El promotor de BBK Live, Azkena Rock y BIME acumula 12 millones en ayudas públicas vascas

Last Tour monopoliza los grandes festivales de Hego Euskal Herria gracias a las subvenciones de la administración pública. Ficha como CEO a una excargo del Gobierno Vasco, aparece en vídeos pidiendo el voto para el PNV y recibe patrocinio de un lehendakari que ya le firmaba subvenciones cuando era diputado foral. Todo mientras gentrifica el Bilbao donde se celebra su festival y expande el negocio a Nafarroa, Madrid, Aragón, Portugal, Colombia y Brasil.
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Una de las últimas ediciones del Bilbao BBK Live celebrada en el monte Kobetas. Itoitz Otsoa
6 jul 2026 05:00 | Actualizado: 6 jul 2026 08:40

El debate sobre el reparto de ayudas públicas para proyectos musicales acaba de ser avivado por Fermín Muguruza, quien califica de “truco de magia” los 300.000 euros abonados por el Gobierno Vasco a un solo grupo, ETS, mientras tocaba repartir 75.000 euros entre 47 grupos. A continuación, un centenar de artistas han suscrito el manifiesto Denok Gara Kultura para exigir transparencia y equidad en el reparto del dinero público. Este debate ya tuvo otro hito en 2008, a raíz de la concesión de una subvención de 700.000 euros para un proyecto del músico Kepa Junkera. Pero los iconos actuales del dopaje con ayudas públicas destinadas al sector son, sin duda, los macrofestivales. Y, en Hego Euskal Herria, casi todos los grandes llevan la misma firma.

Según datos recabados por Hordago-El Salto, desde 2022 a la actualidad, más de 12 millones de euros en subvenciones y patrocinio institucional han ido a parar a las promotoras musicales de tres festivales de un mismo empresario: BBK Live de Bilbao, Bizkaia International Music Experience (BIME) de Barakaldo y Azkena Rock de Gasteiz. Todos ellos orbitan alrededor de Last Tour, la promotora con sede en Bilbao. 

La nueva CEO de los mencionados festivales, Yurdana Burgoa, viene de ocupar un alto cargo del Gobierno Vasco y es fundadora de una agencia de comunicación de confianza del PNV. El promotor musical de estos festivales, Alfonso Santiago, propietario de Last Tour, en su momento participó en las campañas electorales de las candidaturas jeltzales de Unai Rementeria a diputado general de Bizkaia y de Juan Mari Aburto a la alcaldía de Bilbao. Dos vínculos, el de la CEO y el del propietario, que recorren toda esta historia: dinero público que entra por un lado y relaciones con el partido en el Gobierno que asoman por el otro.

«No somos tiburones, sabemos compartir el mercado y convivir». Lo dice Yurdana Burgoa, que dejó la dirección de Gabinete en la Consejería de Hacienda de Pradales para convertirse, meses después, en la CEO más importante de Last Tour.

Además, el monopolio de Alfonso Santiago en el sector festivalero se extiende mucho más allá y alcanza el Bigsound en Barakaldo (promocionado actualmente en la página web del PNV), Iberdrola Music Festival en Bilbao, En Vivo en Iruñea, Kalorama en Madrid, Don't Let Daddy Know en el recinto ferial IFEMA de Madrid, Pirineos Sur en Sallent de Gállego, 21 Festival en el Palacio de Congresos de Huesca y Zaragoza Feliz Feliz. 

El promotor del festival BBK Live también gestiona el Movistar Arena en el Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid y está vinculado al medio Icom Media, la editorial Last Tour Liburuak y al sello Oso Polita Records. A su vez, maneja la sala de conciertos La Ribera en el Mercado de Bilbao, ha comprado la antigua sala de fiestas Cristal próxima a la Ría del Nervión y pretende abrir “la mayor discoteca de Euskadi” en Bolueta.

