Antifascismo
Escribir las memorias del antiimperialismo. Prólogo a la obra Utopías anticoloniales
Compartimos el Prólogo de la obra Utopías anticoloniales Memorias del antiimperialismo en el Estado español de Javier García Fernández (Txalaparta, 2026). Este ensayo recorre los casos de Euskal Herria, Catalunya, Galiza, Canarias y Andalucía para mostrar cómo estos movimientos elaboraron una interpretación propia del colonialismo interno y articularon proyectos de emancipación nacional desde claves antiimperialistas. A través de documentos como la Carta de Brest y experiencias como el panafricanismo guanche o el panarabismo andaluz, este trabajo propone una relectura de la descolonización en Europa y del legado que aquellas utopías dejaron en la imaginación política posterior. La formación de una conciencia anticolonial y antiimperialista en los movimientos de liberación nacional del Estado español durante las décadas de 1960 y 1970 se desarrolló en estrecha conexión con las luchas independentistas y anticoloniales del Tercer Mundo. Lejos de quedar confinados en dinámicas locales, los nacionalismos de izquierda incorporaron ideas, estrategias y marcos teóricos procedentes de Argelia, Cuba, Vietnam e Irlanda, gracias a redes de exilio, intercambios intelectuales y espacios de solidaridad internacionalista en ciudades como París, La Habana, Lisboa, Argel, Ciudad de México y Trípoli.
Escribir sobre la memoria de los movimientos antiimperialistas
Escribir sobre la memoria de los movimientos antiimperialistas en Europa occidental nos remite a una historia que aún no existe, la historia de cómo las luchas anticoloniales del llamado Tercer Mundo influyeron y fueron determinantes en la formación de las izquierdas radicales, el marxismo revolucionario y los nacionalismos de izquierda en la Europa occidental de las décadas de 1960 y 1970. Nos interpela a descentrar Europa. Las memorias del antiimperialismo también nos recuerdan que hubo utopías anticoloniales en el interior del Estado español y nos convoca a reconocer cómo las luchas por la democratización del Estado español fueron parte del eco de las luchas más decisivas contra el imperialismo en el siglo XX. Escribir sobre la memoria de los movimientos antiimperialistas también supone reconocer los legados que las luchas del Tercer Mundo dejaron en la configuración del marxismo, del pensamiento crítico y de la teoría revolucionaria en el interior de Europa y en el mundo.
Comencé esta investigación como parte de un proyecto financiado por el Memorial Democràtic de la Generalitat de Catalunya en el año 2023. La propuesta que presenté consistía en realizar una investigación pionera, la primera en el ámbito de Europa occidental, sobre los 50 años de la Carta de Brest (1974-2024), un hito en la formación de las culturas políticas de las naciones sin Estado, que no había sido estudiado ni teorizado en la historiografía ni en las ciencias sociales académicas en Europa occidental. La investigación, que comenzó como una breve historia de la Carta de Brest, terminó ampliándose a un estudio sobre la formación de la conciencia anticolonial y antiimperialista en los movimientos revolucionarios y en las organizaciones de lucha armada en el Estado español durante las décadas de los sesenta y setenta. Más allá del interés documental que pudiera tener la formación ideológica y programática de la Carta de Brest, el objetivo ha sido construir una interpretación histórica sobre la configuración de la posición antiimperialista que mantuvieron los movimientos socialistas de las naciones sin Estado en Europa occidental y, específicamente, en el Estado español.
Las múltiples crisis que se han imbricado en Europa a partir del año 2008, y sobre todo desde el año 2020, tales como la pandemia, la crisis geopolítica, la guerra en Ucrania, el desabastecimiento de gas ruso, el segundo mandato de Trump, la financiación del rearme, la guerra arancelaria, la hegemonía asiática y la crisis permanente y cíclica de las principales potencias occidentales (crisis de deuda, crisis moral, nuevo auge del autoritarismo, privatización de servicios públicos, crisis de vivienda), nos han precipitado a las nuevas generaciones de historiadores a pensar una nueva historia del mundo en la que situar y posicionar, de nuevo, los acontecimientos del pasado.
