gobierno de Ayuso está enviando a personas migrantes
Cuatro sociedades científicas denuncian un texto amenazante en el que se indica al destinatario que dispone de 30 días para seguir de alta en la Tarjeta Sanitaria, lo que está generando “incertidumbre” y “desprotección”.
Memoria histórica
Manuel Pérez, ‘camarada Arenas’, tras salir de prisión “Cordón trató de escaparse, se cayó y se mató”
El militante histórico del PCE reconstituido y, según la Justicia, líder de los Grapo, mantiene su inocencia en todos los casos que le han llevado a pasar 32 años en prisión.

Últimas

Salario mínimo
Salario mínimo PSOE y Sumar llegan a un acuerdo para que el SMI no tribute el IRPF
Pese a adelantar la ministra de Trabajo que se habían roto las negociaciones, finalmente las personas que cobren el salario mínimo no tendrán que declarar en 2025.
Opinión
Opinión Sobre la cancelación de Georgina Orellano en el Foro ESPAL 2025
La cancelación de Georgina redunda en esta incapacidad para escuchar a las trabajadoras sexuales y en el pánico que tienen de que se las escuche. Denota inmadurez política, cerrazón dialéctica y pacatería moral.
Más noticias
Madrid
Derecho a la vivienda Consumo abre expediente a Alquiler Seguro por prácticas abusivas contra los inquilinos
La decisión del Ministerio de Pablo Bustinduy, según el Sindicato de Inquilinas, “abre la puerta a la devolución de millones de euros a las inquilinas que reclamen sus derechos”.
Notas a pie de página
Notas a pie de página Mansiones encantadas y casas sin cocina
La casa encantada como símbolo de la opresión del espacio doméstico recorre la literatura de muchas escritoras. Pero hubo un tiempo en el que algunas feministas trataron de imaginar otro hogar posible, en el que se liberase el trabajo doméstico.
Economía
Análisis Europa, ¿última defensora del liberalismo o cómplice de un orden fracasado?
El peligro no proviene únicamente de líderes externos “autoritarios”, sino de la erosión interna de la democracia bajo un sistema que pone al mercado por encima de la gente.
Comunidad de Madrid
Comunidad de madrid El taxi advierte de que las nuevas licencias a Cabify van a “reventar el mercado”
El Tribunal Superior de Justicia de Madrid da la razón a las plataformas de VTC y obliga a la Comunidad de Madrid a concederles más de 2500 nuevas licencias en la comunidad.

Recomendadas

Contaminación
Contaminación Un municipio galego demanda á Xunta pola contaminación do encoro das Conchas
A veciñanza das Conchas, na comarca da Limia, leva á Xunta ao Tribunal Superior de Xustiza de Galicia pola contaminación provocada debido á cría intensiva de gando porcino e avícola.
América del Sur
América del Sur La batalla por el litio: pueblos originarios resisten un “genocidio medioambiental y cultural”
Sudamérica se ha convertido en la proveedora mundial de materias primas para la transición energética. Las comunidades afectadas se rebelan ante una actividad que genera desposesión de tierras, contaminación, sequía y conflictos internos.
El Salvador
Ivania Cruz “El estado de excepción se está utilizando en El Salvador para gobernar en base al miedo”
A esta defensora de derechos humanos y comunitarios le allanaron su casa mientras se encontraba en un viaje internacional. Desde el exterior, denuncia la persecución del gobierno salvadoreño hacia su organización y hacia las comunidades que defiende.
Yemayá Revista
México Sobrevivir en la frontera: el cuerpo como moneda de cambio
En Tapachula, punto clave de la frontera sur de México, miles de mujeres migrantes permanecen atrapadas sin poder seguir su camino hacia Estados Unidos.