Reguero de ayudas públicas

El presupuesto del consistorio bilbaíno no llega para ayudar dignamente a entidades del tejido cultural de base social como Bira Kultur Elkartea, una asociación cultural abocada a renunciar a la fórmula profesional por falta de medios, pero viene concediendo una subvención de 1.400.000 euros anuales desde 2022 para el festival BBK Live que organiza la promotora Last Tour. En el caso de la Diputación de Bizkaia, entidad que califica de “incoherente” a la plataforma de artistas Denok Gara Kultura, tiene comprometidos con la Fundación Industrias Creativas, vehículo encabezado por Last Tour, 140.000 euros anuales para su festival BIME en Barakaldo. Son pequeños pasos dentro del gran salto a la turistificación y mercantilización de la cultura por parte de las autoridades vascas, como han denunciado movimientos sociales, distintos libros publicados en los últimos años o la oposición política.

El Ayuntamiento de Gasteiz y la Diputación de Araba inyectan anualmente 379.999 euros y 130.000 euros, respectivamente, al festival Azkena Rock que organiza ARF Gasteiz SL, otra mercantil controlada por el responsable de Last Tour. Por su parte, el Gobierno Vasco llegó a decretar restricciones en las actividades culturales en bares y locales de pequeño formato, un decreto denunciado en su momento por el colectivo de artistas Arteak Ireki, pero nunca ha puesto ningún límite a este tipo de festivales y concede al BBK Live 50.000 euros en ayudas cada año. 

El contraste resume el modelo: mano dura con la escena pequeña, cheque anual para el macrofestival. Es más, entre 2022 y 2025, parte de las firmas que componen la extensa red empresarial del promotor Alfonso Santiago, concretamente Last Tour SL, Lastur Booking SL y De Ribera A Artunduaga SL, llegaron a recibir 516.234 euros en concepto de diversas subvenciones del Gobierno Vasco que no estaban destinadas a festivales. 

El BBK Live cobró 121.000 euros de la agencia pública de alquiler por anunciar en sus pantallas las ayudas de 300 euros al alquiler juvenil. El mismo festival que, según los críticos, engorda la gentrificación de Bilbao

Pese a las reiteradas denuncias del sindicato LAB o el colectivo Eragin por las condiciones laborales de los denominados “temporeros festivaleros”, el BIME recibió 72.126 euros a través del patrocinio del Servicio Vasco de Empleo-Lanbide entre 2002 y 2025. Para mayor paradoja, el BBK Live, que encaja perfectamente en el modelo de gentrificación de Bilbao, ha recibido 121.000 euros a través del patrocinio en 2025 del programa Gaztelagun de la de la Agencia Pública de Alquiler-Alokabide, a cambio de promocionar en las pantallas del festival las ayudas de 300 euros al alquiler juvenil. “¡Qué bien nos lo pasamos en el Bilbao BBK Live!”, llegó a publicar en Instagram la propia Alokabide.

Una de las últimas inyecciones de dopaje al BBK Live proviene de los ministerios españoles de Cultura y Hacienda. En 2025, le concedieron beneficios fiscales al declararlo “acontecimiento de excepcional interés público”. Esa figura no es un detalle menor: el nombre del promotor del festival, Alfonso Santiago, figura en los consejos de un total de más de 70 empresas y Agrupaciones de Interés Económico (AIE), una fórmula mercantil que le permite deducir entre el 35% y el 60% de los gastos realizados en Bizkaia. Además, el Gobierno español ha destinado entre 2022 y 2026 hasta 648.694 euros en subvenciones a la red empresarial de Alfonso Santiago.

La red clientelar del PNV tras el BBK Live

Al reguero de ayudas públicas se suma el fichaje por parte de la promotora musical de una exalto cargo del Gobierno Vasco: Yurdana Burgoa, desde febrero pasado la CEO más importante de Last Tour. Esta puerta giratoria se abrió en febrero de 2025, cuando fichó por la promotora como directora de Estrategia de Desarrollo de Negocio y Asuntos Públicos, tras abandonar su cargo de directora de Gabinete y Comunicación en la Consejería de Hacienda y Economía del Gobierno de Imanol Pradales. 