Esta obra, Utopías anticoloniales. Memorias del antiimperialismo en el Estado español, pretende inaugurar una discusión teórica, intelectual y académica, pero también en el ámbito de las izquierdas y de los soberanistas de izquierda, sobre los legados anticoloniales en la formación del pensamiento crítico del Estado español.
Una de las cuestiones más problemáticas que se ha planteado en la última década en el estudio de los soberanistas, de las luchas radicales y de la formación de los movimientos independentistas y socialistas en el Estado español tiene que ver con el aislacionismo que se ha producido. Cada nación histórica tiende a estudiar su propio proceso de manera autónoma, habitualmente sin conexión con otros procesos. Para el caso vasco, los estudios se desarrollan únicamente en el contexto vasco, habitualmente en euskera, e igual para el caso catalán y el caso gallego. La defensa de la lengua hace necesario que parte de esos debates se den en las lenguas nacionales. Pero no es muy habitual que existan traducciones al euskera, al catalán o al gallego de trabajos académicos de otras naciones. En los casos canario y andaluz, con un desarrollo todavía más limitado, vemos también una dinámica muy autocentrada que a veces llega a ser estanca. Esta obra propone una mirada que articule y entrecruce los distintos contextos, una perspectiva que tenga en cuenta cómo estos movimientos soberanistas comparten coordenadas comunes, tienen una periodicidad semejante y responden a fenómenos globales que también son compartidos. Cada caso ofrece una respuesta local y nacional a un contexto compartido a nivel global, como fueron el final de la Segunda Guerra Mundial, la dictadura militar de Franco, la dominación norteamericana en Europa occidental y las nuevas tendencias marxistas vinculadas a las luchas del Tercer Mundo.
Existe, además, otra problemática relacionada con las miradas que sí han reunido varios casos de estudio o que han abordado las luchas en el Estado español desde una perspectiva comparada. Habitualmente, estas aproximaciones han estado marcadas por una visión españolista que no ha legitimado las luchas por la autodeterminación al interior del Estado español. La posición política que se asume al publicar en castellano/español sobre estos temas es, habitualmente, tener una mirada esencialmente federal o estatal de la política; algo que debemos revertir. Utilizar la lengua del Estado para una nueva ola de estudios sobre pensamiento soberanista, antiimperialista y radical puede ser una forma de volver a traer la guerra al corazón de la bestia. No solo porque pone en contacto los estudios sobre las diferentes nacionalidades históricas, sino porque, como sabemos, existen sectores y voces de la sociedad española y de la izquierda española plenamente comprometidos con las luchas de autodeterminación de las naciones en el Estado español. El pensador y teórico marxista Jaime Pastor, por ejemplo, representa una parte de la tradición marxista del Estado español, plenamente comprometida con el derecho de las naciones del Estado al derecho de autodeterminación, como también lo fue Alfonso Sastre.
En este sentido, son fundamentales miradas marxistas y soberanistas que asuman perspectivas comprometidas con las luchas de autodeterminación, que observen el conjunto de procesos como una articulación de diferentes pueblos en lucha, de los cuales se pueden extraer aprendizajes en la desarticulación política e institucional del Estado español. Estos estudios comparados deben ofrecer interpretaciones que permitan una lectura adecuada de la formación histórica tanto de las luchas radicales en el interior del Estado español como de los procesos de liberación nacional que se estaban produciendo en su seno. Es imprescindible una mirada plural sobre los procesos de cambio que se desarrollaron en el interior del Estado.
A esta cuestión se suma una dimensión estructural: la universidad española constituye en gran medida un producto directo de la dictadura franquista. Los cuadros académicos, los catedráticos, las editoriales y los departamentos han estado históricamente bajo el control de personas con vínculos familiares con la dictadura, con el ejército, con las editoriales, con la administración y con los sectores que conformaron el bloque de poder del franquismo. En gran medida, esta configuración institucional ha dificultado de manera significativa la existencia de profesores universitarios interesados en la historia de los movimientos antifranquistas radicales, en aquellos que optaron por la lucha armada o en los movimientos que lograron poner en jaque a la dictadura más allá de las corrientes de oposición, que constituyeron el nuevo bloque de poder a partir de 1982, articulado en torno al Partido Socialista Obrero Español, el Grupo PRISA, la OTAN y los lobbies de influencia norteamericana en Europa occidental. Debe considerarse, además, que la mayoría de los historiadores y académicos españoles han estado vinculados a una visión alineada con los intereses de la OTAN y con una interpretación eurocéntrica de los procesos históricos. La mayor parte de la universidad española —tanto pública como privada— en las últimas cuatro décadas ha estado integrada en redes de influencia norteamericana, en los marcos estratégicos de la OTAN y en los paradigmas de seguridad euroatlántica. Esta orientación ha consolidado una derecha y una izquierda otanista, bajo la hegemonía ideológica del Partido Demócrata norteamericano y del capitalismo neoliberal. El resultado ha sido la práctica inexistencia de sectores críticos con el poder norteamericano en la universidad pública, así como la ausencia de redes sólidas de pensamiento crítico desde perspectivas anticoloniales, multipolares o que cuestionen los legados del imperialismo estadounidense en el interior de la universidad española.
Cuando se han estudiado los movimientos de lucha armada y las organizaciones antiimperialistas de izquierda radical, la aproximación dominante ha sido desde la perspectiva de los estudios sobre terrorismo, sobre izquierda radical o sobre movimientos sociales. En esta obra, el objetivo es algo distinto. Se trata de analizar cómo se conformaron estos movimientos, cómo se construyeron sus ideales, sus imaginarios simbólicos y sus perspectivas teóricas en torno a la conciencia anticolonial que emergió de las luchas del Tercer Mundo, y cuál fue el impacto de estas dinámicas en la formación identitaria, programática, ideológica y teórica de los movimientos soberanistas en Galiza, Catalunya, Euskal Herria, Canarias y Andalucía.
Las dificultades metodológicas no son menores. La mayoría de los militantes que tejieron redes en el mundo anticolonial fueron cuadros políticos que no formaron parte de las direcciones de las organizaciones en las décadas siguientes, al menos en Hego Euskal Herria y Galiza. Sí lo fueron en Catalunya y Canarias, pero esas organizaciones fueron mucho más débiles. En el caso andaluz, sí que lo fueron, pero la deriva del Partido Andalucista fue muy diferente a la de las demás. En cualquier caso, en los últimos años ha habido grandes avances, al menos en cuanto a la documentación orgánica e interna de las principales organizaciones y partidos políticos de las naciones sin Estado. El caso de mayor envergadura es el Archivo de Lazkao (Gipuzkoa), organizado por el Padre Aguirre. Para el caso de Catalunya, el Archivo del PSAN ha sido depositado en la Universitat de Barcelona, aunque la documentación revela mayoritariamente cuestiones internas y relacionadas con la política catalana. También destaca el Archivo Histórico del Partido Andalucista, depositado en la Universidad de Almería, que recoge documentación interna y congresual; el Arquivo do Povo Galego; el Archivo de la Unión do Povo Galego; y el archivo personal de Antonio Cubillo, recientemente depositado y en proceso de catalogación en el Archivo de la Transición Democrática en Canarias de la Biblioteca de la Universidad de La Laguna. Todos estos archivos se encuentran en una situación desigual, no toda la documentación está catalogada, no es posible realizar copias digitales y no todas las colecciones están abiertas. Además, se trata mayoritariamente de documentación interna y orgánica de los partidos y organizaciones. En lo que nos incumbe, no siempre los debates teóricos y las influencias ideológicas están recogidos, y tampoco todas las personas que estuvieron en el exilio o en el exterior continuaron