“No somos tiburones, sabemos compartir el mercado y convivir”, afirmaba recientemente Burgoa en una entrevista con El Correo. Lo cierto es que su trayectoria se conoce sobre todo por ser la fundadora de Biok Comunicación, una agencia mimada con contratos de entidades públicas gobernadas por el PNV y que cuenta entre sus clientes al Ayuntamiento de Bilbao, la Diputación de Bizkaia y el Gobierno Vasco, entre otros. En esa agencia de comunicación tuvieron responsabilidades distintas personas de confianza del PNV; por ejemplo, una excommunity manager del partido que ahora es asesora de comunicación en el Ayuntamiento de Bilbao, precisamente el mayor patrocinador de Last Tour. El círculo, de nuevo, se cierra cuadrando con la lógica del PNV. 

El trasvase de personas entre la promotora y las instituciones tiene más casos. El director de Públicos Estratégicos de Euskal Irrati Telebista desde diciembre de 2024 —que antes, en julio de ese año, había estrenado la dirección de Universo Gaztea, la evolución transmedia de la radiofórmula musical juvenil de EiTB— venía de trabajar cuatro años en Last Tour, la misma promotora que tiene convenios de colaboración con el citado canal público de radio-televisión.

Este modus operandi clientelar del PNV alcanza al propio propietario de Last Tour, Alfonso Santiago, quien llegó a colaborar en la campaña de Unai Rementeria a diputado general de Bizkaia tras ser promocionados sus festivales en la web del PNV. También apareció en un vídeo pidiendo el voto para Juan Mari Aburto, y meses más tarde el propio alcalde jeltzale lo nombró Ilustre de Bilbao, con el BBK Live muy presente en su última campaña electoral de 2023. 

Quien firmó parte de las ayudas a Last Tour cuando era diputado foral de Bizkaia patrocina hoy el BBK Live desde la presidencia del Gobierno Vasco. «¡Cuánto tiempo!, os veo en plena forma», saludó el lehendakari al promotor en su visita al festival.

Pero la conexión política que mejor ilustra el caso es la del actual lehendakari. BBK Live celebra este año su 20 aniversario y, bajo esa excusa, ha recibido la visita del lehendakari Imanol Pradales. En esta edición aparece Lehendakaritza como uno de los partners institucionales del festival. Ya el año pasado, la Presidencia del Gobierno Vasco patrocinó el BBK Live con 80.000 euros, otra inyección de dinero público para que la música no se vaya a otra parte, uno de los lados oscuros de este festival. Las palabras del lehendakari en su visita al promotor musical Alfonso Santiago, “¡Cuánto tiempo!, os veo en plena forma”, tienen su lógica porque el rol de Pradales en el monopolio de Last Tour no termina ahí, sino que su relación se remonta a su etapa foral.

En calidad de diputado de Desarrollo Económico, Imanol Pradales tuvo que dar explicaciones en 2017 por una aportación de la Diputación de Bizkaia de 200.000 euros a Last Tour para el concierto de Guns N'Roses, celebrado además en un espacio cedido por la Diputación: el estadio de San Mamés. Esta promotora también gestiona festivales y conciertos en Portugal, Colombia y Brasil, y de ahí que, entre 2014 y 2025, recibiera 142.764 euros en distintas ayudas para la internacionalización por parte de la Diputación de Bizkaia, algunas de ellas firmadas por el entonces diputado Imanol Pradales. Así, quien en el pasado firmó parte de las ayudas como diputado foral ahora patrocina el festival desde la presidencia del Gobierno.

Agujero negro de la música y gran timo

Para el Ayuntamiento de Bilbao, BBK Live es “un referente cultural a nivel internacional”. Sin embargo, Nando Cruz, autor del libro “Macrofestivales, el agujero negro de la música” (Planeta), critica su masificación, la segregación por zonas según la capacidad económica del asistente y sus negocios paralelos relacionados con el consumo de los participantes. Cruz también advierte que los estudios de impacto económico de los festivales son un “gran timo”. Y el del BBK Live ilustra por qué.