en la organización o entregaron la documentación a los órganos internos. Tampoco existen archivos, ni siquiera digitales, que recojan la documentación de los sectores críticos con las direcciones que, en las décadas posteriores, quedaron fuera de los órganos dirigentes y en muchos casos hasta fuera de las organizaciones. Además, la mayoría de fuentes primarias son testimonios personales y colecciones privadas, algunas de ellas ya en manos de hijos o familiares. Esta obra ha sido desarrollada fundamentalmente en base a la investigación con fuentes orales de militantes de organizaciones nacionalistas y de izquierdas, algunos fundadores, otros más jóvenes que se incorporaron más tarde, así como fuentes orales de militantes que participaron en el movimiento nacionalista durante las siguientes décadas, pero que tuvieron una militancia personal en la recuperación de la memoria colectiva de esas organizaciones. Las entrevistas realizadas para esta investigación han sido mediante entrevistas biográficas semiestructuradas a través de las cuales se generaron diálogos muy extensos que me han permitido entender el contexto histórico, el imaginario, las mentalidades, lealtades y compromisos personales y colectivos que los militantes de los años setenta asumieron en el ámbito concreto de la militancia en el ámbito exterior, en la construcción de redes de solidaridad y de espacios internacionalistas como fueron la Carta de Brest, la Conferencia Socialista del Mediterráneo o la Organización de Estados Africanos. Las entrevistas producidas en la obra incluyen una nota al pie con un recorrido biográfico para poner en contexto a los protagonistas y su tiempo histórico. Los protagonistas entrevistados han sido, para el caso vasco, Eneko Irigaria y Francisco Letamendia “Ortzi”; en el capítulo sobre Galiza, Francisco Rodríguez, Luís Gonçales Blasco ”Foz”, Elvira Souto. En el capítulo sobre Andalucía los entrevistados son Antonina Rodrigo, Francisco García Duarte, Alejandro Rojas Marcos, Francisco Albuquerque e Isidoro Moreno. Para el caso canario he traducido la entrevista a Pilar López publicada en La Directapor Gemma Padrera el 17 de julio de 2023. Además de los protagonistas, también he entrevistado como especialistas en el tema y como investigadores militantes a Larisa Pérez Flores, José Luis Villar, Rubén Cela y a Iñaki Egaña.
Hasta hace muy poco tiempo, el estudio de las luchas nacionalistas de izquierda en el conjunto del Estado ha recaído mayoritariamente sobre el esfuerzo de antiguos militantes o simpatizantes, a veces coetáneos y a veces posteriores. Lo cual ha dejado una gran cantidad de testimonios, investigaciones militantes, crónicas, autobiografías y obras personales que han sido mayormente autoeditadas o editadas por editoriales menores y de manera muy fragmentaria. El desinterés de la historiografía académica, la falta de financiación y de apoyo institucional para la investigación en la historia de los movimientos nacionalistas y de las naciones sin Estado contrasta con el nuevo auge de estudios sobre los nacionalismos de izquierda en el Estado español que, desde un impulso militante de jóvenes investigadores, está renovando el campo historiográfico y teórico, y que comienza a vislumbrar nuevos horizontes compartidos de investigación y diálogos entre diferentes naciones. Me gustaría señalar los trabajos de Adrian Almeida y de Carles Caballero para el caso vasco, los trabajos de Néstor García Lázaro y Zebensuí López Trujillo en el caso canario, los trabajos de Millán Fernández y Javier de Pablo para Galicia y los trabajos de Pau Casanellas y Carles Viñas en el caso catalán. Un breve recorrido por los estudios actuales nos lleva a reconocer que sigue siendo un campo compuesto casi exclusivamente por hombres, que no ha sido capaz, aún, de prestar atención e integrar perspectivas feministas y mujeres investigadoras. En este sentido, es importante señalar también nuestra incapacidad (la de los investigadores militantes de las naciones sin Estado) para crear espacios de construcción de saberes militantes junto a pensadores y teóricos de la historia colonial española. Como es el caso de Hakim Adi en Inglaterra, Saïd Bouamama en Francia o Vijay Prashad para los EEUU. Las condiciones de racismo estructural en las universidades españolas y en gran parte de nuestros espacios de militancia no han permitido aún escuchar de primera mano las voces de militantes de Argelia, México, Cuba, China o Bolivia en relación con la formación del marxismo revolucionario y el antiimperialismo y su influencia en las izquierdas del Estado español.
Otra cuestión clave que me gustaría resaltar es que el periodo de estudio que se aborda, las décadas de los sesenta y setenta, se asocia en la historiografía española con la llegada de la democracia parlamentaria a España y a la integración en la Unión Europea. Esta interpretación aísla el ciclo de lucha de su contexto global y, cuando se establece alguna conexión, se hace casi exclusivamente con escenarios europeos, sobre todo París, y en menor medida Londres y Berlín, dejando de lado las conexiones con Argelia, Cuba, Portugal, Grecia, Irlanda, Sudáfrica, China, Palestina o México. Además, para una parte de la historiografía española, el ciclo de luchas radicales, armadas y revolucionarias que se produce a nivel global, y en el caso español entre 1968 y 1973, se interpreta como un preludio de los cambios democráticos que se darán en España a partir de 1975 y, sobre todo, con la aprobación de la Constitución de 1978. La caracterización que se propone en esta obra es diferente: las luchas radicales que se desarrollan desde finales de los sesenta y principios de los setenta son un eco y un legado de la resistencia antifascista y de las luchas de liberación nacional que se dieron durante la Segunda Guerra Mundial y en las luchas anticoloniales de los años cincuenta y principios de los sesenta. Por lo tanto, la escalada de luchas anticapitalistas y radicales de los años setenta no constituye un preludio de la democratización. Los llamados procesos democráticos en Grecia, Portugal o España supusieron, en realidad, el fin del ciclo democratizador desde abajo que estaban impulsando las luchas soberanistas, marxistas y radicales de los años setenta. La democratización desde arriba fue el final abrupto, la destrucción y la paralización de los procesos democráticos que se estaban gestando en esa década. Este ciclo de luchas radicales (1968-1973) debe entenderse como parte de una larga posguerra: un momento revolucionario de luchas soberanistas, de conflicto armado y de izquierdas radicales que se inscribe en la continuidad de las luchas de liberación nacional de la Segunda Guerra Mundial y la posguerra y en los ecos de las guerras anticoloniales que se estaban desarrollando en el Tercer Mundo.
Por último, me gustaría reflexionar sobre la discusión en torno al concepto de la llamada New Left. Se trata de un concepto que ha sido acuñado por algunos teóricos marxistas de los países del capitalismo avanzado, como Stuart Hall, E. P. Thompson y toda la generación de marxistas agrupados en torno a la revista New Left. Con esta obra quiero discutir que sí existió una gran renovación de la izquierda en el Estado español y que estuvo afectada por algunas de las características que son asociadas a la New Left, como podrían ser una nueva refundación teórica de la izquierda basada en un marxismo profundamente anticolonial, una nueva dimensión democrática y popular de las izquierdas, una ampliación de los marcos territoriales que incluían cuestiones como la defensa del territorio, la defensa de la lengua y el ecologismo, así como una nueva disposición geopolítica que trataba de buscar un equilibrio entre las injerencias norteamericanas y el peso excesivo que jugaba la Unión Soviética. Al interior de estas New Lefts podemos ubicar, como se ha hecho en la última década, a la RAF, las Brigadas Rojas o los movimientos estudiantiles nacidos de París del 68, pero también debemos situar ETA VI, los movimientos cristianos en España, así como los movimientos sindicales populares, el movimiento cristiano, las luchas armadas marxistas-leninistas de orientación Mao Tse-Tung y otra serie de elementos que permitieron la reformulación de las izquierdas en el Estado español a finales de la década de los sesenta. Pensar los legados del antiimperialismo nos permite reflexionar sobre los procesos de transformación radical del Estado español desde la perspectiva de las experiencias de las luchas por la descolonización y la liberación nacional en todo el mundo. Estas luchas no solo perseguían el fin del colonialismo administrativo, sino también la eliminación de toda forma de opresión, incluso en el interior de las metrópolis.
Esa descolonización inacabada, la descolonización de la metrópoli, es parte de las tareas a las que se nos convoca al pensar los legados del antiimperialismo aquí y ahora.
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