En el caso del BBK Live, el estudio lo elabora un equipo formado por el Ayuntamiento de Bilbao y la propia promotora del festival —es decir, juez y parte—, y el año pasado el impacto económico se cifró en 23,6 millones tras recibir al menos 1.651.000 euros en ayudas públicas y patrocinios institucionales. Para dimensionarlo: las fiestas de Aste Nagusia de 2025 generaron un impacto de más de 80 millones según el consistorio, y de 100 millones según fuentes de EH Bildu. El presupuesto municipal de 2026 reserva 3.737.000 euros para Aste Nagusia, Olentzero y Reyes Magos. Esto es, el macrofestival privado recibe una ayuda comparable a la de la mayor fiesta popular de la ciudad, pero declara un impacto tres veces menor.

Antes de que el alcalde Juan Mari Aburto se retire, el promotor Alfonso Santiago pretende obtener las licencias municipales necesarias para explotar en el barrio bilbaíno de Bolueta “la mayor discoteca de Euskadi”, con un aforo de 2.383 personas. Su socio en la operación de Bolueta es propietario de las salas bilbaínas BACKroom y STAGElive, ubicadas en Uribitarte y con un aforo de 400 personas. 

A su vez, Alfonso Santiago ha comprado la antigua sala de fiestas bilbaína Cristal ubicada en Plaza Venezuela y con un aforo de 300 personas, pese al batacazo de hace tres años al malograrse una inversión de un millón de euros cuando quebró su compañía FreakControl. Esta última no era una empresa cualquiera: se trataba de una sociedad empleada para introducirse en el mundo de los eSports y fundada por José Alberto Pradera, exdiputado general de Bizkaia implicado en los papeles de Panamá.

Un monopolio engrasado de forma engañosa

“El monopolio de Last Tour en Bilbao es inmenso y tiene mucho que ver con el modelo de ciudad”, afirmaba Jon Urzelai cuando presentaba en 2023 su libro “Su festak” (Susa), donde analiza el fenómeno de los macrofestivales y de sus consecuencias, no solo a nivel musical, también en lo que a gentrificación y hegemonía cultural se refiere. Tampoco podemos perder de vista que mientras las autoridades del PNV castigaron económicamente y criminalizaron mediáticamente las redes musicales contestatarias y autogestionadas, se fueron implantando macro-eventos como el BBK Live, en su caso utilizado para experimentar con nuevos sistemas de control y videovigilancia a través de drones de la Ertzaintza.

Con apenas medio centenar de trabajadores y asociada a la patronal CEOE, Last Tour no solo organiza grandes festivales con partners como Repsol, Endesa, Amazon, Vueling, Coca Cola, Beefeater, Johnnie Walker y las marcas de cerveza Heineken, Águila, Ambar, San Miguel y La Salve, sino que también impulsa otros eventos musicales con apoyo institucional. Es el caso de “Fiesta y Rebeldía Gaua” en 2025 o del concierto de Shakira en San Mamés en 2011, entre otros. Este último lo hizo a través de un contrato con Diputación por valor de 206.500 euros firmado por el diputado jeltzale Juan Francisco Sierra-Sesumaga, quien previamente había sido inhabilitado para seguir ejerciendo de alcalde de Galdakao tras una condena por prevaricación. 

El imperio empresarial de Alfonso Santiago, nacido tras su experiencia en la promotora Muskerra, su relación con la revista The Metal Circus y la gestión del Madrid Live!, el Kobetasonik en Bilbao, el Donostia Festibala y otros festivales en Getafe, Mijas y Santander, abarca otras actividades. El promotor musical está detrás del restaurante Lasai y del Gurekatering en Bilbao, así como del Bizkaia Park Abentura en Güeñes. 

Este es el perfil del empresario que monopoliza actualmente los grandes festivales de Hego Euskal Herria y pretende encabezar el ocio nocturno en “El Bocho”. En palabras del especialista en startups y director del medio Gananzia, José A. Del Moral, “un negocio alimentado, de forma engañosa, por el presupuesto público”. Con el BBK Live, “we are on the top, ¡Euskadi es guay!”, PNV dixit.

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